lunes, 15 de junio de 2020

Defendiendo al rey Juan Carlos / Jaime Peñafiel *

De un tiempo a esta parte y por culpa del tremendo error de Felipe VI de expulsar a su padre de la Familia Real, descalificándole públicamente y retirándole incluso la asignación económica de 200.000 euros que recibía, no de él sino de los Presupuestos Generales del Estado, determinada prensa viene pidiendo que el rey Don Juan Carlos se vaya del país, se exilie. Olvidando que, con esta petición, se están violando sus derechos.

¿Por que no le dejamos vivir en paz?

Siempre he defendido a don Juan Carlos. Por lealtad a un afecto correspondido. Hoy, y después de ver la erosión a la Monarquía de Unidas Podemos, estoy de acuerdo con el ex ministro Jorge Fernández Díaz cuando dice que “Cuestionar la Monarquía es mas letal para España que el coronavirus”.

Y por no parecerme a todos los que se han pronunciado contra don Juan Carlos, incluido su hijo, vuelvo por mi fueros, en un intento de no hacer leña del árbol caído, derribado,  recordando, en palabras de Luis Maria Anson, que “el reinado de don Juan Carlos ha sido, según los historiadores mas rigurosos, uno de los cuatro reinados mejores de la Historia de España, junto a los de Carlos I, Felipe II y Carlos III”.

No podemos olvidar que cuando el golpe del 23-F “ordenó a los militares que regresaran a los cuarteles salvando así para España la democracia y la libertad”.

Recientemente, en un programa de la Cuatro, una periodista me acusó de monárquico. De haber sido republicano, me contaría entre “los incontables republicanos que se proclamaron juancarlistas” a los que Luis Maria Anson se refería en su articulo “La abdicación del Rey” en “El Mundo”. Y, como le reconocí a Jorge Javier Vázquez la pasada semana en “Sálvame” de Telecinco: “ Ni rojo ni maricón” pero si juancarlista.

Esta semana se cumplen seis años de la abdicación de don Juan Carlos. Y como escribe el ilustre periodista y académico “Los historiadores explicaran los motivos que tuvo el Rey para abdicar tras haber cumplido hasta la extenuación con sus deberes de Jefe de Estado”.

Desde ese día esta sufriendo una campaña atroz en la que le están llamando de todo. Y voy a decir algo por lo que esta gentuza me va a descalificar: Don Juan Carlos no ha robado ni un euro. Lo suyo han sido comisiones que no son un delito. Posiblemente, una falta de ética. Pero gracias a sus gestiones, muchas, muchísimas empresas españolas lograron millonarios contratos en los países árabes de los que el Rey se llevó las correspondientes comisiones que no es un delito, repito. Que tampoco es ético, repito. Otra cosa sería el tema fiscal.

Por ello, no son de recibo las declaraciones de Tania Sánchez de IU pidiendo una consulta sobre el futuro de la Monarquía, explicando que el Gobierno tiene la potestad de convocar un referéndum consultivo. 
Y los socios de Pedro Sánchez desde IU son quienes con más ahínco han cargado contra la Corona: “ No queremos un discurso, queremos explicaciones en el juzgado; no es una manzana podrida, es un Institución intrínsecamente corrupta contra la que si tenemos vacuna. La única solución abdicación y referéndum. El ciudadano Felipe no ha hecho una sola mención al nuevo escándalo sobre la fortuna ilícita en Suiza de su padre. Las presuntas actividades delictivas de los Borbones no pueden seguir impunes: exigimos transparencia y que se inicie una investigación tanto en los tribunales como en sede parlamentaria para depurar responsabilidades”.

Con esta campaña no solo se pretende dañar a Don Juan Carlos sino también a su hijo Felipe VI (¡que mal mediste las fuerzas atacando a tu padre).  Como resultado de tus palabras, se condicionará tu continuidad. Y se propondrá una nueva Constitución con la Republica confederal como forma de Estado y..... con Sánchez como Presidente. Es con lo que sueña. El y Pablo Iglesias que es lo mismo. ¡Vaya pareja de traidores!

Solo así don Juan Carlos se irá al exilio. Pero también Felipe, Letizia y sus hijas.

Y ahora, distinguidos lectores, piensen de mi lo que quieran pero no quiero parecerme, en modo alguno, a esta gente. Ya va siendo hora de que alguien le defienda y agradezca los servicios prestados a este nuestro país durante cuarenta años. ¡Dios salve al Rey!


(*) Periodista


Los letrados proponen rechazar la investigación a don Juan Carlos en el Congreso

MADRID.- Los letrados del Congreso proponen a la Mesa rechazar la comisión de investigación sobre el rey Juan Carlos en la que Unidas Podemos y otros grupos pedían abordar actividades supuestamente ilícitas tras su abdicación, pues entienden que su inviolabilidad es absoluta y tiene efectos jurídicos permanentes. 

Según han informado fuentes parlamentarias, el informe de los letrados del Congreso sostiene que no procede admitir a trámite la iniciativa, aunque será la Mesa del Congreso quien se pronuncie mañana al respecto y previsiblemente la rechace.
La propuesta de Unidas Podemos estaba apoyada por las formaciones nacionalistas e independentistas, pero no por el PSOE, y pedía investigar hechos en los que el rey emérito estaría implicado, como la construcción del AVE a La Meca, y que habrían sucedido después de abdicar.
Hasta la fecha, todas las peticiones en la línea de investigar a Casa Real han sido rechazadas por la Mesa del Congreso según el criterio de los servicios jurídicos: no ahondar en las actividades del rey emérito porque su inviolabilidad es permanente. 
Un argumento que reiteran en el informe actual, que recoge además que aun cuando esas actividades hayan podido tener proyección en una etapa posterior, están relacionadas también con el periodo de tiempo en el que el rey Juan Carlos era el jefe del Estado.
Los servicios jurídicos entienden que investigarlo "vendría a vaciar de contenido las prerrogativas constitucionales del Jefe del Estado, que despliegan sus efectos de forma permanente". Sin embargo, la Fiscalía del Tribunal Supremo sí ha asumido la investigación sobre la relevancia penal de los hechos ocurridos desde junio de 2014, cuando Juan Carlos de Borbón dejó de ser jefe del Estado en España y, con ello, perdió la inviolabilidad que le reconoce la Constitución.
"Cada vez necesitan argumentos más alambicados y más débiles para seguir protegiendo a la Casa Real y seguir poniéndola por encima de la ley. Nosotros, por supuesto, lo vamos a seguir intentando. Nuestra democracia no se puede permitir mirar para otro lado", ha escrito en la red social Twitter el portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique, tras conocerse ese informe.
Mañana, la Mesa del Congreso tendrá que calificar la propuesta y sus nueve integrantes deberán votarla. La Mesa la conforman tres representantes del PSOE (incluida la presidenta, Meritxell Batet), tres de Unidas Podemos, dos del PP y uno de Vox.
Además de esta propuesta firmada por portavoces de ERC, JxCat, la CUP, PNV, EH Bildu, Más País, Compromís y BNG, todos estos partidos menos Unidas Podemos promovieron otra comisión de investigación que pedía indagar en el Congreso si entre los beneficiarios de las supuestas "actividades ilícitas" del rey Juan Carlos está Felipe VI, así como el conocimiento que éste tenía sobre las actividades de su padre.
Los letrados de la Cámara realizan un informe cada vez que un grupo solicita la creación de una comisión de investigación.
 

El portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Pablo Echenique, ha criticado este lunes que los argumentos de los letrados de la Cámara Baja para rechazar que se cree una comisión de investigación en el Congreso sobre las posibles actividades irregulares del Rey Juan Carlos I cada vez son, a su juicio, "más alambicados y más débiles", y sólo tienen el objetivo de "seguir protegiendo a la Casa Real y seguir poniéndola por encima de la ley".
"Cada vez necesitan argumentos más alambicados y más débiles para seguir protegiendo a la Casa Real y seguir poniéndola por encima de la ley. Nosotros, por supuesto, lo vamos a seguir intentando. Nuestra democracia no se puede permitir mirar para otro lado", ha avisado Echenique en varios mensajes en las redes sociales.
El dirigente del partido morado se ha pronunciado así tras hacerse públicas las conclusiones del informe elaborado por los letrados del Congreso sobre las peticiones registradas la semana pasada por Unidas Podemos y también por los grupos independentistas, nacionalistas y Más País, para crear una comisión de investigación sobre el Rey emérito, sus negocios, y "las relaciones diplomáticas y comerciales entre España y Arabia Saudí".
Aunque todas estas formaciones ya habían pedido sin éxito esta comisión en muchas ocasiones, decidieron volver a intentarlo tras conocerse que la Fiscalía del Tribunal Supremo había asumido una investigación sobre las denuncias acerca de supuestas comisiones abonadas por Arabia Saudí por el contrato del AVE a La Meca y y su ingreso en cuentas atribuidas a Juan Carlos I.
Con el objetivo de esquivar el veto de la Cámara, Unidas Podemos había especificado esta vez en su petición que solo se investigarían las actividades desarrolladas después de la abdicación de Juan Carlos I en 2014, tomando así el argumento de la Fiscalía de que el Rey emérito perdió en ese momento la inviolabilidad.
Sin embargo, los servicios jurídicos del Congreso han vuelto a reiterar su criterio contrario a tramitar iniciativas que supongan que el parlamento investigue a la Familia Real, como han venido manifestando en ocasiones precedentes, recalcando que esa inviolabilidad tiene "efectos jurídicos permanentes".
"Ahora nos dicen que, aunque Juan Carlos I de Borbón hubiera cometido delitos tras su abdicación, estarían relacionados con hechos cometidos durante su reinado. Parece que la inviolabilidad del 56.3 es eterna, contra el criterio de la Fiscalía y la reforma de la LOPJ del 2014", ha denunciado Echenique.
En este sentido, el portavoz 'morado' ha denunciado que los letrados defiendan que la inviolabilidad del Rey emérito se pueda proyectar "al futuro" tras su abdicación, sobre todo cuando ya es "insostenible", a su juicio, que se proteja con esa inviolabilidad los "presuntos delitos cometidos como parte de la actividad privada de Juan Carlos I de Borbón y fuera de su actividad como Jefe del Estado".
"Que se proyecte al futuro tras la abdicación es nuevo", ha criticado.

domingo, 14 de junio de 2020

La monarquía afronta la crisis con menos respaldo institucional y parlamentario / Fernando Garea *


No hay encuestas del CIS sobre la monarquía desde 2015 y, por tanto, es imposible tener datos ciertos sobre el grado de aceptación de la monarquía, después de conocerse que el anterior jefe del Estado, Juan Carlos I, tenía una cuenta en Suiza y que, presuntamente, cobró comisiones por la adjudicación del AVE a La Meca

No hay forma de medir por esa vía el grado de aceptación de la Corona y el nivel de popularidad del actual rey, Felipe VI. No es posible evaluar cuánto le puede afectar a la institución la investigación al rey emérito abierta por la Fiscalía, en plena crisis sanitaria e iniciando una crisis económica y social imprevisible, con consecuencias en las instituciones del Estado.

"En la anterior crisis económica todas las instituciones políticas y también la Corona salieron dañadas, aunque es verdad, que era con el anterior Rey. Pero las crisis económicas suelen desembocar en crisis institucionales si no se gestionan bien y también significa que la ciudadanía considere que no son ellos únicamente quienes están pagando la crisis", asegura Juan Pablo Ferrandiz, investigador principal de Metroscopia

Ante esa crisis, en todo caso, sí hay forma aproximada de analizar cuánto apoyo institucional tiene la Corona para afrontarla. Basta con el dato de que más de 70 diputados, algo más del 20% del Congreso, han firmado peticiones para que el Parlamento investigue la actuación del anterior Rey y, por tanto, están dispuestos a exigir responsabilidades a la persona que ha encarnado la institución durante 39 años. Coincide además, que esos partidos en este momento cuestionan abiertamente la Monarquía y además uno de ellos, Unidas Podemos, forma parte del Gobierno, lo que también debilita su apoyo institucional.

Los partidos que han firmado esa petición son ERC, Junts per Catalunya, la CUP, PNV, BNG, Mas País, Compromís y EH Bildu. Unidas Podemos ha presentado la suya propia.

En un cálculo aproximado, unos seis millones de votantes de un total de 24 millones de electores, votaron en las últimas elecciones generales de noviembre de 2019 a esos partidos no monárquicos. Es obvio, que puede haber votantes de esos partidos que discrepen de ese punto concreto, pero el dato sirve para medir el apoyo institucional que sus representantes pueden dar a la monarquía.

A principios de los 90, por tomar alguna referencia, escasamente pasaban de 20 los diputados que cuestionaban abiertamente la monarquía, lo que no superaba el seis por ciento del Congreso. Y obviamente, el número de votos a esos partidos era mucho más bajo.

Entonces, los partidos que presentaban iniciativas críticas con la monarquía eran Izquierda Unida, Herri Batasuna y ERC. Y ninguna pasaba de la Mesa del Congreso, que por unanimidad siempre las rechazaba de plano. 

La configuración actual no quiere decir que haya posibilidad de acabar con el régimen de monarquía parlamentaria o que la Corona esté en peligro, pero sí significa que el respaldo parlamentario e institucional se ha reducido notablemente, como consecuencia de que hay más españoles que votan a partidos que la cuestionan.

El divorcio entre monarquía y Parlamento o monarquía y partidos se manifestó en el debate de investidura de Pedro Sánchez.

Muestra un divorcio entre monarquía y Parlamento o monarquía y partidos más pronunciado que nunca y que se manifestó en el debate de investidura de Pedro Sánchez el pasado mes de enero, cuando de forma insólita tres líderes (Pablo Casado, Santiago Abascal e Inés Arrimadas) incluyeron en sus discursos referencias elogiosas al Rey, mientras que otras formaciones hicieron lo contrario y una parte del hemiciclo vitoreó al monarca, como nunca había ocurrido en la historia constitucional.

Al Rey hasta entonces nunca se le discutió (ni se le defendió) desde la tribuna del Congreso, con alguna excepción de grupos muy minoritarios.

Ahora, la iniciativa de investigación se estrellará también en la Mesa del Congreso, esta vez con los votos de PSOE, PP y Vox, pero no será unánime porque dos miembros del órgano de Gobierno de la Cámara, que pertenecen a Unidas Podemos, la apoyarán para que llegue al Pleno. 

No está en peligro la monarquía, porque su modificación requeriría una mayoría de dos tercios de las dos Cámaras, que nunca se podrá alcanzar sin el PSOE y el PP y, además, haría falta un referéndum sobre la reforma.

Ya en su momento, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero abandonó su idea de eliminar la prevalencia machista de la sucesión a la Corona en la Constitución precisamente para no convertir el referéndum que precisa en un plebiscito sobre la monarquía.

Pero sí es evidente que la institución ha quedado más debilitada después de los escándalos de Juan Carlos I y de Iñaki Urdangarin. Se suma que el del rey emérito estalló, precisamente, en el inicio del estado de alarma y la posterior conmoción popular por la pandemia y el temor a la crisis económica.

La investigación se prolongará meses y ya no es descabellada la imagen del anterior jefe de Estado en el banquillo.

Ahora, cuando empieza a disiparse el humo del estallido de la pandemia, vuelve a primer plano la situación de la Corona, con el Rey emérito confinado, se supone que en La Zarzuela, tras el comunicado de Felipe VI dando por cierta la actuación reprochable de su padre, hasta el punto de retirarle la asignación pública y renunciar a la herencia. 

Y, según la previsión de la Fiscalía, la investigación se prolongará aún muchos meses, porque precisa de comisiones rogatorias, y un eventual futuro proceso en el Tribunal Supremo mantendría en primera línea el escándalo. Sin que sea ya descabellada una imagen del anterior jefe del Estado en el banquillo.

En el bloque de los partidos que piden la investigación parlamentaria, el más numeroso es el de Unidas Podemos, que siempre ha mantenido una posición claramente favorable a la República, pero que ha ido atemperando sus posiciones.

Pablo Iglesias celebra la fecha emblemática del 14 de abril, incluso como vicepresidente segundo, pero el pasado mes de septiembre aseguró en un acto que "la monarquía no está en crisis, y lo dice un republicano" y elogió a la princesa de Asturias por una intervención pública en catalán.

Unidas Podemos apoyó la cacerolada mientras hablaba Felipe VI sobre la pandemia, pero desde hace tiempo sus líderes transmiten que no lo consideran un tema prioritario, que no está en su agenda y que, por tanto, no moverán un dedo para cambiar ese punto de la Constitución, entre otras cosas por el sentido práctico de la imposibilidad de reunir mayorías suficientes.

En marzo no apoyaron una petición de partidos minoritarios para crear una comisión de investigación por no considerarlo oportuno en el inicio de la pandemia y ahora han presentado su propia petición, al margen del resto de partidos minoritarios. 

Fuentes del Gobierno explican que hay un acuerdo dentro del Ejecutivo que incluye la necesidad de que UP baje el tono en sus declaraciones públicas.

Fuentes del Gobierno explican que hay un acuerdo dentro del Ejecutivo para que el partido de Iglesias mantenga su margen de maniobra con temas como éste, pero añaden que se incluye la necesidad de que los ministros bajen el tono en sus declaraciones públicas. Y así lo han hecho desde que el lunes la Fiscalía anunció el inicio de la investigación, sin pasar del argumentario de la igualdad de todos ante la ley y el respeto a la Justicia.

Eso no impide que, tras hablar con el PSOE, Unidas Podemos haya presentado una petición de comisión de investigación más "refinada" que la del resto de grupos y que busca salvar el escollo del argumento de la inviolabilidad. La propia Fiscalía delimitó que tal inviolabilidad acaba con su abdicación en junio de 2014 y por eso sólo puede ser acusado de delito fiscal y blanqueo, presuntamente cometido tras abandonar su cargo. 

Al PSOE le queda el otro argumento que mantienen siempre los letrados del Congreso y que esgrimen desde los 80 para rechazar preguntas sobre el Rey: el Congreso no puede controlar al jefe del Estado.

La presencia en el Gobierno de un partido como Unidas Podemos, que cuestiona la monarquía, es también un elemento novedoso que debilita ese apoyo institucional a la Corona.



(*) Periodista 


sábado, 13 de junio de 2020

Rebelo de Sousa y Felipe VI reabrirán la frontera común Portugal-España el 1 de julio en Elvas


LISBOA/MADRID.- El Rey de España, Felipe VI, y el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, reabrirán oficialmente la frontera luso-española el próximo 1 de julio a la altura de la provincia de Badajoz, durante un acto en el que también estarán presentes los jefes de Gobierno Pedro Sánchez y António Costa.


Fuentes de la Presidencia de Portugal confirmaron hoy la celebración de este acto que, según el semanario portugués Expresso, se celebrará en el punto fronterizo entre la lusa Caia y la española provincia de Badajoz, uno de los puntos más transitados entre ambos países. Según las fuentes, está previsto que las comitivas portuguesa y española se encuentren en la frontera, para posteriormente cruzar a España, donde se realizará una «pequeña recepción». Más tarde, pasarán de nuevo al lado portugués, donde habrá un almuerzo.

Se reabrirá así la frontera luso-española, que limita con las comunidades autónomas de Castilla y León, Galicia, Extremadura y Andalucía, la más extensa de Europa y que permanece cerrada desde el 17 de marzo ante la expansión del coronavirus. Desde entonces, sólo se permite el paso por nueve puntos designados a nacionales y residentes del país de destino, transporte de mercancías y trabajadores transfronterizos.
 
 
  La cuestión de la reapertura generó hace días malentendidos, después de que la ministra española de Industria, Turismo y Comercio, Reyes Maroto, anunciase que el 22 de junio reabrirían las fronteras terrestres entre ambos países, algo que posteriormente fue aclarado para apuntar como fecha definitiva el 1 de julio.



El Gobierno portugués dijo entonces que estaba «sorprendido» por estas palabras y que había pedido «aclaraciones» a Madrid, antes de subrayar que buscaba una reapertura en coordinación «estrecha» con España. Portugal comenzó el pasado 1 de junio la tercera y última fase de su desescalada, si bien la región de Lisboa y Valle del Tajo permanece con algunas restricciones hasta el próximo lunes tras detectar varios focos de contagio en la periferia capitalina.
 
 
  Actualmente Portugal registra 1.505 fallecidos y 36.180 contagiados por coronavirus.

Juan Carlos I está hundiendo la monarquía española, según un diario suizo


LUCERNA/BARCELONA.- El diario suizo Luzerner Zeitung dibuja en un reportaje un panorama tétrico de la monarquía española, por los escándalos de Juan Carlos I, y afirma que su hijo Felipe VI no tiene capacidad para reconducirlo, a juicio de www.elnacional.cat

Según el rotativo helvético, el rey emérito está hundiendo la monarquía española. "El asunto de los millones en Suiza puede poner seriamente en peligro el futuro de la corona", afirma el diario, jugando con el hecho de que en alemán "coronavirus" se llama "corona". 
"Es una crisis de corona propia", añade, comparando la situación de la monarquía española con el coronavirus.
"El daño a la reputación de la Casa Real es grande, admite al presidente español, Pedro Sánchez: "El asunto ha causado una consternación pública". 
Sobornos millonarios, blanqueo de dinero en cuentas en bancos suizos, evasión de impuestos: las acusaciones contra Juan Carlos I, que fue jefe de Estado del país durante décadas, pesan. Es tan grave que la fiscalía del Tribunal Supremo de Madrid se ha hecho cargo de una investigación para decidir si se presentan cargos contra el rey emérito, de 82 años", apunta.
El diario recuerda que Felipe VI ha roto con Juan Carlos I "para limitar los daños", pero cuestiona que eso le sirva realmente para salvar la monarquía. "Ni siquiera este distanciamiento de Felipe VI parece que salve la reputación de la Casa Real. Según las encuestas, la valoración está en su punto más bajo, cuando en los mejores tiempos era la institución más popular de España", añade.
Luzerner Zeitung cita asesores de la Casa Real española que aseguran que la crisis abierta por Juan Carlos I es peor que la causada por los negocios de Iñaki Urdangarin. Recuerda que con el escándalo de Urdangarin "ya se extendió una sombra de sospecha sobre el rey emérito", pero afirma que entonces todavía era un tabú en España relacionar al monarca con asuntos turbulentos. 
"Los cuestionables tratos de amistad del veterano Rey fueron tabú en España durante años. Al igual que las numerosas amantes con las que engañaba a su mujer, la reina Sofía. O sus polémicas cacerías de caza mayor, como cuando fue a cazar elefantes en África", indica.
El rotativo sostiene que la caída de Juan Carlos I es un golpe muy fuerte para los españoles, lo que explica que sea tan difícil para la monarquía española salir adelante. 
"Muchos españoles se preguntan cómo es posible que haya caído tan bajo el hombre que se convirtió en jefe del Estado en 1975 después de la dictadura de Franco, y que durante décadas se le consideró el padre de la democracia española", manifiesta.

lunes, 4 de mayo de 2020

El guión de Sánchez e Iglesias para quitar poder a Felipe VI y utilizar al emérito como a Franco / Miguel Ángel Mellado *

En el Palacio de la Zarzuela impera un clima de pesimismo sobre el futuro, muy a pesar de la confianza interna que despierta el jefe de la Casa, Felipe VI. Como sucede entre los desesperados, allí ya se apela a la salud, que es lo importante. La lluvia de acontecimientos negativos, en su mayor parte procedentes de los trapos sucios que van conociéndose del rey emérito Juan Carlos, está erosionando el ánimo del jefe del Estado y de sus mismos colaboradores, aunque ni el uno ni los otros jamás emitirán una queja en público.

En términos de prima de riesgo, la de Felipe VI sería altísima en este momento. La prima de riesgo mide la confianza de los inversores en la solidez de la economía de un país. Cuanto mayor es el interés a pagar por un préstamo, más débil es la valoración del prestado. En el caso del que hablamos, los inversores serían los ciudadanos y la institución demandante de apoyo, la monarquía con su Rey al frente.

El suspenso en la valoración de Felipe VI, publicado el pasado viernes por El Español, llueve sobre mojado. Según ha sabido este periódico, en la última encuesta encargada por Zarzuela, cuyos datos llegaron a principios de enero de 2020, el Rey se quedaba medio punto por debajo del aprobado. La mejor valorada, nuevamente, fue la reina emérita Sofía, siempre refugiada en la religión, sus aficiones místicas, filosóficas y esotéricas, que tan bien le han venido para soportar sus 57 años de matrimonio. Con todo, la sorpresa no fue que Felipe VI no llegara al aprobado raspado. La bomba fue quién ocupaba el último lugar en la valoración de los encuestados. Según informa Cristina Coro, por primera vez no era Letizia, sino su suegro, Juan Carlos, rey de España durante 39 años, de 1975 a 2014.

A mes y medio de que Felipe de Borbón cumpla su sexto aniversario como Rey de España (el 19 de junio), el aprecio popular del que goza está en franco retroceso, pese a que no resultaría arriesgado afirmar que muchos españoles se fiarían de él si tuvieran que comprarle un coche usado.

La endemoniada paradoja en su baja popularidad tras seis años de reinado es que su padre, en su sexto aniversario como rey, en 1981, gozó de una notable estima, mantenida durante años, tras haber conseguido parar, según la versión imperante, el golpe militar del 23-F. Lo paradójico, como decimos, es que el mismo Juan Carlos que salvó la democracia es el que con sus furtivas andanzas y pelotazos económicos condena ahora a la monarquía y hace tambalear el destino de su hijo, el Rey.

Pero en el socavamiento de la Monarquía y en un hipotético cambio de régimen hacia República hay importantes sujetos interesados, más allá de esta especie de coronavirus letal en que se ha convertido Juan Carlos en el final de sus días.

Temor a Moncloa

En la cara este de Zarzuela, el sol se alza cada mañana con la incertidumbre de qué mina estará a punto de estallar. Pero además de temerse los cadáveres a modo de millones que salen del armario de Juan Carlos, se mira con aprensión y cierto temor al inquilino del Palacio de la Moncloa. Un experto conocedor de las interioridades de Zarzuela, manifiesta a este diario que el Rey es consciente de que el presidente Pedro Sánchez, si mueve un dedo, no será para ayudarle. Y, en el caso de su vicepresidente, Pablo Iglesias, se da por seguro que movería no un dedo sino las dos manos para perjudicarle como Rey de España.

Por eso, cuando hace unos días Pedro Sánchez anunció en una de sus múltiples intervenciones solemnes desde la crisis del coronavirus –nueve comparecencias en fines de semanas desde el 14 de marzo, incluida la de este sábado, con más de 90 millones de telespectadores- que su propósito es reformar la Constitución para asegurar el papel de la sanidad pública, en círculos de la Casa Real se dio una lectura más amplia a estas palabras.

Mentar la reforma de Constitución produce sarpullidos entre quienes temen un cambio de régimen hacia la República. Lo que siempre se han interpretado como los augurios de una Casandra con pocas posibilidades de cumplirse, ahora, con un Gobierno formado por el PSOE y Unidas Podemos, socialista-comunista en términos ideológicos, sustentado en el Parlamento con el apoyo de independentistas republicanos, ya se ve con preocupación.

Quitar poderes al Rey

El 14 de abril pasado, el vicepresidente primero del Gobierno, Pablo Iglesias, celebró el aniversario de la II República pidiendo de nuevo el cambio de régimen, pero ahora con un matiz trascendental en términos constitucionales. Criticó que el Ejército dependa del Rey. Felipe VI ha aparecido vestido de militar en una visita a una base militar durante la crisis del coronavirus.

El andamiaje de la Constitución se basa, en gran medida, en el papel reglado del Rey dentro de una Monarquía parlamentaria como forma política del Estado español, como recoge el artículo 1. Entre los poderes del Rey “Jefe del Estado, símbolo de la su unidad y permanencia” (artículo 56), figura “el mando supremo de las Fuerzas Armadas” (artículo 62), unas Fuerzas Armadas a las que la Constitución asigna la misión de garantizar la soberanía e independencia de España, además de defender su integridad territorial y ordenamiento constitucional.

Por tanto, el deseo del líder de Unidas Podemos y vicepresidente del Gobierno de desposeer a Felipe VI del mando de las Fuerzas Armadas tiene calado político y no es una nimiedad. Y, entre diferentes políticos consultados, partidarios de mantener el actual orden constitucional, es una carga de profundidad de Iglesias.

Aunque abrir en canal la Constitución es una tarea legalmente complicada, sí que tal propósito serviría de maniobra de distracción en la fase de depresión económica en la que ya está metida España. A grandes males, remedios populares.

Pedro Sánchez durante sus años como presidente del Gobierno ha demostrado, incluso exhibido, una indiferencia rayana con el desprecio respecto a Zarzuela. Recuérdese que tras el 10 de noviembre de 2019, fecha de celebración de las últimas elecciones, Sánchez anunció dos días después su acuerdo de Gobierno con Unidas Podemos justo cuando el Rey se encontraba de viaje en Cuba, visita que Felipe VI no quería hacer para no estar ausente de España en los días posteriores a unas elecciones inciertas. Un viaje al que fue obligado por Moncloa.

Dentro de este clima de desafecto con el papel institucional del monarca, Pedro Sánchez ha suprimido las visitas semanales a la Zarzuela, que se mantuvieron inalterables durante las presidencias de Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy.

“Pedro Sánchez tiene un ombligo mayor que los palacios de la Moncloa y la Zarzuela juntos. Su ego y autoestima solo es comparable con su frialdad”, dice a este periodista una persona que le ayudó a dar el salto a la política nacional, presentándole personajes políticos y periodistas importantes. El cicerone fue dejado luego en la cuneta. No ha sido el único. “Si a Pedro Sánchez hubiera que operarle del corazón, como le sucedió al emérito Juan Carlos el verano pasado, se descubriría que en su pecho tiene algo tan gélido como el hielo”, añade gráficamente esta misma fuente.

El futuro de la Monarquía

Entre quienes afirman que la devaluación del Rey forma parte de una estrategia de Moncloa –Pedro Sánchez ha ocupado espacios del Jefe del Estado en foros y viajes internacionales durante estos últimos años- temen que con la crisis se acentúe el arrinconamiento de Felipe VI e, incluso, que el futuro de la monarquía pueda ser utilizado como maniobra de distracción popular y populista.

El caldo de cultivo jamás sería tan favorable: se disparará el paro –se calcula que hasta un 19% de la población activa-, aumentará la deuda pública –seguramente hasta un 115,5% el PIB, es decir, más de 1,1 billón de euros en préstamos-, habrá más de un 7 millones de personas que dependerán de la protección del Estado, no se podrán bajar las pensiones ni los sueldos de los funcionarios –al menos, en principio-, incluso es probable que se llegue a una situación de rescate económico del país.

La tentación, pues, en determinadas instancias gubernamentales sería amplificar cualquier trapisonda cometida por Juan Carlos y conocida ahora, avivar el debate acerca de la impunidad constitucional del rey, para sentarlo en el banquillo, todo en un clima social depresivo y contrario al inquilino que habita en el Palacio de la Zarzuela.

Recuérdese que buena parte de los esfuerzos de Moncloa en la legislatura anterior estuvieron dedicados a sacar a Franco del Valle de los Caídos, para trasladarlo a un cementerio. Como así sucedió: el dictador acabó en el camposanto de Mingorrubio. La colonia de Mingorrubio, en el Pardo, de Madrid, está relativamente cerca del Palacio de la Zarzuela y de un área conocida como La Angorrilla.

La casa que hay en La Angorrilla fue arreglada por Juan Carlos en 2006, cuando era una rey que hacía y deshacía a su antojo, para instalar a su amante, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, la gran desencadenante de la caída a los infiernos del emérito. Y, con él, buena parte del prestigio de la Corona. Del lema de sacar a Franco del Valle de los Caídos, a Juan Carlos, al menos, del Palacio de la Zarzuela. Vecinos son.

En el fundamento de las peticiones de Pablo Iglesias, tan influyente como necesario para Pedro Sánchez, hay un detalle importante al cuestionar el papel del Rey como jefe de las Fuerzas Armadas. La mano derecha de Iglesias es Julio Rodríguez, ex jefe del Estado Mayor de la Defensa, ex piloto y antiguo general del Aire. Rodríguez, secretario general de Podemos en Madrid, se ha incorporado al nuevo Gobierno de facto de Pedro Sánchez, del que han quedado excluidos al menos 10 ministros.

Los líos del 'pito'

Hace años, un ministro socialista de gran influencia en el PSOE en las dos últimas décadas, fue muy gráfico con Juan Carlos I. Ambos son conocidos por su campechanía. “Don Juan Carlos, los españoles perdonan los líos del pito, pero no los líos relacionados con el bolsillo”, le dijo. El Jefe del Estado entonces vivía intensamente su relación con Corinna, sin apenas esconderla: el 7 de julio de 2006, Juan Carlos se atrevió a montar en el mismo avión a la reina Sofía y a su nueva amiga Corinna en un viaje a un país árabe. Y en la urgencias para hacer caja empezó a recibir dinero de sus hermanos reyes árabes. Es el dinero ilegal que en los últimos años ha venido apareciendo.

Este viernes, se supo que Juan Carlos recibió en 2010 un maletín en Bahréin, con cerca de dos millones de dólares. De regreso a Europa, paró en Ginebra para depositar su contenido en la Banca Mirabaud, en una cuenta a nombre de la sociedad panameña Lucum. El primer beneficiario de la libreta era el ex jefe del Estado español. A esta cuenta también llegaron cerca de 100 millones de dólares procedentes de Arabia Saudí.

El equivalente a 64,8 millones de euros fue transferido en 2012 a otra cuenta, esta de la famosa Corinna, precisamente el año en que se precipitó la desgracia de Juan Carlos. El pastel de amantes y dineros empezó a descubrirse al romperse una cadera en la famosa cacería en Botsuana, acompañado por la alemana. Ese día de abril cayeron dos paquidermos: el elefante que murió de un balazo de Juan Carlos y quien lo mató, el entonces Rey. Unos días más tarde, ya en Madrid, pediría perdón desde la clínica San José, “no volverá a ocurrir”, y meses después lloraría a un amigo en los siguientes términos, según ha sabido este periodista: “me ha dejado sin nada”, refiriéndose a Corinna como si fuera Jezabel.

Un documento sin firma

Las piezas van cayendo una a una. Juan Carlos está tumbado. Y el dominó se puede llevar por delante a Felipe VI, el Borbón más preparado desde que la dinastía llegó a España con Felipe V en 1701. El actual Rey es, sin duda, el más preparado y honorable de todos ellos.

Pilar Urbano, biógrafa de la reina Sofía y de Juan Carlos, cree que Felipe VI está mostrando su talla en la actual situación de crisis de la corona y de España misma con el coronavirus y con Pedro Sánchez como presidente. “Está manteniendo el perfil que debe tener un Rey cuando hay un Gobierno. De respeto constitucional. Él, además, es un experto en separarse, en crear distancia. Lo hizo con Urdangarin, con su heremana Cristina, con Marichalar, con su padre y, ahora, con Pedro Sánchez. Lo que no puede hacer Felipe VI es nombrar ministros, pero sí no recibirlos o negarse a firmar varios reales decretos…”, afirma la experta en cuestiones reales.

Urbano considera que Felipe VI es inteligente, lector, intelectual, menos lúdico y más mecánico, familiar, de pocas palabras pero siempre intencionadas, “es más como su abuelo el rey Pablo, aunque menos bondadoso que su madre Sofía”, dice, “un buen Rey, protegido, además, por la Constitución ante la complejidad de cambiar de régimen, como sería suprimir la monarquía para establecer la República”.

Existe un documento inédito, sin firma, elaborado en 1983 seguramente por el ex jefe de la Casa Real, Sabino Fernández Campo, titulado Somero estudio sobre la situación política y presente y las previsiones de Futuro en España. En el documento, en poder de este periodista, remedando a Maquiavelo, Sabino advierte a Juan Carlos de que el PSOE de Felipe González, recién llegado al poder, le pondrá la manzana para que muerda de la fruta prohibida. Y le dejará hacer cuanta quiera para que se desprestigie. Como ha sucedido. Y con él, la Corona.

Treinta y siete años después, Pedro Sánchez no sólo tiende a ser Jefe de Estado, sino que ocupa todos los espacios a su alcance y aparca al titular cuanto puede. Así está sucediendo en la gran crisis del coronavirus, en la que el Rey solo se ha dirigido a la nación en una breve intervención televisiva de 7 minutos.

Pablo Iglesias, el vicepresidente, es aparentemente más radical. Para el líder de Podemos, la figura del Rey es una reliquia lista para una vitrina en el Palacio de la Zarzuela. Pero abierto a la ciudadanía, con sus 14 hectáreas, sus jardines y sus ciervos. Como el de Versalles.


(*) Periodista


sábado, 25 de abril de 2020

El Rey, vestido de militar, visita el cuartel de la Guardia Real y el de su seguridad


MADRID.- El rey Felipe VI, vestido de militar, ha visitado este viernes el cuartel de la Guardia Real y el de las unidades de la Guardia Civil y la Policía adscritas al servicio de seguridad de la Casa del Rey, ambos en El Pardo, para conocer su tarea en los operativos en los que han participado contra la pandemia.

Es la cuarta ocasión en la que el rey sale del Palacio de la Zarzuela desde que se decretó el estado de alarma el 14 de marzo, después de que visitara el hospital de emergencia de Ifema, otro cuartel militar y el Ministerio del Interior.
Con uniforme de campaña, boina azul y protegido con mascarilla y guantes, don Felipe ha sido recibido en las instalaciones de la Guardia Real por el jefe del Cuarto Militar de la Casa del Rey, almirante Juan Ruiz Casas, y el coronel jefe de unidad, Juan Manuel Salom, han informado fuentes de la Casa Real.
Al comienzo de la visita, en la Sala Histórica, el monarca ha recibido información sobre la participación en la llamada Operación Balmis contra el coronavirus, en la que han participado efectivos de los tres Ejércitos y de la Unidad Militar de Emergencia (UME).
Fue Felipe VI el que ordenó a la Guardia Real ponerse a disposición de la ministra de Defensa, Margarita Robles, para cooperar con las otras unidades militares.
Tras la charla, don Felipe y la comitiva han vuelto a salir a la explanada del Cuartel del Rey para observar las capacidades y equipamientos aportadas a la operación Balmis.
La Guardia Real ha desempeñado labores de vigilancia a caballo y con vehículos, a cargo de la policía militar, y de desinfección de residencias de mayores en la Comunidad de Madrid, entre otros cometidos.
Desde el cuartel de la Guardia Real, don Felipe se ha desplazado a las unidades de la Guardia Civil y de la Policía Nacional que pertenecen al Servicio de Seguridad de la Casa del Rey, situadas también en El Pardo.
El jefe del Estado también lo puso a disposición del Ministerio del Interior para integrarse en el dispositivo de las fuerzas y cuerpos de seguridad.
Acompañado por Ruiz Casas, Felipe VI ha sido recibido por el jefe del Servicio de Seguridad, el coronel Miguel Ángel Herráiz.
Al igual que en el otro cuartel, el monarca ha recibido información de los equipos operativos de las distintas especialidades sobre las acciones desempeñadas.
La anterior salida del rey de Zarzuela fue el pasado día 16, cuando participó en el Ministerio del Interior en una reunión con los integrantes del Centro de Coordinación Operativo de la Guardia Civil y la Policía Nacional.
Don Felipe homenajeó a los miles de fallecidos a causa de la pandemia que no han podido ser despedidos como sus familiares hubieran querido.
Días antes, Felipe VI, también vestido de militar, estuvo la sede del Mando de Operaciones en Madrid para transmitir su apoyo y gratitud a la labor de las Fuerzas Armadas ante la emergencia sanitaria.
Su primera visita fue el 26 de marzo al hospital de emergencia instalado en Ifema (Madrid) para conocer el montaje de la infraestructura.

lunes, 23 de marzo de 2020

Felipe VI pone la Guardia Real a disposición de Defensa frente al coronavirus


MADRID.- Felipe VI ha puesto ese domingo los efectivos y capacidades de la Guardia Real a disposición del Ministerio de Defensa para colaborar en la lucha contra la pandemia del coronavirus.

El Palacio de la Zarzuela ha informado de que el rey ha trasladado ese ofrecimiento a la ministra de Defensa, Margarita Robles, con quien se reunió el pasado jueves para analizar la evolución del COVID-19 y la ayuda de las Fuerzas Armadas para contener el virus.
Tras ese ofrecimiento, será el jefe del Cuarto Militar de la Casa del Rey, el almirante Juan Ruiz Casas, quien coordinará con el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEAD), Miguel Villarroya, la participación de la Guardia Real en la operación Balmis de las Fuerzas Armadas en la lucha contra la pandemia.
Además, el rey ha conversado en esta jornada con la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, para interesarse por la situación de los españoles que están en el extranjero y que necesitan regresar.
Felipe VI ha mantenido igualmente sendas conversaciones con los presidentes de Israel y Túnez, Reuven Rivlin y Kaïes Said, respectivamente, para analizar cómo se está extendiendo la epidemia en diversas zonas del Mediterráneo.
En un mensaje en su cuenta de Twitter, el presidente israelí ha informado de su diálogo telefónico con el rey y de que le ha trasladado la solidaridad de su país en la lucha contra la propagación del virus.
Asimismo le ha agradecido la cooperación de España para que a través de sus aeropuertos puedan volver a su país los israelíes que se encuentran en América Central y del Sur.

domingo, 22 de marzo de 2020

Monarquía española: regeneración o caída / David Jiménez *


Un escándalo de corrupción ha vuelto a sacudir a la corona. Aunque España enfrenta una crisis sanitaria por el coronavirus, una parte de la ciudadanía ha mostrado su indignación. El rey Felipe VI debe impulsar los cambios que permitan decidir su futuro en referéndum.

El monarca que reinó España durante casi cuatro décadas recibió cien millones de dólares de Arabia Saudí, los ocultó en paraísos fiscales y entregó una parte a su amante, según la justicia suiza. Pero el cuento con final infeliz de Juan Carlos I, con su mezcla de traiciones amorosas, espionaje y supuestas comisiones, no quedaría completo sin el drama familiar: su hijo y actual rey, Felipe VI, lo ha repudiado públicamente al renunciar a una herencia manchada por la sospecha.

El rey reconoce en el comunicado que difundió el domingo que conocía la existencia de esa fortuna desde hacía un año. Las preguntas son inevitables: ¿Por qué no lo puso en conocimiento de las autoridades y la Fiscalía Anticorrupción? ¿Sabe de otras actividades de su padre u otros miembros de la familia real que pudieran ser ilícitas? ¿Qué reformas propone para evitar comportamientos similares?

La estrategia de la Casa Real, que busca proteger al hijo sacrificando al patriarca de los Borbón, está condenada al fracaso. Parte de la falsa premisa de que la crisis monárquica se reduce al comportamiento de un rey descarriado, cuando los problemas de la institución van mucho más lejos. El paciente requiere una profunda regeneración para, una vez concluido el proceso, permitir a los españoles decidir su futuro en un referéndum.


Miles de españoles organizaron el miércoles una cacerolada desde sus balcones a la misma hora que Felipe VI daba un discurso de ánimo a una nación confinada en sus casas por la pandemia de coronavirus. La protesta, organizada a través de las redes sociales, incluía la petición de que los cien millones de Juan Carlos I sean donados a un sistema sanitario desbordado por la crisis sanitaria. El rey pudo haber aprovechado su alocución para confrontar el escándalo real, pero optó por refugiarse en la opacidad que tanto merma la credibilidad de la institución.

Juan Carlos I actuó durante su reinado con total impunidad gracias a una mezcla de falta de transparencia, leyes obsoletas que impiden la persecución de delitos cometidos por los monarcas españoles y una cultura de pleitesía que llevó a partidos políticos, instituciones y sociedad en general a mirar a otro lado. El primer paso debería consistir en levantar el manto de protección en torno al Palacio de la Zarzuela, la residencia real.

La reacción tras conocerse el escándalo de la fortuna de Juan Carlos I muestra lo difícil que será romper viejas costumbres. Los principales diarios nacionales olvidaron mencionar la información en sus portadas, el congreso rechazó investigarla y el establishment económico y político, predominantemente cortesano, hizo piña alrededor de Felipe VI, atribuyendo motivaciones heroicas a su decisión de romper con su padre. “La dura ejemplaridad del Rey”, titulaba su editorial el periódico ABC, de larga tradición monárquica.

No hay en la investigación suiza, ni en las informaciones de la prensa británica, ningún dato que indique que Felipe VI haya cobrado dinero ilícito. Y, sin embargo, la renuncia a cualquier cantidad que no esté “en consonancia con la legalidad” solo se dio a conocer después de una exclusiva del diario británico The Telegraph identificándolo como beneficiario de los fondos de su padre.

El monarca debe colaborar con la justicia activamente para desentrañar la presunta red de corrupción que tejió su padre y que implica a familiares que pudieron actuar como testaferros. Las instituciones del Estado sospechosas de encubrimiento tienen que ser investigadas ante los indicios de que los servicios secretos fueron utilizados para proteger la reputación de Juan Carlos I, en lugar de investigar sus irregularidades.

La consorte del rey emérito, la aristócrata alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein, ha anunciado acciones legales en Londres contra su expareja, acusándolo de utilizar al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) para amenazarla en un intento de silenciarla. La empresaria aseguró en una conversación grabada en Londres en 2015 que actuó como testaferro de Juan Carlos I durante años y ha revelado que tiene cajas llenas de documentos que comprometen a la monarquía.

El goteo constante de informaciones comprometedoras no puede seguir siendo desdeñado por la justicia, minimizado por la prensa e ignorado por el parlamento, enviando el mensaje de que la prioridad es ocultar la verdad.

La monarquía cumplió un papel estabilizador después de la dictadura, durante la Transición española, y tiene el apoyo de los partidos con mayor representación parlamentaria del país. La institución no es, como demuestran los casos de Holanda, Noruega o Dinamarca, incompatible con una democracia liberal. Pero para que lo sea tiene que estar sujeta al escrutinio y la exigencia de responsabilidades.

Felipe VI llegó al trono en 2014 prometiendo adaptar la Casa Real a los tiempos, pero el ímpetu renovador de los inicios se diluyó tras un primer año de cambios que incluyeron mayor transparencia sobre las cuentas reales, la publicación de los sueldos de sus miembros y un control sobre los regalos que recibe la familia, que hoy se consideran parte del Patrimonio Nacional. No es suficiente.

Los cambios, para ser significativos, requieren de una reforma de la constitución para regular las incompatibilidades del rey en su vida privada —por ejemplo, sus negocios—, la obligación de que los miembros de la realeza declaren su patrimonio y el fin del estatus de inviolabilidad que en la práctica sitúa al rey por encima de la ley. La reforma, una vez completada, obligaría a la disolución de las Cortes Generales, la convocatoria de elecciones y un posterior referéndum para su aprobación, momento en el que los españoles podrían decidir el modelo de Estado.

Nada de esto será posible mientras Felipe VI no tome la iniciativa y promueva él mismo los cambios. Su padre, cuando aún disfrutaba de una popularidad envidiada por cualquier político, se dirigió a la nación en 2011 y fijó las bases de una monarquía honrada, responsable y sostenida bajo el principio de que “la justicia es igual para todos”. Hoy sabemos que se burlaba de todos los españoles. Si su hijo cumple esa promesa pendiente, habrá hecho más por preservar el trono que todos los cortesanos que estos días desean ruidosamente “larga vida al rey”.



(*) Escritor y periodista. Su libro más reciente es El director.



viernes, 20 de marzo de 2020

La responsabilidad de la prensa monárquica en el "espejismo" de Juan Carlos de Borbón / Ignacio Escolar *

Nada de lo que está pasando con Juan Carlos de Borbón se entiende sin el papel de la prensa, por su falta de fiscalización. Durante décadas, el rey de España ha estado fuera de control. Era inviolable en la Constitución. No podían juzgarlo los tribunales ni tampoco rendir cuentas ante el Congreso. A partir del 23F, del miedo a una involución militar, los principales medios de comunicación españoles llegaron a un pacto no escrito: proteger al rey para proteger la democracia, o al menos así lo quisieron presentar.

Además de inviolable, el rey se convirtió en impublicable. No le tosía ni el ejecutivo ni el legislativo ni el judicial ni tampoco el cuarto poder, la prensa. La inviolabilidad del rey se transformó en una absoluta impunidad.

Todo poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente. Y eso es lo que ha pasado en estos años con Juan Carlos de Borbón.

En negrita, recojo algunos de los argumentos en defensa de la monarquía de los últimos editoriales sobre el rey de El PaísEl Mundo y ABC. Entre líneas, mis respuestas.

EL PAÍS: "Bajo ninguna circunstancia se pueden confundir las instituciones con las personas que las encarnan".
Es justo al revés. Si hay una institución inseparable de las personas y de su comportamiento individual esa es la monarquía. Porque la única persona que aparece citada con su nombre y apellido en la Constitución (artículo 57) es Juan Carlos de Borbón. El "legítimo heredero de la dinastía histórica", lo llama el texto constitucional. Su apellido, su persona y su familia son, por tanto, una institución. Una, indisoluble de las personas que la forman, y que cuentan con más derechos que los demás.

EL PAÍS: "Ni siquiera en el caso de la monarquía parlamentaria, puesto que, al igual que sucede con otras formas democráticas de gobierno, es el mismo orden constitucional el que prevé las responsabilidades en las que pueden incurrir sus titulares y los procedimientos judiciales y parlamentarios para depurarlas"
La única responsabilidad que el orden constitucional establece para la figura del rey es que es irresponsable ante la ley. Artículo 56: "La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad". Es cierto que, desde que Juan Carlos de Borbón abdicó, perdió su inviolabilidad penal. Pero aún así no se le va a poder juzgar por nada previo al año 2014. Precisamente porque el orden constitucional no tiene previsto nada más que la inviolabilidad –y por tanto la impunidad– si el rey hubiera cometido un delito, como hay indicios que pudo cometer.
En cuanto a los procedimientos parlamentarios, pues tampoco parecen ser una vía a tomar. El Tribunal Constitucional sentenció, a cuenta de un intento de comisión de investigación en el Parlament catalán, que la inviolabilidad del rey también impide a los parlamentos actuar.

ABC: "Don Felipe accedió al reinado con un compromiso ineludible de regeneración, sin ataduras emocionales y con la exclusiva prioridad de anteponer su deber a cualquier otra consideración o privilegio. Y así está reinando, con una recuperación muy notable, por cierto, del índice de confianza en la Corona".
No sabemos cómo de alta es esa recuperación. O si existe siquiera. Entre otros motivos, porque el CIS no pregunta por la monarquía desde el año 2015. Probablemente, porque los resultados no saldrían demasiado bien.

El PAÍS: "Ningún sistema político está en condiciones de garantizar que los más altos dignatarios tengan un comportamiento ejemplar, y no por ello son sistemas deficientes. Lo serán si, llegado el caso, no tienen respuesta, y la Constitución de 1978 sí la tiene".
La gran diferencia es que, cuando un cargo electo no tiene un comportamiento ejemplar, se le puede cambiar. No es así con el rey.

ABC: "Don Felipe ha hecho un encomiable alarde de integridad, honestidad y transparencia porque con el sacrificio de la figura de su propio padre refuerza su lealtad a la Corona por encima de cualquier otro interés o persona.
Lástima que llegue al menos un año tarde. Según la propia versión de la Casa Real, fue en marzo de 2019 –y no este fin de semana– cuando Felipe descubrió que le habían designado como heredero de los bienes ocultos en un paraíso fiscal, a través de una opaca fundación.

EL MUNDO: "En estos complicados momentos por los que está pasando el país, la ciudadanía puede tener la certeza de contar con un Rey ejemplar, honesto y responsable".
Ese es justo el problema que sufrimos hoy. Que en un momento tan terrible como el que estamos pasando, la ciudadanía se encuentra con que el rey emérito –que también nos vendieron como ejemplar, honesto y responsable– es un presunto gran corrupto y defraudador.

El PAÍS: "Se trata de hechos que en ninguna circunstancia han afectado, afectan ni tienen por qué afectar al escrupuloso cumplimiento de las funciones que la Constitución de 1978 otorga a la Monarquía. Y ello tanto por lo que respecta a Felipe VI, como también, y pese a todo, a don Juan Carlos".
El artículo 56 de la Constitución establece que el rey es "el jefe del Estado, símbolo de su unidad". Simbolizar el Estado y ejercer "su más alta representación" obliga a una mínima responsabilidad. Que la institución monárquica tenga hoy su reputación deteriorada, como consecuencia de los actos de Juan Carlos de Borbón, claro que afecta a su capacidad para servir a toda la nación.
Que el rey emérito presuntamente se enriqueciera con el cargo, hiciera negocios privados aprovechando la jefatura del Estado y ocultara una fortuna millonaria en paraísos fiscales es algo que deteriora en grado sumo su capacidad de simbolizar nada que no sea la corrupción.

ABC: "Don Felipe ha ofrecido una lección moral a toda la clase política. Nunca en democracia ningún partido político actuó con la rapidez, severidad y ejemplaridad pública con que lo ha hecho ahora Don Felipe en el seno de su propia familia ante la investigación de irregularidades difícilmente explicables".
La rapidez de un año después. Porque la primera reacción de Felipe de Borbón cuando se enteró fue ocultar lo que sabía a la opinión pública. Solo cuando el escándalo ha llegado a los medios, un año más tarde, ha tomado medidas más drásticas y ha anunciado las que antes tomó y no contó. Exactamente igual que han hecho muchos otros partidos pillados en situaciones equivalentes. No desde luego mucho mejor.

EL PAÍS: "La Constitución y las leyes garantizan la libertad de expresión, pese al estado de alarma, y, en este sentido, quienes participaron en la protesta y en la reclamación ejercieron un derecho inalienable. Pero que  ejercieran un derecho no quiere decir que cumplieran mejor que el resto el compromiso cívico que en este momento se espera de cada cual, y más cuando se ejercen responsabilidades políticas. No reconocer las evidentes prioridades e ignorar el sentido de la oportunidad, mezclando unos problemas con otros, solo puede ser prueba de oportunismo. Y no es oportunismo lo que exige este tiempo, ni lo que conviene al país, ni, tampoco, lo que merece la actuación irreprochable del Rey."
Es un derecho inalienable que, en protestas similares, ha quedado limitado por el delito de injurias a la Corona, que en España protege a la monarquía de forma excepcional. Es un delito cuya interpretación rigurosa ya  ha costado a España varias sentencias en contra en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, amparando la libertad de expresión.
Y si ambos problemas se han mezclado es porque fue el rey Felipe, y no los "oportunistas" que protestan, quien decidió comunicar este domingo algo que ya sabía hace un año y tomar en este preciso momento las decisiones que tomó.

ABC: "España le debe mucho a la Monarquía en estos casi 45 años de democracia".
¿Y a cuánto asciende esa deuda con Juan Carlos de Borbón? ¿Con cien millones de dólares en Suiza es suficiente, o hace falta un pago aún mayor?

EL PAÍS: "(El rey Juan Carlos) tuvo en su mano ocupar un lugar en la historia que, dependiendo de lo que establezcan a partir de ahora los tribunales, podría quedar ensombrecido por no haber sabido resistirse al espejismo de una época".
El "espejismo de una época" no sirve para disculpar las comisiones presuntamente cobradas por el rey en todo tipo de negocios. Ni su patrimonio millonario, oculto en paraísos fiscales a través de testaferros y fundaciones opacas que investiga la fiscalía suiza. Ni el presunto fraude fiscal. Ni que recibiera ‘donaciones’ millonarias de Arabia Saudí, no se sabe muy bien a cambio de qué. Ni que le sobraran millones para regalar a sus amantes, por lo bien que le cuidaron.

No ha habido ninguna época en las cuatro décadas de reinado de Juan Carlos de Borbón en la que utilizar el puesto para lucrarse indebidamente haya estado bien visto por ningún código ético o moral de los comúnmente aceptados por la mayoría social española. El único espejismo fue el de tantos medios de comunicación que, durante décadas miraron hacia otro lado, ignoraron las evidencias y blanquearon la figura del rey por un mal entendido sentido de la responsabilidad. Ahora –oh, sorpresa– hasta su propio hijo descubre de repente que su comportamiento no ha sido el más honesto ni ejemplar.

El Rey Juan Carlos forjó parte de su leyenda con su papel en el 23F, a pesar de que sus despectivos comentarios sobre Adolfo Suárez a los militares pudieron haber avivado esa intentona golpista protagonizada por su exsecretario general, Alfonso Armada. Pero en esa crisis, una parte importante de la ciudadanía asumió que la monarquía podía tener sentido por lo que algunos ‘juancarlistas’ calificaron "la reserva de fuerza" del rey, su capacidad de actuar en momentos críticos para España y encarrilar la situación.

En la crisis del coronavirus, el papel de la monarquía ha sido justo el contrario. La prioridad de la institución –y de las personas que la forman, que lo mismo son– ha sido lavar los trapos sucios. Protegerse de ese nuevo caso aislado en la familia real. Anteponer los intereses reales a los de todo el país. Por eso primero llegó el comunicado sobre el rey emérito y, tres días más tarde, el mensaje sobre el coronavirus por televisión.

Nadie hereda los pecados de su padre. Tampoco el rey Felipe. La responsabilidad no es hereditaria –aunque la jefatura del Estado tampoco lo debería ser–. Pero si la prensa no cumple con su papel, fiscalizar al poder, dentro de cuarenta años podríamos estar ante el mismo problema que tenemos hoy. Y nos volveríamos a preguntar el porqué.


(*) Columnista


El rechazo al discurso de Felipe VI / José Antich *

La prensa oficialista y buena parte de las radios y las cadenas de televisión no lo han podido evitar: Felipe VI ha tenido una respuesta de implacable rechazo a su discurso de muchas zonas del Estado, empezando por el País Vasco y Catalunya, donde más de siete de cada diez ciudadanos han desaprobado la intervención. 

El segundo indicador importante es que ya es claramente el monarca de la derecha española porque al bloque independentista, muy contrario desde su intervención del 3 de octubre de 2017, se han sumado claramente en el rechazo al mensaje los votantes de Unidas Podemos e incluso los del PSOE.

Su torpe alocución televisiva -vista por 14,6 millones de teleespectadores, 7,1 más que en Navidad- en plena crisis de la monarquía española, después que se haya conocido una parte de la fortuna de su padre, Juan Carlos I, por comisiones de jeques árabes depositadas en cuentas offshore en Suiza solo ha hecho que amplificar el desapego de la sociedad en un momento de crisis sanitaria y económica tan grave como la del coronavirus.

Lo más llamativo de la primera encuesta conocida y que ha llevado a cabo Electomania es que se ha extendido enormemente la percepción negativa que los españoles tienen de la intervención de Felipe VI. Solo el 50,9% lo aprueban, gracias a las dos Castillas, Extremadura, Madrid y Andalucía. En el lado contrario están, por orden de menos rechazo a más, Baleares (54%), País Valencià (54%) Navarra (54%), Catalunya (72%)  y País Vasco (74%).

Si territorialmente la fractura es bien clara, ideológicamente no lo es menos ya que solo tiene el apoyo de la derecha y la extrema derecha, cuyos votantes a PP, Cs y Vox le respaldan en cifras por encima del 80%, mientras el PSOE se aleja (66,5) y Unidas Podemos mucho más aún (93%). 

Toda una legislatura con un gobierno cuyos votantes se expresan así no parece nada tranquilizador para la monarquía española, que aún debe una respuesta clara y contundente a la sociedad por una corrupción que tiene nombres y apellidos. 

En estos momentos, la aparente ira contra el padre no parece suficiente para salvar la monarquía que encabeza el hijo.


(*) Periodista y director de El Nacional