SEVILLA.- Cuando Alfonso Guerra (Sevilla, 1940),
llegó a la vicepresidencia del Gobierno en 1982, España era, en su
opinión, un país gris tras 40 años de dictadura que él se propuso
cambiar para que no la reconociera ni la madre que la parió. "Y lo
logramos", asegura este destacado protagonista de la Transición que fue
también vicesecretario general del PSOE desde 1979 hasta 1997.
Culto, estoico y enamorado de su ciudad, Guerra acude a esta entrevista con Epipress
acompañado de un par de amigos de toda la vida, compañeros con los que luchó contra el franquismo antes de tomar la alternativa en política junto a
Felipe González, otro amigo de juventud que no le entendió cuando quiso mover al PSOE a "posiciones más tibias".
La
bruma gris regresa ahora a la España del siglo XXI azotada por la crisis económica y sobre todo por los independentismos, advierte al comparar sin tapujos a
Carles Puigdemont con
el golpista Antonio Tejero y al ironizar con las proclamas éticas de
Jordi Pujol cuando ya tenía en sus cuentas el dinero robado a los
catalanes.
A Alfonso Guerra, un voraz lector que disfruta ahora de "Mil y una muertes" de Sergio Ramírez,
no le ha llegado aún la brisa fresca de los nuevos partidos, aunque palpa más sentido común en el discurso de
Ciudadanos que en el de
Podemos. "Los españoles echarán de menos el bipartidismo", vaticina este lúcido "dinosaurio" que ve espantado
como se ha querido enviar al basurero histórico al Rey Juan Carlos I por
haber ido a cazar un elefante a Botsuana olvidando que en 1981 frenó un
golpe de Estado "que pudo tener consecuencias terribles" para este
país.
Pregunta: ¿A qué se dedica ahora, don Alfonso?
Respuesta: A preocuparme por los derechos de la gente y de las personas cercanas. Doy conferencias, estudio y escribo.
P:¿Cómo ve usted la España de hoy?
R: La
situación es compleja. España fue durante dos siglos un polvorín de
enfrentamientos internos por la decadencia que se originó a partir del
siglo XVI. En 1978 se recuperó la democracia y todos nos pusimos de
acuerdo para salir de esa decadencia y buscar la prosperidad del país.
Se logró pero últimamente todo ese consenso se ha venido abajo.
P: ¿Por qué?
R:
La crisis económica de 2007 ha rebajado la calidad de la democracia.
Esa crisis ha sido utilizada para reducir los derechos conquistados. Al
mismo tiempo se está produciendo un proceso de desintegración impulsado
por fuerzas políticas que pretenden el secesionismo no solo en Cataluña
sino también en el País Vasco y hasta en Baleares. Pero además hay otros
dos problemas a largo plazo de los que no se ocupa nadie.
P:¿Cuáles son esos dos problemas?
R: Hay
un grave problema demográfico porque no tenemos población y otro de
desertización que ya se ve claramente en el sur y será gravísimo en el
futuro. De todas formas, España es muy fuerte. Ya decía Bismarck que es
el país más fuerte del mundo porque los españoles llevan siglos
intentando destruirlo y aún no lo han conseguido. En el siglo I un
historiador de la Galia escribió sobre los españoles y dijo que era
gente muy aguerrida que luchaba por todo y cuando no encontraba al
enemigo fuera lo buscaba dentro.
P: ¿En qué ha quedado aquella pasada por la izquierda que usted decía que necesitaba este país cuando gobernaba UCD?
R: Dejó
un legado muy importante. La España de 1992 no se parecía en nada a la
de 1977. A otros países les costó hasta 100 años lograr el progreso que
nosotros conseguimos en muy poco tiempo. Estoy muy orgulloso sobre todo
de la equiparación que se hizo de la España rural y la urbana.
P:Así
que ha visto satisfactoriamente cumplido su vaticinio de que con
ustedes a España no la iba a conocer ni la madre que la parió.
R: Sí,
las cosas empezaron a complicarse en 1996 con la llegada de la derecha
al poder y ahora atravesamos una situación muy complicada.
P: ¿Por qué se ha convertido Cataluña en nuestro principal problema de hoy? ¿Qué se ha hecho tan mal?
R:Lo
han hecho mal los nacionalistas independentistas. Cuando alguien comete
un crimen no se le puede echar la culpa al vecino. Otra cosa es que
hayan faltado elementos para evitar este problema.
P:¿Qué elementos echa en falta?
R: La
Constitución carece de una cláusula de intangibilidad que sí tienen
otras cartas magnas. Con esta cláusula se hubiese evitado que un grupo
político nacionalista de Cataluña decidiese dar un golpe de Estado
contra la Constitución. No tenemos instrumentos políticos para frenar
estos actos pero afortunadamente la Justicia está haciendo su labor. No
es la primera vez que los nacionalistas catalanes hacen esto. Lo
intentaron en 1873, en 1931, en 1934 y ahora.
P: Pero PP y PSOE no han dudado en pactar con ellos en cuanto los han necesitado.
R: Y
deberíamos estar más que escarmentados y desconfiar de ellos. Lo
curioso es que ahora pretenden separarse del resto de España para
enterrar las fechorías que han cometido. Esos que clamaban que España
les robaba eran precisamente los que robaban a los catalanes.
P:
Parece que el PNV no quiere quedarse atrás y reclama su derecho a
decidir en una clara deriva soberanista. ¿Existe el riesgo de que el
País Vasco siga la senda del independentismo catalán después del fracaso
de Ibarretxe?
R: El
riesgo existe. Afortunadamente el plan Ibarretxe fue despachado como
debió de haberse despachado el catalán: en el Congreso. Los vascos lo
hacen con más prudencia pero ese virus independentista se extiende y lo
vemos ahora en Baleares que impulsa un nacionalismo identitario.
P: El
presidente Urkullu gobierna con el apoyo del Partido Socialista de
Euskadi. ¿No son el PSOE y el PP los que les vienen dando alas a los
nacionalistas durante toda la Transición?
R: La
responsabilidad, insisto, es de los independentistas. Eso sí, yo no soy
partidario de que algunos nacionalismos cuenten con la aquiescencia del
socialismo. Ciudadanos ha tenido una posición clara respecto al
nacionalismo catalán y los ciudadanos no solo le están premiando en
Cataluña sino en toda España.
P:
¿Por qué se ha roto el encanto de la Transición que parecía haber
reconciliado por fin a los españoles después de la dictadura de Franco
surgida de una brutal guerra civil?
R: Comenzó a romperse con la llegada de José María Aznar al
Gobierno, sobre todo, durante su segunda legislatura. Él planteó de
nuevo una situación de enfrentamiento basada en la falta de comunicación
y en la negativa a negociar. Los parlamentarios no se hablaban entre
ellos en el Congreso.
P: ¿A qué se debe la degradación política que estamos viviendo, fruto de la cual hasta el Rey Juan Carlos I ha tenido que abdicar?
R:
El Rey salvó a España en 1981 de unas consecuencias que podrían haber
sido terribles. La política es tan ingrata que después de eso se le ha
querido mandar al basurero de la historia por ir a cazar un elefante en
África. No lo entiendo. Vienen los agitadores estos, los llamados
emergentes, que calientan a la gente y se cometen este tipo de
injusticias.
P: El desprestigio de los dos grandes partidos, PP y PSOE, es enorme y el bipartidismo corre el riesgo de naufragar. ¿Por qué?
R:
Ha habido una campaña reiterada por parte de los medios de comunicación
y de algunos políticos contra el bipartidismo. Es una especie de
suicidio colectivo. Cuanto más fragmentado está un Parlamento más
difícil es gobernar. Los españoles acabarán echando de menos ese
bipartidismo.
P:¿Traen realmente aire fresco Ciudadanos y Podemos?
R:
A mí no me ha llegado aún esa brisa. Son dos partidos muy diferentes.
Ciudadanos quiere ser de centro-derecha para arrebatar gran parte de la
masa electoral del PP y lo está consiguiendo en cierta medida por su
coherencia en Cataluña y porque creo que el ciclo político de Mariano Rajoy está
ya terminado. Los otros pertenecen a esos grupos de gentes que quieren
derribar todo lo que hay porque creen que debajo están los jardines del
paraíso. La gente no debería dejarse engañar. Los grupos con una
retórica de revolución tienen siempre una práctica de represión. La
izquierda tiene que defender a las mayorías y proteger a las minorías,
pero no privilegiarlas.
P: ¿Cómo explica usted que la corrupción entre con tanta facilidad en el PP y el PSOE en cuanto tocan poder?
R:
La corrupción también salpica y mucho al nacionalismo y es lo que nos
ha llevado a la situación actual. Hay que diferenciar entre la
corrupción institucional que se ha dado en el PP y en lo que era CiU y
la corrupción de ciertas personas de ciertos partidos que se hacen
corruptas.
P:
Oiga pero el PSOE también ha tenido sus casos de corrupción como el de
Roldán, Filesa, Malesa, los ERES de Andalucía o José Ángel Fernández
Villa en Asturias.
R: Esa
no es corrupción institucional, se trata de personas que roban en una
institución. La corrupción es muy difícil de combatir porque se ve
cuando ya ha pasado. Habría además que combatir tanto al corrupto como
al corruptor.
P: ¿Por qué el socialismo pierde músculo en Europa?
R: La caída del Muro de Berlín trajo muchas ventajas a la sociedad pero
generó algunos problemas. El colapso de la Unión Soviética llevó a los
Estados Unidos a pensar que ya no tenía que ejercer el liderazgo del
mundo y fíjese que presidente tienen hoy los norteamericanos. Eso ha
traído a Europa el freno a la integración europea, el auge de los
nacionalismos identitarios, la inestabilidad política, el Brexit, la
crisis económica y terrorismo. El pacto que se logró tras la II Guerra
Mundial, el Estado del Bienestar, ya no es necesario según los
poderosos. Todo eso ha generado que los partidos socialdemócratas tengan
menos atractivo para la gente porque han pensado que los
socialdemócratas tenían que aceptar las reglas del capitalismo no
regulado.
P:¿Es ese el gran defecto de la socialdemocracia europea?
R: Sí
porque los mercados han sido siempre respetados por todos los gobiernos
pero cuando su poderío es tal que imponen condiciones a los estados yo
creo que hay que intervenir y eso no se ha entendido. La crisis de 2007
se ha querido resolver con austeridad cuando lo que se tenía que haber
hecho es lo contrario y ahí han perdido juego los socialdemócratas. Es
un error estratégico histórico.
P:Parece
que el populismo ha venido para quedarse. Más de la mitad de los
votantes italianos acaban de dar su apoyo a partidos antisistema (La
Liga y 5 Estrellas) que entre otras cosas coinciden en defender que las
vacunaciones no sean obligatorias. ¿Por qué se han degradado tanto
nuestras instituciones?
R:
El populismo viene a través de esa falta de liderazgo social en el
mundo. Aparece el egoísmo y el proteccionismo y los demagogos encuentran
un perfecto caldo de cultivo para lanzar sus proclamas. Yo no creo que
el populismo venga para quedarse, la gente verá que en esos movimientos
solo hay destrucción. Siempre ha habido brotes de populismo y de
nacionalismo que en el siglo pasado dieron lugar a dos guerras
mundiales.
P:
Iñigo Errejón acaba de proponer en el colegio parisino de Macron una
corriente europea patriótica, popular, democrática, conservadora y de
orden que aparque los clásicos manuales de la izquierda. ¿A qué le suena
ese discurso en defensa de los de abajo para frenar los excesos de los
de arriba?
R: No me suena a nada. En esa propuesta hay mucha lectura mal digerida.
P: ¿Han sido dignos sucesores de Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez?
R: La historia dirá. Felipe González cambió al país, Rodríguez Zapatero se centró más en la extensión de los derechos civiles y Sánchez no ha sido presidente.
P:
¿Cómo lleva lo que está ocurriendo en el PSOE, un partido cuyo
secretario general ha vuelto con el apoyo de la militancia para ajustar
cuentas con la vieja guardia que le había echado?
R: Se
dice que ahora el PSOE sí es un partido de militantes, pero, ¿qué pasa
con los que sufrieron la cárcel, el exilio o hasta la muerte? ¿No eran
militantes esas personas? Lo más glorioso del PSOE es su pasado y es
peligroso cualquier tipo de discurso de disrupción con ese pasado porque
no conduce a nada. Los dirigentes tienen la responsabilidad de
convencer y tomar decisiones y no pueden dejar que las tomen otros.
P:
¿Cómo se puede entender lo que es el PSOE de hoy que se proclama
constitucionalista pero a la vez se alía con partidos
proindependentistas o populistas en Barcelona, el País Vasco, Baleares o
Valencia?
R: En teoría
todos los partidos con los que está el PSOE dicen que son
constitucionalistas aunque lo que defienden no coincida con las tesis
constitucionalistas. En esos pactos están encerradas las ventajas y las
contras de los pactos electorales.
P:
¿Es partidario de que la Constitución recoja que España es una nación
de naciones o un Estado plurinacional como ha llegado a proponer Pedro
Sánchez?
R: No. Eso
solo lo recoge la Constitución de Bolivia con una definición terrible
que no creo que sea el modelo a seguir. España en un sentido
jurídicopolítico es una nación. Otra cosa es que tenga diferencias
identitarias referidas a la cultura.
P:
¿Ya tiene claro por qué Felipe González llegó a perder la confianza y a
cansarse de usted después de haberse comprometido mutuamente a un pacto
de amistad de por vida que incluía cuidar de los hijos de ambos?
R: Hubo
un proceso de gente de dentro y de fuera del partido para convencerle
de que se quitase el obstáculo de los que, según ellos, impedíamos que
el PSOE se moviera a posiciones más tibias. Y le convencieron. Yo le
decía: "No vengas por mi camino pero tampoco por el de los otros".
P:
¿Ve posible recuperar la vieja amistad que les unió o cree que han
emprendido vidas tan distintas que ya no tienen nada en común?
R: No hay nada roto, cada uno tiene su vida como todas las personas.
P: Volvamos a Cataluña. ¿Le parece acertada la aplicación que se está haciendo del artículo 155 de la Constitución?
R: Es
la estrategia de unos grupos nacionalistas que llevan 35 años usando a
los medios de comunicación, la educación y el dinero para un proyecto
independentista y secesionista. Los medios de comunicación públicos y
privados han lanzado mentira tras mentira para hipnotizar a un millón de
personas a las que hay que deshipnotizar.
P:
Se queja usted de las consecuencias de 35 años de los colegios bajo
control nacionalista y de una TV3 sectaria. ¿Qué parte de
responsabilidad tienen en ello los socialistas que incluso han llegado a
gobernar la Generalitat y que tienen un grave problema interno con el
prosoberanismo del PSC?
R: La
actitud del PSC no ha sido firme y eso le ha costado electoralmente. La
gente despechada por el nacionalismo es la mitad de los que viven en
Cataluña y es la clase trabajadora a la que el PSC no ha sabido hablar
con coherencia.
P:
De hecho Nuria Parlón que aspiraba a liderar el PSC ya ha pedido la
puesta en libertad de los presos independentistas, ¿Qué le parece esta
petición?
R: Un error
gravísimo. ¿Qué pediría Parlón para Alfonso Armada y compañía? Son todos
golpistas y parece que si llevan la escarapela de derechas hay que
condenarles pero si la que llevan es de izquierdas o nacionalista hay
que absolverles. Va a ir mucha gente a la cárcel porque han dado un
golpe de Estado y quien no quiera ver esto tiene un problema.
P: ¿Es entonces Puigdemont tan golpista como el exteniente coronel Tejero?
R: Exactamente igual.
P:
¿Qué reacción cabe ante el desplante y los consejos de la alcaldesa de
Barcelona al Rey Felipe VI con motivo del Mobile World Congress de
Barcelona?
R: Que la señora alcaldesa quiera dar recomendaciones al Rey me parece absurdo.
P:
El PDeCAT y ERC han pactado una hoja de ruta con un reparto de cargos,
recursos y control de la televisión pública para seguir adelante con el
proceso independentista. ¿Qué no hace el Gobierno de Rajoy, y debería
hacer, para frenarlos?
R: Yo no voy a decirle a Rajoy lo que tiene que hacer pero por lo menos debería de intentar parar esa hoja de ruta.
P:¿Cómo
ve la disputa del presidente del Parlament catalán, Roger Torrent, con
el Tribunal Supremo en la investidura del nuevo presidente de la
Generalitat?
R: Esta
gente es muy peligrosa pero no es tonta jurídicamente. Alguien le habrá
soplado que eso no se puede hacer sin agotar el ciclo jurídico español.
Lo único que quieren es perpetuarse en el poder para tapar sus
vergüenzas y fechorías, que han sido muchas. Recuerdo a Jordi Pujol
hablando de ética cuando ya tenía el dinero que había robado a los
catalanes en sus cuentas.
P:¿Qué
le sugiere el plan de los independentistas catalanes de vaciar las
instituciones legítimas y crear en Bruselas un Consejo de la República y
una Asamblea para la República?
R: Maduro. Están copiando a Maduro y a su régimen autoritario
P: ¿Qué le parecen a usted Pablo Iglesias e Iñigo Errejón y sus diferencias estratégicas o ideológicas?
R: Desinteresantes.
P: ¿Cómo recomendaría usted enfocar el pacto educativo para una reforma eficaz de la Educación en España?
R: El pacto por la Educación se
intentó con Gabilondo de ministro y estuvo a punto de firmarse pero el
PP hizo un servicio muy feo a la sociedad y se desmarcó. Ahora parece
que ocurre a la inversa y no me tranquiliza nada. No podemos cambiar de
plan de Educación cada vez que se cambia de ministro. Lo que hay que
hacer es mejorar el plan vigente y dejar de copiar el modelo
norteamericano porque no estamos en las mismas condiciones.
P: Felipe González ya ha dicho que no se siente representado por el actual proyecto del PSOE. ¿Y usted?
R: Mi
modelo de partido es diferente. No comparto el nuevo reglamento del
partido que quita el poder a los órganos intermedios para darlo a las
bases. Yo creo en la democracia representativa y no en modelos que
eligen al César que se queda sin contrapoder.
P:
¿Le parece grave que la dirección del PSOE no haya apoyado a Elena
Valenciano para presidir el Grupo Socialista del Parlamento Europeo?
R: Este
es un caso escandaloso de sectarismo. Primero dijeron que no a De
Guindos porque había que apoyar a una mujer y cuando aparece la señora
Valenciano es su propio partido el que le dice que no.
P:
Señor Guerra. ¿Por qué el presidente de Asturias, Javier Fernández,
cuya imagen se agrandó al frente de la gestora que destituyó a Sánchez
está teniendo un final tan amargo en su tierra, donde el Soma-UGT y los
sanchistas no se paran en barras para desautorizarle en cuento tienen la
menor ocasión?
R: Javier
Fernández es uno de los grandes socialistas europeos que quedan en el
mundo. Es cabal, íntegro, inteligente y con una capacidad extraordinaria
para entender lo que pasa. Que no le sepan apreciar en sus filas me
llena de tristeza. Le aprecio y le admiro y que haya gente que le ponga
palos en las ruedas es incomprensible y se pagará a la larga.
P: ¿Qué le sugiere la decisión del sanchismo que ahora controla la Federación Socialista Asturiana de oficializar el bable?
R: Insisto
en que me parece bien proteger a las minorías pero no privilegiarlas.
Una cosa es proteger el bable y otra darle el rango de lengua oficial.
Así comienzan los nacionalismos identitarios.
P:
¿Ha pensado que quizá las nuevas generaciones le ven como veían ustedes
a aquellos dinosaurios del franquismo cuando eran jóvenes?
R:
Es que yo soy un dinosaurio porque empecé en política muy joven hace ya
60 años. Pero tengo más lucidez que muchos jóvenes de 30. El que es
idiota a los 70 años ya lo era a los 17. La generación actual está mejor
formada que la mía pero fíjese que pocos quieren entrar en política.
Por ejemplo, en 1978 los mejores de la sociedad fueron a la política.
P: Entre Pablo Iglesias y Albert Rivera, ¿con cuál se queda?
R: Conmigo mismo.
P: ¿Le han ofrecido volver al ruedo político?
R: Alguna
vez pero la verdad es que no tengo ninguna melancolía de aquella época.
Mi vocación no era la política a la que llegué combatiendo la dictadura
de Franco. A mí me gusta el teatro, la lectura, la poesía, la música y
vivir en Sevilla.