Mostrando entradas con la etiqueta Jefatura del Estado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jefatura del Estado. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de marzo de 2020

Discurso del rey de España plagado de lugares comunes y tópicos frente a la pandemia


MADRID.- "Estamos haciendo frente a una crisis nueva y distinta, sin precedentes, muy seria y grave, que pone en riesgo nuestra salud en cada rincón de España. Pero también, y de forma muy traumática, altera y condiciona nuestras costumbres y el desarrollo normal de nuestras vidas, el empleo y nuestras empresas; en definitiva, nuestro bienestar", ha dicho hoy el rey de España, Felipe VI, en un discurso radiotelevisado al país, ante la virulencia de la pandemia del Covid-19, plagado de lugares comunes y tópicos en un momento especialmente delicado para la Monarquia al comenzar a ser seriamente cuestionada desde los sectores ilustrados más jóvenes.

"Pero también es una crisis que estamos combatiendo y que vamos a vencer y a superar.
Ante esta situación, lo primero que quiero hacer es enviar todo mi cariño y afecto, junto a la Reina y nuestras hijas, a tantas familias en toda España que desgraciadamente han sufrido la pérdida de alguno de sus seres queridos. También lo hacemos a todos los que estáis especialmente afectados, tanto en lo personal como en vuestro entorno, por este virus y sus consecuencias. A todos vosotros, mucha fuerza y mucho ánimo.
En segundo lugar, hoy es más de justicia que nunca dar las gracias a todas las personas, entidades y servicios públicos, sin excepción, que están ayudando y se están sacrificando por los demás. Y quiero personificar esa gratitud en uno de ellos:
Sabíamos que tenemos un gran sistema sanitario y unos profesionales extraordinarios; a ellos quiero dirigirme ahora: tenéis nuestra mayor admiración y respeto, nuestro total apoyo. Sois la vanguardia de España en la lucha contra esta enfermedad, sois nuestra primera línea de defensa.
Los que todos los días y a todas las horas del día, estáis cuidando a los afectados, curando a los enfermos, dando consuelo y esperanza a los que lo necesitan.
Vuestra profesionalidad, entrega a los demás, vuestro coraje y sacrificio personal son un ejemplo inolvidable. Nunca os podremos agradecer bastante lo que estáis haciendo por vuestro país. No os puede sorprender que desde las casas de toda España se oiga un aplauso emocionante y sentido. Un aplauso sincero y justo, que estoy seguro que os reconforta y os anima.
Hay momentos en la Historia de los pueblos en los que la realidad nos pone a prueba de una manera difícil, dolorosa y a veces extrema; momentos en los que se ponen a prueba los valores de una sociedad y la capacidad misma de un Estado. Estoy seguro de que todos vamos a dar ejemplo, una vez más, de responsabilidad, de sentido del deber, de civismo y humanidad, de entrega y esfuerzo y, sobre todo, de solidaridad –especialmente con los más vulnerables–, para que nadie pueda sentirse solo o desamparado.
Ahora debemos dejar de lado nuestras diferencias. Debemos unirnos en torno a un mismo objetivo: superar esta grave situación. Y tenemos que hacerlo juntos; entre todos; con serenidad y confianza, pero también con decisión y energía.
Ahora tenemos que resistir, que aguantar y tenemos que adaptar nuestros modos de vida y nuestros comportamientos a las indicaciones de nuestras autoridades y a las recomendaciones de nuestros expertos para ganarle al virus. Todos debemos contribuir a ese esfuerzo colectivo con nuestras actitudes y nuestras acciones, por pequeñas que sean.
Sé que es fácil decirlo, y también sé que no es nada fácil hacerlo en estas circunstancias: organizarse cada uno en su trabajo, en su casa, con su familia, o con sus hijos. Pero es lo que debemos hacer por el bien de todos. Porque todos y cada uno somos parte de la solución de esta crisis.
Esta es una crisis temporal. Un paréntesis en nuestras vidas. Volveremos a la normalidad. Sin duda. Y lo haremos más temprano que tarde: si no bajamos la guardia, si todos unimos nuestras fuerzas y colaboramos desde nuestras respectivas responsabilidades.
Recuperaremos la normalidad de nuestra convivencia, la vida en nuestras calles, en nuestros pueblos y ciudades; la economía, los puestos de trabajo, nuestras empresas, nuestros comercios, nuestros talleres... España recuperará su pulso, su vitalidad, su fuerza.
A lo largo de los años hemos pasado por situaciones muy difíciles, muy graves; pero, como las anteriores, esta también la superaremos. Porque España es un gran país; un gran pueblo que no se rinde ante las dificultades.
Este virus no nos vencerá. Al contrario. Nos va a hacer más fuertes como sociedad; una sociedad más comprometida, más solidaria, más unida. Una sociedad en pie frente a cualquier adversidad.
Gracias a todos, ánimo y adelante".

viernes, 27 de diciembre de 2019

La Región de Murcia fue donde mayor cuota de pantalla tuvo el discurso navideño del Rey


MADRID.- El mensaje navideño del Rey Felipe VI registró una audiencia media de 7.537.000 espectadores y un 65,1% de cuota de pantalla, en el conjunto de las 25 cadenas que emitieron el discurso. Por comunidades, Murcia (84,8% de cuota de pantalla); Castilla-La Mancha (79,4%); Comunidad de Madrid (73,7%) y Asturias (72,8%) son las que han registrado un mayor seguimiento. Por contra, Cataluña con un 36,8% de cuota de pantalla y País Vasco con un 43% fueron las comunidades donde menos se vió el mensaje.

En el 2018 la audiencia fue de 7,9 millones y 70,6% en el acumulado de las 30 cadenas, por lo que este año se produce un descenso de 5,5 puntos de cuota de pantalla y 407.000 espectadores, según datos de Kantar Media ofrecidos por Barlovento Comunicación.
La primera alocución navideña de Felipe VI, pronunciada en 2014, fue la que logró un mayor seguimiento con una audiencia media de 8.239.000 y una cuota de pantalla del 73,4. Más interés suscitó el mensaje que Felipe VI dirigió a los españoles el 3 de octubre de 2017 en el marco de la crisis política en Cataluña. En esa ocasión, el discurso del monarca alcanzó el 76,6% de cuota de pantalla y 12.443.000 espectadores.
Ese mismo año, el discurso navideño fue el segundo más visto de los retransmitidos en Nochebuena desde la proclamación de Felipe VI con 8.139.000 espectadores, aunque con una cuota de pantalla del 65,6 por ciento. Por contra, el mensaje del Rey pronunciado en 2016 fue el menos visto con 5.822.000 televidentes con una cuota de pantalla del 57,6 por ciento.
El consumo total de televisión en la franja horaria del mensaje navideño del pasado martes fue de 11,6 millones, lo que representa un aumento en 410.000 espectadores en relación al 2018.
Los datos indican que los segmentos donde el mensaje navideño del Rey tuvo mayor rendimiento son entre las mujeres y los mayores de 25 años.

400.000 espectadores menos que en 2018

El mensaje navideño del rey Felipe VI registró una audiencia media de 7.537.000 espectadores y un 65,1% de cuota de pantalla, en el conjunto de las 25 cadenas que emitieron el discurso.
En el 2018 la audiencia fue de 7,9 millones y 70,6% en el acumulado de las 30 cadenas, por lo que este año se produce un descenso de 5,5 puntos de cuota de pantalla y 407.000 espectadores, según datos de Kantar Media ofrecidos por Barlovento Comunicación.
La primera alocución navideña de Felipe VI, pronunciada en 2014, fue la que logró un mayor seguimiento con una audiencia media de 8.239.000 y una cuota de pantalla del 73,4. Más interés suscitó el mensaje que Felipe VI dirigió a los españoles el 3 de octubre de 2017 en el marco de la crisis política en Cataluña. En esa ocasión, el discurso del monarca alcanzó el 76,6% de cuota de pantalla y 12.443.000 espectadores.
Ese mismo año, el discurso navideño fue el segundo más visto de los retransmitidos en Nochebuena desde la proclamación de Felipe VI con 8.139.000 espectadores, aunque con una cuota de pantalla del 65,6%.
Por contra, el mensaje del Rey pronunciado en 2016 fue el menos visto con 5.822.000 televidentes con una cuota de pantalla del 57,6%.
El consumo total de televisión en la franja horaria del mensaje navideño del pasado martes fue de 11,6 millones, lo que representa un aumento en 410.000 espectadores en relación al 2018.
Los datos indican que los segmentos donde el mensaje navideño del Rey tuvo mayor rendimiento son entre las mujeres y los mayores de 25 años.
Por comunidades autónomas, Murcia (84,8% de cuota de pantalla); Castilla-La Mancha (79,4%); Comunidad de Madrid (73,7%) y Asturias (72,8%) son las que han registrado un mayor seguimiento.
Por contra, Cataluña con un 36,8% de cuota de pantalla y País Vasco con un 43% fueron las comunidades donde menos se vio el mensaje.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Felipe VI viaja a Washington en un viaje privado tras su histórica visita a Cuba

MADRID.- El Rey Felipe VI asistirá esta semana en Washington y con carácter privado a los actos conmemorativos del centenario de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Georgetown.

El jefe del Estado español, acompañado por la Reina Letizia, concluyó el jueves una visita de Estado a Cuba que fue la primera que realiza a este país un Rey de España.
La agenda de este viaje se cerró en Santiago de Cuba, y al término del mismo mientras la Reina se desplazó a España, Felipe VI lo hizo a Washington para acudir a esos actos conmemorativos en la Universidad de Georgetown.
Unos actos que esta universidad tiene previsto celebrar desde ayer viernes y hasta el domingo, 17 de noviembre.
El rectorado de este centro invitó al Rey a asistir a ellos debido a que cursó durante dos años, de 1993 a 1995, un máster de Relaciones Internacionales y consiguió su graduado en estos estudios.
Posteriormente, esta universidad creó una cátedra con su nombre para promocionar la cultura española en el mundo académico de Washington.
Georgetown, la universidad católica más antigua de Estados Unidos, tiene una amplia experiencia con alumnos ilustres y entre ellos han estado muchos presidentes y miembros de las familias reales de Grecia, Holanda y Noruega.

martes, 30 de abril de 2019

El Rey defiende el "buen periodismo" para combatir las noticias falsas


MADRID.- El Rey ha abogado este martes por recuperar "la esencia del buen periodismo" como vía para transmitir relatos creíbles a los ciudadanos, preservar el rigor, la independencia y la imparcialidad de los medios y luchar contra la propagación de noticias falsas.

Felipe VI ha presidido en la Casa América de Madrid la entrega de los premios internacionales de periodismo Rey de España en su 36 edición y el 15 premio de periodismo Don Quijote, convocados por la Agencia EFE y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid).
Al acto han asistido la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, diversos ministros, como el de Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell, y el presidente de la Agencia EFE, Fernando Garea.
La edición de este año ha reconocido la labor de informadores y medios de comunicación de España, Venezuela, México, Argentina, Brasil, Bolivia, Nicaragua y Portugal en las categorías de prensa, radio, televisión, fotografía, periodismo digital y periodismo ambiental y desarrollo sostenible.
El Rey les ha felicitado por "su calidad, su sensibilidad y su buen hacer" y por ser ejemplo de que "el ejercicio de una prensa libre" contribuye cada día a "la construcción de sociedades más informadas, más justas y democráticas".
Don Felipe ha animado a "rescatar el espíritu del mejor periodismo clásico" con el fin de ofrecer "relatos sólidos, comprobados y que den garantías a los ciudadanos de que lo que se está contando está suficientemente contrastado".
"Es el buen periodismo el que favorece el desarrollo del espíritu crítico en individuos y sociedades, ese sentido que nos capacita para distinguir y discriminar en la cantidad inabarcable de datos, informaciones y opiniones", ha resaltado.
En un contexto como el actual marcado por la difusión de bulos, el jefe del Estado ha hecho hincapié en que "el mejor periodismo" debe esforzarse en combatir las noticias falsas, "no solo por una elemental cuestión ética, sino porque el falseamiento de la realidad distorsiona injustamente la opinión de las personas".
De igual modo, Felipe VI ha destacado el impacto que las nuevas tecnologías han tenido en la profesión periodística, pero ha considerado pertinente "encontrar la simbiosis necesaria" entre los nuevos soportes y la preservación de los valores periodísticos tradicionales, como la veracidad, el rigor o la imparcialidad.
Con motivo del 80º aniversario de la Agencia EFE, el Rey ha asegurado que la cuarta agencia mundial y la primera en español es "sinónimo de periodismo de calidad, profesional, imparcial y riguroso" con su red de 3.000 profesionales en más de 120 países.
Borrell también ha valorado el "eficaz" papel que desarrolla EFE en su misión de servir de "fuente de información veraz a la comunidad de hispanohablantes y al resto de la audiencia global en un tiempo asediado por la postverdad y la desinformación".
El ministro de Exteriores ha asegurado que la información es "el oxígeno de las sociedades democráticas" y que los galardonados contribuyen con su trabajo a "seguir respirando como ciudadanos libres", al tiempo que muestran la realidad iberoamericana "en toda su diversidad, pero sin ocultar su realidad más dramática".
Ha defendido un espacio iberoamericano donde "fluya libremente la información y donde se respeten las libertades de pensamiento y de expresión como fundamentos irrenunciables de una comunidad de valores compartidos".
Los trabajos galardonados en la 36ª edición de los premios internacionales de periodismo Rey de España versan sobre asuntos como la lucha contra la corrupción y el crimen organizado, el fenómeno migratorio o el recuerdo a las víctimas de la Guerra Civil.
A los miembros de este último colectivo se ha dirigido Fernando Garea, en nombre de la Agencia EFE, para zanjar "una deuda histórica" y disculparse por ignorarles y no ocuparse de ellos hace 80 años cuando era un instrumento al servicio de Franco.
"Es momento de aprovechar para pedirles perdón y recordarles", ha proclamado Garea en medio de una cerrada ovación.
El presidente de la agencia de noticias ha recordado que EFE nació a comienzos de 1939, cuatro meses antes del fin de la contienda bélica, como una herramienta de propaganda que hizo caso omiso a un bando y a los perseguidos por la dictadura.
En su opinión, aquel colectivo "olvidado y proscrito" por las instituciones también lo fue por "aquella agencia EFE que sólo hablaba de los vencedores" en "un país negro, sin más color que el rojo de la sangre de muchas y muchos".
Garea se ha felicitado de que la actual España "no tenga nada que ver" con la de hace 80 años y que EFE sea hoy en día una agencia "respetada por el mundo" de la que "todos pueden sentirse orgullosos".
La ceremonia de los premios internacionales de periodismo y del Don Quijote ha congregado a numerosas autoridades, entre ellas, la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, el Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, la directora de la Aecid, Aina Calvo, y diversos embajadores.
Como es habitual al cierre del acto, ha habido una actuación musical, en este caso, protagonizada por Kiki Morente y el guitarrista Pepe Montoyita.

martes, 19 de marzo de 2019

El Rey insta a los jóvenes a involucrarse en la vida política para “cambiar y mejorar el mundo”


MADRID.- El Rey Felipe VI ha instado a los jóvenes de todo el mundo a involucrarse y formar parte de la vida política para "cambiar y mejorar el mundo" de su alrededor.

Así lo ha reclamado este lunes el Rey durante la ceremonia de inauguración de la XXVIII edición del Harvard WorldMUN, un evento anual organizado por la Universidad de Harvard que reunirá en Madrid a más de 2.000 estudiantes de todo el mundo hasta el viernes día 22.
Durante una semana, simularán el trabajo de todos los comités de la ONU. Celebrado desde 1992, es la primera vez que España acoge este evento, en el que participarán unos 500 estudiantes españoles de 20 universidades distintas.
Según ha asegurado el Rey durante su discurso, para abordar los grandes retos actuales, como la falta de oportunidades laborales, la adaptación de la formación, la rápida transformación de los mercados laborales y el uso de Internet, no se puede “descuidar a los jóvenes, su talento, sus valores y su espíritu”, sino que hay que contar con su “compromiso entusiasta”.
“Deberíais ser una parte de, o involucraros, de todos los asuntos clave de la vida política y del debate internacional –ha reclamado–. Esta es la única manera por la que podemos aspirar a desarrollar todas las sociedades para que sean incluso más democráticas, inclusivas y prósperas“.
Para el Rey, las sociedades actuales han otorgado una “gran confianza” a la gente joven, lo que les concede, por tanto, una “gran responsabilidad”: “cambiar y mejorar el mundo de nuestro alrededor”. 
“Algunos de vosotros ya estáis haciendo esto cada día”, ha admitido.
En este sentido, ha reconocido que la agenda política de los jóvenes “está ganando cada vez más un perfil alto”, tanto a nivel local como internacional, y justifica esta tendencia en que son los jóvenes quienes se tendrán que enfrentar “a una multitud de retos que son únicos para ellos”, además de aquellos que afectan a toda la población.
En este contexto, ha preguntado a modo de reflexión cuál es el papel que deben tener las instituciones y a cuáles de ellas habría que hacer un llamamiento para que intensifiquen sus esfuerzos en “convertir en realidad los derechos de los jóvenes y reconocer sus contribuciones decisivas como agentes del cambio a cualquier nivel”.
Para ello, ha comentado que se les debe dar las “herramientas, buena educación y habilidades” para poder hacer frente a sus responsabilidades, pero también se les debe dar “autonomía” para que desarrollen completamente sus proyectos profesionales y planes de vida, así como “canales” para poder participar en la vida política, permitiendo a la sociedad “escuchar” lo que los jóvenes tengan que decir. “Nosotros, los mayores, también necesitamos ser un poquito más jóvenes“, ha bromeado, citando después a Pablo Picasso: “ser joven no es fácil”.
El monarca también ha alabado el papel de las Naciones Unidas, institución en la que se fijarán estos universitarios durante esta semana. “Las Naciones Unidas son, y siempre lo han sido, la máxima expresión de multilateralismo, en la búsqueda de un mundo más justo y pacífico –considera–. Su mera existencia nos ayuda a hacer frente a la incertidumbre del mundo en el que vivimos, y nos provee de esperanza que necesitamos para encarar al futuro. El multilateralismo es la respuesta última a los retos globales. Es una referencia ética”.
Y ha recalcado la importancia de los mecanismos de la diplomacia multilateral, “fundamental” en la actualidad, de apenas un siglo, y que se espera que siga “creciendo en eficacia” y en “relevancia”.

martes, 8 de enero de 2019

El Rey subraya la "plena independencia y legitimidad" del Poder Judicial


MADRID.- El rey ha subrayado este martes la "plena legitimidad" e independencia del poder judicial en España y ha considerado que el respeto a sus resoluciones es una condición indispensable "en cualquier democracia que se precie de serlo".

Felipe VI ha apelado a ese respeto en su intervención en la entrega de despachos a la 68 promoción de la carrera judicial, donde ha estado acompañado por la ministra de Justicia, Dolores Delgado; el de Interior, Fernando Grande Marlaska; el presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Lesmes; y la Fiscal General del Estado, María José Segarra.
Un acto que tradicionalmente se celebra en Barcelona pero que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha decidido trasladar este año a Madrid con motivo del 40º aniversario de la Constitución.
A la espera del comienzo del juicio a los dirigentes independentistas del "procés" aunque sin citar en ningún momento la situación en Cataluña, el rey ha ensalzado el valor del texto constitucional y la necesidad de respetar las resoluciones judiciales.
La Justicia, ha recalcado, representa uno de los valores fundamentales de la sociedad por ser condición indispensable para la convivencia, y el Poder Judicial ha dicho que es la institución que permite hacer real y efectivo ese valor supremo.
Un Poder Judicial que ha asegurado que cuenta con "plena legitimidad" y del que ha destacado el valor de su independencia.
El jefe del Estado ha pedido a los integrantes de la 68ª promoción de la carrera judicial que tengan siempre presente que en el origen y la esencia de sus decisiones debe situarse la Constitución "como norma fundamental de nuestra convivencia que inspira el resto del ordenamiento jurídico y que nos asegura -ha dicho- un escenario cierto, sólido y fiable de derechos y libertades".
Tras recordar el 40º aniversario del texto constitucional, ha recalcado que su valor está no solo en el pacto de convivencia intergeneracional que representa, sino también y, sobre todo, en el hecho de ser la garantía de los valores supremos de una sociedad libre.
Unos valores sin los que ha asegurado que no sería reconocible como tal "porque encarna la máxima calidad democrática de una sociedad y ampara, a la vez que limita, el ejercicio del poder político".
Felipe VI ha resaltado que el Poder Judicial es pieza clave en el entramado institucional diseñado por los constituyentes y ha sido entonces cuando ha instado al respeto de sus resoluciones.
"La función de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado, atribuida en exclusiva a un poder del Estado, independiente y plenamente separado de los demás poderes, así como el respeto a las resoluciones dictadas por los órganos judiciales, son -ha subrayado- condiciones indispensables en cualquier democracia que se precie de serlo".
A su juicio, una sociedad moderna y avanzada como la española solo puede desarrollarse en paz y concordia si cuenta con un poder del Estado independiente y neutral para impartir justicia.
Por eso ha pedido a los nuevos jueces que contribuyan a mantener y reforzar la legitimidad del Poder Judicial actuando desde la independencia y la imparcialidad, con honradez, integridad y en beneficio de los ciudadanos, la sociedad y el país.
"España merece que todos y cada uno de nosotros, desde el papel que nos corresponde, estemos plena y permanentemente comprometidos con nuestros valores constitucionales, con la libertad y el pluralismo político, con la justicia, la igualdad y el respeto a la dignidad de las personas", ha añadido.
Asimismo ha resaltado la fortaleza de las instituciones españolas gracias a "la excelencia personal puesta al servicio del bien común" y, especialmente, en momentos de dificultad.
Felipe VI ha aprovechado para reconocer la labor que, "con valor, coraje y determinación", han realizado los profesionales de la Administración de Justicia durante los 40 años de la Constitución.

domingo, 6 de enero de 2019

El Rey reivindica la bandera como símbolo "de todos" y de "unidad", signo de "soberanía e independencia"


MADRID.- El rey ha reivindicado hoy la enseña nacional como "una bandera de todos", que simboliza "al conjunto de la Nación" y es signo de su "soberanía e independencia, de su unidad e integridad", al tiempo que ha reconocido "la profunda identificación" de las Fuerzas Armadas (FAS) con la Constitución.


Felipe VI, junto con la reina Letizia, ha presidido la ceremonia de la Pascua Militar en el Palacio Real junto al jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, que al igual que la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el de Interior, Fernando Grande-Marlaska, se han estrenado en el acto que reúne a la cúpula castrense.
El jefe del Estado ha subrayado que la bandera rojigualda, cuyo 175 aniversario se conmemoró el pasado año, representa "la confianza en el futuro" y el deseo de seguir construyendo "una sociedad libre y democrática".
El primer acto oficial de los reyes y de Sánchez en el nuevo año ha congregado a los mandos de los tres Ejércitos, encabezados por el jefe de Estado Mayor de la Defensa (Jemad), general Fernando Alejandre.
Vestido con el uniforme de capitán general del Ejército de Tierra, don Felipe ha puesto en valor el compromiso que las FAS, de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y de los servicios de inteligencia han demostrado desde la aprobación de la Constitución hace 40 años.
"El compromiso de todos ellos con los valores democráticos ha sido indispensable, junto al de las demás instituciones del Estado, para la consecución y el mantenimiento de la estabilidad y la seguridad de España", ha elogiado Felipe VI.
Como mando supremo de las FAS, el monarca ha remarcado la conducta "ejemplar" de los militares, "basada en la Constitución y las Reales Ordenanzas" y el que siempre cumplan su tarea con "honor, lealtad y abnegación en defensa de la seguridad y libertad de todos los españoles y de sus instituciones democráticas".
Tanto el jefe del Estado como la ministra de Defensa han destacado el hecho de que este año se celebre el 30 aniversario de la participación de España en misiones de paz en el exterior.
En la actualidad, son alrededor de 3.000 militares y guardias civiles los que hay desplegados en 16 operaciones en países de cuatro continentes bajo el paraguas de la OTAN, la ONU y la UE.
Don Felipe ha felicitado a todos los hombres y mujeres que en este tiempo han cumplido "brillantemente" su misión: "Estamos orgullosos de ellos".
Ha subrayado que la seguridad y la defensa comprometen a todos los españoles al tratarse de "un pilar básico para el progreso y el bienestar" de la sociedad.
Por ello, ha defendido que las FAS estén dotadas adecuadamente para hacer frente a los riesgos y amenazas y contribuir a la estabilidad.
El rey se ha referido igualmente a la incorporación al Ejército de la mujer -el año pasado se cumplió también el 30 aniversario- y se ha congratulado de que se haya logrado su integración total.
Un paso "trascendental", según don Felipe, en la modernización de las FAS y en garantizar la igualdad de oportunidades para desarrollar la vocación de servicio a España".
El rey han tenido palabras de recuerdo para los militares y guardias civiles fallecidos en acto de servicio, en particular, a causa del terrorismo, al que -ha proclamado- se pudo derrotar con "el apoyo de la sociedad y la legitimidad y firmeza del Estado de derecho".
Margarita Robles ha pedido mantener a las FAS y a la Guardia Civil "alejadas de decisiones partidistas o coyunturales" para posibilitar "la máxima estabilidad" de una política que ha calificado de Estado.
La ministra ha justificado la inversión de 7.331 millones de euros aprobada en diciembre para programas como la construcción de fragatas F-110, la compra de 348 vehículos 8x8 Dragón y a la actualización del avión de combate Eurofighter.
Este gasto, según Robles, es preciso para defender los intereses de España y reafirmar el compromiso con los aliados, pero también porque contribuyen a generar "bienestar" y "dinamizar el empleo y el sector industrial".
En sus elogios a las FAS, Robles las ha situado como "principales garantes" de la Constitución y de los valores de "libertad, justicia, pluralismo y solidaridad".
Un texto constitucional que, a juicio de la ministra, ha posibilitado un marco de convivencia en España "en el que todos tienen cabida", bajo "el imperio de la ley y el respeto a los valores democráticos".

Para finalizar el acto, Don Felipe y Doña Letizia, mantuvieron un encuentro con las autoridades asistentes y los miembros de las Comisiones Militares en el Salón de Columnas. Ya en el interior del palacio, han proseguido con el saludo de los reyes a los cerca de 200 invitados, entre ellos, el director del CNI, Félix Sanz Roldán, la entrega de condecoraciones y los discursos en el Salón del Trono. La Pascua Militar es una conmemoración que instauró Carlos III como expresión de agradecimiento a los mandos militares después de que España recuperara la localidad menorquina de Mahón, de manos de los ingleses, el 6 de enero de 1782.

lunes, 31 de diciembre de 2018

Felipe VI afirma su compromiso como garante de los valores de la Constitución

MADRID.-El monarca ha afirmado estos principios en una carta de agradecimiento remitida al diario El Mundo con motivo de su elección como personaje del año 2018 por parte del rotativo.

En la misiva, cuyos extractos recoge este lunes el diario, Felipe VI reitera “el compromiso de la Corona con la democracia y la libertad en España, con la defensa de los principios y valores de concordia y convivencia democrática en los que se basa nuestra Constitución”.
Además, recalca que el valor de la institución monárquica como “garante del edificio institucional diseñado en la Constitución y del conjunto de valores de ciudadanía que de ella se desprenden”.

martes, 25 de diciembre de 2018

«Nuestra convivencia es la obra más valiosa de la democracia», mensaje de Navidad del Rey


MADRID.- El Rey hizo un llamamiento anoche a defender «nuestra convivencia», que «es el mayor patrimonio que tenemos los españoles, la obra más valiosa de nuestra democracia y el mejor legado que podemos confiar a las generaciones más jóvenes». En su quinto Mensaje de Navidad, Don Felipe no ha mencionado a Cataluña pero sí se refirió directamente a los problemas que vive esta Comunidad autónoma.

El Rey afirmó que la convivencia «es incompatible con el rencor y el resentimiento porque estas actitudes forman parte de nuestra peor historia», y advirtió de que «la superación de los grandes problemas y de las injusticias nunca puede nacer de la división, ni mucho menos del enfrentamiento, sino del acuerdo y de la unión ante los desafíos y dificultades».
Frente a ello, recordó que España logró «el cambio más radical de su historia» a partir de la Transición, cuando «la voluntad de los españoles» fue entenderse y la de los líderes políticos, económicos y sociales fue «llegar a acuerdos, a pesar de estar muy distanciados por sus ideas y sentimientos».
También manifestó que la convivencia «exige el respeto a nuestra Constitución, que no es una realidad inerte, sino una realidad viva», e instó a que «las reglas que son de todos sean respetadas por todos».

Un mensaje social

En el tradicional discurso de Nochebuena, el Rey se dirigió «especialmente» a las generaciones más jóvenes -«queréis vivir y convivir, pero tenéis problemas serios», les dijo- e instó a ayudarles a construir «un proyecto de vida personal y profesional con un trabajo y un salario dignos».



Además, hizo un llamamiento a la igualdad de género: «Tenemos la obligación de seguir construyendo día a día una España más conexionada socialmente y más comprometida con la igualdad real entre hombres y mujeres». Don Felipe también condenó la violencia contra las mujeres, «una violencia de tan triste actualidad y que merece siempre nuestra repulsa y condena más enérgica y el empeño de toda la sociedad para erradicarla»

Mensaje íntegro

A continuación, reproducimos el texto íntegro del Mensaje de Navidad que el Rey ha dirigido esta Nochebuena a los españoles: 

«Buenas noches. En estos días tan especiales, en los que siempre nos deben unir los mejores sentimientos, os deseo, junto a la Reina y nuestras hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, una Feliz Navidad y que en el año 2019 podáis ver cumplidos vuestros anhelos y aspiraciones.
Hoy no quiero dejar de recordar a quienes vivís una situación difícil por razones personales, económicas o sociales; o estáis lejos de vuestro hogar y seres queridos. En estas horas, que han de ser para la alegría y de celebración, nuestro corazón y nuestro pensamiento están a vuestro lado; y nuestro mayor deseo es que todas esas circunstancias queden pronto atrás.
A lo largo de los últimos años os he venido transmitiendo en Nochebuena mis inquietudes y reflexiones sobre nuestra democracia; sobre la cohesión social y territorial, la economía y el paro o la educación; también sobre la corrupción, el terrorismo, o la violencia contra las mujeres; una violencia, de tan triste actualidad y que merece siempre nuestra repulsa y condena más enérgica y el empeño de toda la sociedad para erradicarla de nuestra vida. Todas estas cuestiones que acabo de mencionar nos siguen preocupando, por supuesto, muy seriamente.

Hacia el futuro

Permitidme que esta noche os hable de algo que también me parece muy importante. Quiero hablaros de nuestra convivencia, de los principios en los que se inspira, pensando en el presente y también en el futuro, en nuestras generaciones más jóvenes, a las que hoy me voy a dirigir especialmente.
El pasado 6 de diciembre, con motivo del 40 aniversario de nuestra Constitución, recordé nuevamente los ideales que animaron y unieron a los españoles durante la transición política y que han sido el fundamento, la base de nuestra libertad y de nuestro progreso de estos últimos 40 años: la reconciliación y la concordia; el diálogo y el entendimiento; la integración y la solidaridad.
Quienes vivieron aquellos años saben bien que si hay algo que los define fue el valor de trabajar juntos y unidos pensando en nuestro país y en su futuro; fue la voluntad de los españoles de entenderse y la de los líderes políticos, económicos y sociales de llegar a acuerdos, a pesar de estar muy distanciados por sus ideas y sentimientos. A todos les unía un objetivo muy claro: la democracia y la libertad en España; definir unas reglas comunes que garantizaran nuestra convivencia. Y lo lograron.
De ese éxito nos hemos beneficiado las siguientes generaciones; y lo que debemos hacer hoy es todo lo que esté en nuestras manos para que esos principios no se pierdan ni se olviden, para que las reglas que son de todos sean respetadas por todos. Y de esa manera asegurar a los jóvenes, con mayor garantía, nuevas décadas de progreso y avance como las que nosotros afortunadamente hemos conocido.
Quienes fuisteis protagonistas o testigos de la transición estoy seguro de que entenderéis muy bien lo que acabo de decir. A los que no vivisteis aquel tiempo y especialmente a las generaciones más jóvenes, tenemos el deber de haceros partícipes de ese período de nuestra historia, de ese camino que permite entender por qué y cómo España ha conseguido el cambio más radical de su historia; por qué y cómo ha avanzado y prosperado tanto nuestra sociedad desde entonces.
Yo creo que eso es necesario, sí; pero también creo que no es suficiente. Porque como sociedad tenemos una deuda pendiente con nuestros jóvenes. Somos responsables de su futuro y las circunstancias de hoy en día no son, ni mucho menos, las más fáciles.

Trabajo y sueldos dignos

Los jóvenes vivís inmersos en la realidad de una sociedad tecnológica -de cambios continuos y acelerados- que plantea nuevos interrogantes, pero que a la vez está llena de nuevas oportunidades. Tenéis talento, creéis en la paz, estáis abiertos al mundo porque sois y os sentís europeos, sois solidarios, estáis comprometidos con las causas sociales, con la lucha contra el cambio climático y la defensa del medio ambiente. Queréis vivir y convivir, pero tenéis problemas serios.
Sabéis que es muy difícil encontrar trabajo sin una adecuada formación. Muchos la tenéis, pero a veces os veis obligados a ocupar un puesto de trabajo que no es para el que os habéis preparado o que no responde a vuestras expectativas. Y os tenemos que ayudar: a que podáis construir un proyecto de vida personal y profesional, con un trabajo y un salario dignos, a tener un lugar adecuado donde vivir y, si así lo queréis, a formar una familia y poder conciliar con la vida laboral.
Nuestra responsabilidad, la de toda nuestra sociedad, es que vuestra capacidad, vuestra motivación, vuestra ilusión y esfuerzo, venzan a las dificultades; porque tenemos la obligación -contando con vosotros, con vuestra energía-, de seguir construyendo día a día un país mejor, más creativo, más dinámico, y siempre en vanguardia; una España más cohesionada socialmente y más comprometida con la igualdad real entre hombres y mujeres.

Asegurar la convivencia

Hoy, que vivimos en una democracia asentada y que compartimos unos mismos principios y valores con otras democracias de nuestro entorno, es imprescindible que aseguremos en todo momento nuestra convivencia. Una convivencia que se basa en la consideración y en el respeto a las personas, a las ideas y a los derechos de los demás; que requiere que cuidemos y reforcemos los profundos vínculos que nos unen y que siempre nos deben unir a todos los españoles; que es incompatible con el rencor y el resentimiento, porque estas actitudes forman parte de nuestra peor historia y no debemos permitir que renazcan; una convivencia en la que la superación de los grandes problemas y de las injusticias nunca puede nacer de la división, ni mucho menos del enfrentamiento, sino del acuerdo y de la unión ante los desafíos y las dificultades.
Una convivencia, en fin, que exige el respeto a nuestra Constitución; que no es una realidad inerte, sino una realidad viva que ampara, protege y tutela nuestros derechos y libertades. Todos los proyectos necesitan unos cimientos sólidos, y la España de hoy los tiene, porque están hechos de una voluntad decidida de concordia, de paz y de entendimiento.
Y esta es la reflexión que quería haceros llegar esta noche: que la convivencia -que siempre es frágil, no lo olvidemos- es el mayor patrimonio que tenemos los españoles. La obra más valiosa de nuestra democracia y el mejor legado que podemos confiar a las generaciones más jóvenes; y, por ello, debemos evitar que se deteriore o se erosione; debemos defenderla, cuidarla, protegerla; y hacerlo con responsabilidad y convicción.
Así lo hemos demostrado durante estos últimos cuarenta años de libertad porque hemos creído en nosotros mismos y en nuestras propias fuerzas. Ahora debemos valorar con orgullo lo que somos, lo que hemos hecho y confiar en lo que podemos hacer entre todos, alejando el desencanto o el pesimismo. Debemos ser conscientes de la nueva realidad que nos impone el siglo XXI y ser capaces de alcanzar consensos cívicos y sociales que aseguren el gran proyecto de modernización de España.
Con esa esperanza y confianza en el futuro, sigamos adelante. Con coraje y sin descanso. Porque todos podemos hacer mucho por el bien común, y superarnos cada día; haciendo cada uno lo que nos corresponde y apoyando a quien cumple con su obligación; animando a quien lo precisa -sin que nadie quede atrás-, y sumando todas nuestras fuerzas en el deseo de una España siempre mejor, porque los españoles lo merecemos. A todo esto os animo. 
Gracias por escucharme y os deseo nuevamente a cada uno de vosotros y a vuestras familias, una muy feliz Navidad. Egube rri on. Bon Nadal. Boas festas. Buenas noches. Y feliz y próspero 2019».

martes, 27 de noviembre de 2018

Felipe VI ve "perfectamente reformable" la Constitución "dentro de los cauces legales"


MADRID.- Felipe VI ha recibido hoy martes en audiencia a la junta directiva de la Asociación de Exdiputados y Exsenadores de las Cortes Generales, ante quienes ha defendido que la Constitución "perfectamente reformable siempre que se haga dentro de los cauces legales", según ha explicado uno de sus integrantes, Pedro Bofill.

El encuentro, celebrado en el Salón de Audiencias del Palacio de la Zarzuela, ha tenido lugar en puertas de la conmemoración del 40 aniversario que se celebra el próximo 6 de diciembre.
El colectivo grupa a alrededor de un millar de antiguos diputados y senadores de diferentes partidos políticos, encabezados por su presidente, el que fuera senador del PPJuan Van Halen.
La reunión, que se ha prolongado durante cerca de una hora, ha tenido como principal asunto de debate la Constitución y también se ha comentado la situación en Cataluña al hilo del desafío independentista.
Bofill, quien fue diputado del PSOE en la I Legislatura, ha destacado que Felipe VI está "muy implicado" en la defensa de la Carta Magna y en la necesidad de "ser muy respetuosos con las normas fundamentales".
"Nos ha dicho que la Constitución no es la tabla de la ley, sino que es perfectamente reformable, siempre que sea por los cauces legales", ha comentado Bofill, que además de asociado, es director de la revista del colectivo.
Según el ex diputado socialista, el jefe del Estado ha mostrado su "preocupación" por la situación en Cataluña y su deseo de "buscar fórmulas para restablecer un sistema en el que todos estén a gusto, dentro de las normas constitucionales".
Bofill ha agradecido la disposición de don Felipe, puesto que además de escuchar las palabras de Van Halen y los comentarios de los miembros de la junta directiva, "ha reflexionado" sobre los asuntos que han surgido en la charla.
En representación de la Asociación de Exdiputados y Exsenadores de las Cortes, Bofill ha asegurado que el texto constitucional "sigue siendo válido después de haber proporcionado un período muy fructífero de tranquilidad y crecimiento".
Es la primera ocasión en la que Felipe VI se reúne con la asociación, que ya tuvo varios encuentros con Juan Carlos I desde 1997, cuando se fundó como espacio para mantener el contacto entre exparlamentarios de distintos partidos.
Además de Van Halen, ha estado el vicepresidente primero, el exdiputado socialista Manuel Núñez Encabo, cuyo nombre cobró cierto protagonismo en el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 al ser a quien correspondía votar en el momento en el que Antonio Tejero irrumpió en el hemiciclo.
A la cita en Zarzuela también ha asistido dos exdiputadas de la I Legislatura, como Carmen Solano (PSOE) y Elena Moreno (UCD), y dos exparlamentarios de CiU, Jordi Casas y María José Atienza.

viernes, 23 de marzo de 2018

Felipe VI, el rey más protegido de Europa

MADRID.- El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha sido contundente. Los reyes y jefes de Estado no merecen mayor protección frente a las críticas e insultos que cualquier otro ciudadano. Es más, la lógica democrática dicta que debe ser más bien al contrario: los ciudadanos (sean reyes o no) que ocupan las instituciones de todos deben estar más expuestos a la crítica, según recoge Público. 

Y la crítica política, afortunada o desafortunadamente, no siempre es correcta. A veces es agresiva. Zafia. Maleducada. Hiriente. En otras ocasiones, incluso, la crítica se manifiesta en forma de hoguera. Pero, sea como sea, es crítica política y, por tanto, se debe permitir.  A España, concretamente, el TEDH se lo ha dicho en dos ocasiones con sendas sentencias condenatorias contra el Estado. La primera en el caso de Otegi, que fue condenado por decir que el rey Juan Carlos era "el jefe de los torturadores". 
La segunda, en el caso de los dos jóvenes de Girona que quemaron una foto de los reyes Juan Carlos y Sofía durante una protesta. En las dos ocasiones la justicia europea explicó a España que la crítica política no se puede censurar con este delito. 
La misma lógica se aplica con el resto de instituciones del Estado y símbolos, tales como el himno o la bandera. El Comité de Derechos Humanos de la ONU, entre otros muchos, han señalado que los estados no deberían prohibir la crítica a las instituciones, como el Ejército o la Policía, y que deplora la existencia del delito de "difamación del Estado" o el ultraje a sus símbolos.
Todos estos delitos, sin embargo, siguen presentes en el Código Penal español. Tanto el de injurias a la Corona (con las recientes condenas a los raperos Hasel y Valtonyc) como el de injurias a las instituciones del Estado (por el que también fue condenado Hasel) o ultraje a España, por el que Santiago Espot fue sentenciado a pagar 7.200 euros euros por haber impulsado la pitada al himno de España en la final de la Copa del rey. 
La lista es aún más larga. A estas sentencias habría que añadir la condena contra El Jueves por su ya célebre portada con los entonces príncipes Felipe y Letizia, o las condenas contra el que fuera alcalde de Puerto Real por decir que al rey es “hijo de crápula” o contra el coronel Martínez-Inglés. También en los años 80 se produjeron condenas contra dos ciudadanos vascos que publicaron un artículo dudando del papel del monarca Juan Carlos I en el golpe de Estado del 23-F.
¿Pero somos los únicos países europeos que ignoramos las recomendaciones del TEDH y de las organizaciones supranacionales especializadas en Derechos Humanos? ¿Es España una excepción dentro de los principales países de la Unión Europea con los que nos gusta compararnos? ¿Es España el único país que sobreprotege al jefe del Estado?
La respuesta a estas preguntas es complicada y tiene dos vertientes. Por un lado, hay que analizar los diferentes códigos penales de los países de la Unión Europea y comprobar si el delito de injurias a la Corona o a la jefatura del Estado todavía existe o si ha sido eliminado, como en el caso de Francia. 
Por otro lado, hay que analizar la parte práctica: cómo se interpreta y se aplica este delito en el resto de países.  Es decir, si es un delito activo o en desuso y si se usa para perseguir la crítica política o, por contra, solo para perseguir los ataques a la vida íntima de los jefes de Estado, sean reyes o no.
Por partes. El estudio Leyes de difamación e insultos en la región OSCE, elaborado por el Comisionado de la OSCE para la libertad de prensa y facilitado a Público por la PDLI, refleja cómo los reinos de Bélgica, Dinamarca, Suecia y Holanda, junto con el de España, mantienen en sus legislaciones el delito de lesa majestad. Sin embargo, ninguno de estos reinos tiene un nivel de condenas por delitos de lesa majestad, en los últimos años, al nivel del de España. 
"El problema en España no es la existencia del delito de injurias a la Corona en sí mismo. El problema es que se está utilizando, tal y como nos ha dicho el TEDH, para perseguir la crítica política. El delito puede existir sin contradecir las sentencias europeas si solo se utilizara para perseguir los insultos o ataques dirigidos contra la vida íntima del rey. Es decir, los reyes o jefes de Estado deben tener los mismos derechos que todos los ciudadanos a defender su honor, pero no más", explica a Público el exletrado del Constitucional Joaquín Urías
El análisis del informe de la OSCE permite concluir que España, a pesar de tener una de las penas más bajas por el delito de injurias a la Corona, es de los países de la Unión Europea, si no el que más, que más persigue y castiga por los ataques contra la jefatura del Estado. Para alcanzar esta conclusión es necesario realizar un repaso, país por país, tanto de las legislaciones vigentes como de la aplicación e interpretación del delito de lesa majestad. Este análisis se realizará en primer lugar de las monarquías y, posteriormente, de las diferentes repúblicas. 
Los reinos de Suecia y Dinamarca recogen su Código Penal penas más altas que las de España. En Suecia, este delito tiene un castigo potencial de hasta seis años de prisión. En Dinamarca, cuatro. Sin embargo, como es apreciable en el informe de la OSCE, no se ha registrado en los últimos años ningún procedimiento judicial por este delito. En el caso de Gran Bretaña, por su parte, no hay ninguna ley que proteja el honor de la Corona de manera especial y tampoco se ha registrado ningún procedimiento judicial por este delito.
Por último, quedaría por analizar el caso de los reinos de Holanda y Bélgica. Los dos recogen en su Código Penal artículos que prohíben las ofensas a la Monarquía. En el caso de Bélgica, la ofensa hacia el monarca y la familia real y el insulto público al rey está castigo con penas de seis meses a tres años de y una multa. Si el insulto se dirige a cualquier otra persona de la familia real la pena desciende de tres meses a dos años de prisión, más la correspondiente multa. 
No obstante, no se ha registrado ninguna condena en el país por este delito. Eso sí, tal y como informa Alexandre Mato en CTXT, la Casa Real belga sí acudió al Consejo de deontología periodística del país para protestar por un libro que versaba sobre presuntas infidelidades en el matrimonio real y la supuesta homosexualidad del entonces Príncipe Felipe. El Consejo resolvió que el periodista había recurrido a insinuaciones y abusado de la práctica del off the record. No hubo multa ni proceso judicial.
El caso de Holanda es diferente. Tras España, posiblemente sea el país de las democracias occidentales que más uso ha hecho de este delito, aunque la cuantía de las multas y castigos no es comparable. En 2007 un hombre sin hogar fue multado con 400 euros por decir que la reina era "una puta". Una semana después, un periodista acudió a una rueda de prensa con una camiseta que rezaba 'La reina Beatriz es una puta'. El periodista fue arrestado, aunque finalmente no fue acusado de ningún delito.
El editor de la revista Spunk, a la que pertenecía el periodista, explicó que la intención era denunciar la condena que se había producido una semana antes. El último caso de este tipo que se vivió en el reino holandés fue cuando el activista Abulkasim al-Jaberi dijo en una manifestación de 2014 lo siguiente: “¡Que se joda el Rey! ¡Que se joda la Casa Real”, tal y como recoge el informe de la OSCE. No obstante, la causa fue archivada poco tiempo después.
El análisis comparado de las legislaciones y condenas por delitos contra el honor de los monarcas, por tanto, tumba el argumento habitual de que España no se sale de la normalidad europea dictando condenas por el delito de injurias a la Corona. España, tal y como se refleja, es el país que más está condenado por este delito en las monarquías de la Unión Europea. 
"La reciente sentencia del TEDH pone en evidencia que la existencia de este tipo penal en España no es el único problema en España. También lo es cómo se está aplicando: por su uso desproporcionado (fuera de los parámetros de las Naciones Unidas) por parte de la Fiscalía y por una posterior interpretación de los tribunales ajena a los estándares internacionales de Derechos Humanos. 
Así lo entendió también el magistrado del Constitucional que emitió un voto particular en el caso de la quema de la foto de los reyes", explica a Público Yolanda Quintana, portavoz de la PDLI, que considera que el tipo penal de las injurias a la Corona es una "amenaza" tanto "real como latente" contra un derecho fundamental como es "la libertad de expresión". "Por ello pedimos que este delito sea eliminado del Código Penal esta misma legislatura", sentencia. 

Las repúblicas de nuestro entorno

La protección de los jefes de Estado no es una particularidad de las monarquías. También sucede en las repúblicas. De hecho, en nuestro entorno, los estados de Alemania, Grecia, Italia, Malta, Polonia, Portugal y Eslovenia mantienen una ley especial que castiga las injurias y las difamaciones contra los jefes de Estado.
La gran excepción, en este caso, sería la República de Francia, que eliminó en 2013 el artículo de la Ley sobre libertad de prensa, de 1881, que penaba las ofensas al presidente de la República con una multa máxima de 45.000 euros. 
Antes, en el año 2000, el país galo había eliminado las penas de prisión por delitos relacionados con las injurias y la difamación. Sin embargo, la eliminación de la sobreprotección del jefe del Estado no es total, ya que el presidente de la República se encuentra entre la lista de funcionarios públicos que goza de una mayor protección contra las injurias y la difamación que el resto de ciudadanos (artículo 30 y 31 de la Ley sobre Libertad de prensa de 1881).  
La última vez que el país galo vivió un caso de este tipo fue en el año 2008, tal y como muestra el informe de la OSCE facilitado por la PDLI. El militante socialista Hervé Eon fue condenado a pagar 30 euros por sostener una pancarta en la que podía leerse “Cállate, pobre cabrón”. El TEDH condenó a Francia por vulnerar la libertad de expresión de este militante socialista y la Asamblea francesa actuó rápido para eliminar de la Ley de libertad de prensa este delito. 
En Alemania, por su parte, la difamación del presidente de la República está castigado con penas de tres meses a cinco años de prisión, pero el delito está prácticamente en desuso. El informe de la OSCE recoge que los enjuiciamientos por difamación del presidente son "raros" aunque no "desconocidos". Así, también cabe destacar que para poder iniciar un procedimiento judicial por este delito es necesaria la aprobación del presidente.
La última vez que ocurrió un caso similar fue en 2011 cuando el presidente Christian Wulff otorgó permiso para que se juzgara a un bloguero que había realizado un montaje en el que la esposa del ahora expresidente aparecía realizando el saludo nazi. Finalmente, Wulff retiró el permiso y el caso fue archivado. "Entre 1990 y 2004, por ejemplo, el permiso para juzgar se otorgó en dos ocasiones", recoge el informe.
Un caso más llamativo en Alemania, aunque se sale de los márgenes de este texto, es la petición que presentó el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, en 2016 para que Alemania iniciara un procedimiento judicial contra el presentador de televisión y humorista Jan Böhmermann por el delito de injurias contra un jefe de Estado extranjero, un delito inexistente en España. 
Un mes después de la solicitud, Merkel anunció que autorizaba el procedimiento, aunque también anunció el procedimiento para retirar ese artículo del Código Penal. Poco tiempo después, la Fiscalía alemana anunció que archivaba la causa contra Böhmermann ya que el poema denunciado estaba protegido por "la libertad artística".

Condenas aisladas

En el caso de Italia, el artículo 278 del Código Penal establece penas de entre uno y cinco años de prisión por "ofender el honor o prestigio del presidente de Italia". Sin embargo, las condenas por este delito son más bien raras de encontrar. 
El informe de la OSCE no recoge ninguna, mientras que el periodista Pierluigi Morena, en CTXT, se hace eco de una condena a 18 meses de prisión al político de la Liga Norte Umberto Bossi por decir que Giorgio Napolitano, hoy ya expresidente de la república italiana, era un "terùn", es decir, un garrulo del sur, mientras hacía el gesto de los cuernos con la mano.
Portugal castiga el insulto o la difamación contra el presidente con la pena de tres meses de prisión o una multa, aunque si el delito se ha cometido con publicidad el castigo asciende a entre seis meses y tres años de prisión. El informe de la OSCE no recoge ninguna condena por este tipo penal, aunque sí llama poderosamente la atención el alto número de condenas por difamación de funcionarios públicos o políticos. 
Por último, cabe destacar el caso de Grecia. La república helena castiga los insultos al jefe del Estado con hasta tres meses de prisión y autoriza la incautación de publicaciones que contienen insultos al presidente de Grecia. Mientras que la difamación, el insulto y la injuria está penada en Eslovenia con un máximo de un año de prisión. El informe de la OSCE no recoge ningún caso específico de personas condenas por insultar al jefe del Estado en estos países.

viernes, 2 de marzo de 2018

El Rey se da un baño de masas en el Cristo de Medinaceli


MADRID.- Por primera vez desde que es Rey, Felipe VI ha visitado este viernes la basílica de Jesús de Medinaceli, en el centro de Madrid, para venerar la imagen del Cristo coincidiendo con el primer viernes de marzo, cuando miles de personas acuden al templo de los capuchinos para besar la célebre talla de madera.

Felipe de Borbón no acudía a la iglesia del Cristo de Medinaceli desde 2004, cuando lo hizo junto a doña Letizia dos meses y medio antes de su boda y pocos días antes de los atentados del 11 de marzo.
En esta ocasión, don Felipe ha acudido solo puesto que la Reina tiene un acto en Santiago de Compostela, y ha recibido el cariño y los aplausos de los feligreses y curiosos que esperaban su llegada agazapados bajo los paraguas.
Entre vivas al Rey, el jefe del Estado, con gabardina, se ha bajado del coche a la entrada de la basílica, donde le han dado la bienvenida el superior provincial de los frailes capuchinos, Benjamín Echeverría, el superior de la comunidad, Carlos Coca, y una representación de la Cofradía de Jesús de Medinaceli.
Bajo los acordes del himno nacional interpretado por el órgano de la iglesia, don Felipe ha recorrido la nave central mientras repartía saludos a la gente, que le ha dedicado más vítores y aplausos.
Al llegar ante la imagen del Cristo, se ha inclinado para besar su pie, como manda la tradición, y se ha santiguado.
A continuación, se ha situado de pie ante el altar y, al poco, ha vuelto a persignarse.
Como suelen hacer los miembros de la Familia Real que acuden al templo, don Felipe se ha reunido en la Sacristía con los padres capuchinos y algunos miembros de la cofradía, que le han hecho entrega de la medalla de esclavo de honor de la hermandad.
En el encuentro también ha estado Pablo Hohenlohe-Langenburg y Medina, hermano de Marco, el duque de Medinaceli que falleció en agosto de 2016.
La visita del Rey a la basílica, situada en las proximidades del Congreso de los Diputados, se ha prolongado durante casi de media hora.
Antes de marcharse, Felipe VI, con el escapulario colgado al cuello, ha querido agradecer de nuevo las muestras de apoyo aproximándose a los devotos que seguían en el exterior a pesar de la constante lluvia.
Además de cuando fue con doña Letizia, don Felipe besó la talla de Jesús de Medinaceli en 1996, con 28 años, en la primera ocasión que lo hizo como heredero a la Corona.
Entonces, firmó el Libro de los Reyes, inaugurado en 1808 con Fernando VII, en el que han estampado su firma los monarcas y numerosos miembros de la Familia Real.
La imagen del Jesús Nazareno que custodian los capuchinos se talló en la primera mitad del siglo XVII por encargo de los duques de Medinaceli y se trasladó a Marruecos para culto de los españoles.
Allí la robaron, pero después de cuarenta años en manos de los musulmanes los padres capuchinos pudieron recuperarla en 1682.
De vuelta en Madrid se depositó en una pequeña ermita situada en lo que hoy es la basílica y se instauró la costumbre de besar el pie del Cristo el primer viernes de marzo como muestra de devoción.
La talla se tuvo que recuperar por segunda vez después de la Guerra Civil desde Ginebra, a donde había sido llevada junto a otras imágenes.
A su llegada a la capital en 1940, recibió una apoteósica bienvenida y se retomó la tradición de ser visitada por autoridades y miles de fieles, no solo de Madrid, sino también de otras provincias.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Felipe VI honra la memoria de su padre el rey emérito ante el 40º aniversario de su entronización y la crisis de régimen


MADRID.- El Rey ha advertido esta noche en su Mensaje de Navidad que Cataluña no puede retomar el camino del enfrentamiento y la exclusión tras la celebración de las elecciones autonómicas el pasado jueves, y ha instado a recuperar la serenidad y el respeto mutuo. En su cuarto discurso de Navidad, Don Felipe ha agregado que cualquier ciudadano puede defender libre y democráticamente sus opiniones, «pero no imponer las ideas propias frente a los derechos de los demás».

El Monarca, que ha transmitido su Mensaje desde el salón de Audiencias del Palacio de La Zarzuela, también ha destacado el compromiso de los españoles con su nación y, aunque no ha hecho mención expresa a la presencia de las banderas en los balcones de decenas de miles de hogares, ha subrayado el arraigo de los principios democráticos y los valores cívicos, más allá «de lo que nos podíamos imaginar».

Don Felipe ha hecho balance de los últimos 40 años de democracia y calificó esta etapa como «la historia de un gran triunfo de todos los españoles», aunque ha reconocido que «no todo han sido aciertos» y pidió el «compromiso de toda la sociedad» para «corregir» situaciones complejas.

Además de dedicar gran parte de su discurso a España y a la situación en Cataluña, el Jefe del Estado también ha aludido a otros problemas de los ciudadanos, como el paro y la desigualdad social, el terrorismo yihadista, la corrupción, la Unión Europea, el cambio climático y la violencia de género.

Texto íntegro del Mensaje

A continuación, se reproduce el texto íntegro del Mensaje de Navidad del Rey:

«Me dirijo a todos vosotros para felicitaros la Navidad y transmitiros junto a la Reina, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía nuestros mejores deseos para el año 2018. Y os agradezco que en esta noche de encuentro de familias y de seres queridos, me permitáis acompañaros unos minutos para compartir con vosotros algunas reflexiones cuando estamos ya a punto de terminar el año.

Compromiso con España

2017 ha sido en España, sin duda, un año difícil para nuestra vida en común; un año marcado, sobre todo, por la situación en Cataluña, a la que luego me referiré. Pero también ha sido un año en el que hemos comprobado el compromiso muy sentido, firme y sincero de los españoles con la España democrática que juntos hemos construido. Porque a lo largo de los últimos 40 años, hemos conseguido hacer realidad un país nuevo y moderno, un país entre los más avanzados del mundo.

Balance de cuarenta años

Hemos asentado definitivamente la democracia, incluso superando hace décadas un intento de involución de nuestras libertades y derechos. Somos una parte esencial de una Unión Europea con la que compartimos objetivos y una misma visión del mundo. Frente al terrorismo hemos conseguido hacer prevalecer la vida, la dignidad y la libertad de las personas con la fuerza de nuestras convicciones democráticas. Y hemos llevado a cabo, en fin, la transformación más profunda de nuestra historia en muchos ámbitos de nuestra vida: en educación y en cultura, en sanidad y en servicios sociales, en infraestructuras y en comunicaciones, o en defensa y seguridad ciudadana.

En definitiva, a lo largo de todos estos años de convivencia democrática, los derechos y libertades, el progreso y la modernización de España, y también su proyección y relevancia internacional, han ido de la mano. Y todo ese gran cambio, todo ese gran salto sin precedentes en nuestra historia, ha sido posible gracias a una España abierta y solidaria, no encerrada en sí misma; una España que reconoce y respeta nuestras diferencias, nuestra pluralidad y nuestra diversidad, con un espíritu integrador; una España inspirada en una irrenunciable voluntad de concordia.

En el camino que hemos recorrido, desde luego, hay que reconocer que no todo han sido aciertos; que persisten situaciones difíciles y complejas que hay que corregir, y que requieren de un compromiso de toda la sociedad para superarlas.

La historia de un triunfo

A pesar de todo ello, el balance tan positivo de todos estos años es innegable. Tenemos que apreciarlo y valorarlo. Merece la pena y nos lo merecemos como país y como sociedad. Porque la historia de la España que juntos hemos construido es la historia de un gran triunfo de todos los españoles. Una España a la que no debemos renunciar, que debe ilusionar y motivarnos, y que debemos seguir construyendo, mejorándola, actualizándola, sobre la base sólida de los principios democráticos y los valores cívicos de respeto y de diálogo que fundamentan nuestra convivencia.

Unos principios y valores que, como hemos comprobado incluso en este año 2017, están profundamente arraigados en nuestra sociedad, en la vida diaria de nuestros ciudadanos, y tienen raíces muy hondas en las conciencias y en los sentimientos de los españoles. Mucho más de lo que nos podíamos imaginar.

Una democracia madura

España es hoy una democracia madura, donde cualquier ciudadano puede pensar, defender y contrastar, libre y democráticamente, sus opiniones y sus ideas; pero no imponer las ideas propias frente a los derechos de los demás.

Respetar y preservar los principios y valores de nuestro Estado social y democrático de Derecho es imprescindible para garantizar una convivencia que asegure «la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político», tal y como señala nuestra Constitución. Porque cuando estos principios básicos se quiebran, la convivencia primero se deteriora y luego se hace inviable.

Elecciones catalanas

Hace unos días, los ciudadanos de Cataluña han votado para elegir a sus representantes en el Parlament, que ahora deben afrontar los problemas que afectan a todos los catalanes, respetando la pluralidad y pensando con responsabilidad en el bien común de todos. El camino no puede llevar de nuevo al enfrentamiento o a la exclusión, que -como sabemos ya- solo generan discordia, incertidumbre, desánimo y empobrecimiento moral, cívico y -por supuesto- económico de toda una sociedad.

Un camino que, en cambio, sí debe conducir a que la convivencia en el seno de la sociedad catalana -tan diversa y plural como es- recupere la serenidad, la estabilidad y el respeto mutuo; de manera que las ideas no distancien ni separen a las familias y a los amigos. Un camino que debe conducir también a que renazca la confianza, el prestigio y la mejor imagen de Cataluña; y a que se afirmen los valores que la han caracterizado siempre en su propia personalidad y le han dado los mejores momentos de su historia: su capacidad de liderazgo y de esfuerzo, su espíritu creativo y vocación de apertura, su voluntad de compromiso, y su sentido de la responsabilidad.

El paro y la desigualdad

Pero superar los problemas de convivencia que ha generado esta situación no nos puede hacer olvidar, por supuesto, otras serias preocupaciones y desafíos de la sociedad española, que también condicionan nuestro futuro y a los que me voy a referir muy brevemente: nuestra economía y el empleo han mejorado sustancialmente, pero la creación de puestos de trabajo estables tiene que ser siempre un objetivo esencial y prioritario. Como igualmente no puede caer en el olvido la obligación y la responsabilidad de afrontar la desigualdad y las diferencias sociales, sobre todo tras las consecuencias generadas por la reciente crisis económica, que tanto daño ha hecho a no pocas familias, y ha afectado tanto al futuro de muchos jóvenes.

Terrorismo

El terrorismo yihadista sigue siendo una amenaza mundial y este año nosotros lo hemos sufrido directamente en Barcelona y Cambrils. Los españoles sabemos muy bien que solo desde la unidad democrática, la firmeza del Estado de Derecho, y la eficacia de la cooperación internacional, podremos vencerlo y derrotarlo. Y así lo haremos, teniendo siempre muy presentes el recuerdo y el respeto permanente a sus víctimas.

Corrupción

La corrupción se mantiene también como una de las principales preocupaciones de la sociedad, que demanda que sigan tomándose las medidas necesarias para su completa erradicación y que los ciudadanos puedan confiar plenamente en la correcta administración del dinero público.

Europa

Por otra parte somos Europa, y Europa se encuentra en estos momentos en una encrucijada histórica. España debe recuperar su protagonismo en un proyecto europeo que ahora requiere una mayor vitalidad e impulso. Europa -y España con ella- tiene que hacer frente a unos retos que son globales y ante los que no cabe la debilidad o la división sino la fortaleza de la unión.

Cambio climático

La defensa del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático no son problemas menores ni secundarios por la dimensión y los riesgos que acarrean y que ya estamos sufriendo. Debemos ser muy conscientes de ello, e implicarnos todos mucho más. Y España debe mantenerse firme en sus compromisos ante un problema que afecta a todo el planeta y que requiere soluciones no sólo globales, sino verdaderamente urgentes.

Violencia de género

Tenemos otras muchas preocupaciones -desde luego- pero esta noche no quiero olvidarme de las mujeres que, en un silencio tantas veces impuesto por el miedo, sufren la violencia de género. Una lacra inadmisible que nos hiere en nuestros sentimientos más profundos y nos avergüenza e indigna. Mantengamos la firmeza y el apoyo político para ayudar y defender a las víctimas y concienciemos a toda la sociedad contra esa violencia, criminal y cobarde, que degrada nuestra convivencia.

Confianza en el futuro

2018 nos espera en unos días y debemos seguir construyendo nuestro país, porque la historia no se detiene. Y no hemos llegado hasta aquí para temer al futuro sino para crearlo. Y estoy seguro de que nadie desea una España paralizada o conformista, sino moderna y atractiva, que ilusione; una España serena, pero en movimiento y dispuesta a evolucionar y a adaptarse a los nuevos tiempos. 

Sintámonos, sin complejos, orgullosos de todo lo que hemos conseguido porque es mérito de todos; confiemos en lo que siempre nos ha unido, en lo que somos, tal y como somos, y sobre todo en lo que podemos alcanzar juntos con una fe firme en nuestras convicciones y en nuestras capacidades.

Si seguimos por ese camino, si lo hacemos así, y con todas nuestras energías, yo estoy convencido de que el año que viene -y los que vendrán después- serán mucho mejores. Sin duda. Ese es mi deseo para todos en esta noche tan especial. Muchas gracias. Feliz Navidad, Eguberri on, Bon Nadal y Boas festas. Buenas noches. Y Feliz y próspero año 2018».