jueves, 8 de marzo de 2018

¿Borbonea Felipe VI? / Javier Valenzuela *

Si alguno de los consejeros de Felipe VI tuviera dos dedos de frente y le quisiera de verdad, le rogaría de rodillas una rectificación de su proceder. Le recordaría lo que les ocurrió a su tío Constantino y su bisabuelo Alfonso por meterse en política, y le recomendaría que siguiera, en cambio, el ejemplo de exquisita neutralidad de su también pariente Isabel II. A ella nada ni nadie le saca de su papel ornamental. Ni tan siquiera el referéndum de Escocia.

Pero los consejeros de Felipe VI participan del tremendismo de derechas que infecta España. El que, por ejemplo, auguraba el fin de la continuidad en Barcelona del Mobile World Congress por el hecho de que Ada Colau no asistiera al besamanos al monarca. Pues bien, el Mobile World Congress valoró su edición 2018 como “una de las más exitosas” y tan solo lamentó que hubiera hecho “mal tiempo”.

Al negocio internacional de la telefonía móvil le importa un carajo si tal o cual rinde o no pleitesía (ahora se emplea el eufemismo de “respeto institucional”) al Borbón. Eso solo obsesiona a nuestros políticos y periodistas cortesanos. Los del Mobile se mueven por las compraventas, los buenos hoteles y restaurantes, el clima agradable y, en no pocos casos, el sexo fácil. El asunto es así, no lo he inventado yo.

Las gentes de ese y otros negocios, al igual que los turistas, no desean, por supuesto, disturbios, atentados y catástrofes. Eso les ahuyenta, pero no la politiquería local. Que no les engañen: si el conflicto de Cataluña inquietó durante un momento a las opiniones públicas del extranjero fue por las imágenes de violencia policial del pasado 1 de octubre que pudieron ver en sus telediarios.

Los cortesanos se han extrañado por ese reciente editorial del Times de Londres que recomienda a Felipe VI y Mariano Rajoy que dejen de perseguir a los independentistas catalanes y dialoguen con ellos. No tienen ni idea de que Reino Unido es una democracia vieja, inteligente y liberal, regida, incluso en un medio conservador como el Times, por ese common sense que permitió la celebración del referéndum escocés. Por cierto, tiene bemoles que el diario londinense dijera lo que no es capaz de decir ningún diario impreso español. Dice mucho sobre la mediocridad y el servilismo aquí imperantes.

Lo que aquí tenemos es una intensa propaganda, que, indudablemente, formatea muchas opiniones. Es la que aplaudió a rabiar la intervención agresiva y partidista sobre el conflicto catalán de Felipe VI del pasado 3 de octubre. ¿No hubo nadie en Zarzuela, Moncloa o Ferraz que tuviera el valor de decirle al monarca que lo mejor era callarse como Isabel II en el caso escocés, o, en todo caso, adoptar un tono moderado y arbitral, hacer un llamamiento genérico al diálogo, la negociación y el acuerdo en el marco de la legislación vigente?

No lo hubo, bien lo sabemos. Rajoy, Sánchez, Rivera y compañía ensalzaron a Felipe VI como supremo defensor del orden constitucional. Vinieron a decir que su intervención televisiva del 3 de octubre igualó a la de su padre en la noche del 23-F. Tal comparación era un colosal disparate: el 23-F hubo un Congreso secuestrado por hombres armados, hubo disparos en ese Congreso y hubo tanques en las calles de Valencia.

Felipe VI se lo ha creído, le ha soltado a Colau que su papel es defender la Constitución y se ha metido en otro charco. Lo ha dejado muy fácil a los que estos días recuerdan que solo ha irrumpido de modo extraordinario en el prime time televisivo de los españoles cuando los independentistas catalanes han puesto en cuestión su mamandurria.

Las redes sociales se han llenado de comentarios al respecto. ¿Acaso se le ha visto pedir pista para defender el artículo 50 de la Constitución que establece el derecho de los mayores a cobrar pensiones dignas y actualizadas? ¿O el derecho al trabajo de los parados? ¿O el derecho a la vivienda de los desahuciados? ¿O el derecho a la libertad de expresión de las víctimas de la Ley Mordaza?

No se sabe cuántos españoles son republicanos, jamás se les ha permitido elegir explícitamente en referéndum entre una y otra forma de Estado. Como le confesó Suárez a Victoria Prego, no se hizo durante en la Transición porque cabía la posibilidad de que perdieran los monárquicos. Así que el tema se metió en un paquete. ¿Quieres democracia? Pues vota sí a este texto. Es todo o nada.

En todo caso, la mayoría de los republicanos hemos demostrado que estamos dispuestos a soportar un monarca si nos sale barato, es discreto y no mete a España en más líos. Felipe VI no nos sale demasiado barato: es posible que un presidente de la República a la alemana nos costara menos. Felipe VI no es discreto: ¿a qué vino el vídeo del almuerzo familiar y el paseíto en coche con la que está cayendo? Felipe VI tampoco parece servir para eso que decían tanto los socialistas sobre “el papel de la corona como elemento integrador de los pueblos de España”: miren la que se ha liado en Cataluña durante su reinado.

Empieza a decirse que Felipe VI no es tan simpático como su padre, que parece más soberbio y más de derechas que Juan Carlos, que menuda mirada le dirigió a Roger Torrent en la cena del Mobile…  Esto es lo malo que tiene meterse en política, pensarán en algunas casas reales europeas. A ti no te ha votado nadie, querido Felipe. Respeta a todos los contribuyentes que pagan tu sueldo, tus gastos y los de tu familia. Sonríe y calla. No borbonees.
 
 
 
(*) Periodista
 
 

ERC pide que se despenalicen las injurias a la Corona y la quema de banderas

MADRID.- Esquerra Republicana (ERC) defenderá la próxima semana en el Pleno del Congreso una proposición de ley para derogar los artículos del Código Penal en los que se castiga con penas de prisión el delito de calumnias o injurias a los miembros de la Casa Real y el que establece multa por ofensas o ultrajes a España, sus comunidades autónomas o a sus símbolos o emblemas.

Los independentistas catalanes han decidido incluir el debate de toma en consideración de esta iniciativa en la sesión plenaria del próximo martes, según el orden del día acordado este martes por la Junta de Portavoces.
La portavoz de Justicia de ERC, Ester Capella, autora de esta propuesta presentada el pasado 10 de noviembre, alega que "la libertad de expresión es el derecho fundamental de toda persona a expresar ideas libremente, y por tanto, sin censura", y que así queda recogido en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Estados Unidos como ejemplo

Los independentistas catalanes defienden que una democracia avanzada y moderna debe asegurar a la ciudadanía su pleno derecho de la libertad de expresión y sugiere tomar como ejemplo otros países de larga tradición democrática, como Estados Unidos, donde su derecho constitucional considera que la quema y otros actos de sacralización de la bandera norteamericana están protegidos, "en tanto que se consideran muestras de libertad de expresión".
ERC pone también como ejemplo la portada secuestrada de la revista El Jueves, en julio de 2007, con el entonces heredero de la Corona como protagonista, o la persecución al rapero mallorquín Valtònyc por sus referencias a la monarquía.

IU también lo defiende

El Código Penal contempla que las injurias a la Corona serán castigadas con la pena de prisión de seis meses a dos años si la calumnia o injuria fueran graves, y con la de multa de seis a doce meses si no lo son. De su lado el ultraje a la bandera de España o sus comunidades conlleva una pena de multa de siete a doce meses.
Pero ERC no es el único partido que ha planteado despenalizar las injurias a la Corona o el ultraje a España. Recientemente, el coordinador federal de IU, Alberto Garzón, presentó en el Congreso una propuesta de reforma legal para eliminar estos dos artículos, así como los que hacen referencia al enaltecimiento del terrorismo o la vejación de representantes religiosos, por considerar que son "obsoletos" y "ambiguos" y que, además, se están utilizando para restringir la libertad de expresión.

domingo, 4 de marzo de 2018

El ex de Letizia insinúa que conserva fotos de la reina desnuda


MADRID.- Primera entrevista al marido de la reina Letizia. Pero no es al rey. Su majestad no concede entrevistas. El otro marido, Alonso Guerrero, responde a un periodista de El Mundo desde el mítico Café Gijón de Madrid, donde hacen tertulia a los escritores atormentados. La contraportada del libro que promociona tiene un mejor título que este El amor de Penny Robinson: "La historia de una persona que se convierte en personaje". 

La entradilla de la entrevista ya nos advierte que la conversación no será agresiva: "No tiene unas manos como las del soberbio profesor de literatura que es, más bien como el labrador que fue su padre". Y empieza con un desmentido después de muchos años de confusión: Letiza no es la alumna que se enamoró de su profesor: "A Letizia nunca la tuve en clase. La conocí en el instituto donde trabajaba". Era alumna pero no su alumna. La conoció en 1989, siendo Letizia menor de edad, entre los 16 y los 17 años.
Del álbum de fotos de la pareja no se ha conseguido el ejemplar más buscado: la imagen de la boda civil de la reina Letizia. 90 invitados han sido tentados con centenares de miles de euros por la foto: "Circulaba tanto dinero por esas imágenes. Pero yo sabía que no se iban a vender y no se han vendido. A mí me ofrecieron 300.000 euros por una foto". Esta locura hace que el periodista le pregunte si se refugió en las drogas: "Mí única droga es la lucidez. Ni he pensado en suicidarme". Compensa este pesimismo de autor maldito con una definición de felicidad que incluye a la reina Letizia: " La felicidad me la han dado las mujeres y la literatura".
La pregunta clave: 10 años de pareja y después de uno y pico de matrimonio, el divorcio. ¿Quién lo pidió y por qué? "No puedo contestar". ¿No puede? si no quiere es una cosa pero si no puede es que ha firmado algún impedimento. Tendremos que leer entre líneas: : "Las mujeres de mi vida me criticaron por mirar el mundo desde un andén. Las mujeres tienen celos de eso. El escritor siempre vive esperando que llegue algo". Es decir, Letizia le dejó por cansarse de un escritor que vive de manera "frugal" a quien la literatura aporta tanta felicidad como las mujeres. Letizia puede competir con la Corona pero no con un literato. Alonso Guerrero no se ha vuelto a casar. Y cortó con su otra expareja hace 6 años.
La foto bomba no es la de Letizia casándose por el civil sino la de la reina desnuda. El libro deja caer que estas fotos existen. El personaje de Laura (con L de Letizia) parece "la gran traidora que después del divorcio es capaz de todo" según los que ya han leído la novela. Al autor lo rebate "Ninguna mujer me ha traicionado". De esa Laura el libro dice que hay dos fotos desnuda. Guerrero insinúa que sí: "No lo hice cono esa intención. El lector debe leer entre líneas". Si una foto vestida de Letícia vale 300 mil, ¿cuánto vale una desnuda? España no está preparada. Lo más cerca que hemos visto a Letizia de una playa es esto:
La novela habla de una Letizia guapísima. Ahora que las operaciones la han cambiado su ex lo comenta: "La belleza a veces es peligrosa. Le dejo toda la libertad a la gente que opine (sobre les operaciosn d'estètica) Yo no opino nada Solo lo presencio". Sobre la ambición de Letiza "Nunca me habló de ser reina". ¿Y ahora que lo es, se siguen viendo? "Mí relación con ella y con el rey es absolutamente normal. Hemos contactado. Me han invitado a actos en la Zarzuela". Letizia se comportó bien con él, ahora como reina y antes de prometerse con Felipe VI: "Me llamó. Pero no me dijo lo que iba a pasar. Me advertía de las posibles molestias que yo podría padecer". La típica llamada a un ex: que me vuelvo a casar, con el jefe del Estado. De Felipe VI dice que es "Una buena persona".
El Mundo es respetuoso y coloca este titular "No soy monárquico. Pero creo que estoy en un país que se roba tanto que jamás podrá existir una república". Alonso Guerrero advierte al periodista que este es el titular. En Blau considera que unas fotos de Letizia desnuda guardadas en algún cajón harían que España entrara en shock. 

 

viernes, 2 de marzo de 2018

El Rey se da un baño de masas en el Cristo de Medinaceli


MADRID.- Por primera vez desde que es Rey, Felipe VI ha visitado este viernes la basílica de Jesús de Medinaceli, en el centro de Madrid, para venerar la imagen del Cristo coincidiendo con el primer viernes de marzo, cuando miles de personas acuden al templo de los capuchinos para besar la célebre talla de madera.

Felipe de Borbón no acudía a la iglesia del Cristo de Medinaceli desde 2004, cuando lo hizo junto a doña Letizia dos meses y medio antes de su boda y pocos días antes de los atentados del 11 de marzo.
En esta ocasión, don Felipe ha acudido solo puesto que la Reina tiene un acto en Santiago de Compostela, y ha recibido el cariño y los aplausos de los feligreses y curiosos que esperaban su llegada agazapados bajo los paraguas.
Entre vivas al Rey, el jefe del Estado, con gabardina, se ha bajado del coche a la entrada de la basílica, donde le han dado la bienvenida el superior provincial de los frailes capuchinos, Benjamín Echeverría, el superior de la comunidad, Carlos Coca, y una representación de la Cofradía de Jesús de Medinaceli.
Bajo los acordes del himno nacional interpretado por el órgano de la iglesia, don Felipe ha recorrido la nave central mientras repartía saludos a la gente, que le ha dedicado más vítores y aplausos.
Al llegar ante la imagen del Cristo, se ha inclinado para besar su pie, como manda la tradición, y se ha santiguado.
A continuación, se ha situado de pie ante el altar y, al poco, ha vuelto a persignarse.
Como suelen hacer los miembros de la Familia Real que acuden al templo, don Felipe se ha reunido en la Sacristía con los padres capuchinos y algunos miembros de la cofradía, que le han hecho entrega de la medalla de esclavo de honor de la hermandad.
En el encuentro también ha estado Pablo Hohenlohe-Langenburg y Medina, hermano de Marco, el duque de Medinaceli que falleció en agosto de 2016.
La visita del Rey a la basílica, situada en las proximidades del Congreso de los Diputados, se ha prolongado durante casi de media hora.
Antes de marcharse, Felipe VI, con el escapulario colgado al cuello, ha querido agradecer de nuevo las muestras de apoyo aproximándose a los devotos que seguían en el exterior a pesar de la constante lluvia.
Además de cuando fue con doña Letizia, don Felipe besó la talla de Jesús de Medinaceli en 1996, con 28 años, en la primera ocasión que lo hizo como heredero a la Corona.
Entonces, firmó el Libro de los Reyes, inaugurado en 1808 con Fernando VII, en el que han estampado su firma los monarcas y numerosos miembros de la Familia Real.
La imagen del Jesús Nazareno que custodian los capuchinos se talló en la primera mitad del siglo XVII por encargo de los duques de Medinaceli y se trasladó a Marruecos para culto de los españoles.
Allí la robaron, pero después de cuarenta años en manos de los musulmanes los padres capuchinos pudieron recuperarla en 1682.
De vuelta en Madrid se depositó en una pequeña ermita situada en lo que hoy es la basílica y se instauró la costumbre de besar el pie del Cristo el primer viernes de marzo como muestra de devoción.
La talla se tuvo que recuperar por segunda vez después de la Guerra Civil desde Ginebra, a donde había sido llevada junto a otras imágenes.
A su llegada a la capital en 1940, recibió una apoteósica bienvenida y se retomó la tradición de ser visitada por autoridades y miles de fieles, no solo de Madrid, sino también de otras provincias.

Puigdemont carga contra Felipe VI y afirma estar preparado para ir a la cárcel

LONDRES.- El expresidente de la Generalitat y líder de JxCat, Carles Puigdemont, ha criticado este viernes a Felipe VI por su gestión del proceso soberanista, y ha avisado: "Una república no necesita rey".

Lo ha hecho en una entrevista en 'The Guardian', en la que se refiere especialmente al discurso del Rey Felipe VI tras el referéndum del 1 de octubre y lo compara con el que hizo su padre y antecesor, el Rey Juan Carlos, tras el 23F.
"Su padre se puso un uniforme militar e hizo un discurso civil, mientras que él se vistió de civil e hizo un discurso militar", ha dicho Puigdemont.
A su juicio, Felipe VI ha actuado "fuera de la Constitución española y de su papel de árbitro", y se ha alineado con el Gobierno central contra el independentismo.
"Excluyó a millones de catalanes que votaron por la independencia" en el referéndum del 1 de octubre, critica, y señala que se ha convertido en un jefe de Estado que solo representa a una parte de la sociedad.
Por ello, "la monarquía ha perdido a Cataluña y su visita la semana pasada --al Mobile World Congress-- no fue plácida, fue un error", ha considerado.
También ha explicado que la estructura republicana que se articulará en Bélgica y que él presidirá será "como un Govern en el exilio, un espacio libre sin amenazas ni temores".
Preguntado por su elección de ir a Bélgica y no comparecer ante la justicia española, Puigdemont ha dicho que quiere "continuar la lucha en las mejores condiciones y, para ello, se necesita libertad de expresión y movimiento".
"Estoy psicológicamente preparado para la cárcel, pero quiero seguir luchando por Catalunya", ha subrayado.

El ayuntamiento leridano de Cervera da la vuelta a Felipe V


LÉRIDA.- El consistorio leridano de Cervera ha anunciado en un comunicado que en las próximas semanas retirará los retratos reales que conserva en dos salas del histórico edificio municipal en los que están representados desde los Reyes Católicos hasta Fernando VII junto con las respectivas esposas y los trasladará al Museo Comarcal de Cervera.

"Felipe V, el primero de los monarcas hispánicos de la dinastía de los Borbones, fue el responsable de un grave retroceso en las libertades y derechos del pueblo catalán cuando en 1716 promulgó el Decreto de Nueva Planta", ha afirmado el alcalde, Ramon Royes (PDeCAT).
Para Ramon Royes, "estos cuadros simbolizan una época muy oscura y negativa para Cataluña y es anacrónico que estén expuestos en un edificio que es la casa de todos los cerverinos, cuando su lugar debe ser el Museo".
"Una exhibición de monarcas, muchos de ellos Borbones, no se corresponde con un espacio que debe ser la representación de la ciudadanía a partir de los valores democráticos y de libertad" añade el alcalde.
El alcalde señala que a la hora de tomar esta decisión también ha tenido en cuenta "el papel del rey Borbón Felipe VI, defendiendo la actitud y decisiones del Gobierno de España, que ha aplicado el artículo 155 de la Constitución española contra el pueblo catalán, hecho que como mínimo se debe calificar de injusto y decepcionante.
En este contexto ha señalado que ve "un claro paralelismo con la aplicación contra Cataluña del Decreto de Nueva Planta en 1716, que supuso la pérdida de libertades de expresión, presos políticos, ataques a la lengua y cultura catalana y la intervención y disolución de las instituciones catalanas, al igual que ahora en pleno siglo XXI ".
"Nos sentimos extremadamente lejos de España y queremos simbolizar nuestro rechazo a los Borbones y a lo que hicieron hace 300 años poniendo el retrato de Felipe V girado durante unas semanas antes de quitar todos los retratos de un edificio que se llama Paeria y que representa unos valores que nada tienen que ver con el comportamiento de los Borbones con el pueblo catalán", ha agregado.

Puigdemont considera "un error" no haber implementado la República el 10-O

BARCELONA.- El president Carles Puigdemont ha asegurado esta mañana que el día 10 de octubre "cometió un error". Aquel día Puigdemont anunció desde el Parlament de Catalunya la declaración de la República para suspenderla inmediatamente, un hecho que, visto en perspectiva considera una equivocación.

En declaraciones desde Bruselas a El Món a Rac 1 —las primeras desde el anuncio de "renuncia provisional" del jueves por la noche—, Puigdemont ha considerado que aquel día, el 10 de octubre, "tendríamos que haber implementado la República", valorando que "podríamos haber defendido bien nuestra posición" pero que optó por la suspensión inmediata, porque "me prometieron que si no votábamos la declaración de independencia habría diálogo", un extremo que finalmente no se produjo.
Así se ha pronunciado Puigdemont después del anuncio de su "renuncia provisional" y de proponer Jordi Sànchez como candidato a la investidura, para añadir que la lectura que se ha hecho por parte del Gobierno de este paso está equivocada: "La versión de Moncloa es ridícula", ha afirmado Puigdemont, para añadir que desde el ejecutivo de Mariano Rajoy, "tienen miedo de que no me rinda". 
"La rendición no forma parte de mi diccionario", ha añadido Puigdemont.

"Dicen lo contrario de la realidad"

"En Madrid dicen lo contrario de la realidad", ha continuado Puigdemont, para insistir en que el anuncio del jueves es un "paso al lado provisional", porque tiene la intención de "volver a ser president" pero que la "nula separación de poderes ha hecho impracticable el resultado de las elecciones: que yo sea president".
Por eso, justifica que haya cedido el puesto a Jordi Sànchez una vez el Parlament, en su pleno del jueves, "acreditó que tenía mayoría para tomar una decisión y Madrid no le deja". En cuanto a la propuesta de Jordi Sànchez como candidato a la investidura, Puigdemont ha indicado que el calendario lo tiene que determinar el presidente del Parlament, Roger Torrent, pero que, en todo caso, "no podemos aceptar que no dejen ser president a Sànchez", porque "eso lo tiene que decidir el Parlament y no un juez". 
Con respecto al nuevo Govern ha dicho que todavía no está cerrado al cien por cien porque "antes de decidir las carteras se tiene que decidir el plan de gobierno".

Sànchez "tiene todo el derecho del mundo"

En todo caso, Puigdemont ha reiterado su apoyo a Jordi Sànchez, número dos de la candidatura de Junts per Catalunya, asegurando que "tiene todo el derecho del mundo a ser candidato a la presidencia", para añadir que desde la liquidación del autogobierno con la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española "hay unos señores que tienen un interruptor para decidir quién podemos proponer de president y quién no". ¿"Cómo lo argumentarán para impedirle a Jordi Sànchez ser candidato"?, se ha preguntado Puigdemont, para añadir que "quien ponga trabas a la investidura de Sànchez estará cometiendo un gran error y, seguramente, algún delito".
Además, el president ha advertido que "no dejaremos pasar ningún abuso del Estado; eso ya ha llegado al mundo y algún día el mundo se pronunciará". A continuación ha lanzado el siguiente aviso: "Estado, ve con cuidado con tus abusos".

Sin garantías para convocar elecciones

Asimismo, Puigdemont ha recordado que estuvo a punto de convocar elecciones el día 26 de octubre, pero no lo llegó a hacer por no tener suficientes garantías. Al respecto, Puigdemont ha asegurado que "el Estado español había diseñado un golpe de Estado para liquidar la autonomía", y que el mismo 26 de octubre un empresario le había dicho "que un ministro le había dicho que Rajoy quería hablar conmigo", pero que no llegó a hablar "con nadie del Gobierno".
"Habría convocado elecciones con garantías imprescindibles para celebrar unos comicios con normalidad", ha añadido, para recordar que "si el Estado se hubiera comprometido a levantar el 155 y sacar a los Jordis de la prisión yo habría convocado elecciones en octubre".
En cuanto a la declaración de independencia del 27 de octubre, Puigdemont afirmó que ese mismo día y de forma personal decidió "no bajar la bandera española" del Palau de la Generalitat "porque no quería empezar el país con un gesto de ofensa hacia una parte de ciudadanos ". La decisión de marchar a Bélgica, además, "fue particular de cada uno", para asegurar que llegó a Bruselas "en coche y sin ir en el maletero de nadie".

Funciones de expresident autonómico

De cara a su futuro inmediato, Puigdemont ha señalado que "cuando haya un nuevo president yo adquiriré la posición de expresident autonómico", y en este momento pedirá que "se cumpla la ley" en cuanto a las funciones de los expresidents, entre los que está mantener una oficina con personal, tal y como está fijado.

La República española siempre empieza en Catalunya / Sergi Alcàzar *

El Parlament de Catalunya, la institución que encarna la voluntad política de los catalanes, ha proclamado -por cierto sin la solemnidad propia de un acontecimiento de esta categoría- la legitimidad del president Carles Puigdemont. Eso significa que los catalanes quieren que este hombre sea su president y si no puede ser es porque el sistema democrático no funciona correctamente o ha dejado de ser democrático. 

Después, por la tarde, desde el exilio, el muy honorable afirmaba que "nos toca a nosotros encontrar la manera de seguir defendiendo y promoviendo los valores de la República, de defender nuestros derechos democráticos, de denunciar y perseguir los abusos cometidos por el Estado español, y hacerlo a fin de que llegue a todo el mundo.

Que el mundo conozca mejor los abusos de un régimen que pone a su jefe de Estado al frente de la estrategia de ir a por los catalanes, el inefable e inolvidable "a por ellos" alentado desde una monarquía que ya ha dejado de representar, por decisión propia, a todos los ciudadanos, y que sólo quiere representar a los que piensan de una determinada manera".

Si las protestas del domingo pasado en Barcelona contra Felipe VI marcaron una inflexión en la relación de la monarquía española con los ciudadanos, el discurso de ayer de Puigdemont plantea un conflicto institucional de la Generalitat con la dinastía borbónica que convierte la institución catalana en un foco de disidencia que tan solo empieza y que parece que va para largo. En Girona le hacen el vacío, y Cervera, la ciudad que apoyó a Felipe V, ha decidido retirar todos los retratos de los borbones. A ver quien sigue mañana.

Observando los antecedentes históricos, resulta que son los catalanes los que suelen convencer a los españoles de librarse de la Monarquía y optar por la República. Sucedió con la Gloriosa y la Primera República, cuyos primeros gobiernos fueron presididos por catalanes como Estanislau Figueras y Prancesc, Pi i Margall. Lo mismo se puede decir de la Segunda República, proclamada el 14 de abril de 1931, precisamente en Barcelona por Francesc Macià.

Ya lo dijo Jordi Solé Tura, que no era nada independentista, más bien todo el contrario. Sostenía que el nacionalismo catalán no era más que una versión territorial del regeneracionismo español que surgía como reacción en los momentos de decadencia.

En este sentido, se puede interpretar que Puigdemont, con su actitud de denuncia de la monarquía, interpela no sólo a los catalanes, sino también a los demócratas y republicanos españoles ante la involución democrática del Estado que está propiciando el Gobierno del Partido Popular con la colaboración de los partidos dinásticos, incluido un partido socialista que lleva la República en su ideario fundacional, pero que ejerce con todos sus esfuerzos de quintacolumnista para impedirla.

No es exagerado sostener que el sistema político español se encuentra, desde un punto de vista democrático, en un momento de decadencia, teniendo en cuenta la corrupción generalizada, la pérdida de credibilidad de las instituciones, muy especialmente del poder judicial, la restricción a las libertades, la represión violenta de las protestas -sean abuelos soberanistas o jubilados de Bilbao- y la persecución de los disidentes, sean artistas, comediantes o mecánicos de coche. Y no hay contrapesos que reequilibren: la oposición en el poder legislativo es irrelevante y la libertad de prensa sólo se practica en los sótanos de la red.

Que el autoritarismo se ha convertido en la principal característica de la Marca España lo puso de manifiesto al propio rey Felipe en el discurso que le hicieron pronunciar en el foro económico de Davos. El Monarca tuvo que defender ante 70 jefes de estado y de gobierno que España tiene un régimen democrático. Excusatio non petita, accusatio manifesta. Nadie se imagina a los soberanos homólogos de Inglaterra, Suecia o Noruega hacer nada parecido, probablemente porque no ha lugar.

A raíz del golpe de estado del 23-F, La Trinca cantaba aquella irónica canción que acababa "...Y viva el Rey...ves qué remedio...". Ahora, según Puigdemont, el Rey ha pasado de ser un remedio, a formar parte del problema.



(*) Periodista


jueves, 1 de marzo de 2018

Don Antonio García Trevijano / Pablo Sebastián *

Antonio García Trevijano ha muerto a los 90 años de edad, dejando tras de sí un brillante legado político como demócrata, republicano y luchador contra el franquismo y luego, ya en la Transición, como defensor de la democracia representativa y efectiva en España, como la que aún está por llegar.

Sobre todo cuando se cumplen los 40 años de la Constitución Española de 1978. La que se redactó ‘en secreto, sin un debate público y sin un periodo constituyente’ -como lo denunció Trevijano-, dando a luz el vigente modelo partitocrático español sin separación de los poderes del Estado, que nos ha conducido a las diáspora autonómica contra la unidad de España, como se ve en Cataluña y se avisa desde otras regiones (País Vasco, Islas Baleares y Valencia), y al gran pantano de la corrupción política y moral de gobernantes y dirigentes políticos.

Trevijano, a quien conocí de cerca y con quien colaboré en la oposición al franquismo en la Junta Democrática de España que él fundó y presidió, fue un gran jurista y pensador que defendió la ‘ruptura democrática’ frente al gran pacto de la Transición entre franquistas (liderados por Adolfo Suárez y Manuel Fraga) y los dirigentes de la Oposición (Santiago Carillo, Felipe González, Enrique Tierno Galván, Raúl Morodo, Alejandro Rojas Marcos, Joaquín Ruiz Jiménez, Jaime Miralles y Joaquín Satrústegui, entre otros).

Previamente, Trevijano se opuso a la monarquía de Franco en la figura del hoy rey emérito Juan Carlos I en defensa de una monarquía democrática y de los derechos dinásticos de Don Juan, hasta que el Conde de Barcelona se plegó a los designios del general, aunque no sin antes escribir a su hijo, el entonces Príncipe de Asturias, una dura carta -que Don Juan y Trevijano redactaron en Estoril- en la que se decía: ‘Hijo mío, la República está basada en la libertad y la Monarquía en el honor y tú has faltado al honor de tu padre el Rey’.

La Transición con sus muchas luces (reconciliación nacional, libertades, Europa, vida democrática, etc.) y sus sombras (el golpe de Estado del 23-F, los crímenes del GAL y la corrupción) se impuso con su realismo posibilista y bajo la atenta mirada de los poderes fácticos del franquismo e influencias internacionales (USA, Francia y Alemania) al ideal democrático y casi utópico de Trevijano.

El que él defendió con firmeza hasta el último día de su apasionante vida con la República -‘soy repúblico’ decía- como bandera y partiendo de las conquistas de la Revolución Francesa y de la Constitución de los EE.UU., que estaban permanentemente en la base de su proyecto e ideario político en el que nunca cejó y en los últimos años como Presidente del Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional (MCRC).

Antonio García Trevijano era un político, filósofo y pensador que encandiló a la Comisión Europea de Bruselas en su primer contacto con la oposición a Franco, en una reunión celebrada en Estrasburgo a mediados de los años 70 que organizó Claude Cheysson, comisario europeo y ex ministro de François Mitterrand quien, tras el encuentro de Estrasburgo, se declaró impresionado por la lucidez del político español.

Trevijano es autor de varios libros como ‘El discurso de la República’, ‘Frente a la gran mentira’, ‘Pasiones de Servidumbre’, etc., y fue accionista del diario Madrid y El País, fundó la revista Reporter y escribió artículos en El País, El Independiente, ABC y El Mundo. Asimismo fue miembro de la Asociación de Escritores y Periodistas Independientes (que yo fundé) y que denunció los crímenes del GAL y la corrupción en los gobiernos de Felipe González.

Antonio, Don Antonio, sufrió la represión franquista siendo secuestrado y apaleado, y detenido y encarcelado. Y sobre todo fue un libre pensador y gran patriota español. Una persona admirable y entrañable que está en la Historia reciente de España y a la que se debe un merecido reconocimiento nacional.


(*) Periodista



Antonio García-Trevijano, la muerte de un gigante / Roberto Centeno *

Anoche en el Hospital Clínico de Madrid donde estaba ingresado por una dolencia banal, una colecistitis, fallecía de un fallo cardiaco a los 90 años Antonio García-Trevijano, un luchador incansable por la libertad y el más grande pensador político en español de todo el siglo XX (1), cuyas obras de teoría política son las únicas europeas modernas que se encuentran en la Biblioteca del Congreso de los EEUU. 

En los años sesenta y setenta encabezó la única oposición democrática al franquismo (el Partido Comunista era una oposición mas totalitaria aún que el franquismo, y el PSOE estaba de vacaciones). Amigo personal de D. Juan de Borbón aunque republicano, solicitaría su consejo en numerosas ocasiones, y siempre criticaría a su hijo Juan Carlos el haber traicionado a su padre.

A la muerte de Franco quiso promover la ruptura democrática rechazando toda Constitución que no fuera elaborada a través de un proceso de libertad constituyente, donde la opción monarquía o república debería ser votada por el pueblo y no impuesta como lo fue por el franquismo. 

Encarcelado por Fraga, denunció la traición de Suárez ("un falangista ignorante sin el menor sentido del Estado") y los partidos legalizados, que robaron la democracia a los españoles y la sustituyeron por un régimen oligárquico de partidos sin separación de poderes, cuyo único interés eran el poder, la relevancia social y la riqueza, y sin la menor idea ni grande ni pequeña de España. 

Impusieron "una Constitución al pueblo y un Estado autonómico que es el mas ineficiente, despilfarrador y corrupto de Occidente y que está llevando a la ruina económica, política y social a la nación". La doctrina política de Trevijano es la que está inspirando hoy a la oposición radical venezolana, y es la base de varios regímenes democráticos de la región.

Para Trevijano, la cobardía de los presidentes de Gobierno de la Transición ha hecho creer a los gobernados la barbarie de que las leyes solo se cumplen mediante consenso o acuerdos bilaterales. Esta creencia, fruto del oportunismo y del miedo a ser tachados de franquistas, es algo tan monstruoso que lleva directamente a la destrucción absoluta de cualquier atisbo de un Estado de derecho. 

También denuncia que la Corona jamás se ha comprometido, mas allá de declaraciones grandilocuentes y banales, en defensa de la unidad de España, que es su única función constitucional y la única justificación de la monarquía. "Es obligación esencial mediar y solucionar los conflictos entre instituciones, algo en lo que el monarca no ha movido un solo dedo".

La muerte le sorprendió mientras preparaba una querella penal contra Mariano Rajoy por ser "impulsor y beneficiario político y personal de la corrupción", y por "haber hecho dejación absoluta de su obligación de hacer cumplir la Constitución y la ley y de la defensa de los derechos humanos de los catalanes no nacionalistas", así como por "haber permitido la utilización de edificios oficiales y financiado con dinero público procedente del FLA a una organización criminal para la ruptura de España, un hecho sin precedentes en la historia política de Europa".

 La desastrosa gestión de la declaración de independencia y la aplicación de un 155 irrisorio —dejando todas las estructuras de poder, el control de los medios y la capacidad de coacción en manos de los golpistas—, que improvisó unas elecciones exprés que nadie pedía, antes de haber restaurado la democracia secuestrada, le llevaba también a incluir en la querella a la vicepresidenta Santamaría.


 (*) Catedrático emérito de Economía en la Universidad Politécnica de Madrid


(1) Antonio García-Trevijano, como afirma la prestigiosa University Press of America, "is a prominent figure of Spanish politics since de late sixties, one of the most important european intelectual figures of 20th century both in politics and aesthetical Theory" ("es una figura prominente de la política española desde finales de los sesenta, una de los mas importantes figuras europeas intelectuales del siglo XX, tanto en teoría política como estética").

Antonio García-Trevijano, el hombre que sabía demasiado / Hermann Tertsch *

Eran las once en esta noche de perros cuando sonó el teléfono, vi en la pantalla quién era y me pregunté qué querría Antonio García-Trevijano a esas horas. No era él sino su fiel ayudante Elena que me anunciaba que el maestro, como le llamaban y seguirán llamando sus muchos discípulos, acababa de morir. 

Por complicaciones con el implante de un catéter. No se puede improvisar de madrugada la necrológica de un coloso, de un hombre completo como surgen muy pocos en una nación en un siglo. 

Hoy la mayor parte de los españoles apenas conocen la figura de este inmenso intelectual y pensador, pero también hombre de acción que tuvo inmensa relevancia en esa transición política española tan manoseada y usurpada tantas veces por personajes menores.

Antonio Garcia-Trevijano Forte, nacido en Granada el 18 de julio de 1927 en una familia de juristas, funcionarios e intelectuales, estudió Derecho, aprobó notarías en cinco meses por tranquilizar a su padre y se lanzó a una vida trepidante y fascinante, merecedora de decenas de ensayos, biografías y novelas. Lo leyó todo, lo conoció todo, lo viajó todo y como abogado ganó fortunas. Pero su pasión eran el pensamiento político y España. 

Jugó un papel tan importante en los años del tardofranquismo y transición que nadie quiere recordarlo. Ha pasado cuarenta años en el ostracismo por ser el hombre que sabía demasiado. Desde su papel como hombre de confianza de Don Juan desde Estoril, su trato con el Rey Juan Carlos desde épocas de la Academia Militar de Zaragoza, su liderazgo en los planes primero de crítica y oposición real al régimen de Franco y después en la transición elegida. 

Creó la Junta Democrática de España, protagonizó su fusión con la Plataforma de Convergencia Democrática para la Platajunta. Redactó un proyecto rupturista de Constitución y fracasó al ser arrollado por las fuerzas reformistas. Todos se conjuraron contra él tras el pacto de Adolfo Suárez con Santiago Carrillo y Felipe González y lo metieron en la cárcel de Carabanchel para que no entorpeciera los pactos. 

Estuvo en la operación del diario «Madrid». Y pudo haberse quedado con «El País», cuyos directivos lo consideraron siempre el enemigo número uno. Como los servicios de información de Carrero. Para la CIA era «Maverick», la única oposición real y seria al franquismo.

No se dio por vencido tampoco tras su derrota en la transición. Tuvo un papel clave como jefe del llamado «sindicato del crimen» en la caída de Felipe. Escribió algunas de las obras más importantes de pensamiento político publicadas en lengua española. Y muchos de nuestros males serían menores de habérsele hecho un poco de caso. 

Con una cultura enciclopédica, hacía vida de sabio patricio, marginado por la España oficial y admirado por un sinfín de estudiosos e intelectuales. Su legado además de sus libros y una vida arrolladora llena de fuerza, espíritu y tesón creador es el Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional (MCRC), que pretende reformar el régimen de la partitocracia a una democracia representativa. 

Su 90 cumpleaños, celebrado por un nutrido grupo de admiradores suyos en Santo Domingo de la Calzada el pasado verano, resultó ser su gran despedida de un mundo en el que pudo serlo todo de haber querido comerciar con sus ideas. Republicano combativo como era, con serios desencuentros con Juan Carlos I, queda en la memoria su precioso llamamiento al Rey Felipe VI a ponerse enfrente de la manifestación de la Nación para salvar la Corona y a España ante la amenaza separatista. 

Descanse en paz un grandísimo español al que la patria no correspondió su inmenso amor desplegado.


(*) Periodista


Antonio García-Trevijano, el ex notario que pudo ser presidente y magnate de la prensa

MADRID.- La polémica rodeó siempre a Antonio García-Trevijano Fortes, que en el terreno mediático pasó por intentar de ser gestor para acabar finalmente como columnista. En el terreno político intentó erigirse en defensor del republicanismo anti-borbónico a pesar de sus grandes vínculos con la realeza en su juventud, para que se estableciera una democracia 'verdadera' en España, pero nunca gozó de demasiado aprecio de las fuerzas de izquierda, tal como recuerda hoy Periodista Digital.

Sus principales polémicas y aspiraciones político-mediáticas dieron mucho de qué hablar.
Asesor del dictador Macías de Guinea Ecuatorial
Ser asesor de un dictador no parece la mejor carta de presentación para un defensor de una democracia plena y a Trevijano le recordaron toda la vida su condición de asesor de Macías.
Que lideraba la delegación rebelde a las propuestas de Constitución de la delegación española. 
Fue José María Carrascal en el diario Pueblo el que destapó a aquel ex notario que asesoraba - y pagaba - contra la posición del Gobierno español, porque así se lo chivaron dos miembros más de esa delegación, Atanasio Ndongo y Saturnino Ibongo.
Trevijano demandó a Carrascal, a Ndongo y a Ibongo. El proceso contra estos dos últimos no duraría mucho porque una vez Macías tomara el poder, serían dos de las personas a las que liquidaría, una práctica que Macías ejerció con frecuencia, Trevijano dedicaría toda su trayectoria a tratar de desvincularse de los crímenes de Macías asegurando que su proyecto de Constitución no fue el que se aplicó en aquel país.

Apoderado del Diario Madrid
Antonio García-Trevijano también fue asesor de Rafael Calvo Serer, el propietario del Diario Madrid, periódico del que acabó siendo apoderado y al que el relato oficial de la historia del periodismo presenta como un medio mítico "que fue cerrado por criticar el franquismo".
Trevijano, en cambio, sostiene que el cierre se debió a que el medio iba a morir por estar en quiebra y que trató de disimular esa quiebra provocando al régimen para darle un final más romántico. De hecho la celebre 'voladura' del edificio del periódico fue también obra de Trevijano, aunque se atribuya al franquismo y un ‘pelotazo' vía Sagar.
"Los redactores de aquel periódico, Miguel Ángel Aguilar, José Oneto, Miguel Ángel Gozalo...etc, siempre han rechazado la versión de Trevijano y prefieran una más romántica sobre el fin de aquel diario".
Trevijano estaba orgulloso de haber conseguido el cierre del periódico frustrando una operación de salvar el medio a cambio de que pasara a estar controlado por la Organización Sindical (es decir, Emilio Romero), operación que, de haber triunfado, hubiera salvado los puestos de trabajo pero impedido el símbolo de la 'voladura' del Madrid.

Portavoz de la Junta Democrática
El cargo más elevado que tuvo Trevijano en política fue cuando consiguió que le hicieran 'portavoz' de la Junta Democrática, una curiosa plataforma de partidos de oposición al franquismo en la que había partidos que demostrarían tener peso electoral (como el PSOE, el PCE y el PSP) con grupos que demostrarían ser irrelevantes a efectos electorales (Izquierda Democrática, democristianos, carlistas... o hasta José Luis de Vilallonga).
Calvo Serer y Trevijano aspiraban a liderar aquella plataforma en consideración a su gran nivel intelectual, capacidad económica y poder de comunicación que se atribuían.
Llegaron a intentar que Don Juan de Borbón aceptara ser el presidente de aquella plataforma y el Conde de Barcelona, según Trevijano llegó a estar a punto de aceptar (lo cuál hubiera sido un mazazo para el modelo de Transición que tramaban Don Juan Carlos, Suárez y Fernández Miranda).
Al final el conde se lo pensó mejor... o se lo hicieron pensar mejor los Sainz Rodríguez de turno y dejó tirado a Trevijano que, a pesar de haber sido asesor del Borbón padre y del Borbón hijo, a partir de ese momento fue firme opositor de la monarquía.

"El Dossier Trevijano"
Tampoco su carrera en la Junta Democrática duró mucho más, porque entonces se filtró a todos los medios el 'Dossier Trevijano' que redactó Donato Ndongo.
Un dossier que recordaba la asesoría de Trevijano al ahora sanguinario Macías y especulaba sobre negocios del hombre en aquel país. Aquel dossier fue aireado por los grandes periodistas de la época (Pedrojota Ramírez, José Oneto, Javier Nart, Jesús de las Heras, Carlos Semprún...).
Trevijano les demandó a todos, pero no pudo impedir que el PSOE, PCE y PSP rompieran con él por declararse ‘moralmente incompatibles' con él. En realidad el modelo de ‘las platajuntas' había muerto conforme iba evidenciándose que sólo socialistas y comunistas tenían peso electoral real de los que allí estaban.
A partir de quedar excluido de la Transición, Trevijano denunciaría que aquello no era una democracia real, sino una oligarquía de partidos encabezados por el PSOE.

Operación El País
Antonio García-Trevijano reapareció en titulares cuando se conoció su intento de comprar el periódico El País, cuyo accionariado estaba en aquellos momentos en pie de guerra entre Jesús Polanco por un lado y los areilcistas y fraguistas por el otro.
Aunque Trevijano llegó a tener un importante capital (con ayuda de Dario Valcárcel y Pérez Escolar, con los que luego acabó fatal) Polanco tenía el apoyo de la redacción (Juan Luis Cebrián) lo que fue decisivo para frustrar la operación. Trevijano no logró quedarse con PRISA, pero al menos sí hizo negocio con las plusvalías por la venta de sus acciones a afines a Polaco, concretamente Ramón Mendoza.

Operación Informaciones
Los intentos de Sebastián Auger por formar un grupo mediático en los años setenta encabezado con el diario Informaciones acabaron con un hundimiento total a principios de los ochenta.
El papel de Trevijano, abogado de Auger, en aquella historia no está claro. En sus memorias uno de los directores de Informaciones, Romero Gómez, lo cita como co-responsable del tema. En una entrevista en PD reconoce que Auger le ofreció dejarse asesorar intelectualmente por él, pero rechaza que tuviera un papel relevante en aquel proyecto.

AEPI: La conspiración republicana contra Juan Carlos I
Antonio García-Trevijano pasó entonces a ser columnista y tertuliano. José Luis Balbín le llevó varias veces a 'La Clave', alguna en TVE; pero en especial a la de Antena 3 TV. Como columnista, estuvo primero en el diario El Independiente, que cerró en 1991 por discutidos motivos. De ahí pasó a El Mundo de Pedrojota Ramírez donde adquirió cierta notoriedad.
Fue entonces cuando aceptó ser co-fundador de la AEPI, que venía a ser la plataforma de figuras de la prensa que tenían dos enemigos en común: el PSOE y el Grupo PRISA. Su presencia sirvió a que un viejo conocido de Trevijano, José Luis de Vilallonga, le presentara como un conspirador que con ayuda de Pedrojota quería tumbar al Rey Juan Carlos para ponerse en su lugar.
Aquella peculiar teoría - reproducida por PRISA y La Vanguardia - sirvió para que Trevijano sacara por aquellas un libro que tendría notorio éxito en ventas, 'El Discurso de la República' - gracias a la publicidad que le hicieron aquellos. Al final la AEPI se fue a hacer puñetas por las peleas internas de sus miembros, peleas en las que Trevijano rehusó participar.

Sogecable: La conspiración mediática contra Polanco y Cebrián
García-Trevijano fue señalado como ‘el cerebro' de una peculiar operación que pretendía presentar el uso de los depósitos de los descodificadores de los directivos de PRISA como una ‘apropiación indebida' y ‘falsedad documental' en un proceso llevado a cabo por el juez Javier Gómez de Liaño, que acabaría expulsado de la carrera judicial por intentar aquello. El ex amigo de Liaño, Baltasar Garzón, aseguró que este actuaba asesorado en todo momento por Trevijano que hasta supervisaba sus resoluciones. Trevijano, preguntado por PD, sólo reconoció haber sido consultado.
¿Y por qué lo hacía Trevijano? Según Garzón porque era asesor de Televisa España / Vía Digital, que competía con la plataforma de PRISA y, si se quería algo más romántico: porque liquidando a PRISA se impulsaba según aquella versión, el ‘cambio de régimen de España'.

El caso Villapalos
El nombre de Antonio García-Trevijano volvería a salir cuando el rector de la Complutense Gustavo Villapalos tuvo que sentarse en el banquillo por determinados pagos realizados a abogados para solucionar problemas de querellas, en los que aparecían nombres vinculados a Banesto, Manuel Garrido o el citado Trevijano (al que Villapalos habría pagado 15 millones de pesetas por servicios). El PSOE y el fiscal Bermejo llevaron a Villapalos a los tribunales, pero fue absuelto.

A la radio y con seguidores
Trevijano rompió con la AEPI de Pablo Sebastián y rompió con El Mundo de Pedrojota Ramírez, con el que no quedó demasiado contento.
Pero en cambio siempre mantuvo una estima hacia Luis María Anson (fue colaborador de La Razón), que probablemente le dedique una de sus canelas en breve.
No obstante se aparató de toda colaboración mediática que no fuera controlada por él, estableció una radio para poder dar su opinión sobre la actualidad y sobre la prensa y demostró que tenía a su alrededor un grupo de incondicionales dispuestos a defenderle a muerte en las redes.
Elogiado siempre por una prodigiosa memoria aceptaba con gusto resolver dudas y dar su versión de sucesos y hechos de los que fue protagonista. En su currículum queda haber sido abogado de relevantes causas y haberse codeado con poderosos, pero no haber sido ni presidente de la República, ni propietario de El País.

Muere Antonio García-Trevijano, el jurista que soñaba con una Tercera República


MADRID.- El jurista, abogado, político y pensador republicano Antonio García-Trevijano ha fallecía anoche los 90 años, según ha informado hoy jueves el Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional (MCRC), del que era fundador y presidente. Nacido en Alhama de Granada (Granada) el 18 de julio de 1927, destacó por su lucha en defensa de la libertad y por su activismo contra la dictadura franquista.

Nacido en Alhama de Granada (Granada) el 18 de julio de 1927, destacó por su lucha en defensa de la libertad y por su activismo contra la dictadura franquista. Rechazaba definirse como republicano y aseguraba ser 'repúblico', "un estadista de la República" que forma parte del pueblo "que contribuye activamente a cambiar la naturaleza de la política", según ha defendido públicamente en varias ocasiones.
Casado y con dos hijos, Antonio García-Trevijano fue uno de los organizadores de la reunión clandestina de CCOO en la fábrica de Medias Vilma (Plaza de Castilla) que preparó la huelga de octubre de 1967.
Profesor de Derecho Mercantil en la Universidad de Granada, en 1974 fue el coordinador y redactor del manifiesto de la Junta Democrática de España. Posteriormente, tuvo un papel relevante en la fusión de ésta con la Plataforma de Convergencia, dando lugar a la 'Platajunta', un organismo unitario de oposición al régimen dictatorial que buscaba la amnistía, la libertad política y la convocatoria de elecciones a Cortes Constituyentes.
Fundador en 1977 de la revista Reporter, denunció en ella lo que consideraba una traición por parte los partidos clandestinos legalizados por Adolfo Suárez contra el compromiso de no aceptar Constitución alguna que no saliera de un período de libertad constituyente que diera a la República la oportunidad de ser elegida.
Miembro fundador de la Asociación de Escritores y Periodistas Independientes (AEPI) en 1998, junto con directores de prensa y radio, con el objetivo, según él mismo reconoció, de echar a Felipe González por su corrupción y por sus crímenes.
Antonio García-Trevijano ha publicado numerosos artículos en los principales periódicos de España como Informaciones, El País, El Independiente, El Mundo, ABC y La Razón
En 1974 fue el coordinador y redactor del manifiesto de la Junta Democrática de España. Posteriormente, tuvo un papel relevante en la fusión de ésta con la Plataforma de Convergencia, dando lugar a la famosa 'Platajunta'.
Fundador en 1977 de la revista 'Reporter', ha publicado numerosos artículos en los principales periódicos de España y es autor de varios libros sobre pensamiento político, entre los que se encuentran, 'El discurso de la República', 'Frente a la gran mentira' o 'Pasiones de servidumbre'.
También destacan sus obras 'Teoría Pura de la República', 'Ateísmo estético, arte del siglo XX: de la modernidad al modernismo' o 'Del Hecho Nacional a la Conciencia de España o el 'Discurso de la República'.
Era el fundador y presidente Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional, que nace en 2006, centrado en defender que en España no hay democracia con el régimen actual, en el que impera un Estado de partidos, oligarquía de partidos o partidocracia.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Unidos Podemos pide que los ayuntamientos puedan izar la bandera de la II República en sus fachadas

MADRID.- Unidos Podemos, a iniciativa de Izquierda Unida, ha registrado este martes en el Congreso una proposición para reformar la Ley de Banderas y permitir que las administraciones puedan colocar enseñas no oficiales, como la de la II República, de manera temporal, en sus fachadas.

En la propuesta presentada en la Cámara Baja por el diputado Ricardo Sixto piden que, "respetando la ubicación y preeminencia establecida en la ley para la bandera de España y el resto de banderas oficiales, y sin alterarlas de forma alguna, las administraciones podrán colocar de forma temporal enseñas, banderas, símbolos históricos, distintivos y cualquier otra manifestación gráfica de la libertad de expresión sin mayor limitación que la que sea de aplicación a cualquier espacio público y la establecida en la legislación sobre el respeto a los derechos fundamentales, derechos humanos y memoria histórica".
En concreto, desde Unidos Podemos apuestan por modificar el artículo 6 de la Ley de Banderas en una propuesta que ha sido elaborada después de que la Justicia haya fallado contra dos ayuntamientos valencianos, el de en Buñol y Barxeta, que colocaron la bandera republicana para conmemorar el día 14 de abril el año pasado.
Si se aprobase esta proposición, se podrían colocar banderas de clubes de fútbol, de todo tipo de festejos... pero también generaría un problema. Por ejemplo, un ayuntamiento catalán se podría acoger a esta propuesta para exhibir la estelada durante un tiempo en su fachada.
El diputado de IU Ricardo Sixto ha desviado las preguntas sobre este tema asegurando que sólo estarían vetadas las enseñas que incitaran al odio y no estuvieran amparadas por la libertad de conciencia.

martes, 27 de febrero de 2018

La prensa española victimiza a Felipe VI por los lazos amarillos

BARCELONA.- Como si de delincuentes se tratara, la prensa española vuelve a dedicar hoy gran parte de su información política a cargar contra los líderes del procés, mientras se llena —de nuevo— de elogios para el rey Felipe VI por su papel en la cuestión catalana, sobretodo desde su discurso del paro de país del 3 de octubre, que ignoraba por completo a los heridos por la policía española durante la jornada del referéndum del 1-O, como ha hecho desde entonces con todo lo relacionado con los ataques a la democracia sufridos por la política catalana, así como por la ciudadanía de Catalunya, según un análisis de www.elnacional.cat

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, vuelve a ser el centro de las miradas de los diarios de Madrid, que la critican con fuerza por, a su juicio, ponerse al lado del soberanismo y "actuar en contra de los intereses de los ciudadanos". También aparece la posibilidad de que Jordi Sànchez sea el candidato de JxCat para presidir la Generalitat, cosa que acabará guiando a Catalunya "por los cauces de la autodestrucción", al mismo tiempo que vuelve a salir la figura del Monarca por haber sido recibido con lazos amarillos por parte de algunas personalidades catalanas en el pabellón del Mobile World Congress (MWC) de Catalunya.

Fijándose, como ya viene siendo habitual, solamente en los beneficios que el Estado español puede sacar del MWC, vuelven a lanzar la advertencia de que la situación política que vive Catalunya puede desplazarlo a otro país del mundo. Y lo hacen sin tener en cuenta que, por ejemplo, Telefónica defendió ayer Barcelona como "el mejor lugar del mundo" para el Mobile, que el director de Fira de Barcelona dejó claro que no ve peligro en el futuro del Mobile o que el propio director del Mobile Barcelona Capital ya aseguró el domingo que "el plantón al Rey no nos afecta".

Sectarismo y populismo

"El separatismo pacta hacer presidente al preso Sànchez". Este es el título con el que El País abre su portada de la edición en papel, que va aún más allá en su editorial bautizado como "Sectarismo intolerable", donde emplazan a las instituciones catalanas a "hacer su trabajo y no populismo", mientras les atribuyen la capacidad de ser los únicos que pueden "cerrar las heridas", así como de "recuperar la normalidad democrática" y la "convivencia armónica y civilizada que cimente el bienestar de los ciudadanos".

Convencidos de que España "vive en un estado de derecho desde la Transición", el diario citado vuelve a llenarse de elogios hacia el rey Felipe VI por "no solo haber sabido cumplir con su cometido, sino además explicárselo didácticamente a quien ignora el suyo". Pero eso no es todo. Tienen claro que si aún no hay Govern formado no es por culpa de la aplicación del artículo 155 de la Constitución española, sino por "las divisiones entre las formaciones independentistas que suman mayoría en el Parlament", pero también por "la obstinación de Puigdemont en su empeño de ser investido president a pesar de haber huido de la justicia".

Por todo ello consideran que tanto el presidente del Parlament, Roger Torrent, como la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se han "equivocado de ventanilla" porque "en lugar de reclamar en donde corresponde, han elegido al Rey como blanco de sus reproches, en una actitud cargada de sectarismo, populismo, pésima educación y, sobre todo, incapacidad para distinguir sus ideas particulares del cargo institucional que ambos ocupan". Justamente en este punto, vuelven a insistir, como ya hacían ayer, que Colau "actúa en contra de los propios intereses de los ciudadanos a los que debe representar" poniendo en riesgo, por ejemplo, la continuidad del Mobile World Congress.

A su juicio, tanto Torrent como la alcaldesa de la capital catalana están "liderados" por Puigdemont "en sintonía con las escaramuzas en las calles y el bloqueo político" y cargan contra ellos por no tener la fuerza política suficiente como para "generar un nuevo conflicto que ni Catalunya ni Barcelona merecen". Y es en ese momento que vuelven a felicitar a Felipe VI por su discurso del 3 de octubre cuando, siempre según su punto de vista, "tuvo que trasladar un mensaje de firmeza y confianza a todos los españoles para atajar cualquier tentación de imponer la independencia".

La tribu de la autodestrucción

Destacando que "La Generalitat se burla del 155 y recibe al Rey con lazos amarillos", El Mundo critica a la edil de la Ciudad Condal en su editorial titulado "Colau o el regreso de la tribu", donde ponen de relieve que "la responsabilidad a veces consiste en ignorar las provocaciones, pero en la mayoría de los casos exige tomarlas en serio y darles respuesta firme".

Como el diario anterior, este también se llena de alabanzas a Felipe VI por, "en aras del interés general de Catalunya y de toda España", haber "defendido su permanencia en Barcelona al precio de recibimientos hostiles y desplantes bochornosos del nacionalpopulismo, actitud que retrata a la vez la mediocridad de sus correligionarios y la dignidad del jefe del Estado".

Con estos argumentos bajo el brazo, aseguran que "el soberanismo discurre por los cauces de la autodestrucción, lo que obliga al constitucionalismo a proteger Catalunya primeramente de aquellos que más dicen amarla" y aprovechan la ocasión para cargar contra el Gobierno de Mariano Rajoy por no haber aplicado con suficiente fuerza la norma suprema y no haber destituido al secretario catalán de Telecomunicaciones, Jordi Puigneró, "cuando anunció su desafiante plantón al Rey".

Pero esta vez, y según su visión de las cosas, Colau "merece un capítulo a parte". Y lo merece por "sus desaires al Estado con demagógica cuquería, entre el electoralismo ostentoso y la docilidad privada", pero también porque "su sentido institucional, si alguna vez lo tuvo, fue ahogado por el sectarismo". Un "sectarismo" que, aseguran, demuestra cómo "ha renunciado a la representación de todos los barceloneses en beneficio de la minoría que aplaude su repertorio gamberro". ¿Su conclusión? La tienen clara: "El comercio y las instituciones se inventaron para superar a la tribu. Pero hay quien añora el primitivismo".

Pulso al Estado

La Razón, de su lado, que publica hoy que el Supremo prohibirá a Jordi Sànchez salir de la prisión para su investidura, reclama "un presidente serio" para Catalunya. En su editorial, se lamentan de que "el único avance producido es que alguien que está encausado por sedición y rebelión se ponga al frente de la Generalitat" y, precisamente por eso, cargan contra Sànchez porque, a su parecer, "todo indica que persisten en mantener el pulso al Estado, seguir con el plan de ruptura y situar a las instituciones de autogobierno en la inestabilidad permanente".

En este sentido, instan a Sànchez a "no seguir comparándose con un miembro de ETA que tuvo el permiso del TSJ de Navarra para salir de la cárcel, en 1987, para pronunciar su discurso de investidura como candidato a lehendakari", en referencia a Juan Carlos Yoldi, que fue candidato de Herri Batasuna mientras estaba en prisión preventiva.

Por todo ello aconsejan que "si lo que se busca es apaciguar un enfrentamiento que se extiende demasiado en el tiempo", no sigan por este camino porque, subrayan, "desde el punto de vista legal no hay salida". Así pues, advierten, la posible candidatura de Sànchez "sobre el que recaen graves acusaciones, supondría apostar por la inestabilidad".

Si la opción para la presidencia de la Generalitat es hacer a Sànchez president efectivo y a Puigdemont president simbólico, los de Francisco Marhuenda tienen claro que "está claro que Catalunya seguirá en una situación de bloqueo, sin un gobierno que se ocupe de los problemas de los ciudadanos".

¿Qué piensan los catalanes de la monarquía? / Sergi Alcàzar *

La cacerolada y el plantón institucional al Rey en la cena de inauguración del Mobile World Congress evidenció el rechazo que genera el Monarca en la sociedad catalana. El clima de enorme tensión por la llegada del Monarca a Barcelona no resulta extraño si se observa la baja popularidad de la Corona, que recibe un suspenso mayoritario por parte de los catalanes.

El último barómetro de opinión pública del Centre de Estudis d'Opinió (CEO), que recogía el clima político posterior al 1-O, evidenciaba el malestar de la sociedad catalana con el monarca español, que en su discurso posterior al referéndum no hizo ninguna mención —ni condena— respecto de la violencia policial en la jornada del referéndum, que dejó un balance de más de 900 heridos.

Una amplia mayoría, seis de cada diez catalanes (60,3%), no tiene ningún tipo de confianza con la Monarquía y le da a un 0 sobre 10, lo que confirma la tesis del rechazo masivo a la Corona. Pero es más: prácticamente cuatro de cada cinco (77,9%) la suspenden, es decir, le dan una puntuación de cuatro o inferior. De hecho, en cómputo global, los catalanes otorgan a la institución un paupérrimo 1,82, medio punto menos que en el barómetro anterior (2,36).

Comparar estas cifras con la popularidad en el conjunto de España es hoy por hoy muy complicado. Y es que el CIS —el equivalente del CEO para el conjunto del Estado— no pregunta sobre la Monarquía desde hace prácticamente dos años [en abril del 2015], diez meses después del nombramiento del rey Felipe. Quizás tiene que ver con que la última vez en que se va pregunta la Corona, el indicador 'ninguna confianza' (0) llega al 21,7% de los españoles. Un rechazo histórico a España.

Sin apoyos 

El Rey y su familia ni siquiera aprueban entre los catalanes a más veteranos, que son más conservadores. De hecho, un 58,6% de los ciudadanos mayores de 65 años lo suspenden (un 45,9% le otorgan un 0). La puntuación de confianza en esta franja de edad ni siquiera llega a un 3: se queda en un 2,82 de media. Por el contrario, la franja de 25 a 34 años es la más beligerante con el Monarca.

La monarquía es, gracias a este bajo apoyo, la institución menos valorada a Catalunya. Y después de la intervención policial y la represión de las instituciones, la Corona no consigue superar otras instituciones rechazadas por el sector soberanista como el gobierno español (2,03), el Tribunal Constitucional (2,76) o la Policía Nacional y la Guardia Civil (3,40).


(*) Periodista



Garzón incendia Twitter con su 'hachazo' al "ciudadano Felipe de Borbón"

MADRID.- "El ciudadano Felipe de Borbón dice que está para defender la Constitución. Y casi toda la prensa se hace eco sin crítica alguna y sin preguntarse: ¿cuándo ha defendido un Borbón los derechos sociales y civiles que aparecen recogidos en la Constitución? Es claro: NUNCA", según recoge http://www.huffingtonpost.es.

"¿Cuándo ha defendido un Borbón los derechos sociales y civiles que aparecen recogidos en la Constitución?". El coordinador de IU, Alberto Garzón, ha incendiado Twitter al plantearse esta cuestión, después de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, hiciese pública este lunes la charla que mantuvo con el rey Felipe VI antes de la cena de inauguración del Mobile World Congress.
Durante esa conversación, el monarca le dijo a Colau que su obligación era "la defensa de la Constitución", después de que la primera edil de Barcelona le echase en cara la "falta de empatía bestial" de su discurso del pasado 3 de octubre, dos días después de la consulta ilegal del 1-O.
Tras plantearse esta pregunta, Garzón se responde a sí mismo con letras mayúsculas: "Es claro: NUNCA".
La palabras del líder de IU, que en pocas horas tienen más de 3.200 retuits y 5.600 'me gusta', han abierto un intenso debate en la red social.

El Rey está asustado, y con razón

BARCELONA.- Juan Carlos I no tuvo nunca una protesta como la del domingo en Barcelona contra Felipe VI. Al final de su mandato surgieron comentarios más burlescos que críticos sobre sus amantes, sobre la afición a cazar elefantes, y sobre su espíritu comisionista de vender grandes infraestructuras a sus homólogos árabes, pero protestas en la calle proclamando el rechazo al monarca español y un desplante de los representantes democráticos no es un hecho anecdótico, sino que marca una inflexión histórica, a juicio de El Nacional.

A diferencia de los presidentes de república, los monarcas necesitan erigirse en una figura de consenso. Cuando dejan de serlo, tienen los días contados. O los años. Da igual, porque, a partir de aquel momento, la cuenta atrás se vuelve omnipresente y se les pone cara de dolor de estómago como lo delatan las fotografías.
No es nuevo que los Borbones busquen amparo en los sectores más reaccionarios del país y acaben huyendo. El 23-F fue una excepción. Juan Carlos I tuvo unas horas de duda, según nos explicó después Adolfo Suárez a un grupo de periodistas catalanes y explica bien Pilar Urbano, pero tuvo buenos consejos y bastante olfato como para adivinar cuál era en aquel momento la apuesta ganadora. Por eso duró más que sus antepasados. De todos modos, después del golpe de estado, reunió a los partidos digamos dinásticos, les leyó la cartilla y a continuación vino la LOAPA y "lo siguiente".
Así pues, lo que pasó el domingo es un hecho insólito que pone de manifiesto la crisis de régimen que afecta a España. No sólo por las protestas contra el jefe del estado. También por la airada reacción del establishment en defensa de Su Majestad que evidencia temores inusitados, como cuando una bestia mal herida que teme su muerte lucha por la supervivencia con más ferocidad que nunca.
Los episodios de estos días de reverencia al poder y los actos de vasallaje no son propios de una situación política democráticamente normalizada. Comprobémoslo aprovechando los hechos del fin de semana. El Gobierno español, en un comunicado afirma: “Los desplantes anunciados por ciertos representantes institucionales, además de injustos y mezquinos, ponen en riesgo que Barcelona pueda seguir albergando en el futuro un evento global de tanta importancia”. 
Es obvio que se trata de una amenaza, porque el Gobierno español no es el organizador del acontecimiento, pero todo el mundo entiende que tiene suficiente poder como para sabotear esta iniciativa privada. 
Antes los diarios El País y El Mundo representaban más o menos aquellas "dos Españas" que decía Machado y antes ninguno de los dos diarios se habría tragado la consigna gubernamental de manera tan acrítica, pero los tiempos están cambiando, y no precisamente a mejor. 
El lunes han titulado así “El boicot al Rey amenaza el futuro del Mobile en Barcelona” y “El desplante secesionista al Rey amenaza el Mobile en Barcelona”. No hay diferencia y, de hecho, todos los diarios que se distribuyen por toda España enfatizaron la misma idea dictada por la Moncloa.
Ahora en España hay un Rey cuestionado; un gobierno carcomido por la corrupción y una oposición claudicante. Los ricos son más ricos y los pobres, más pobres. Y los medios principales compiten por ver quién es más lagotero. No hay, pues, los contrapoderes propios de cualquier democracia. 
Y por eso también hay presos políticos y políticos exiliados, periodistas críticos perseguidos, artistas y comediantes represaliados, pinturas censuradas y jubilados en la calle enfrentándose a la policía. Todo eso inexorablemente acabará explotando, por eso el Rey, con razón, está tan asustado.