lunes, 20 de abril de 2015

Adelanto de un capítulo del libro 'Final de Partida', de Ana Romero


Un día cualquiera de marzo de 2013, saloncito azul, palacio de La Zarzuela. ¿Cuántos momentos de infelicidad pasó don Juan Carlos solo en su saloncito azul el año antes de abdicar? No en su despacho oficial ni en el salón de audiencias donde recibía a autoridades. Tampoco a la entrada de Zarzuela donde se fotografiaba junto a reyes y jefes de Estado. Ni en comidas o cenas con supuestos amigos en las que decía lo que los demás querían o podían oír. Solo, sentado sobre un sofá vacío frente a una tele. Solo, sin el sonido de los flashes y las bromas impostadas, junto a un teléfono que más que un móvil era su cordón umbilical con un mundo del que se había aislado. "Poco a poco, le fueron quitando todo: el poder, la mujer que amaba, su capacidad para disfrutar de la vida. No le dejaron nada, excepto la soledad de un viejo león que se retira solo a morir", señala una persona que supo de esos días trágicos de Juan Carlos I durante parte del año 2013.
Según esa misma persona, a partir de enero de 2013, y sobre todo en el terrible mes de marzo, el rey fue sometido a un "confinamiento en régimen de incomunicación". Esta afirmación, a todas luces exagerada, provoca reacciones diferentes. Para unos, el monarca fue abandonado por todos en su entorno inmediato como castigo a su comportamiento poco ejemplar y como medida de presión para conducirlo a la abdicación: "Lo dejaban solo queriendo". Para otros, su soledad fue la consecuencia natural de una vida labrada con la laboriosidad del gran egoísta que es: "Una mezcla explosiva del ser humano y del jefe de Estado: cuando no actúa movido por sus propios intereses, lo hace por los de España. Nunca lo hace pensando en qué es lo mejor para ti. No le importa nadie, sólo se importa él".
Como no busco juzgar, sino sólo explicar lo que sucedió en la convulsa parte final del reinado de Juan Carlos I, creo que fue a través de esa escena doméstica -un septuagenario sin familia ni amigos que se consume en una salita decorada hace mucho en azul- como visualicé el drama del que nace rey y está condenado, a perpetuidad, a ser un símbolo institucional antes que un hombre de carne y hueso. (...)
A partir de Botsuana y de la falta de sensibilidad que el rey mostró hacia el posible colapso económico de España, su capital político y humano empezó a hacer aguas. En marzo de 2013, se sintió impotente para recuperarlo y eso le llevó a la desesperación. Sin la caza, sin la libertad, sin los viajes, sin la compañía del ser querido, sin el poder y hasta sin ese sofá mullido que a todos nos gusta tener en casa: a raíz de las operaciones y sus dificultades para moverse, los médicos pidieron que se le cambiara el sofá del saloncito azul por uno nuevo y seguramente más incómodo.
La familia también hacía tiempo que había desaparecido, si es que alguna vez la tuvo. "Podía pasarse hasta dos meses sin ver al príncipe, que estaba claramente del lado de la madre", señalan fuentes conocedoras de las escuálidas relaciones familiares de los Borbón-Grecia. "Incluso sin ver a la infanta Elena, de la que siempre se dice que es la que más unida está a él. A veces venía a verlo cuando iba a montar a caballo a La Zarzuela, pero ellos no saben lo que es el amor familiar, nadie les ha enseñado -continúan-. No fue el caso Urdangarin el que descompuso a la familia: esta simplemente no existió nunca".
"Me daba pena verlo ahí solo, un sábado, un domingo por la tarde y por la noche, sin más compañía que los ayudas de cámara", cuenta una persona que en más de una ocasión dejó a los suyos para acompañar al monarca en los temibles fines de semana de prisión incomunicada a los que fue condenado sobre todo tras la operación de hernia discal del 4 de marzo de 2013, cuando le dieron un tiempo estimado de baja entre dos y seis meses. Médicamente fue esa operación la que más secuelas le dejó: "Al quitarle la presión que sufría en la espalda, la consecuencia fue similar a la de una manguera a la que se le quita una piedra que la está presionando desde hace mucho tiempo: se queda aplanada y el agua no pasa bien. Lo mismo le ocurrió a don Juan Carlos: los nervios de las piernas no le funcionaban bien y le costaba moverlas. Eso le aterrorizó, porque pensó que quedaría confinado en una silla de ruedas, como su madre, el resto de su vida".
"Mándame una pistola para que me suicide", le dijo el rey a uno de sus amigos después de que el Gobierno, el jefe de la Casa y hasta el director del CNI le hubieran obligado a cancelar el viaje a Abu Dabi "no por consejo médico -como se dijo públicamente-, sino porque se comprendió que CSW [Corinna zu Sayn-Wittgenstein] podía ser un verdadero peligro para la seguridad nacional". La petición de una pistola era claramente una exageración del monarca, que no podía ocultar su irritación. Por primera vez casi desde la muerte de Franco, no se hacía su voluntad. Según se comentó esos días en su entorno, "entre unos y otros" le estaban dejando "sin salida vital".

Cancelación del viaje de Abu Dabi

Para un político que trabajó cerca de él durante años, "cancelar el viaje de Abu Dabi fue un error, porque fue cuando el rey dijo: 'Van a por mí'. Desde entonces, y hasta finales de marzo, sufrió una gran presión para que abdicara. Se sentía completamente solo y entró en depresión. Le obligaron a que dejara de verse con CSW, se operó otra vez y tenía mucho miedo".
La celeridad y la seriedad con la que se canceló el viaje a Abu Dabi -el embajador de España allí, Eugenio Salarich, lo supo menos de 24 horas antes- le dejó "noqueado" de una manera especial, según fuentes de su entorno, que añaden: "Es un manipulador nato: le dice a todo el mundo lo que quiere oír en cada momento, incluido a su hijo". 
Para otros, sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, la Casa del Rey y el Ejecutivo actuaron con decisión, como debían haberlo hecho durante los últimos 38 años: la presencia de CSW en Abu Dabi para acudir junto al monarca al Energy Summit era una potencial muesca en el "desprestigio institucional" que estaba sufriendo España.
Más de un día en esa espantosa primavera, un alto cargo del Gobierno recibió a un rey exasperado en su casa, a horas intempestivas, sin tener con quién hablar o a dónde ir. La mujer de este fiel servidor del Estado, alertada sobre la presencia de una visita destacada, ha visto más de una película en el cine a solas esperando a que el desdichado monarca abandonara su casa y ella pudiera volver sin importunarlo.
Es difícil saber con exactitud lo que él sentía y quería en esos momentos porque las descripciones nos llegan a través de segundas personas. Pero de los testimonios de los que lo trataron en esos meses se desprende la imagen de un hombre que se echó en brazos del único apoyo que tenía en ese momento: CSW. Ella era su único objeto de consuelo y de cariño. Pero para la mayor parte de su entorno, su pareja no era más que "una manipuladora que se aprovechaba de su débil estado para sacarle todo lo que quería".
"Now that I know what it is to be with somebody, I'm going to suffer solitude", "Ahora que sé lo que es estar con alguien, voy a sufrir de soledad", le dijo el rey a CSW. Ella, en respuesta a este enamoramiento supuestamente único en la vida del monarca, respondió con insistentes llamadas interesándose "por sus molestias, reconfortándolo, preguntándole si se había tomado las medicinas, cómo había pasado el día. Le daba pena que nadie lo hiciera, que nadie se estuviera ocupando del hombre detrás del rey". "Él estaba aterrorizado: por su mala salud, por el futuro. Ella lo consolaba y le insistía en que no debía tirar la toalla. Le recordaba que él era el rey, que sólo él debía decidir".
A casi nadie en España logré arrancarle una visión positiva del papel que jugó CSW en los críticos días de 2013. El entorno inmediato del rey, que conocía su insistencia en que este no cediera a las presiones y renunciara la Corona, veía motivos interesados: "Le vale más como rey". Apenas un miembro de la clase política me habló con más caridad esa primavera: "Lo atiende, le da cariño, y eso está bien. Pero creo que los españoles ya no la dejarían verlo. Sobre todo la derecha cavernícola. Sí, ella ha ganado mucho dinero gracias a él, pero también se lo ha hecho ganar a empresas españolas".
"Él está obsesionado con ella, y ella está embarcada en un estilo de vida irreal", me señaló otra persona del entorno del rey que dice conocer bien los recovecos de la vida privada de CSW. Esa primavera, la caricatura de CSW como mujer diabólica se abrió paso por los mentideros madrileños: su mal carácter; su manera de darle al rey "carrete cuando conviene y de recogerlo cuando hace falta en un perfecto ejercicio de manipulación", y hasta la escena que CSW le montó al monarca en pleno hall de un hotel de Venecia frente a un grupo de personas que habían viajado con él en el mismo avión en el que ella no fue invitada. Ese dibujo iba acompañado de otro: un monarca mayor, débil, asustado, que llegaba al final de su vida en completa soledad. Aquí, de nuevo, las visiones difieren. Según unos: "Ella era la única que le hablaba claramente, que se reía de él, que le gritaba cuando hacía algo inaceptable y que lo trataba normal, como un ser humano, no como un rey".
"Corinna viene de abajo, por eso la conozco tan bien", señala sin embargo otro supuesto amigo del ex rey, que comparte esa visión poco amable de la última pareja estable de Juan Carlos I. Me asegura, además, que los servicios de inteligencia guardan celosamente datos de la vida privada de CSW que no dudarán en poner en circulación si esta hace peligrar la dignidad real en España.
Llegados a este punto, es difícil rastrear los hechos como son. Lo cierto es que tras las últimas reuniones de CSW en Zarzuela con el general Sanz Roldán y con Margallo en diciembre de 2012, la clase dirigente se cerró en banda. Fue entonces cuando, además de su residencia en Mónaco por motivos fiscales, CSW cambió el hogar que tenía en el monte de El Pardo por un elegante piso en una de las direcciones más distinguidas de Londres, donde apenas los rusos y los árabes multimillonarios pueden permitirse tener casa.
De esa dura época de soledad impuesta por la salud y por los escándalos, hay varios nombres que sonaron en Madrid como amigos que no dudaron en acompañar al rey cuando él los necesitó: Juan Miguel Villar Mir, el general Félix Sanz Roldán, el doctor Ángel Villamor o el ex presidente Felipe González. A ninguno le gusta hablar de su relación con el ex monarca, y menos en unas circunstancias tan difíciles para él.
También CSW afirmó encontrarse en una situación muy complicada que ella no dudaba en calificar de "pesadilla". No podía ver al rey pero se sentía obligada a apoyarlo en la distancia. Se sabía criticada a lo largo y ancho del país: si estaba, por estar; si no estaba, por no estar. En su afán por defenderse, acabó poniendo aún más piedras en el camino. Cuando se canceló el polémico viaje real a Abu Dabi, una CSW muy enfadada que, como hemos visto, se quedó colgada en la suite presidencial del Emirates Palace se refirió a lo sucedido como un "golpe de palacio" en Zarzuela que tendría retenido a don Juan Carlos. Aunque sus interlocutores no llegaron a creerla, sí intuyeron sin embargo que el rey de España empezaba a perder su poder. Y en el colmo de la humillación, al comprobar que el rey no iba a ocupar la suite presidencial, se le sugirió a CSW que debía abandonarla, a lo que ella se negó en redondo.
Las habladurías no eran buenas para nadie, y menos aún para un país como España que luchaba por recuperarse de una crisis económica en medio de una persistente crisis política. La imagen del país se resentía en los círculos dirigentes del exterior aunque estas interioridades no salieran en la prensa.
Lo que sí resultaba más que visible era el caso Nóos que, a esas alturas, estaba colocando en portada con frecuencia a la familia real. Si un día resultaba imputado el asesor de las infantas Elena y Cristina, Carlos García Revenga, machaconamente llamado "secretario" por los medios, otro era llamado a declarar el conde Fontao, el abogado del rey. Torres seguía con su estrategia de ir filtrando correos embarazosos. Los españoles empezaron a vislumbrar una Zarzuela convertida en una casa de los líos donde nadie parecía estar realmente al frente, desde luego no un monarca que salía y entraba de hospitales aparentemente incapaz de poner fin a los escándalos.
La expulsión de los duques de Palma del paraíso se fue haciendo en diferido, lo que fue malo para todos: para ellos porque les hizo sentirse aún más víctimas y para los españoles porque les dio la sensación de que los empujoncitos que les iban dando eran resultado de las encuestas internas -un rechazo cercano al cien por cien de la población española hacia la pareja- y no al convencimiento personal o a una decisión madura de los padres, el hermano y la institución.
El 10 de febrero de 2013, cuando Juan Carlos I acudió al Buesa Arena en Vitoria para presidir la Copa del Rey, el recibimiento fue desolador. Además de la tradicional pitada al himno nacional, los asistentes le gritaron "¡Fuera, fuera!" y, lo que es peor, le corearon la canción infantil: «Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña". Una cosa es que se pite al rey en España debido a las habituales tensiones nacionalistas y otra es que se le hagan chanzas porque su imagen ha dejado de inspirar respeto.
Este punto fue especialmente doloroso para él, porque todos los que le conocen lo describen como "un caballero". Le llegaban los vídeos y las imitaciones más crueles, y él los interpretaba -correctamente- como la pérdida de popularidad entre todas las capas de la sociedad. Su corona se tambaleaba con claridad, pero cayó definitivamente cuando perdió el respaldo de la clase dirigente y de los poderes fácticos.
Como cada año, a primeros de enero de 2013, EL MUNDO le había regalado a Zarzuela una encuesta con preguntas que nadie parecía querer hacer para no infligir más daño a Juan Carlos I. En esa en particular se pudo ver claramente que el rey no recuperaba la popularidad que había perdido tras la caída en Botsuana. Esos 20 puntos de crédito que se despeñaron por el risco de la irresponsabilidad personal ya no volverían jamás.
En medio de toda esa niebla que se cernía en torno al monte de El Pardo, irrumpió CSW como un elefante en una cacharrería. En febrero, sintiéndose abandonada a su suerte por el aparato de Zarzuela, decidió lanzar su propio mensaje de defensa en medio de posados glamurosos que incluyeron una pulsera valorada en más de tres millones de euros. Peor, imposible, ante un país agobiado por la crisis económica y el deterioro de las instituciones, empezando por la Corona. Tras leer sus declaraciones, algunos miembros del Gobierno entendieron además la peligrosa relación que se había creado entre CSW y la Casa del Rey. Ese fue el caso, por ejemplo, del ministro de Industria, José Manuel Soria, que comprobó sorprendido cómo se manejaban algunos de sus documentos sin que él los hubiera facilitado. Don Juan Carlos, que pareció entender el error cometido en Botsuana, seguía errando al permitir que CSW regresara a Madrid y dialogara con Margallo, su ministro más cortesano, sobre asuntos que sólo correspondían al Gobierno, como eran los problemas con los líderes de Emiratos por las primas a las renovables.

El último trabajo de Corinna

El último trabajo de CSW para Zarzuela, en diciembre de 2012, fue la puntilla. EL MUNDO desveló que ella escribió el guión y eligió el atrezo del vídeo de Juan Carlos I para el Energy Summit de Abu Dabi, ese al que luego no asistió. En él, el monarca se dirigió a los participantes del foro en el Emirates Palace sentado junto a una enorme fotografía de sheikh Zayed, el jeque fundador de los Emiratos. La cinta la grabó un cámara de Televisión Española bajo la dirección de Javier Ayuso, el director de comunicación de la Casa. A partir de ahí, CSW sólo tendría cabida en el universo emocional del monarca. Se acabaron los trabajos para España.
(...) El 31 de marzo, EL MUNDO volvió a asestar un golpe en forma de exclusiva al publicar el testamento de don Juan de Borbón, del que siempre se dijo que vivió gracias a la ayuda caritativa de algunos seguidores monárquicos españoles. Crónica, el suplemento dominical dirigido entonces por Miguel Ángel Mellado, se hizo con el documento que demostraba que don Juan murió rico y que dejó a sus tres hijos casi siete millones de euros entre cuentas bancarias e inmuebles. El dinero, además, estaba en tres cuentas en Suiza. Su hijo ingresó los 2,25 millones de euros que le correspondieron en una cuenta en Ginebra mediante tres cheques en octubre de 1993.
La información [firmada por Ana María Ortiz] no dejó bien parado al rey, del que siempre se sospechó sottovoce que podía tener cuentas en el extranjero. Durante más de tres meses, Zarzuela guardó silencio. A principios de julio se nos convocó a un briefing en Magnolias en el que, sin previo aviso, se nos informó de que el jefe de la Casa, Rafael Spottorno, había hecho una laboriosa investigación fruto de la cual había comprobado que el rey empleó esos 2,25 millones de euros en pagar "deudas y obligaciones" de su padre, y que en 1995 cerró la cuenta. Spottorno no aportó prueba documental alguna. Los bancos se habían fusionado, había pasado mucho tiempo y los papeles habían desaparecido. Tampoco hubo documentos de que el monarca hubiera pagado impuestos en España por la herencia recibida.
Lo que parecía que no podía empeorar, lo hizo: el 3 de abril, el juez Castro imputó a la infanta Cristina y la instó a acudir al juzgado a declarar el día 27 de ese mismo mes. "No se acaba de entender que el rey no comente con su hija las críticas que había hecho llegar a su marido", escribió el magistrado en su auto.
Doña Cristina, o la ciudadana Cristina de Borbón, como empezaron a llamarla los medios debido a su falta de ejemplaridad, no llegó a declarar porque fue desimputada por el fiscal. Esta figura jurídica no existe, pero fue acuñada espontáneamente para definir una situación que fue debatida con entusiasmo por los españoles de todas las clases sociales y en todos los puntos del país. Zarzuela adoptó un papel sorprendente: se inmiscuyó de lleno en el quehacer de la Justicia al emitir un comunicado en el que expresaba su "sorpresa" por la decisión del juez y defendía la del fiscal. El comunicado, incomprensible para la mayoría de los españoles, se explica en el contexto de la reunión que mantuvieron en palacio el rey, el príncipe, el presidente del Gobierno, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, y el fiscal general del Estado, Torres Dulce, en la que se estableció una línea roja de actuación: se dejaba caer a Urdangarin al foso pero no a la infanta para evitar la contaminación de toda la Corona.
Sin éxito alguno, don Juan Carlos se dirigió a su hija menor "como rey y no como padre" para que hiciera algo, como por ejemplo divorciarse de su marido. No sólo no lo hizo, sino que la pareja Urdangarin-Borbón salió reforzada después de lo que ambos consideraron una injusticia. Además, de nada sirvió la interferencia de Zarzuela en los quehaceres de la Justicia: un año más tarde, la infanta Cristina fue imputada sine die, y así sigue.
Por si la situación no estuviera aún lo suficientemente enrarecida con todos los acontecimientos, el todo Madrid supo en ese tiempo que el director de EL MUNDO, Pedro J. Ramírez, se había reunido en Londres con CSW. ¿Por encargo de quién? ¿Para tramar el qué? Juntos, la enemigo número uno del momento con el enemigo número uno de siempre.
El viernes, 22 de febrero de 2013, la esquina de la redacción de EL MUNDO. Por la ubicación de su despacho, a Pedro J. le solíamos llamar "el de la esquina". Allí se concentraban los despachos del poder: el del director, el de su eterno número dos, Casimiro García-Abadillo, y el de su filósofo de cabecera, Pedro García Cuartango. Esa mañana, con la primera entrevista de CSW ya hecha, el director andaba dando zancadas por la redacción, síntoma inequívoco de que estaba excitado por alguna noticia.
Entre conversaciones cruzadas, y ante la incredulidad general, saqué a colación la columna que José Antonio Zarzalejos había publicado ese día en El Confidencial y que tituló "El rey baraja ya la abdicación". Me pareció relevante porque Zarzalejos es un periodista riguroso que tiene buenas fuentes, y porque intuía -recién llegada de mi encuentro con CSW en Londres- que el monarca no podría hacer juegos malabares durante mucho más tiempo.
"Sin movilidad y sin popularidad, tocado en su percepción pública por su relación con Corinna Sayn-Wittegenstein [sic] y ahora también por su aireada -aunque no probada- intervención para proporcionar la presidencia de la Fundación Laureus a su yerno, don Juan Carlos ya es permeable a asumir una próxima abdicación, siempre en una coyuntura más distendida que le permita lo que, sin duda, merece: dejar la jefatura del Estado con la vitola de haber sido el mejor rey de la historia de España. Porque ya su permanencia al frente de la institución de la Corona ha traspasado el umbral de la optimización de la monarquía de tal forma que la proclamación de don Felipe produciría una regeneración institucional completa con un efecto dominó en todo el sistema, ahora muy renqueante", escribió el antiguo director de Abc (...).
Lo que Zarzalejos escribió se lo habían confirmado directamente en Zarzuela, pero los hombres de gris no tuvieron empacho en desmentirlo ese mismo día a través de un comunicado. El rey "montó en cólera" al comprobar que su entorno no sólo aceptaba con los brazos abiertos lo que aún no era más que una idea sin elaborar, sino que empezaba a difundirla para que no hubiera marcha atrás. Esto hizo extremar las precauciones a Spottorno, que, en 2014, cuando la idea volvió a estar sobre la mesa, fue preguntando al rey cada día durante dos semanas si "esta vez iba en serio", o si "iba a cambiar otra vez de opinión".
La operación de relevo, como ya hemos visto, se empezó a estudiar en profundidad en 2010 poco antes de la operación de pulmón, pero el rey "no quería ni oír hablar del tema", apoyado por un entorno que le repetía: "El príncipe aún no está preparado". "Después de Botsuana, se lo empezó a ver venir, pero no quería ni atado", me corrobora un destacado político que habló con el monarca de la posible abdicación "al menos en 15 ocasiones" entre 2012 y 2014. "Ya he hecho todo lo que tenía que hacer", fue el argumento principal de don Juan Carlos para justificar un final que, en el verano de 2012, puso sobre la mesa al presidente Rajoy como órdago a su decisión de seguir viendo a CSW, y que el 5 de enero de 2013, con motivo de su 75 cumpleaños, "se le había vuelto a sugerir". Pero "ella se negó en redondo a que él lo hiciera".
Los diplomáticos extranjeros acreditados en Madrid, y sus extensiones en los servicios de inteligencia, ya no preguntaban si el rey pensaba abdicar, como en el pasado reciente. En la primavera de 2013, la pregunta era: "¿Por qué no lo ha hecho ya? ¿A qué espera? Debería hacerlo".
A su alrededor, en un perfecto cuadro shakespeariano, las clases informadas destacaban tres problemas, los tres con nombre de mujer y las tres a la defensiva. El primero, el de la princesa de Asturias, quien después de "unos años muy buenos, tras tener a las niñas, se torció. Considera que tiene que protegerse frente a una familia disfuncional". El segundo, el de la infanta Cristina, "cuya soberbia le impide dar el paso -la renuncia a los derechos dinásticos- que aligeraría la carga que lleva el rey". Y el tercero, el de CSW, que "tiene mucha influencia sobre el monarca incluso en la lejanía. Aunque ya no tiene dependencia física hacia ella, sí la tiene psicológica". No hay un cuarto nombre femenino, el de doña Sofía, "porque ella lo único que quiere es que su hijo reine. Nada más, y nada menos".(...)

La maldición del gen Borbón

El debate en España comenzaba a deslizarse por una peligrosa pendiente: si el juancarlismo estaba herido de muerte, y los españoles nunca habían sido monárquicos, ¿por qué aceptar la Corona después de Juan Carlos I? La decepción personal provocada por el rey confirmó a muchos españoles la maldición del gen Borbón, que acaba siempre mal para España. Este era el camino que Zarzuela y Moncloa querían evitar a toda costa: que los últimos años de don Juan Carlos pusieran en peligro la arquitectura política de la España salida de la Transición. Ese fue el temor que empezó a imponerse entre la clase dirigente: si el rey permanecía en el trono habiendo perdido el respeto de los españoles, existía el grave peligro de que los ciudadanos le dieran la espalda no sólo a él, sino a la Corona en general.
Hasta entonces, la clase dirigente se había visto beneficiada por un rey que traía estabilidad y confianza al país. Pero en pocos meses se empezó a instalar el convencimiento de que el monarca se había transformado en un peligro para la estabilidad del sistema creado tras la muerte de Franco. Incluso entre algunos de sus más enérgicos defensores, benefactores o beneficiados. Don Juan Carlos se estaba quedando peligrosamente sin apoyos.
El temido efecto contagio empezó a producirse en 2013, y contaminó hasta los grandes valores de la Casa, como la reina. El 8 de enero, para gran sorpresa de sus acompañantes, doña Sofía fue abucheada en Madrid en un acto solidario en el cine Callao: la presentación de la película de televisión basada en la vida de Vicente Ferrer, que entregó su vida a los intocables de la India. Algunos de sus fieles entre los hombres de gris mostraron su sorpresa e indignación: "No es justo, si hay alguien que no se lo merezca es ella". Pero volvió a ocurrirle lo mismo, a finales de mes, en el Teatro Real. Y de nuevo, cinco meses más tarde, en el Auditorio Nacional de Madrid. (...)
Si hasta allí habían acudido españoles de bien -no vi a ningún hooligan entre los abucheadores-, ¿hasta dónde estaba llegando el descontento hacia los Borbones del siglo XXI?
Lo supimos, en vivo y en directo, el 31 de mayo, cuando los príncipes de Asturias recibieron una sonora pitada en el Liceo de Barcelona, un lugar poco sospechoso de albergar a desarrapados. Incluso los españoles que no hablan catalán imaginaron que la expresión "foteu el camp!" no es precisamente un halago. Las caras de los príncipes, cada uno en su estilo, lo decían todo. En el caso de doña Letizia, era claro el enfado: desde su punto de vista, ellos sufrían las consecuencias de las actuaciones irresponsables de otros. Entre ellos, su suegro, el rey, que seguía enrocado en su decisión de no abandonar el barco hasta que la situación política se aclarara, el juicio de Urdangarin finalizara y los españoles se hubieran convencido de que, al fin y al cabo, él había sido el mejor Borbón de la historia de España.
En esa dirección lo apoyaba y lo aconsejaba CSW, que en abril había enviado a su primer exmarido, el americano Philip Adkins, a acompañar al rey. Adkins almorzó con don Juan Carlos en Zarzuela y, por fin, lo encontró más animado porque había mejorado algo. El primer día que pudo ponerse de pie después de la operación de hernia discal, al monarca se le llenaron los ojos de lágrimas. Le pareció un milagro, él que se daba ya por confinado de por vida a la silla de ruedas. CSW y Adkins, por un lado, y el doctor Villamor por otro, le empujaron a hacer la dura rehabilitación que le ayudaría a caminar de nuevo. No había muchos más a su alrededor que le inspiraran el deseo de sobreponerse a la invalidez, excepto su propia ambición y la fijación dinástica que le había sido inculcada desde niño.
A corto plazo, su gran ilusión era poder viajar de nuevo al extranjero para encontrarse con CSW. Incluso los que tanto empeño ponían para separarlos se dieron cuenta entonces de que "ella era la única que le daba vidilla". Una vidilla necesaria para mantener la estabilidad institucional en España hasta que el horizonte económico, político y judicial se estabilizara. CSW, con su habitual rapidez mental, pareció darse cuenta del cambio de rumbo en la capital de España. Más de una persona la oyó comentar con amargura: "Ahora sí querrán que me ocupe yo de él para que en España puedan seguir utilizándolo. Primero me echan con cajas destempladas y ahora me buscan. ¿Por qué no me dejan en paz?".
Pronto, el rey pudo viajar de nuevo a Londres para verla, una rutina que mantuvo cada tres semanas mientras su salud se lo permitió. Estaba claro que mientras CSW no viniera a España ni se inmiscuyera en los asuntos nacionales, casi era mejor que el rey siguiera viéndola para que tuviera "algún tipo de esperanza que le ayudara a recuperarse físicamente". Su entorno de Zarzuela, en un nuevo vaivén, empezó a convencerse una vez más, para bien o para mal, de que "su mejoría física lo pone en la casilla de salida para otros tantos años".
Esa también fue la época en la que el rey decidió que no podía abandonar el trono "con el rabo entre las piernas" como casi todos sus antecesores, cuando proclamó que volvía "para dar guerra". Fue un espacio temporal breve en el que llegó a creer que podría relanzar su imagen y erigirse en protagonista de una segunda Transición. En ese tiempo de energía positiva, hasta EL MUNDO le apoyaba. Pedro J., en su Carta del Director, escribió "El Rey Batallador", insistiéndole para que siguiera al frente del trono hasta la muerte. Y hubo una portada, la del domingo 5 de mayo, que al monarca le entusiasmó.
Esa portada, que llevaba mi firma, se tituló: "El rey decidido a reactivar los mejores valores de la Transición". Su contenido era una clara lanzadera para que don Juan Carlos retomara las riendas de la jefatura del Estado: "(...) Según el programa institucional Audiencia abierta, de TVE, don Juan Carlos va a relanzar el papel moderador de la Corona para propiciar "pactos, acuerdos y consensos" frente a la crisis. El monarca, de 75 años, quiere fomentar la "transparencia" y el "sometimiento a la ley" de todas las instituciones, empezando por la monarquía. (...) Desde hace dos semanas, el rey insiste, casi a diario, en que está de vuelta. Ayer lo hizo a través de la televisión pública, que ofreció, por primera vez en 10 años, imágenes del monarca despachando en La Zarzuela con Rafael Spottorno, el jefe de la Casa del Rey (...)".

La nota más baja en las encuestas

Uno lee ahora ese artículo con una mezcla de condescendencia y de pena por el deseo de que ocurra lo que hay en él. No se reflejaba en mi crónica que se trataba del enésimo intento cocinado en Zarzuela por insuflar vida en una figura que se apagaba sin remisión: el barómetro del mes de abril del Centro de Investigaciones Sociológicas dio 3,68 puntos a la monarquía, un claro suspenso que se convirtió en la nota más baja desde que comenzaron las encuestas. La vez anterior, en octubre de 2011, la monarquía había logrado una media de 4,89 puntos. En dos años, entre octubre de 2011 y abril de 2013, el gubernamental CIS se olvidó de preguntar a los españoles por su opinión hacia la monarquía, siguiendo el viejo axioma de no news, good news.
Visto ahora, con la distancia de los hechos acaecidos, uno no puede sino esbozar una sonrisa: ¿en qué mundo vivía Zarzuela en aquella época si pensaba que don Juan Carlos, Rajoy y Pérez Rubalcaba podían ponerse al frente de una nueva España?
Como si Botsuana no hubiese existido, trataron de retrotraerse a marzo de 2012, cuando el rey se reunió con el lobby del Ibex 35 en ese encuentro-exclusiva filtrado posteriormente a El País y EL MUNDO.
Increíblemente, el rey y su entorno estaban aparentemente convencidos de que don Juan Carlos aún podía ponerse al frente de una renovación de la imagen de la monarquía. Además de "entusiasmado" con esa portada, también se encontraba "muy animado" ante la perspectiva de "retomar el control", aunque "sigue estando solo y confundido acerca de su relación con CSW".
También la clase política dirigente y los principales medios de comunicación hicieron todo lo posible por reinsertar a Juan Carlos I en los corazones de los españoles. A este esfuerzo se sumó Pedro J. Ramírez, quien en su carta "El Rey Batallador" dejó escrito: "Lo que ahora requerimos de él no es que nos vuelva representar en los Juegos Olímpicos sino que impulse un proyecto regenerador, similar al de la Transición, que nos saque del hoyo". Y llegó a decir de él que "sigue siendo el mayor activo de nuestra democracia". La extraña misiva semanal de Ramírez echó a temblar los consejeros del rey: si le pedía que se quedara con esa tanda de piropos, sólo podía ser para "echarlo él mismo, cuando él quisiera".
Aunque mis fuentes describieron al rey como "entusiasmado" con la mencionada portada y de volver a ser el protagonista de una segunda Transición, lo cierto es que nunca llamó a Ramírez para agradecerle la casi aduladora carta. Juan Carlos I había dejado de fiarse del director de EL MUNDO hacía más de 20 años: una simple columna no iba a convertirlo en su principal apoyo. En ese tiempo hubo otro desagradable motivo adicional que supuestamente jaleó la decisión real de "aguantar" contra viento y marea. El propio rey se encargaba de airear la sospecha: doña Letizia no estaba preparada para ser reina de España. No he podido confirmar si todo lo sucedido en torno a la princesa de Asturias durante aquellos meses fue una tormenta de verano auspiciada por los que no querían que accediera al trono, entre ellos su propio suegro, o si se trató de una serie de hechos consecuencia de su atribulada existencia.
Lo que sí puedo asegurar es que la tormenta tuvo lugar, aunque los medios de comunicación pasaron por encima de ella de puntillas. Personas influyentes la utilizaron para probar que doña Letizia no era apta para ser consorte del rey de España. La mano de Shakespeare se dejó sentir de nuevo en La Zarzuela en un extraño segundo acto de una tragedia cuyos capítulos estaban ya muy avanzados. Las personas que se decían más responsables e informadas se jactaban de poseer los datos necesarios para declararse contrarios a la posibilidad de que doña Letizia ocupara el lugar de la reina Sofía. El rey hacía poco por defenderla.
"Ella se casó enamorada, pero luego se desenamoró, se desengañó o no está bien", señalan fuentes solventes sobre lo que empezó a ocurrir en la primavera de 2013 tras la publicación del libro Adiós princesa, escrito por un primo de doña Letizia, David Rocasolano, y que no fue publicitado en ningún medio de comunicación tradicional.
El libro en cuestión, con bastante mal estilo, es un claro acto de venganza hacia un familiar con el que la relación se ha roto, y no deja bien parada a la actual reina de España. A partir de ahí, no sabemos si influida por la traición familiar, doña Letizia empezó a dar muestras públicas de un claro malhumor. Su cara estática y su tensión latente se convirtieron en marca personal hasta septiembre de 2013, en que lo peor había pasado y "le vio las orejas al lobo". En Buenos Aires, durante la malhadada presentación de la candidatura a los Juegos Olímpicos, los príncipes de Asturias demostraron públicamente que sus supuestas dificultades matrimoniales habían quedado atrás. La excelente intervención de don Felipe, sobre todo comparada con la lamentable de los políticos, le dio un halo real al heredero ante todo el país, que lo siguió por televisión.
Desde abril y hasta septiembre de 2013, los problemas de doña Letizia se superpusieron a los de don Juan Carlos: comenzaron a ser discutidos por el todo Madrid su extrema delgadez, su mala relación con don Felipe, sus inadecuadas salidas con amigas y, lo peor, unos mensajes de móvil de una persona que actuaba contra ella. Al parecer, el Gobierno tuvo que pedir al CNI que interviniera ante un "intento de chantaje". Un asunto turbio que debió de complicar la relación familiar hasta el punto de que, en agosto, doña Letizia abandonó Mallorca y dejó al príncipe allí con las infantas Leonor y Sofía. En ese momento, el rey pidió al príncipe que se divorciara de ella, pero el resultado fue el mismo que el de la petición que formuló a la infanta Cristina: la pareja se volvió a unir y luchó aliada contra la adversidad.
Fue ese el extraño verano en el que la prensa monárquica publicó un artículo llamando al orden a doña Letizia para luego rectificar y afirmar que supuestos problemas en la pareja no eran más que "una errónea percepción pública". El talante cambiante de la princesa, que mejoró en septiembre de 2013 -y definitivamente en junio de 2014 cuando se convirtió en reina-, vadeó el temporal, de modo que su supuesta incapacidad para reinar quedó enterrada en el olvido. Ya había un motivo menos para que don Juan Carlos se resistiera a abdicar. Sobre todo, debía dejar paso al príncipe de Asturias "mejor preparado de la Historia", como él mismo dijo en TVE en enero de 2013.
Como el año anterior, el rey eligió el Día de las Fuerzas Armadas para hacer una rentrée pública tras una operación. Esta vez, tuvo lugar en la plaza de la Lealtad de Madrid, no en Valladolid, y resultó bastante deslucida y pobre. Duró apenas 20 minutos, y el paso lento del monarca, seguido de las caras de circunstancias de los príncipes de Asturias, no sirvió exactamente como el espejo de los ejércitos de España. (...)

En la misa del centenario de Don Juan

El 20 de junio, la misa conmemorativa del centenario del nacimiento de don Juan se convirtió en el mejor ejemplo del estado de descomposición en el que se encontraba la familia real española: nada de esto quedó fotografiado o contado, pero los que acudimos ese día al Palacio Real pudimos observarlo y casi tocarlo con las manos. Los reyes, como de costumbre, no se miraron ni se hablaron. Los príncipes de Asturias se presentaron sin sus hijas, aparentemente porque doña Letizia se negó en redondo a que las niñas asistieran. La princesa de Asturias estuvo tan seria y malencarada que claramente había tenido un altercado reciente: no comulgó, no besó el anillo del obispo como el resto de la familia real y tampoco hizo la reverencia ante el Santísimo. Todos estos gestos, salvo la comunión, forman parte del protocolo. Saltárselos era su manera de mostrar un monumental enfado. Por su parte, la infanta Cristina, que reapareció sola tras año y medio de ausencia, se sentía claramente a disgusto: tan pronto sonreía demasiado como mostraba unos ojos llorosos. Los más normales, la infanta Elena y su hijo mayor, Felipe Juan Froilán. Los que conocen los intríngulis de palacio afirman: "El abuelo tiene tan poca relación con los nietos que no sabe dónde estudian o si el mayor es un gamberro".
De la ceremonia salimos confundidos y con la clara sensación de que la familia real, así, no podía seguir cumpliendo su función institucional. Las principales autoridades del país, allí presentes, tuvieron que tener por fuerza la misma impresión. Era evidente.
El rey hizo caso omiso a esta clara descomposición familiar, declaró que lo suyo era "cuestión de tornillos", no de estar "enfermísimo" y se lanzó a visitar Marruecos. Ese viaje había tenido que ser pospuesto a primeros de año por su operación de hernia discal, y en ese momento se sintió con ánimos de hacerlo: era un trayecto corto que le traería muchos réditos, dada la importancia política de la relación entre los jefes de Estado vecinos. Zarzuela repitió sin cesar que, nueve meses después del complicado viaje a India, el rey estaba en plena forma para recuperar su "agenda exterior". Según pudimos observar en Marruecos, esa aseveración era claramente exagerada. De la misma forma que la visita a la India quedará en mi memoria por la longitud de la primera alfombra roja, el último viaje oficial a Marruecos de Juan Carlos I está para mí conformado por varias escenas aisladas: la llegada en el Falcon, del que salió con enorme dificultad, y la ternura con la que un alto funcionario le prestó su brazo a la vuelta para que pudiera subir con dignidad. Los periodistas estábamos lo suficientemente cerca como para comprobar el enorme esfuerzo que este hombre llevó a cabo para facilitar la entrada de don Juan Carlos en el avión. "Me hizo pensar en mi padre", me diría más tarde el funcionario cuando le hice ver lo difícil que debió de ser extender su brazo sin mover un músculo y sostener al monarca hasta que entró en el avión.
Ese viaje también tuvo su traspiés con una alfombra en el palacio real de Rabat, donde una mano amiga también lo sujetó con fuerza. Y finalmente, una recepción en el jardín del embajador de España, Alberto Navarro, en la que un invitado marroquí suspiró: "Qué pena verlo así. Esta será su última visita a Marruecos".
Don Juan Carlos quiso convertirla en 'su alteza real Corinna de Borbón'
En esa recepción, el rey se arrastró a duras penas entre los invitados apoyándose en sus muletas y contestando irritado a las preguntas de los periodistas. "Ahora voy a pensar en mí", nos dijo.
Puede que así se explique que unas semanas más tarde, en agosto, cuando pasó unos días en la casa de Philip Adkins en Sussex, discutiera con CSW la posibilidad de contraer matrimonio y de que ella obtuviera el título de su alteza real Corinna de Borbón. El complicado plan implicaba aguantar un año más, llegar hasta los fastos de celebración del 40 aniversario de su proclamación en noviembre de 2015 y luego retirarse con ella en un país extranjero, apenas con un apartamento en el Palacio Real al que acudir cuando los ánimos de los españoles se hubieran atemperado respecto a ella. Era un deseo recurrente en el ánimo del monarca pero de muy difícil encaje en la realidad política y constitucional de España.

Quería celebrar sus cuatro décadas en el trono

Su ilusión era que el 22 de noviembre de 2015 pudiera celebrar sus cuatro décadas en el trono [terminó firmando su abdicación el 18 de junio de 2014] antes de pasar la batuta a su hijo después de que la Justicia ajustara cuentas con su yerno y los españoles se hubiesen pronunciado de nuevo por una estabilizadora victoria del Partido Popular.
Pero todo parece indicar que el rey no se daba cuenta de que el tren había pasado de largo delante de él. A finales de agosto, a la vuelta de Sussex, unos terribles dolores le volvieron a atacar. El doctor Villamor descubrió que se trataba de la peor de las opciones: una infección en la prótesis que él mismo le había colocado en la cadera izquierda en noviembre de 2012.
La teoría, que el mismo rey ha interiorizado, de que podía haber muerto de septicemia "es ridícula", según fuentes médicas. La prueba: que durante un mes La Zarzuela debatió y organizó la mejor manera de volver a empezar. Qué opción médica tomar, y cuándo y cómo informar a los españoles de que el rey -aquel que iba a ponerse al frente de la nueva Transición española- volvía a quirófano por trigésima vez en tres años. En secreto, los planes se fueron desarrollando a lo largo del mes de septiembre, y ayudan a entender el buen humor de los príncipes de Asturias a su regreso veraniego. A finales de mes, El Confidencial desveló que médicos americanos habían estado visitando al rey, y el plan de Zarzuela de esperar hasta el último minuto para informar a los ciudadanos se tuvo que adelantar.
El viernes 20 de septiembre -¡por primera vez en la historia!-, tuvo lugar una rueda de prensa en La Zarzuela presidida por Rafael Spottorno con la compañía de tres médicos: a su derecha, dos venidos de Estados Unidos, y a su izquierda, el doctor Villamor, cuyo rostro serio dejaba intuir que algo más estaba pasando en medio de todo el tumulto.
Según me han contado, al mediodía, Villamor almorzó en buena sintonía con los médicos venidos de la clínica Mayo -Miguel Cabanela y Robert Trousdale-, Spottorno y dos miembros del gabinete de prensa. Pero a algunos periodistas no les pasó desapercibida la manera en la que Spottorno cogió a Villamor por el brazo y lo apartó del equipo médico a la hora de sentarse en la rueda de prensa. Con gran firmeza, agarró al médico del rey y le dijo: "Tú, aquí".
Una nueva partida estaba a punto de empezar.


lunes, 13 de abril de 2015

La República / Ramón Cotarelo *

Los amigos de Izquierda Socialista de Guadalajara me han invitado a participar en un acto en conmemoración de la Segunda República, y además, han tenido la generosidad de añadir un castizo José a mi nombre. 

Mi cometido en este acto es el que se marca a la derecha: "visión general de lo que representó la II República". Lo tengo fácil. La II República fue el último régimen legítimo que tuvo España. Los 40 años de dictadura del general golpista y genocida, fueron una ignominia. La segunda restauración borbónica que le ha sucedido, primero en la figura de Juan Carlos I (llamado Campechano) y luego en la de su hijo, Felipe VI (llamado Preparao)tampoco es enteramente legítima. De las tres legitimidades que cabe aducir aquí, esto es, la franquista, la dinástica y la popular, solo operan las dos primeras. La tercera brilla por su ausencia. Franco nombró sucesor "a título de Rey" a Juan Carlos I, después de que este jurara fidelidad a los principios del llamado Movimiento Nacional. Es decir, tanto él como su hijo cuentan con la legitimidad del 18 de julio, un golpe de Estado militar-fascista en contra de su propio pueblo. Y con ella siguen. 
 
Habiendo abdicado en su hijo Juan Carlos I, su padre, Juan, le confirió la legitimidad dinástica. Y esa es la que este régimen tiene porque carece de la popular. Nunca se sometió a referéndum ni consulta democrática la existencia de la monarquía en España, sino que entró de matute en el referéndum de la Ley para la Reforma Política de 1976. La trampa consistía en que, si se votaba "no" a esa ley, se votaba "no" a la democracia. Al votar "sí" a la democracia, la gente tuvo que tragar la figura del Rey. Más miserable, ruin y ramplona no puede ser la forma de restablecer a los Borbones en España.
 
Por mi parte, entiendo que el espíritu de la II República y lo que esta trajo a España se resume en tres grandes apartados: a) avance en la emancipación de las mujeres; b) reformas civil, militar, religiosa y agraria; c) expansión y consolidación de un sistema educativo universal  público y gratuito.
 
Los republicanos sabían y sabemos hoy que la educación es el puntal de una sociedad moderna, avanzada y libre. Por eso la suprimieron los fascistas y por eso tratan de suprimirla de nuevo sus herederos ideológicos, los gobernantes de la cleptocracia actual.
 
(*) Catedrático emérito de Ciencia Política en la UNED

domingo, 5 de abril de 2015

Los Reyes reaparecen con sus hijas en la misa de Pascua de la catedral de Palma

PALMA DE MALLORCA.- Los Reyes, sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, y la reina Sofía asisten a la misa del Domingo de Resurrección en la catedral de Mallorca, como es tradición durante la estancia de la familia real en la isla por las vacaciones de Pascua. 

Quien no les ha acompañado en esta ocasión es don Juan Carlos, que el año pasado sí que acudía a la Catedral de Mallorca como Rey, pero esta vez ha cedido el testigo a su hijo, Felipe VI.
Unas seiscientas personas, entre turistas y curiosos, se han congregado a las puertas de la catedral para ver a la Familia Real y les han recibido con vítores a su llegada, unos minutos antes de las 12 del mediodía.
El Monarca ha llegado conduciendo su propio vehículo, acompañado de la reina Letizia, sus hijas y la reina Sofía. 
El obispo de Mallorca, Javier Salinas, acompañado de los miembros del cabildo catedralicio y acólitos, les han recibido a las puertas de la catedral. Junto a ellos, se encontraban también el presidente del Govern balear, José Ramón Bauzá, y la presidenta del Consell de Mallorca, Maria Salom.

Lo más probable es que la petición de audiencia de Pablo Iglesias sea rechazada por Zarzuela

MADRID.- Pablo Iglesias quiere una foto con el rey pero no la tendrá antes de las elecciones generales. La decisión no está tomada, según fuentes de Zarzuela consultadas por el eldiario.es, pero todo apunta a que la Casa del Rey rechazará amablemente el ofrecimiento de Podemos

Según un portavoz oficial, "se ha tomado nota de la petición, como de muchas otras que hemos recibido".
La intención de Iglesias de verse con el rey fue anunciada por el líder de Podemos en una entrevista que la agencia Reuters publicó el día 9. El anuncio se enmarcó en un contexto de alabanzas al monarca, de quien llegó a decir que "tendría muchas posibilidades de ganar unas elecciones". 
Halagos al margen, y según todas las fuentes consultadas, parece improbable que ese encuentro tenga lugar antes de las elecciones generales.
Cuando el rey todavía era príncipe tenía la posibilidad de conceder audiencias privadas, señala una fuente conocedora del funcionamiento interno de la Casa Real. En ese contexto "habría cabido" un encuentro con Iglesias. Pero las reuniones del rey son audiencias públicas, y deben tener un motivo objetivo para ser convocadas.
"El contexto de campaña electoral constante desaconseja que el rey reciba a un candidato", señala el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense, Javier García. De haber conseguido su objetivo de fotografiarse con el monarca, los de Iglesias habrían logrado un objetivo evidente: mejorar su imagen ante quienes señalan a Podemos como un partido radical y fuera del sistema. 

El rey es quien propone al candidato a la presidencia 

Al margen de los beneficios que la figura del rey pueda ofrecer a un político, su papel en este contexto político es más relevante que nunca. De confirmarse el empate a cuatro que auguran algunas encuestas, Felipe VI tendrá un papel decisivo en la elección del nuevo presidente.  
Según la Constitución, es al jefe del Estado a quien corresponde trasladar la propuesta de un candidato a las Cortes Generales a través del presidente del Congreso. Antes de proponer un nombre, Felipe VI tendrá que entrevistarse con todos los portavoces de los grupos elegidos en las urnas.
Si el mapa político resultante de las elecciones generales obliga a pactos para formar Gobierno, el jefe del Estado deberá proponer a aquel que considere con mejor posición para conseguir ese pacto y no necesariamente al que haya obtenido mayor número de votos. 
En caso de que pasados dos meses después de la propuesta el Congreso no se ponga de acuerdo para investir presidente, la Cámara baja y el Senado quedarían disueltos automáticamente y se procedería a convocar nuevas elecciones.
La idea de Podemos de pedir audiencia con el rey tiene un precedente en 1979. En aquel año, el dirigente del Partido Comunista Ramón Tamames decidió llamar directamente a Sabino Fernández Campo (secretario del rey) para solicitar audiencia. Tamames argumentó que, como la candidatura del PCE al Ayuntamiento de Madrid era ya un hecho, eso les habilitaba para citarse con el monarca. Zarzuela nunca atendió aquella petición.  

Felipe y Juan Carlos: dos gallos en un corral / Joaquín Abad *

Igual que en un corral sólo un gallo ejerce de jefe, creo que en las monarquías no pueden coexistir dos reyes al mismo tiempo. Y viene esto a cuenta de la pantomima que Rajoy y Rubalcaba pactaron cuando a Juan Carlos se le obligó a abdicar a favor de su hijo Felipe. La monarquía juancarlista estaba tan deteriorada, después de décadas de golferías amorosas y económicas, que fue preciso apartar al anciano monarca de la institución. Pero se le concedió, absurdamente, que siguiera ostentando lo de Rey...

Y claro, el Rey ha seguido por donde acostumbraba. Viajando en calidad de Rey a Uruguay, por ejemplo, donde mis colegas periodistas no entendía que a la vez hubiera otro rey en España... Es como si hay un jefe de república que es sustituido pero sigue llamándose jefe de la república y como tal viaja por todo el mundo, a cuenta del Patrimonio, claro, que su dinero, su inmensa fortuna la guarda a buen recaudo en vete a saber qué paraísos fiscales. Todavía está por aclarar los pormenores de la famosa "herencia" que su querido padre don Alfonso de Borbón le dejó en una cuenta de Suiza. Imaginamos que como gozaba de inmunidad jurídica, y sigue gozando, claro, aquello que publicaron los medios informativos nunca se aclarará.

Porque uno de los pactos para que abdicara en favor de su hijo Felipe era que se le garantizara inmunidad de todas las golferías varias cuyos casos pudieran terminar en algún juzgado. Y claro, la primera en la frente. Las dos demandas de paternidad que le reclamaron una supuesta hija belga y un supuesto hijo catalán, Ingrid Sartiau y Albert Sola Jiménez, duermen en el baúl del olvido del Supremo, que ha tenido a bien archivar las causas sin obligar al Rey Juan Carlos a que se someta a la famosa prueba de ADN que a otros mortales, de sangre roja, que no azul, les obliga. 

El Rey Juan Carlos no para de hacer bussines. No para de viajar, más a encuentros en Mónaco, en Londres, que en países sudamericanos. Siempre dando sablazos, claro. Y quizá recuperando comisiones de sus gestiones en favor de ciertos empresarios. Pero ante la opinión pública española, ante la prensa internacional chirría lo de que se pasee por medio mundo como Rey Juan Carlos. Los de Uruguay se preguntaban que era entonces Felipe, si Juan Carlos era el Rey... Menudo quilombo, como dirían los argentinos.
(*) Periodista y editor de www.muyconfidencial.com

sábado, 21 de marzo de 2015

Iñaki Urdangarin, "enemigo número 1" de la Reina Letizia

MADRID.- La publicación 'Vanity Fair' desvela en un amplio reportaje dedicado a la Reina los secretos de la mala relación que desde el principio tuvieron Doña Letizia e Iñaki Urdangarin.

"Urdangarin siempre fue el enemigo número uno de Letizia, incluso antes de que estallara el caso Nóos. Ni el Rey ni las Infantas. Iñaki", revela una persona que conoce desde niña a la Reina en Vanity Fair.
Un íntimo de la pareja además, confirma que al principio existía una relación cordial, hasta que Letizia supo que Iñaki ponía a Felipe en contra de ella. Si antes la relación era fría, tras el caso Nóos se hizo insostenible, aseguran.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Condenados a pagar 380 euros por injuriar al Rey

MADRID.- La Audiencia Nacional ha condenado este miércoles al pago de sendas multas de 380 euros a dos jóvenes, un chico y una chica, por injuriar al Rey y a su familia con insultos y amenazas, uno a través de Twitter y la otra por portar una pancarta en la que se leía "muerte a los borbones" en una concentración republicana.

La condena les ha sido impuesta tras alcanzar ambos un acuerdo de conformidad con la Fiscalía, que ha decidido rebajar a 380 euros su petición inicial de 6.500 euros de multa para cada uno a cambio de que ambos reconocieran los hechos que se les imputaban en la vista que hoy se ha celebrado para cada uno ante el Juzgado Central de lo Penal de la Audiencia Nacional.
Según las conclusiones provisionales de la Fiscalía, uno de los acusados, José Javier P.L., se dedicó en el mes de mayo a difundir a través de su cuenta en Twitter, que entonces contaba con 172 seguidores, una serie de mensajes difamatorios, amenazantes y de mal gusto "con evidente menosprecio" al rey "a la institución y personas que encarna la Corona".
La otra acusada, Silvia M.N., se ha tenido que sentar en el banquillo por portar, el 2 de junio de 2014, una pancarta con el lema "muerte a los borbones" en el transcurso de una concentración de signo republicano en la plaza del Ayuntamiento del Boiro (La Coruña), mensaje que tuvo difusión al aparecer su imagen con la pancarta en medios de comunicación, lo que también permitió su identificación.

sábado, 14 de marzo de 2015

El rey recibe al nuevo comité ejecutivo de CEOE, la patronal española

MADRID.- El rey Felipe VI mantuvo una audiencia con los integrantes del comité ejecutivo de la patronal nacional CEOE. Durante el mismo, el máximo responsable de CEOE, Juan Rosell, ha presentado al monarca a los miembros de la nueva cúpula directiva.

Tras las recientes elecciones celebradas en la Confederación de Organizaciones Empresariales fueron designados los 54 integrantes de su Comité Ejecutivo, quienes han acudido a Zarzuela para reunirse de forma colectiva con el jefe del Estado, con Rosell a la cabeza.
La CEOE tiene cuatro vicepresidentes, que son los representantes de las federaciones de Madrid (CEIM), Juan Pablo Lázaro; Cataluña (Foment del Treball), Joaquím Gay de Montellà, y Comunidad Valenciana (Cierval), José Vicente González, además del de la Confederación de Pequeñas y Medianas Empresas (CEPYME), Antonio Garamendi, miembro nato del comité.
Los demás integrantes de su dirección son vocales elegidos por la Junta Directiva y también personas de reconocido prestigio. 
La renovación de los órganos de gobierno de la CEOE arrancó con unas muy disputadas elecciones internas celebradas el pasado 17 de noviembre, en las que Rosell consiguió revalidar la confianza de los empresarios para continuar al frente de la patronal.
Este viernes, en el Salón Magnolias de Zarzuela, don Felipe ha saludado en primer lugar al presidente de la confederación y, seguidamente, lo ha hecho con los demás integrantes del Comité Ejecutivo a medida que iban entrando, uno a uno, en la estancia. 
Una foto de familia con el jefe del Estado ha precedido a la reunión celebrada después, ya a puerta cerrada. Se trata del primer encuentro oficial que don Felipe mantiene como Rey con Rosell y los representantes de los empresarios.

viernes, 13 de marzo de 2015

Revisión médica del rey Juan Carlos en Vitoria por un especialista en cirugía artroscópica

VITORIA.- El Rey Juan Carlos se encuentra hoy en Vitoria en una visita privada y se ha sometido a una revisión médica practicada por un médico amigo suyo, el traumatólogo Mikel Sánchez, en el hospital Vithas San José, donde ha permanecido unas tres horas.

La Casa del Rey no ha confirmado ninguno de estos datos, al tratarse de actividades privadas, si bien fuentes sanitarias en Vitoria han indicado que la revisión efectuada por el traumatólogo ha puesto de relieve el buen estado de salud de don Juan Carlos.
A su salida del hospital, don Juan Carlos ha bajado la ventanilla del vehículo para saludar a los informadores gráficos presentes, con los que ha bromeado sobre cómo había mejorado el tiempo en Vitoria desde que había llegado a la ciudad, a mediodía.
El vitoriano Mikel Sánchez, que ha tratado a conocidos deportistas, entre ellos el tenista Rafa Nadal, es un especialista prestigioso en el campo de la traumatología y dirige actualmente la Unidad de Cirugía Artroscópica de este hospital.
El doctor Sánchez fue uno de los comensales con los que don Juan Carlos almorzó el pasado 7 de marzo en San Sebastián, en el restaurante Akelarre, dirigido por el chef Pedro Subijana.
También compartieron mesa y mantel con él otros médicos: un dermatólogo catalán, un dentista alavés y otro traumatólogo donostiarra.
La víspera, también en visita privada, el Rey Juan Carlos había estado en Vitoria, donde almorzó con el lehendakari, Iñigo Urkullu.
Fuentes de la Presidencia vasca explicaron que ambos comieron juntos como parte de un encuentro de cortesía que tenían pendiente desde que Don Juan Carlos asistió hace dos años en Vitoria a la Copa de Baloncesto.

jueves, 12 de marzo de 2015

García-Revenga demanda a Zarzuela por su despido

MADRID.- El que fuera durante más de 20 años asesor personal de las Infantas Elena y Cristina, Carlos García-Revenga, ha decidido recurrir la decisión de la Casa del Rey de poner fin a su relación laboral, han confirmado fuentes oficiales.

La institución anunció el pasado 18 de septiembre que prescindiría de los servicios de García-Revenga debido a que las Infantas Elena y Cristina ya no forman parte de la Familia Real desde la proclamación de su hermano, Felipe VI, como Rey.
Y estableció que la salida de Zarzuela del asesor personal de las Infantas se concretaría antes del 31 de diciembre de 2014.
Esta semana, el periodista Eduardo Inda ha avanzado en su blog que García-Revenga ha decidido demandar a la institución porque no ha recibido una indemnización por su salida de la Casa como cree que le corresponde.
Ante este conflicto laboral, la Casa del Rey dispone de un convenio con la Abogacía del Estado, que sería el órgano encargado de representar a la institución ante los tribunales en el primer contencioso de este tipo (al menos del que se haya tenido conocimiento público) entre un alto cargo de la institución y la Casa del Rey.
Desde la Casa del Rey, un portavoz se ha limitado a señalar que García-Revenga está "en su derecho" de iniciar las acciones que considere oportunas en relación a su salida de la institución y ha señalado que será la justicia la que determine en su momento quién tiene razón.
García-Revenga lleva trabajando para Zarzuela desde septiembre de 1993. Se le contrató exclusivamente, según la Casa del Rey, para asesorar a las Infantas Elena y Cristina en aquellas actividades relacionadas con su pertenencia a la Corona. Pero como las hermanas de Felipe VI dejaron de ser miembros de la Familia Real desde el día en que su hermano accedió el trono, sus servicios ya no eran necesarios.
Y es que el nuevo monarca ha decidido que, con carácter general, sus hermanas no desempeñen ninguna actividad institucional. Felipe VI no descarta encomendar alguna labor de representación a la Infanta Elena, pero en esos casos ella no cobrará por esos servicios.
A pesar de que a García-Revenga se le contrató exclusivamente para asesorar a las Infantas Elena y Cristina en aquellas actividades relacionadas con su pertenencia a la Corona, los e-mail entre él y el duque de Palma, Iñaki Urdangarin, que se han conocido en el marco del 'caso Nóos', revelaron que García-Revenga también asesoró a Urdangarin cuando éste inició sus aventuras empresariales.
De hecho, accedió a figurar durante 19 meses como tesorero del Instituto Nóos, fundación que presidió Urdangarin y que firmó millonarios contratos con las Administraciones balear y valenciana. La investigación judicial ha puesto en evidencia que esos fondos no se reinvirtieron en los fines que supuestamente perseguía la entidad, sino que presuntamente se desviaron a empresas privadas de Urdangarin y su socio Diego Torres.
García-Revenga declaró como imputado en la fase de instrucción del caso 'Nóos', pero el juez José Castro levantó posteriormente esa imputación, al no encontrar indicios delictivos en su conducta para continuar investigándole.
Antes de su declaración ante el magistrado, García-Revenga defendió en un comunicado su inocencia, aunque reconoció haber "podido mezclar" desde su cargo de asesor "gestiones propias" de su puesto "con otras relacionadas con actividades privadas".
Y justificaba este comportamiento por el hecho de que en estos 20 años había cultivado con las Infantas "una relación más estrecha que la estrictamente profesional".
"No pudiéndome negar, en razón de esta circunstancia, a prestar las ayudas que me solicitaban", añade.
Lo cierto es que García-Revenga solía acompañar a las Infantas no solo en sus actividades institucionales, sino también en numerosas actividades privadas y de ocio, como ha dejado constancia la prensa gráfica.

miércoles, 11 de marzo de 2015

El Tribunal Supremo archiva la demanda de paternidad contra el rey Juan Carlos

MADRID.- El Pleno de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha estimado el recurso del rey Juan Carlos, y desestimado el de la ciudadana belga Ingrid Jeanne Sartiau, contra el auto de admisión a trámite de la demanda de paternidad de esta última. En consecuencia, el tribunal ha acordado no admitir a trámite dicha demanda de paternidad. La decisión se ha adoptado por siete votos contra tres. 

Tres magistrados han anunciado un voto particular, entre ellos el hasta ahora ponente del caso, José Ramón Ferrándiz, por lo que el presidente de la Sala ha encargado la ponencia al siguiente magistrado en antigüedad, José Antonio Seijas.
La Fiscalía del Tribunal Supremo se opuso en su momento a la admisión a trámite de la demanda de paternidad interpuesta contra don Juan Carlos por Ingrid Sartiau y también entendía que no procedía solicitar que el rey emérito se sometiese a la prueba de ADN que solicitaba la parte demandante. 
La defensa de don Juan Carlos, primero, y la Fiscalía, después, se apoyaban en las contradicciones del abogado de la supuesta hija de don Juan Carlos y Liliane Sartiau, madre de la demandante, tras sus apariciones en los medios de comunicación.
El recurso del padre de Felipe VI también resaltaba la falta de datos sobre el lugar donde la pareja se habría conocido, aunque en posteriores declaraciones la supuesta hija dijo que fue en Marbella, y el desconocimiento del nombre del hotel de la Costa del Sol, donde, según reseña la ciudadana belga en el acta notarial, su madre mantuvo en diciembre de 1965 una relación sexual esporádica con el entonces príncipe Juan Carlos. En aquel momento, llevaba casado desde hacía tres años con doña Sofía y habían nacido sus dos hijas, las infantas Elena y Cristina.
El acta notarial que aportó la ciudadana belga en su demanda ante el Supremo también señala que su supuesto padre tenía 31 años, cuando en realidad tendría 27, ya que nació en 1968.
El escrito de la Fiscalía de la semana pasada es la respuesta al recurso que la demandante presentó, el mes pasado, tras no recibir respuesta a su solicitud de que don Juan Carlos se someta a un análisis de ADN. El fiscal, como ya expuso para oponerse a la tramitación del procedimiento, insistía en que el asunto no debía ir más allá porque la demanda no se acompaña del principio de prueba que establece el artículo 767.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, según el cual "en ningún caso se admitirá la demanda sobre determinación o impugnación de la filiación si con ella no se presenta un principio de prueba de los hechos en que se funde".
En enero la Sala de lo Civil del Supremo admitió a trámite la demanda al entender que concurrían los requisitos legales para ello y desestimó la demanda de Alberto Solá.

martes, 3 de marzo de 2015

El fiscal se opone a la prueba de ADN al Rey Juan Carlos

MADRID.- La Fiscalía del Tribunal Supremo se opone a la realización al Rey Juan Carlos de una prueba de ADN en un escrito en el que apoya el recurso presentado por los abogados del monarca contra la admisión a trámite de la demanda de paternidad de la ciudadana belga Ingrid Jeanne Sartiau. No es el momento procesal oportuno para realizar esta prueba anticipada, argumenta.

En el escrito presentado ante la Sala de lo Civil del alto tribunal, el Ministerio Público incide en los mismos argumentos que ya expuso para oponerse a la tramitación de este procedimiento, según han informado fuentes jurídicas. 
Así, el fiscal insiste en que el asunto no debe ir más allá porque la demanda no se acompaña del principio de prueba que establece el artículo 767.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil según el cual "en ningún caso se admitirá la demanda sobre determinación o impugnación de la filiación si con ella no se presenta un principio de prueba de los hechos en que se funde".
En su escrito, el fiscal incide en el "escaso caudal probatorio" contenido en la demanda de Sartiau y hace mención a su reciente aparición pública en un programa televisivo en el que esta mujer dio una versión diferente a la contenida en su demanda ante el Supremo. 
Insiste también la Fiscalía, según las mismas fuentes, que la demanda habla de unos hechos acaecidos hace más de 40 años sin apenas aportar dato concreto alguno que los certifique.
El pasado mes de enero la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo admitió a trámite la demanda al entender que concurrían los requisitos legales para ello, tras celebrar una reunión que se prolongó durante cuatro horas.
El alto tribunal había desestimado anteriormente otra demanda similar contra Juan Carlos de Borbón presentada por el catalán Alberto Solá, que aseguraba ser el primogénito de don Juan Carlos, y se acompañaba de una prueba de ADN con una "fiabilidad superior al 99,9 por ciento", según la demanda.

domingo, 1 de marzo de 2015

El ex rey Juan Carlos inicia el lunes una visita de tres días a Washington

WASHINGTON.- El ex rey Juan Carlos de España inicia este lunes una visita de tres días a Washington, donde mantendrá contactos en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y participará en la inauguración de un festival sobre la cultura ibérica.

Don Juan Carlos llegará a la capital estadounidense procedente de Uruguay, donde ayer asistió a la toma de posesión del nuevo presidente, Tabaré Vázquez.
Hoy lunes, el rey entregará el premio "Bernardo de Gálvez" al senador demócrata de origen cubano Bob Menéndez, por su contribución a la relación entre España y Estados Unidos.
La Fundación Consejo España-Estados Unidos concede anualmente el premio "Bernardo de Gálvez" -que toma el nombre del que fue gobernador español del estado de Luisiana a finales del siglo XVIII- a personas o instituciones de nacionalidad norteamericana que hayan impulsado la cooperación entre ambos países.
Don Juan Carlos tiene previsto pronunciar unas palabras durante el acto, que tendrá lugar en la residencia del embajador de España en EEUU, Ramón Gil-Casares.
Al día siguiente, mañana martes 3 de marzo, el rey presidirá en el Kennedy Center de Washington la inauguración del festival cultural "Iberian Suite: Global Arts Remix", que reúne a seiscientos artistas de 23 países para festejar la cultura ibérica.
Don Juan Carlos pronunciará un discurso al inicio del acto, consistente en un espectáculo musical seguido de una cena.
Los organizadores esperan a más de 260.000 espectadores para el festival, que tiene como principales atractivos a la bailaora Sara Baras, las vocalistas Concha Buika y Carmen Souza o el cantante de nuevo fado, Carminho.
También tendrá su sitio la literatura española, con escritores como Antonio Muñoz-Molina, Javier Cercas o Carlos Ruiz Zafón, y el teatro, tanto el de corte clásico como el contemporáneo, a través de las compañías Teatro de La Abadía o Ron Lalá.
La agenda del rey Juan Carlos concluye el miércoles, cuando asistirá a un almuerzo ofrecido por el presidente del BID, el colombiano Luis Alberto Moreno.
El BID es una institución creada en 1959 que busca impulsar el crecimiento económico y social de países de Latinoamérica en vías de desarrollo, de manera sostenible y con especial preocupación por luchar contra la pobreza y fomentar la igualdad social.

El rey Juan Carlos refuerza los lazos de España con Uruguay

MONTEVIDEO.- El rey Juan Carlos ha desarrollado desde ayer una intensa jornada de trabajo en Montevideo en la que reforzó los lazos de España con Uruguay, tanto desde los puntos de vista político y económico como social.

La agenda del monarca se inició a primera hora de la mañana de este sábado con una reunión, de una hora de duración, con Tabaré Vázquez, que hoy tomará posesión como presidente del Uruguay, en la que éste transmitió al rey Juan Carlos "su aprecio y cariño" por España, por él, por su hijo, el rey Felipe, y por su familia.
La reunión con Vázquez se desarrolló en un ambiente de extrema cordialidad y en ella ambos recordaron tiempos pasados y se refirieron a las situaciones inesperadas que muchas veces proporciona la vida.
"Enhorabuena de verdad, de corazón, que le transmito también en nombre de mi hijo, el Rey", dijo Don Juan Carlos a Tabaré Vázquez al ser recibido por el presidente electo, a la vez que le entregaba una carta personal de Felipe VI en la que le transmite sus buenos deseos para la nueva etapa presidencial que iniciará este domingo.
Tabaré Vázquez comunicó al rey Juan Carlos su "enorme alegría" y gratitud por desplazarse a Montevideo para esta ocasión, después de "tantos años" de conocerse "y haber trabajado en muchos temas juntos". 
Después de la reunión con el mandatario uruguayo, que ya desempeñó la presidencia del país entre 2005 y 2010, Don Juan Carlos protagonizó un emotivo acto en el que puso a Uruguay como ejemplo de convivencia democrática.
En él se rememoró el viaje que hizo en mayo 1983 a Uruguay, cuando este país sudamericano luchaba por salir de la dictadura, para dar un espaldarazo a los partidos democráticos, con cuyos dirigentes se reunió entonces en la embajada española, el mismo lugar en el que hoy se reencontró con muchos de ellos después de casi 32 años.
 "Uruguay es un excelente ejemplo en Iberoamérica de cómo es posible convivir democráticamente con las diferencias de puntos de vista sobre políticas concretas -afirmó el monarca-, pero manteniendo un compromiso con la vigencia de sus instituciones políticas y el mejoramiento de las condiciones de vida de sus ciudadanos".
Previamente, Don Juan Carlos se retrató con los asistentes a esta cita junto a una fotografía tomada, en el mismo lugar, el 22 de mayo de 1983 con los dirigentes democráticos, en un momento en el que el país todavía no había salido de la dictadura cívico-militar que en aquel entonces presidía el general Gregorio Álvarez.
Después participó con ellos en un almuerzo ofrecido por el embajador de España en Uruguay, Roberto Varela, al que no faltaron los expresidentes Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle, del Partido Colorado, que aparecen en la fotografía de 1983, y Luis Alberto Lacalle, del Partido Nacional. 
La actividad oficial de Don Juan Carlos terminó, a última hora de la tarde, con una audiencia real a la que asistieron representantes de las casas de la colectividad de las distintas comunidades autónomas españolas que operan en el Uruguay, donde están censados 67.000 españoles, de ellos el 85% de origen gallego.
Instituciones como la Asociación Española, la primera mutua creada en Iberoamérica, que acaba de cumplir 160 años; la Casa Galicia o el Hogar Español estuvieron también representadas en la audiencia, al igual que las empresas españolas Movistar, Banco Santander, BBVA, Viscofán y la Agencia EFE, así como la Cámara Española como aglutinadora de cerca de 90 empresas españolas presentes en el Uruguay.
Asistieron asimismo representantes de los partidos políticos, como el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y la secretara de Relaciones Internacionales, Carme Chacón, así como la presidenta del PP de Uruguay, Esperanza Romariz. Esta es la tercera vez que el Rey Juan Carlos visita el Uruguay, después de los viajes que realizó en 1983 y en noviembre de 2006 para asistir a la XVI Cumbre Iberoamericana, que se celebró en Montevideo. 
En esta ocasión encabeza la delegación española que hoy asistirá a la eremonia de transmisión del Mando Presidencial.

Toma de posesión

Tabaré Vázquez ha jurado este domingo su cargo como presidente de Uruguay en el que será su segundo mandato, ahora como sucesor de Jose Mujica, a quien ha descrito como un "referente" de su nuevo Gobierno.
"Me comprometo por mi honor a desempeñar lealmente el cargo que se me ha confiado y a guardar y defender la Constitución de la República", ha jurado Vázquez en un acto que ha contado con la presencia de varios líderes como la presidenta brasileña Dilma Rousseff y el rey Juan Carlos I de España.
"Hace exactamente diez años, desde este mismo lugar me dirigía a la Asamblea General del Poder Legislativo en ocasión de asumir la presidencia de la República Oriental del Uruguay. Hoy la vida me da una segunda oportunidad", ha dicho en la apertura de su discurso que siguió a su juramentación.
Antes de prestar juramento, Vázquez se dirigió a los medios para anunciar las líneas generales de su nuevo gobierno, basadas en la descentralización y el impulso de políticas públicas y sociales que se vinculan a la vivienda y la infraestructura. Sobre el futuro papel de Mujica, ahora senador, Vázquez le describió como "una figura importantísima en el contexto nacional e internacional". "Es inteligente (...) y será un punto de referencia de primer orden", señaló Vázquez en declaraciones recogidas por el diario uruguayo 'El País'.
El nuevo presidente de los uruguayos ganó en noviembre en segunda vuelta con un 56,5% de los votos, superando en 13 puntos a su oponente de centro, con la promesa de continuidad de las políticas sociales que caracterizaron a las dos anteriores gestiones de izquierda.
El nuevo presidente del país también deberá consolidar radicales medidas adoptadas por Mujica, que aprobó la legalización del aborto, el matrimonio gay, inició la regularización del consumo de la marihuana y recibió refugiados sirios y expresos de Guantánamo.
La producción y venta legal de marihuana, que fue aprobada hace un año atrapando la atención del mundo pero que ha tenido problemas de implementación, será uno de los asuntos que Mujica le heredará para su concreción.

sábado, 28 de febrero de 2015

El Rey Juan Carlos traslada su despacho al Palacio Real

MADRID.- La proclamación de Felipe VI trajo como consecuencia el paso a segundo plano del rey Juan Carlos. El despacho de trabajo en La Zarzuela cambió también de monarca. Y don Juan Carlos tomó entonces una decisión: trasladar su despacho al Palacio Real. 

Lo ha hecho por deseo expreso, para continuar con sus labores en un entorno en el que pueda recibir a autoridades sin inmiscuirse en las funciones que antes tenía pero que ahora corresponden a su hijo Felipe VI. Para mantenerse en ese segundo plano en el que desea y está tras su abdicación.
Una decisión que fue calificada como sensata por la Casa del Rey y que ahora se hace efectiva de manera plena. En el Palacio Real se han habilitado cuatro estancias: despacho, antedespacho, sala de espera y vestíbulo. 
Según Patrimonio Nacional, no ha sido necesario realizar ninguna inversión por su parte. Los 21.760,94 euros gastados en acondicionamiento de los espacios han salido de recursos propios.
Don Juan Carlos compartirá palacio con los más de un millón trescientos mil visitantes que cada año lo visitan.

jueves, 19 de febrero de 2015

Felipe VI cree que España y Portugal desempeñarán "un papel determinante en la construcción europea"

MADRID.- El Rey Felipe VI ha destacado hoy en La Coruña los avances de España y Portugal en el ámbito de la cooperación transfronteriza, en la que "fueron pioneros y hoy son líderes", y ha indicado que solo juntos conseguirán la fuerza que necesitan en un mundo globalizado para defender solidariamente y con eficacia sus señas de identidad.

"Para avanzar, para alcanzar mayor desarrollo, para superar las crisis debemos ser partícipes de un gran proyecto común como el que Europa representa, debemos creer en sus objetivos y trabajar por su mejora continua", ha indicado el Rey, quien ha asegurado no tener dudas de que ambos países desempeñarán "un papel determinante en el proceso de construcción europea".
Don Felipe y Doña Letizia han asistido hoy a la clausura de la XXIII asamblea general del Eixo Atlántico junto al presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, y que este año coincide con el 25º aniversario de la cooperación transfronteriza en Europa.
El Eixo Atlántico, que agrupa a las ciudades de la euroregión de Galicia-Norte de Portugal y representa a siete millones de ciudadanos, sigue siendo la entidad transfronteriza más antigua de Europa y el único sistema urbano organizado de una eurorregión europea.
El proyecto de integración europea ha aportado el mayor periodo de paz en el viejo continente, ha señalado el Rey, pero "tiene aún mucho camino que recorrer y una inmensa proyección".
Don Felipe ha recordado su reciente visita al presidente luso y su esposa, con quienes comparte una relación próxima y sólida, ha dicho, y a quienes España recibe hoy en La Coruña, en "la querida Galicia que evoca tantas cosas que nos unen a Portugal".
El Rey ha pronunciado parte de su discurso en portugués para manifestar que la condición ibérica común de España y Portugal los distingue del resto de Europa y del mundo, con desafíos semejantes, un carácter tenaz y su capacidad de luchar para seguir adelante.
Durante su intervención, don Felipe ha incidido en que la cooperación transfronteriza es un instrumento muy valioso porque la relación entre los dos países "no se hace solo desde los gobiernos", sino que se cimenta en los ciudadanos y el trabajo de sus poblaciones.
"Somos muy conscientes -dijo el Rey- de que determinadas medidas pueden favorecer la competitividad de este espacio del noroeste peninsular y constituir herramientas necesarias para contribuir al desarrollo de nuestros países y crear empleo, nuestra prioridad en estos momentos, especialmente por lo que respecta a nuestros jóvenes".
Ya en gallego, el Rey ha destacado el "proyecto ilusionante y necesario" que supone la cooperación transfronteriza y el trabajo de los tres galardonadas con las Medallas de Oro del Eixo Atlántico, que han recaído en tres personas clave en la cooperación entre España y Portugal en la última década.
Los distinguidos han sido José Palma Andrés, director de Cooperación en la Comisión Europea (CE) hasta hace dos meses; José Soeiro, presidente del Instituto Financeiro para o Desenvolvimento Regional y responsable de los fondos de cooperación entre España y Portugal; y Carlos Beltrán, vocal asesor del Ministerio de Hacienda para los fondos de cooperación hasta su jubilación hace dos años.
El presidente portugués ha subrayado la relación entre Galicia y su país, representativa de la relación entre España y Portugal y del proyecto europeo que ambos comparten.
A través de esta cooperación, los dos países aspiran a aproximarse de "manera tangible y consistente" a la Unión Europea, ha manifestado, con las infraestructuras, el transporte, las telecomunicaciones, el medioambiente o el turismo como ejes de intervención del Eixo Atlántico.

sábado, 14 de febrero de 2015

El Rey Juan Carlos presenta un recurso contra la admisión de la demanda de paternidad

MADRID.- El Rey Juan Carlos I ha presentado un recurso contra la admisión a trámite de la demanda de filiación interpuesta por Doña Ingrid Sartiau, según ha informado el Tribunal Supremo. La demandante, según ha confirmado el alto tribunal, también ha recurrido tras no recibir respuesta a su solicitud de que don Juan Carlos se realizara un análisis de ADN como prueba anticipada, aunque el Monarca emérito no está obligado a someterse a ella.

La defensa de don Juan Carlos se ha apoyado en las contradicciones del abogado de la supuesta hija de don Juan Carlos y de la propia Sartiau tras sus apariciones en los medios de comunicación. El recurso también resalta la falta de datos sobre el lugar donde la pareja se habría conocido y el desconocimiento del nombre del hotel de la Costa del Sol donde, según cuenta la belga en el acta notarial, su madre mantuvo en diciembre de 1965 una relación sexual esporádica con el entonces príncipe Juan Carlos.
El Supremo ha precisado que ahora se dará traslado de los recursos a la parte contraria y, en último lugar, al fiscal. Una vez que se presenten los informes de las partes la Sala resolverá, lo que no ocurrirá antes de veinte días.
El pasado mes de enero la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo admitió a trámite la demanda al entender que concurrían los requisitos legales para ello, tras celebrar una reunión que se prolongó durante cuatro horas. La petición avaló como principio de prueba un encuentro de Sartiau, de 48 años, con una persona que le aseguró que «era otro hijo biológico» del exjefe de Estado, nacido fuera del matrimonio con doña Sofía. La cita fue el 23 de marzo de 2014 en un popular restaurante de Madrid, 'Casa Lucio', situado en la calle Cava Baja del barrio de La Latina. Y el interlocutor, según recoge la demanda, «fue un tal don Felipe, que trabaja en La Zarzuela» y que le manifestó en esa comida que a ella se la consideraba hija del Rey.
Esta información fue confirmada a este periódico por el abogado de la demandante, Jaume Pararols, un día después de que el pleno de la Sala Civil del Supremo admitiera a trámite la demanda, el 14 de enero. El letrado confirmó ese encuentro en el restaurante 'Casa Lucio' con el citado «Felipe», a quien describió «como un hombre rubio, de 43 años, de 1,85 metros y ojos azules». Felipe VI tenía en esa fecha 46 años y mide 1,97 metros.
La sala también valoró como principio de prueba otro contacto de la demandante con una persona próxima a don Juan Carlos. Se trata de los correos electrónicos que Sartiau intercambió con José Guijarro Romanov de Clonard Borbón, primo lejano del Rey, en la que éste la reconocía como miembro de su familia. José Guijarro es el IX Conde de Clonard en España y príncipe Romanov, heredero del Zar Miguel II.

martes, 10 de febrero de 2015

El Rey se baja el sueldo un 20% y cobrará 234.204 euros

MADRID.-Felipe VI ha decidido disminuir un 20 por ciento la asignación para el jefe del Estado, de manera que percibirá 234.204 euros brutos en 2015, y asignar a su padre el 80 por ciento de esta cantidad, 187.356 euros, cifra superior a la de la Reina Letizia, que recibirá 128.808 euros.

Estos datos han sido facilitados este martes por la Casa del Rey, que publica en su web la distribución presupuestariade los 7.775.040 euros consignados en los Presupuestos Generales del Estado para esta institución, el mismo monto que en 2014, y que el Monarca distribuye libremente, de acuerdo con lo establecido en la Constitución.
La cantidad para doña Letizia supone un 55 por ciento de la de don Felipe y un 2,3 por ciento menos de lo que cobraba la Reina Sofía, quien ahora ingresará 105.396 euros anuales, que representan el 45 por ciento de lo recibido por el Rey.
Un portavoz de Zarzuela ha explicado que a la hora de fijar la disminución de la asignación de Felipe VI se han tenido en cuenta las cantidades que perciben los representantes de las altas instituciones españolas y también las de jefes de Estado extranjeros: las presidencias de Repúblicas representativas, como Alemania e Italia, y las cabezas de las Monarquías europeas.
De hecho, los cuatro miembros de la Familia Real española tendrán menor asignación en conjunto que otras familias reales europeas.
Para el caso del Rey Juan Carlos, se han observado las retribuciones de aquellos monarcas europeos que también han abdicado.
Del los 7,75 millones de euros presupuestados en 2015 para la institución, la Familia Real -de la que ya no forman parte las infantas Elena y Cristina- se lleva 655.764 euros, un 6,10 por ciento menos de lo que recibían sus miembros cuando reinaba don Juan Carlos.
Si en 2015 se presupuestaron 25.000 euros para doña Elena en concepto de gastos de representación, en el actual ejercicio ha desaparecido por completo esta partida, ya que desde junio la hermana mayor del Rey ya no desempeña actividades oficiales dentro de la Casa Real y si se le encarga alguna, será sin remuneración.
Al dejar de pertenecer la Infanta a la Familia Real, la institución se ha ahorrado 12.500 euros en el presupuesto de 2014.
También bajan en 2015, primer ejercicio íntegro bajo responsabilidad de Felipe VI, los gastos de personal, un 1,65 por ciento, al pasar de 3.870.000 euros a 3.806.170; y los gastos en bienes y servicios, que el año pasado fueron de 3.106.000 euros y que disminuyen un 4,48 por ciento hasta los 2.967.000 euros, según las mismas cifras.
Por el contrario, la Casa Real prevé un considerable aumento del fondo de contingencia, de 50.709 a 155.500 euros, y de las inversiones, que también suben de 50.000 euros a 190.606, en ambos casos para hacer frente a la modernización tecnológica de la institución, en la que está comprometido el nuevo Rey.
Además, el portavoz de Zarzuela ha explicado que don Felipe ha preferido disminuir las cantidades para la Familia Real y gastos de personal a fin de disponer de más recursos para dedicarlos a proyectos de innovación tecnológica y de modernización de las comunicaciones.
Las retribuciones para la Familia Real, determinadas por el propio Monarca, han ido disminuyendo, año tras año, desde 2011, cuando superaban los 800.000 euros.
De todo el dinero que este año dedicará Zarzuela a gastos de personal, el mayor montante, 2.520.000 euros, corresponde a "incentivos al rendimiento" dispuestos para "retribuir el excepcional rendimiento, la actividad y dedicación extraordinaria, el interés o iniciativa con que desempeñen sus funciones, o bien servicios prestados fuera de la jornada normal de trabajo".
Los altos cargos de la Casa Real supondrán un gasto de 712.000 euros, en tanto que los funcionarios comportarán 66.570 euros, y las cuotas, prestaciones y gastos sociales, esto es, las aportaciones a la Seguridad Social, serán de 392.800 euros en 2015.
La distribución de los casi tres millones de euros para bienes y servicios presume un aumento de los fondos para material y suministros, que llegarán a 2.011.000 euros, al tiempo que bajará la cantidad para viajes a 130.000 euros, y la de atenciones protocolarias, a 661.000 euros; se mantienen los arrendamientos en 125.000 euros y las reparaciones y mantenimiento en 40.000 euros.
Buena parte del material presupuestado corresponde al capítulo "empresas y profesionales", con 942.000 euros, un 59 por ciento correspondiente a la implantación de nuevas tecnologías.
El fondo de contingencia, dinero previsto para hacer frente a "necesidades inapelables de carácter no discrecional", será de 155.500 euros, y las inversiones para adquisiciones sumarán 190.606 euros.