viernes, 23 de marzo de 2018

Alfonso Guerra: "Es ingrato mandar al Rey al basurero por cazar un elefante"

SEVILLA.- Cuando Alfonso Guerra (Sevilla, 1940), llegó a la vicepresidencia del Gobierno en 1982, España era, en su opinión, un país gris tras 40 años de dictadura que él se propuso cambiar para que no la reconociera ni la madre que la parió. "Y lo logramos", asegura este destacado protagonista de la Transición que fue también vicesecretario general del PSOE desde 1979 hasta 1997.

Culto, estoico y enamorado de su ciudad, Guerra acude a esta entrevista con Epipress acompañado de un par de amigos de toda la vida, compañeros con los que luchó contra el franquismo antes de tomar la alternativa en política junto a Felipe González, otro amigo de juventud que no le entendió cuando quiso mover al PSOE a "posiciones más tibias".
La bruma gris regresa ahora a la España del siglo XXI azotada por la crisis económica y sobre todo por los independentismos, advierte al comparar sin tapujos a Carles Puigdemont con el golpista Antonio Tejero y al ironizar con las proclamas éticas de Jordi Pujol cuando ya tenía en sus cuentas el dinero robado a los catalanes.

A Alfonso Guerra, un voraz lector que disfruta ahora de "Mil y una muertes" de Sergio Ramírez, no le ha llegado aún la brisa fresca de los nuevos partidos, aunque palpa más sentido común en el discurso de Ciudadanos que en el de Podemos. "Los españoles echarán de menos el bipartidismo", vaticina este lúcido "dinosaurio" que ve espantado como se ha querido enviar al basurero histórico al Rey Juan Carlos I por haber ido a cazar un elefante a Botsuana olvidando que en 1981 frenó un golpe de Estado "que pudo tener consecuencias terribles" para este país.
Pregunta: ¿A qué se dedica ahora, don Alfonso?
Respuesta: A preocuparme por los derechos de la gente y de las personas cercanas. Doy conferencias, estudio y escribo.
P:¿Cómo ve usted la España de hoy?
R: La situación es compleja. España fue durante dos siglos un polvorín de enfrentamientos internos por la decadencia que se originó a partir del siglo XVI. En 1978 se recuperó la democracia y todos nos pusimos de acuerdo para salir de esa decadencia y buscar la prosperidad del país. Se logró pero últimamente todo ese consenso se ha venido abajo.

P: ¿Por qué?


R: La crisis económica de 2007 ha rebajado la calidad de la democracia. Esa crisis ha sido utilizada para reducir los derechos conquistados. Al mismo tiempo se está produciendo un proceso de desintegración impulsado por fuerzas políticas que pretenden el secesionismo no solo en Cataluña sino también en el País Vasco y hasta en Baleares. Pero además hay otros dos problemas a largo plazo de los que no se ocupa nadie.
P:¿Cuáles son esos dos problemas?


R: Hay un grave problema demográfico porque no tenemos población y otro de desertización que ya se ve claramente en el sur y será gravísimo en el futuro. De todas formas, España es muy fuerte. Ya decía Bismarck que es el país más fuerte del mundo porque los españoles llevan siglos intentando destruirlo y aún no lo han conseguido. En el siglo I un historiador de la Galia escribió sobre los españoles y dijo que era gente muy aguerrida que luchaba por todo y cuando no encontraba al enemigo fuera lo buscaba dentro.
P: ¿En qué ha quedado aquella pasada por la izquierda que usted decía que necesitaba este país cuando gobernaba UCD?


R: Dejó un legado muy importante. La España de 1992 no se parecía en nada a la de 1977. A otros países les costó hasta 100 años lograr el progreso que nosotros conseguimos en muy poco tiempo. Estoy muy orgulloso sobre todo de la equiparación que se hizo de la España rural y la urbana.

P:Así que ha visto satisfactoriamente cumplido su vaticinio de que con ustedes a España no la iba a conocer ni la madre que la parió.




R: Sí, las cosas empezaron a complicarse en 1996 con la llegada de la derecha al poder y ahora atravesamos una situación muy complicada.
P: ¿Por qué se ha convertido Cataluña en nuestro principal problema de hoy? ¿Qué se ha hecho tan mal?




R:Lo han hecho mal los nacionalistas independentistas. Cuando alguien comete un crimen no se le puede echar la culpa al vecino. Otra cosa es que hayan faltado elementos para evitar este problema.
P:¿Qué elementos echa en falta?




R: La Constitución carece de una cláusula de intangibilidad que sí tienen otras cartas magnas. Con esta cláusula se hubiese evitado que un grupo político nacionalista de Cataluña decidiese dar un golpe de Estado contra la Constitución. No tenemos instrumentos políticos para frenar estos actos pero afortunadamente la Justicia está haciendo su labor. No es la primera vez que los nacionalistas catalanes hacen esto. Lo intentaron en 1873, en 1931, en 1934 y ahora.
P: Pero PP y PSOE no han dudado en pactar con ellos en cuanto los han necesitado.




R: Y deberíamos estar más que escarmentados y desconfiar de ellos. Lo curioso es que ahora pretenden separarse del resto de España para enterrar las fechorías que han cometido. Esos que clamaban que España les robaba eran precisamente los que robaban a los catalanes.
P: Parece que el PNV no quiere quedarse atrás y reclama su derecho a decidir en una clara deriva soberanista. ¿Existe el riesgo de que el País Vasco siga la senda del independentismo catalán después del fracaso de Ibarretxe?




R: El riesgo existe. Afortunadamente el plan Ibarretxe fue despachado como debió de haberse despachado el catalán: en el Congreso. Los vascos lo hacen con más prudencia pero ese virus independentista se extiende y lo vemos ahora en Baleares que impulsa un nacionalismo identitario.
P: El presidente Urkullu gobierna con el apoyo del Partido Socialista de Euskadi. ¿No son el PSOE y el PP los que les vienen dando alas a los nacionalistas durante toda la Transición?




R: La responsabilidad, insisto, es de los independentistas. Eso sí, yo no soy partidario de que algunos nacionalismos cuenten con la aquiescencia del socialismo. Ciudadanos ha tenido una posición clara respecto al nacionalismo catalán y los ciudadanos no solo le están premiando en Cataluña sino en toda España.
P: ¿Por qué se ha roto el encanto de la Transición que parecía haber reconciliado por fin a los españoles después de la dictadura de Franco surgida de una brutal guerra civil?




R: Comenzó a romperse con la llegada de José María Aznar al Gobierno, sobre todo, durante su segunda legislatura. Él planteó de nuevo una situación de enfrentamiento basada en la falta de comunicación y en la negativa a negociar. Los parlamentarios no se hablaban entre ellos en el Congreso.
P: ¿A qué se debe la degradación política que estamos viviendo, fruto de la cual hasta el Rey Juan Carlos I ha tenido que abdicar?




R: El Rey salvó a España en 1981 de unas consecuencias que podrían haber sido terribles. La política es tan ingrata que después de eso se le ha querido mandar al basurero de la historia por ir a cazar un elefante en África. No lo entiendo. Vienen los agitadores estos, los llamados emergentes, que calientan a la gente y se cometen este tipo de injusticias.

P: El desprestigio de los dos grandes partidos, PP y PSOE, es enorme y el bipartidismo corre el riesgo de naufragar. ¿Por qué?






R: Ha habido una campaña reiterada por parte de los medios de comunicación y de algunos políticos contra el bipartidismo. Es una especie de suicidio colectivo. Cuanto más fragmentado está un Parlamento más difícil es gobernar. Los españoles acabarán echando de menos ese bipartidismo.
P:¿Traen realmente aire fresco Ciudadanos y Podemos?






R: A mí no me ha llegado aún esa brisa. Son dos partidos muy diferentes. Ciudadanos quiere ser de centro-derecha para arrebatar gran parte de la masa electoral del PP y lo está consiguiendo en cierta medida por su coherencia en Cataluña y porque creo que el ciclo político de Mariano Rajoy está ya terminado. Los otros pertenecen a esos grupos de gentes que quieren derribar todo lo que hay porque creen que debajo están los jardines del paraíso. La gente no debería dejarse engañar. Los grupos con una retórica de revolución tienen siempre una práctica de represión. La izquierda tiene que defender a las mayorías y proteger a las minorías, pero no privilegiarlas.
P: ¿Cómo explica usted que la corrupción entre con tanta facilidad en el PP y el PSOE en cuanto tocan poder?






R: La corrupción también salpica y mucho al nacionalismo y es lo que nos ha llevado a la situación actual. Hay que diferenciar entre la corrupción institucional que se ha dado en el PP y en lo que era CiU y la corrupción de ciertas personas de ciertos partidos que se hacen corruptas.

P: Oiga pero el PSOE también ha tenido sus casos de corrupción como el de Roldán, Filesa, Malesa, los ERES de Andalucía o José Ángel Fernández Villa en Asturias.








R: Esa no es corrupción institucional, se trata de personas que roban en una institución. La corrupción es muy difícil de combatir porque se ve cuando ya ha pasado. Habría además que combatir tanto al corrupto como al corruptor.
P: ¿Por qué el socialismo pierde músculo en Europa?








R: La caída del Muro de Berlín trajo muchas ventajas a la sociedad pero generó algunos problemas. El colapso de la Unión Soviética llevó a los Estados Unidos a pensar que ya no tenía que ejercer el liderazgo del mundo y fíjese que presidente tienen hoy los norteamericanos. Eso ha traído a Europa el freno a la integración europea, el auge de los nacionalismos identitarios, la inestabilidad política, el Brexit, la crisis económica y terrorismo. El pacto que se logró tras la II Guerra Mundial, el Estado del Bienestar, ya no es necesario según los poderosos. Todo eso ha generado que los partidos socialdemócratas tengan menos atractivo para la gente porque han pensado que los socialdemócratas tenían que aceptar las reglas del capitalismo no regulado.
P:¿Es ese el gran defecto de la socialdemocracia europea?








R: Sí porque los mercados han sido siempre respetados por todos los gobiernos pero cuando su poderío es tal que imponen condiciones a los estados yo creo que hay que intervenir y eso no se ha entendido. La crisis de 2007 se ha querido resolver con austeridad cuando lo que se tenía que haber hecho es lo contrario y ahí han perdido juego los socialdemócratas. Es un error estratégico histórico.

P:Parece que el populismo ha venido para quedarse. Más de la mitad de los votantes italianos acaban de dar su apoyo a partidos antisistema (La Liga y 5 Estrellas) que entre otras cosas coinciden en defender que las vacunaciones no sean obligatorias. ¿Por qué se han degradado tanto nuestras instituciones?










R: El populismo viene a través de esa falta de liderazgo social en el mundo. Aparece el egoísmo y el proteccionismo y los demagogos encuentran un perfecto caldo de cultivo para lanzar sus proclamas. Yo no creo que el populismo venga para quedarse, la gente verá que en esos movimientos solo hay destrucción. Siempre ha habido brotes de populismo y de nacionalismo que en el siglo pasado dieron lugar a dos guerras mundiales.
P: Iñigo Errejón acaba de proponer en el colegio parisino de Macron una corriente europea patriótica, popular, democrática, conservadora y de orden que aparque los clásicos manuales de la izquierda. ¿A qué le suena ese discurso en defensa de los de abajo para frenar los excesos de los de arriba?










R: No me suena a nada. En esa propuesta hay mucha lectura mal digerida.
P: ¿Han sido dignos sucesores de Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez?










R: La historia dirá. Felipe González cambió al país, Rodríguez Zapatero se centró más en la extensión de los derechos civiles y Sánchez no ha sido presidente.
P: ¿Cómo lleva lo que está ocurriendo en el PSOE, un partido cuyo secretario general ha vuelto con el apoyo de la militancia para ajustar cuentas con la vieja guardia que le había echado?










R: Se dice que ahora el PSOE sí es un partido de militantes, pero, ¿qué pasa con los que sufrieron la cárcel, el exilio o hasta la muerte? ¿No eran militantes esas personas? Lo más glorioso del PSOE es su pasado y es peligroso cualquier tipo de discurso de disrupción con ese pasado porque no conduce a nada. Los dirigentes tienen la responsabilidad de convencer y tomar decisiones y no pueden dejar que las tomen otros.
P: ¿Cómo se puede entender lo que es el PSOE de hoy que se proclama constitucionalista pero a la vez se alía con partidos proindependentistas o populistas en Barcelona, el País Vasco, Baleares o Valencia?










R: En teoría todos los partidos con los que está el PSOE dicen que son constitucionalistas aunque lo que defienden no coincida con las tesis constitucionalistas. En esos pactos están encerradas las ventajas y las contras de los pactos electorales.

P: ¿Es partidario de que la Constitución recoja que España es una nación de naciones o un Estado plurinacional como ha llegado a proponer Pedro Sánchez?












R: No. Eso solo lo recoge la Constitución de Bolivia con una definición terrible que no creo que sea el modelo a seguir. España en un sentido jurídicopolítico es una nación. Otra cosa es que tenga diferencias identitarias referidas a la cultura.
P: ¿Ya tiene claro por qué Felipe González llegó a perder la confianza y a cansarse de usted después de haberse comprometido mutuamente a un pacto de amistad de por vida que incluía cuidar de los hijos de ambos?












R: Hubo un proceso de gente de dentro y de fuera del partido para convencerle de que se quitase el obstáculo de los que, según ellos, impedíamos que el PSOE se moviera a posiciones más tibias. Y le convencieron. Yo le decía: "No vengas por mi camino pero tampoco por el de los otros".
P: ¿Ve posible recuperar la vieja amistad que les unió o cree que han emprendido vidas tan distintas que ya no tienen nada en común?












R: No hay nada roto, cada uno tiene su vida como todas las personas.
P: Volvamos a Cataluña. ¿Le parece acertada la aplicación que se está haciendo del artículo 155 de la Constitución?












R: Sí, pero creo que se hizo tarde, se convocaron las elecciones demasiado pronto y sin intervenir TV3, una televisión sectaria a todas luces.
P: ¿Cómo es el movimiento prefascista que según usted actúa en Cataluña?












R: Es la estrategia de unos grupos nacionalistas que llevan 35 años usando a los medios de comunicación, la educación y el dinero para un proyecto independentista y secesionista. Los medios de comunicación públicos y privados han lanzado mentira tras mentira para hipnotizar a un millón de personas a las que hay que deshipnotizar.
P: Se queja usted de las consecuencias de 35 años de los colegios bajo control nacionalista y de una TV3 sectaria. ¿Qué parte de responsabilidad tienen en ello los socialistas que incluso han llegado a gobernar la Generalitat y que tienen un grave problema interno con el prosoberanismo del PSC?












R: La actitud del PSC no ha sido firme y eso le ha costado electoralmente. La gente despechada por el nacionalismo es la mitad de los que viven en Cataluña y es la clase trabajadora a la que el PSC no ha sabido hablar con coherencia.
P: De hecho Nuria Parlón que aspiraba a liderar el PSC ya ha pedido la puesta en libertad de los presos independentistas, ¿Qué le parece esta petición?












R: Un error gravísimo. ¿Qué pediría Parlón para Alfonso Armada y compañía? Son todos golpistas y parece que si llevan la escarapela de derechas hay que condenarles pero si la que llevan es de izquierdas o nacionalista hay que absolverles. Va a ir mucha gente a la cárcel porque han dado un golpe de Estado y quien no quiera ver esto tiene un problema.
P: ¿Es entonces Puigdemont tan golpista como el exteniente coronel Tejero?












R: Exactamente igual.
P: ¿Qué reacción cabe ante el desplante y los consejos de la alcaldesa de Barcelona al Rey Felipe VI con motivo del Mobile World Congress de Barcelona?












R: Que la señora alcaldesa quiera dar recomendaciones al Rey me parece absurdo.
P: El PDeCAT y ERC han pactado una hoja de ruta con un reparto de cargos, recursos y control de la televisión pública para seguir adelante con el proceso independentista. ¿Qué no hace el Gobierno de Rajoy, y debería hacer, para frenarlos?












R: Yo no voy a decirle a Rajoy lo que tiene que hacer pero por lo menos debería de intentar parar esa hoja de ruta.

P:¿Cómo ve la disputa del presidente del Parlament catalán, Roger Torrent, con el Tribunal Supremo en la investidura del nuevo presidente de la Generalitat?
R: Esta gente es muy peligrosa pero no es tonta jurídicamente. Alguien le habrá soplado que eso no se puede hacer sin agotar el ciclo jurídico español. Lo único que quieren es perpetuarse en el poder para tapar sus vergüenzas y fechorías, que han sido muchas. Recuerdo a Jordi Pujol hablando de ética cuando ya tenía el dinero que había robado a los catalanes en sus cuentas.
P:¿Qué le sugiere el plan de los independentistas catalanes de vaciar las instituciones legítimas y crear en Bruselas un Consejo de la República y una Asamblea para la República?
R: Maduro. Están copiando a Maduro y a su régimen autoritario
P: ¿Qué le parecen a usted Pablo Iglesias e Iñigo Errejón y sus diferencias estratégicas o ideológicas?














R: Desinteresantes.
P: ¿Cómo recomendaría usted enfocar el pacto educativo para una reforma eficaz de la Educación en España?














R: El pacto por la Educación se intentó con Gabilondo de ministro y estuvo a punto de firmarse pero el PP hizo un servicio muy feo a la sociedad y se desmarcó. Ahora parece que ocurre a la inversa y no me tranquiliza nada. No podemos cambiar de plan de Educación cada vez que se cambia de ministro. Lo que hay que hacer es mejorar el plan vigente y dejar de copiar el modelo norteamericano porque no estamos en las mismas condiciones.
P: Felipe González ya ha dicho que no se siente representado por el actual proyecto del PSOE. ¿Y usted?














R: Mi modelo de partido es diferente. No comparto el nuevo reglamento del partido que quita el poder a los órganos intermedios para darlo a las bases. Yo creo en la democracia representativa y no en modelos que eligen al César que se queda sin contrapoder.
P: ¿Le parece grave que la dirección del PSOE no haya apoyado a Elena Valenciano para presidir el Grupo Socialista del Parlamento Europeo?














R: Este es un caso escandaloso de sectarismo. Primero dijeron que no a De Guindos porque había que apoyar a una mujer y cuando aparece la señora Valenciano es su propio partido el que le dice que no.

P: Señor Guerra. ¿Por qué el presidente de Asturias, Javier Fernández, cuya imagen se agrandó al frente de la gestora que destituyó a Sánchez está teniendo un final tan amargo en su tierra, donde el Soma-UGT y los sanchistas no se paran en barras para desautorizarle en cuento tienen la menor ocasión?
















R: Javier Fernández es uno de los grandes socialistas europeos que quedan en el mundo. Es cabal, íntegro, inteligente y con una capacidad extraordinaria para entender lo que pasa. Que no le sepan apreciar en sus filas me llena de tristeza. Le aprecio y le admiro y que haya gente que le ponga palos en las ruedas es incomprensible y se pagará a la larga.
P: ¿Qué le sugiere la decisión del sanchismo que ahora controla la Federación Socialista Asturiana de oficializar el bable?
















R: Insisto en que me parece bien proteger a las minorías pero no privilegiarlas. Una cosa es proteger el bable y otra darle el rango de lengua oficial. Así comienzan los nacionalismos identitarios.

P: ¿Ha pensado que quizá las nuevas generaciones le ven como veían ustedes a aquellos dinosaurios del franquismo cuando eran jóvenes?


















R: Es que yo soy un dinosaurio porque empecé en política muy joven hace ya 60 años. Pero tengo más lucidez que muchos jóvenes de 30. El que es idiota a los 70 años ya lo era a los 17. La generación actual está mejor formada que la mía pero fíjese que pocos quieren entrar en política. Por ejemplo, en 1978 los mejores de la sociedad fueron a la política.
P: Entre Pablo Iglesias y Albert Rivera, ¿con cuál se queda?


















R: Conmigo mismo.
P: ¿Le han ofrecido volver al ruedo político?


















R: Alguna vez pero la verdad es que no tengo ninguna melancolía de aquella época. Mi vocación no era la política a la que llegué combatiendo la dictadura de Franco. A mí me gusta el teatro, la lectura, la poesía, la música y vivir en Sevilla.









Felipe VI, el rey más protegido de Europa

MADRID.- El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha sido contundente. Los reyes y jefes de Estado no merecen mayor protección frente a las críticas e insultos que cualquier otro ciudadano. Es más, la lógica democrática dicta que debe ser más bien al contrario: los ciudadanos (sean reyes o no) que ocupan las instituciones de todos deben estar más expuestos a la crítica, según recoge Público. 

Y la crítica política, afortunada o desafortunadamente, no siempre es correcta. A veces es agresiva. Zafia. Maleducada. Hiriente. En otras ocasiones, incluso, la crítica se manifiesta en forma de hoguera. Pero, sea como sea, es crítica política y, por tanto, se debe permitir.  A España, concretamente, el TEDH se lo ha dicho en dos ocasiones con sendas sentencias condenatorias contra el Estado. La primera en el caso de Otegi, que fue condenado por decir que el rey Juan Carlos era "el jefe de los torturadores". 
La segunda, en el caso de los dos jóvenes de Girona que quemaron una foto de los reyes Juan Carlos y Sofía durante una protesta. En las dos ocasiones la justicia europea explicó a España que la crítica política no se puede censurar con este delito. 
La misma lógica se aplica con el resto de instituciones del Estado y símbolos, tales como el himno o la bandera. El Comité de Derechos Humanos de la ONU, entre otros muchos, han señalado que los estados no deberían prohibir la crítica a las instituciones, como el Ejército o la Policía, y que deplora la existencia del delito de "difamación del Estado" o el ultraje a sus símbolos.
Todos estos delitos, sin embargo, siguen presentes en el Código Penal español. Tanto el de injurias a la Corona (con las recientes condenas a los raperos Hasel y Valtonyc) como el de injurias a las instituciones del Estado (por el que también fue condenado Hasel) o ultraje a España, por el que Santiago Espot fue sentenciado a pagar 7.200 euros euros por haber impulsado la pitada al himno de España en la final de la Copa del rey. 
La lista es aún más larga. A estas sentencias habría que añadir la condena contra El Jueves por su ya célebre portada con los entonces príncipes Felipe y Letizia, o las condenas contra el que fuera alcalde de Puerto Real por decir que al rey es “hijo de crápula” o contra el coronel Martínez-Inglés. También en los años 80 se produjeron condenas contra dos ciudadanos vascos que publicaron un artículo dudando del papel del monarca Juan Carlos I en el golpe de Estado del 23-F.
¿Pero somos los únicos países europeos que ignoramos las recomendaciones del TEDH y de las organizaciones supranacionales especializadas en Derechos Humanos? ¿Es España una excepción dentro de los principales países de la Unión Europea con los que nos gusta compararnos? ¿Es España el único país que sobreprotege al jefe del Estado?
La respuesta a estas preguntas es complicada y tiene dos vertientes. Por un lado, hay que analizar los diferentes códigos penales de los países de la Unión Europea y comprobar si el delito de injurias a la Corona o a la jefatura del Estado todavía existe o si ha sido eliminado, como en el caso de Francia. 
Por otro lado, hay que analizar la parte práctica: cómo se interpreta y se aplica este delito en el resto de países.  Es decir, si es un delito activo o en desuso y si se usa para perseguir la crítica política o, por contra, solo para perseguir los ataques a la vida íntima de los jefes de Estado, sean reyes o no.
Por partes. El estudio Leyes de difamación e insultos en la región OSCE, elaborado por el Comisionado de la OSCE para la libertad de prensa y facilitado a Público por la PDLI, refleja cómo los reinos de Bélgica, Dinamarca, Suecia y Holanda, junto con el de España, mantienen en sus legislaciones el delito de lesa majestad. Sin embargo, ninguno de estos reinos tiene un nivel de condenas por delitos de lesa majestad, en los últimos años, al nivel del de España. 
"El problema en España no es la existencia del delito de injurias a la Corona en sí mismo. El problema es que se está utilizando, tal y como nos ha dicho el TEDH, para perseguir la crítica política. El delito puede existir sin contradecir las sentencias europeas si solo se utilizara para perseguir los insultos o ataques dirigidos contra la vida íntima del rey. Es decir, los reyes o jefes de Estado deben tener los mismos derechos que todos los ciudadanos a defender su honor, pero no más", explica a Público el exletrado del Constitucional Joaquín Urías
El análisis del informe de la OSCE permite concluir que España, a pesar de tener una de las penas más bajas por el delito de injurias a la Corona, es de los países de la Unión Europea, si no el que más, que más persigue y castiga por los ataques contra la jefatura del Estado. Para alcanzar esta conclusión es necesario realizar un repaso, país por país, tanto de las legislaciones vigentes como de la aplicación e interpretación del delito de lesa majestad. Este análisis se realizará en primer lugar de las monarquías y, posteriormente, de las diferentes repúblicas. 
Los reinos de Suecia y Dinamarca recogen su Código Penal penas más altas que las de España. En Suecia, este delito tiene un castigo potencial de hasta seis años de prisión. En Dinamarca, cuatro. Sin embargo, como es apreciable en el informe de la OSCE, no se ha registrado en los últimos años ningún procedimiento judicial por este delito. En el caso de Gran Bretaña, por su parte, no hay ninguna ley que proteja el honor de la Corona de manera especial y tampoco se ha registrado ningún procedimiento judicial por este delito.
Por último, quedaría por analizar el caso de los reinos de Holanda y Bélgica. Los dos recogen en su Código Penal artículos que prohíben las ofensas a la Monarquía. En el caso de Bélgica, la ofensa hacia el monarca y la familia real y el insulto público al rey está castigo con penas de seis meses a tres años de y una multa. Si el insulto se dirige a cualquier otra persona de la familia real la pena desciende de tres meses a dos años de prisión, más la correspondiente multa. 
No obstante, no se ha registrado ninguna condena en el país por este delito. Eso sí, tal y como informa Alexandre Mato en CTXT, la Casa Real belga sí acudió al Consejo de deontología periodística del país para protestar por un libro que versaba sobre presuntas infidelidades en el matrimonio real y la supuesta homosexualidad del entonces Príncipe Felipe. El Consejo resolvió que el periodista había recurrido a insinuaciones y abusado de la práctica del off the record. No hubo multa ni proceso judicial.
El caso de Holanda es diferente. Tras España, posiblemente sea el país de las democracias occidentales que más uso ha hecho de este delito, aunque la cuantía de las multas y castigos no es comparable. En 2007 un hombre sin hogar fue multado con 400 euros por decir que la reina era "una puta". Una semana después, un periodista acudió a una rueda de prensa con una camiseta que rezaba 'La reina Beatriz es una puta'. El periodista fue arrestado, aunque finalmente no fue acusado de ningún delito.
El editor de la revista Spunk, a la que pertenecía el periodista, explicó que la intención era denunciar la condena que se había producido una semana antes. El último caso de este tipo que se vivió en el reino holandés fue cuando el activista Abulkasim al-Jaberi dijo en una manifestación de 2014 lo siguiente: “¡Que se joda el Rey! ¡Que se joda la Casa Real”, tal y como recoge el informe de la OSCE. No obstante, la causa fue archivada poco tiempo después.
El análisis comparado de las legislaciones y condenas por delitos contra el honor de los monarcas, por tanto, tumba el argumento habitual de que España no se sale de la normalidad europea dictando condenas por el delito de injurias a la Corona. España, tal y como se refleja, es el país que más está condenado por este delito en las monarquías de la Unión Europea. 
"La reciente sentencia del TEDH pone en evidencia que la existencia de este tipo penal en España no es el único problema en España. También lo es cómo se está aplicando: por su uso desproporcionado (fuera de los parámetros de las Naciones Unidas) por parte de la Fiscalía y por una posterior interpretación de los tribunales ajena a los estándares internacionales de Derechos Humanos. 
Así lo entendió también el magistrado del Constitucional que emitió un voto particular en el caso de la quema de la foto de los reyes", explica a Público Yolanda Quintana, portavoz de la PDLI, que considera que el tipo penal de las injurias a la Corona es una "amenaza" tanto "real como latente" contra un derecho fundamental como es "la libertad de expresión". "Por ello pedimos que este delito sea eliminado del Código Penal esta misma legislatura", sentencia. 

Las repúblicas de nuestro entorno

La protección de los jefes de Estado no es una particularidad de las monarquías. También sucede en las repúblicas. De hecho, en nuestro entorno, los estados de Alemania, Grecia, Italia, Malta, Polonia, Portugal y Eslovenia mantienen una ley especial que castiga las injurias y las difamaciones contra los jefes de Estado.
La gran excepción, en este caso, sería la República de Francia, que eliminó en 2013 el artículo de la Ley sobre libertad de prensa, de 1881, que penaba las ofensas al presidente de la República con una multa máxima de 45.000 euros. 
Antes, en el año 2000, el país galo había eliminado las penas de prisión por delitos relacionados con las injurias y la difamación. Sin embargo, la eliminación de la sobreprotección del jefe del Estado no es total, ya que el presidente de la República se encuentra entre la lista de funcionarios públicos que goza de una mayor protección contra las injurias y la difamación que el resto de ciudadanos (artículo 30 y 31 de la Ley sobre Libertad de prensa de 1881).  
La última vez que el país galo vivió un caso de este tipo fue en el año 2008, tal y como muestra el informe de la OSCE facilitado por la PDLI. El militante socialista Hervé Eon fue condenado a pagar 30 euros por sostener una pancarta en la que podía leerse “Cállate, pobre cabrón”. El TEDH condenó a Francia por vulnerar la libertad de expresión de este militante socialista y la Asamblea francesa actuó rápido para eliminar de la Ley de libertad de prensa este delito. 
En Alemania, por su parte, la difamación del presidente de la República está castigado con penas de tres meses a cinco años de prisión, pero el delito está prácticamente en desuso. El informe de la OSCE recoge que los enjuiciamientos por difamación del presidente son "raros" aunque no "desconocidos". Así, también cabe destacar que para poder iniciar un procedimiento judicial por este delito es necesaria la aprobación del presidente.
La última vez que ocurrió un caso similar fue en 2011 cuando el presidente Christian Wulff otorgó permiso para que se juzgara a un bloguero que había realizado un montaje en el que la esposa del ahora expresidente aparecía realizando el saludo nazi. Finalmente, Wulff retiró el permiso y el caso fue archivado. "Entre 1990 y 2004, por ejemplo, el permiso para juzgar se otorgó en dos ocasiones", recoge el informe.
Un caso más llamativo en Alemania, aunque se sale de los márgenes de este texto, es la petición que presentó el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, en 2016 para que Alemania iniciara un procedimiento judicial contra el presentador de televisión y humorista Jan Böhmermann por el delito de injurias contra un jefe de Estado extranjero, un delito inexistente en España. 
Un mes después de la solicitud, Merkel anunció que autorizaba el procedimiento, aunque también anunció el procedimiento para retirar ese artículo del Código Penal. Poco tiempo después, la Fiscalía alemana anunció que archivaba la causa contra Böhmermann ya que el poema denunciado estaba protegido por "la libertad artística".

Condenas aisladas

En el caso de Italia, el artículo 278 del Código Penal establece penas de entre uno y cinco años de prisión por "ofender el honor o prestigio del presidente de Italia". Sin embargo, las condenas por este delito son más bien raras de encontrar. 
El informe de la OSCE no recoge ninguna, mientras que el periodista Pierluigi Morena, en CTXT, se hace eco de una condena a 18 meses de prisión al político de la Liga Norte Umberto Bossi por decir que Giorgio Napolitano, hoy ya expresidente de la república italiana, era un "terùn", es decir, un garrulo del sur, mientras hacía el gesto de los cuernos con la mano.
Portugal castiga el insulto o la difamación contra el presidente con la pena de tres meses de prisión o una multa, aunque si el delito se ha cometido con publicidad el castigo asciende a entre seis meses y tres años de prisión. El informe de la OSCE no recoge ninguna condena por este tipo penal, aunque sí llama poderosamente la atención el alto número de condenas por difamación de funcionarios públicos o políticos. 
Por último, cabe destacar el caso de Grecia. La república helena castiga los insultos al jefe del Estado con hasta tres meses de prisión y autoriza la incautación de publicaciones que contienen insultos al presidente de Grecia. Mientras que la difamación, el insulto y la injuria está penada en Eslovenia con un máximo de un año de prisión. El informe de la OSCE no recoge ningún caso específico de personas condenas por insultar al jefe del Estado en estos países.

domingo, 18 de marzo de 2018

Felipe VI disfruta de un día de esquí en Formigal

HUESCA.- Felipe VI ha pasado el fin de semana esquiando en la estación de Aramón Formigal-Panticosa. Se trata de una visita privada junto a varios amigos con los que está disfrutando de la nieve recién caída y del esquí, un deporte que ha practicado desde niño.

La estación no es desconocida para Felipe VI, ya que esta no es su primera visita a las pistas de Formigal, en concreto, en enero de 2014 ya estuvo en la estación, según ha informado el Grupo Aramón.
Lo acompaña en pistas el director general de Aramón, Antonio Gericó, quien ha mostrado la satisfacción porque Felipe VI sea un apasionado de la nieve y porque haya elegido Formigal para disfrutar del esquí y de las "espectaculares condiciones" en las que se encuentran las estaciones, con más de 260 kilómetros, 2,5 metros de espesor y calidad polvo.

jueves, 15 de marzo de 2018

Queman fotos del Rey en Banyoles para celebrar la sentencia de Estrasburgo

GERONA.- Un centenar de personas se congregaron el pasado martes por la noche en Banyoles para quemar diversas fotos del Rey y celebrar así que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos haya determinado en una sentencia que este acto entra dentro del ámbito de la libertad de expresión.

Bajo el lema “Yo también quemo la corona española”, los participantes, convocados por entidades independentistas de la comarca del Pla de l’Estany, se concentraron frente al ayuntamiento de la localidad y habrían hecho un brindis por la sentencia del tribunal de Estrasburgo.
En su sentencia, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos revoca la condena impuesta por los tribunales españoles a Enric Stern y a Jaume Roura, de una multa de 2.700 euros a cada uno, por un delito de injurias a la Corona, por haber quemado en Gerona en 2007 una foto gigante de los Reyes.
Precisamente, en el acto de este martes en Banyoles ha estado presente Jaume Roura, vecino de la población, que ha agradecido el apoyo recibido en este tiempo y ha indicado que la sentencia demuestra que el Estado español “vulnera derechos fundamentales”.

miércoles, 14 de marzo de 2018

El Congreso rechaza despenalizar las injurias a la Corona

MADRID.- El PP, el PSOE y Ciudadanos han rechazado este martes en el Pleno del Congreso la tramitación de una proposición de ley planteada por Esquerra Republicana (ERC) para despenalizar las injurias a la Corona y la quema de banderas.

El debate, en ocasiones bronco, de esta iniciativa ha tenido lugar tan sólo unas horas después de conocerse la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que ha condenado a España a indemnizar a dos jóvenes catalanes que fueron condenados hace ahora 11 años por quemar una foto de los Reyes por considerar que se vulneró su libertad de expresión.
Sobre esa sentencia se ha basado buena parte de la intervención del portavoz adjunto de ERC, Gabriel Rufián, quien ha querido dejar claro que los hechos condenados en su día por la Audiencia Nacional --con una pena de prisión de 15 años que después fue sustituida por una multa de 2.700 euros-- no fueron un ataque personal al Jefe del Estado, sino "una expresión simbólica de la crítica política legítima".
 "No es odio, es libertad de expresión", ha apostillado, incidiendo en que el Código Penal "impuesto" a ambos jóvenes catalanes constituye "una injerencia injustificada" a su libertad de expresión.
El independentista catalán ha denunciado que la legislación española y la jurisprudencia "en muchos casos no hacen justicia, sino maccarthismo", ha apuntado que las "verdaderas injurias" a la patria son pagar con dinero público el rescate de los bancos o la indemnización a las empresas promotoras del almacén de gas Castor y se ha dirigido en concreto a los socialistas, claves para que iniciativa hubiera sido admitida a trámite, para pedirles que "salgan del bloque del 155" acercando más a España a Estrasburgo que a Ankara.

Prevalece siempre la libertad de expresión

La propuesta de los independentistas catalanes ha sido avalada por Unidos Podemos, PNV, PDeCAT, Compromís y Bildu, quienes han coincidido en apuntar que no se debería penalizar estas conductas por muy despiadadas que puedan ser porque la libertad de expresión debe prevalecer sobre la censura.
En nombre de Unidos Podemos el secretario tercero de la Mesa del Congreso y diputado de En Comú, Marcelo Expósito, ha apuntado que la sentencia de Estrasburgo arroja "serias dudas" sobre aspectos de la legislación española que, a su juicio, imponen una especie de "Estado de excepción" contra la libertad de expresión.
Y ha defendido que si de verdad el Rey o cualquier otro cargo público o representante democrático quieren ganarse su legitimidad, deben seguir el ejemplo de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, quien en su día, cuando un académico de la RAE sugirió que debería estar "sirviendo en un puesto de pescado", en lugar de acudir a la Audiencia Nacional a denunciarlo, se fue a un mercado.
Desde el PNV, Mikel Legarda ha subrayado que es más importante proteger la libertad de expresión que la dignidad del Estado y sus comunidades. "No se debe privar a la ciudadanía de hacer una crítica, por muy fiera y despiadada que sea a las altas instituciones del Estado porque, en caso de conflicto, siempre debe prevalecer la democracia", ha dicho.
En el PDeCAT, Feliu Joan Guillaumes ha señalado que "nunca" la quema de un retrato del Rey puede ser asimilada al "odio" ni ser considerada por la vía penal y ha llamado a acabar con el "anacronismo de odio" hacia la Corona que existe en el Código Penal española, a no hacer el "ridículo", sobre todo tras la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y a "aceptar la realidad como es".

Compromís parasafrea la canción de Valtonyc

De su lado, la representante de Compromís, Marta Sorlí, ha lamentado que haya más censura ahora, en 2018, que en los años 80 y 90, décadas en las que algunos grupos, como La Polla Records, escribían duras críticas contra la Monarquía en sus canciones, y ha cargado contra los partidos de la derecha, para los que, según ha denunciado, la Corona, las calles con nombres de líderes franquistas y las agresiones de la ultraderecha son "intocables".
Durante su intervención, Sorlí ha parafraseado una canción del rapero Valtonyc por la que fue condenado por injurias a la Corona -- "Los derechos humanos se los pasan por los cojones"--, que ha llevado a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, a ordenar la retirada de esa expresión del Diario de Sesiones.
No obstante, la iniciativa de los separatistas catalanes ha chocado con las críticas del PP, el PSOE y Ciudadanos, pero también de UPN y Foro Asturias, cuyos diputados echarán por tierra la pretensión de que las injurias al Rey dejen de ser un delito tipificado en el Código Penal.
El PP, por boca de su diputada Silvia Balmaña, ha acusado a los de Joan Tardà de "demagogia" y de pretender derogar tipos penales sin "ningún rigor ni conocimiento jurídico" y de llevar a la Cámara Baja un debate "esperpéntico".
"Lo que tienen es un absoluto desprecio a las normas jurídicas y un enorme desconocimiento de las sentencias y su interpretación", ha señalado, para recalcar que la sentencia del Tribunal de Estrasburgo no invalida los tipos penales que le sirven de fundamento.

Quieren convalidar una forma de violencia

En representación del PSOE, el diputado José Andrés Torres Mora ha remarcado que en España no sólo se puede criticar los "errores" del Rey sino la forma monárquica de la Jefatura del Estado y hacer proselitismo en favor de la República para criticar que, con su iniciativa, ERC no busca despenalizar la crítica política, sino "convalidar" una forma de violencia.
Además, ha aconsejado a los separatistas catalanes que el republicanismo que predican no debería confundir la democracia con "la tiranía de la mayoría", como hicieron, según les ha recordado, el pasado 6 de septiembre en el Parlament.
"Hace tiempo que los buenos socialistas comprendimos que ser antifascista no te convierte necesariamente en un demócrata y que ser antimonárquico no es lo mismo que ser republicano", ha concluido.
Por su parte, el secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, ha acusado a los separatistas catalanes de pretender legislar "en beneficio propio", es decir, para despenalizar actuaciones que sólo ellos "protagonizan" para "desarmar" la legislación española frente a quienes pretenden "pisotearla".
En la misma línea se han expresado los diputados de Unión del Pueblo Navarro (UPN) Carlos Salvador y el de Foro Asturias, Isidro Martínez Oblanca, quienes consideran que la libertad de expresión no puede ser un derecho "sin límites" y quienes han restregado a ERC que en su día Cataluña recurriera por ultraje a la senyera tras el asalto en 2013 al centro cultural Blanquerna por parte de un grupo de ultras.

jueves, 8 de marzo de 2018

La figura de Felipe VI: respaldo masivo en el centro-derecha y grietas en la izquierda

 ¿Cómo valora la actuación del Rey Felipe VI desde que accedió a la Corona?
Muy buena
19,3%
Buena
40,3%
Ni buena ni mala
10%
Mala
11,3%
Muy mala
15,2%

MADRID.- La proclamación de Felipe VI en junio de 2014 supuso una nueva etapa para la Jefatura del Estado en un momento de grandes desafíos para el país — con la irrupción de los nuevos partidos políticos y la crisis de Cataluña— y en pleno desgaste de la institución a raíz del caso Nòos y otros escándalos como el de Botsuana. 

La abdicación llegó en un momento acertado y el nuevo Rey se comprometió con una "monarquía renovada para un tiempo nuevo", introduciendo giros en el funcionamiento diario e institucional de la Corona desde el primer momento. 

Calcular la percepción de los ciudadanos sobre estas novedades no es tarea sencilla debido a la falta de estudios sociológicos. La última vez que el CIS preguntó al respecto fue en abril de 2015, poco tiempo después de la proclamación de don Felipe. 

Sin embargo, esta primera oleada del PanelConfidencial también ha tenido en cuenta esta posible inquietud. Y la primera conclusión es que casi el 60% de los encuestados considera que la actuación del Rey ha sido buena desde que accedió al trono, frente al 26,5% que opina todo lo contrario.

La encuesta, elaborada por el Instituto IMOP entre el 22 y el 27 de febrero sobre una muestra de 1.402 entrevistas, se publica en este diario y ha indagado en cuestiones de agenda pública más allá de la intención de voto y la percepción de los ciudadanos sobre los partidos políticos. 

Otra de las conclusiones más evidentes es que existe una opinión muy discriminada según la opción política con la que se identifican los entrevistados. Los más críticos con la labor desempeñada por Felipe VI son los votantes de Unidos Podemos: un 34,4% afirma tener una opinión "muy mala" del monarca y un 25,3% asegura que es "mala". 

Es decir, casi el 60% de los afines a Pablo Iglesias tienen en mala consideración al jefe del Estado, frente a un 23% que asegura tener un concepto "bueno o muy bueno" del Rey desde que llegó al trono.

Una realidad muy distinta a la de los votantes de PP y Ciudadanos. De los primeros, un 90% valora bien o muy bien al monarca y, de los segundos, lo hace el 80%. También los socialistas se muestran en esta linea, aunque en menor medida: el 66,4% de los que afirman haber votado a Pedro Sánchez el 26-J hace una buena valoración de Felipe VI y, el 19%, la hace negativa.

Más allá de la evaluación concreta sobre el Rey desde 2014, el panel político también plantea la cuestión de si la monarquía se ha fortalecido o debilitado desde la sucesión del rey Juan Carlos I. En concreto, el 49,5% de los encuestados asegura que la institución goza de mejor salud tras la llegada de Felipe VI, mientras que el 31,9% considera que es más débil. 

Los datos muestran cómo en prácticamente todas las franjas de edad son más los encuestados que ven la institución fortalecida: entre los más jóvenes (de 18 a 24 años) el 48% así lo piensa frente el 36% que la ve debilitada y, entre los mayores de 64 años, el 59,4% también nota mejorías en la jefatura del Estado. 

El único intervalo crítico con la evolución es el que oscila entre los 25 y 34 años, que registra casi un empate: el 41,1% ve la monarquía fortalecida de la mano de don Felipe, frente al 42,5% que la ve más desgastada.

Con respecto a las opciones políticas, el respaldo de los votantes de PP y Ciudadanos vuelve a ser el más importante: casi el 68% en el primer caso y el 69% en el segundo; mientras que de los socialistas preguntados un 47% también considera que la institución se ha robustecido con el nuevo monarca (frente al casi 30%, que se muestra pesimista al respecto). Los que apoyaron a Unidos Podemos en las últimas elecciones, sin embargo, afirman ver un deterioro en la monarquía de la mano de Felipe VI: el 42,7% así lo afirma, mientras que el 36,4% sí manifiesta ver mejoras con el hijo de don Juan Carlos.

La encuesta publicada por El Confidencial de la mano de IMOP devuelve al debate público la opinión de los ciudadanos sobre el funcionamiento de la monarquía, tras muchos meses en los que los principales institutos de investigación no han abordado el asunto. 

La principal conclusión señala, efectivamente, que el 60% de los encuestados respalda la actuación del Rey desde su proclamación, frente al 26,5% que no valora positivamente su actuación. La última vez que el CIS preguntó por una cuestión similar fue en abril de 2015, cuando incluyó la monarquía en la cuestión sobre el grado de confianza que los ciudadanos tienen en las instituciones.

Aunque el 21,7% de los ciudadanos manifestó no tener ninguna confianza en la jefatura del Estado, la mayor parte de las instituciones (a excepción, entre otras, de las Fuerzas Armadas, Policía, Guardia Civil, CGPJ y Defensor del Pueblo) tenían de un grado de fe todavía menor entre los encuestados. Fue el caso del propio Gobierno, el Parlamento, los ejecutivos autonómicos, los partidos políticos, los sindicatos, las organizaciones empresariales o la Iglesia católica. 

De la misma manera, la nota media que los participantes en el CIS otorgaron a la monarquía fue un 4,34. Un suspenso que, sin embargo, solo estuvo por debajo de los cuerpos policiales y los medios de comunicación.

Ficha técnica

Universo: personas de 18 años y más residentes en el territorio nacional peninsular, Baleares y Canarias.
Tamaño muestral: 1.402 entrevistas. 

Diseño muestral: 

-Teléfono fijo
Selección aleatoria estratificada a partir de las variables tamaño de hábitat y comunidad autónoma con distribución proporcional.
Selección aleatoria del hogar dentro de cada estrato.
Selección del individuo con control de cuotas de sexo y edad retroalimentadas por el sistema, con rellamada.
-Teléfono móvil
Selección aleatoria simple de la base de datos de teléfonos móviles generada automáticamente por IMOP a partir de los inicios asignados a cada operador móvil. Esta base de datos se testó antes del inicio del trabajo de campo con el sistema Dali (detección automática de líneas inactivas).
Técnica de entrevista: telefónica asistida por ordenador mediante el sistema CATI. Un 35 % de las entrevistas se realizaron a individuos localizados a través de teléfono móvil.
Equilibraje: con el fin de minimizar posibles errores de campo y ajustar los datos al universo, el fichero se ha sometido a un equilibraje a partir de las siguientes matrices: sexo x edad; tamaño de municipio x CCAA; sexo x edad x CCAA y equipamiento telefónico en el hogar.
Margen de error de muestreo: ±3,1 puntos porcentuales para p=q=50 % y nivel de significación del 95%, siempre en el supuesto de un muestreo aleatorio simple.
Fechas de campo: del 22 al 27 de febrero de 2018. 
Instituto responsable de la investigación: IMOP Insights, SA. 
IMOP se acoge al código internacional CCI-ESOMAR para la práctica de la investigación social y de mercados. IMOP cumple con los requisitos establecidos en la norma UNE-ISO 20252.

¿Borbonea Felipe VI? / Javier Valenzuela *

Si alguno de los consejeros de Felipe VI tuviera dos dedos de frente y le quisiera de verdad, le rogaría de rodillas una rectificación de su proceder. Le recordaría lo que les ocurrió a su tío Constantino y su bisabuelo Alfonso por meterse en política, y le recomendaría que siguiera, en cambio, el ejemplo de exquisita neutralidad de su también pariente Isabel II. A ella nada ni nadie le saca de su papel ornamental. Ni tan siquiera el referéndum de Escocia.

Pero los consejeros de Felipe VI participan del tremendismo de derechas que infecta España. El que, por ejemplo, auguraba el fin de la continuidad en Barcelona del Mobile World Congress por el hecho de que Ada Colau no asistiera al besamanos al monarca. Pues bien, el Mobile World Congress valoró su edición 2018 como “una de las más exitosas” y tan solo lamentó que hubiera hecho “mal tiempo”.

Al negocio internacional de la telefonía móvil le importa un carajo si tal o cual rinde o no pleitesía (ahora se emplea el eufemismo de “respeto institucional”) al Borbón. Eso solo obsesiona a nuestros políticos y periodistas cortesanos. Los del Mobile se mueven por las compraventas, los buenos hoteles y restaurantes, el clima agradable y, en no pocos casos, el sexo fácil. El asunto es así, no lo he inventado yo.

Las gentes de ese y otros negocios, al igual que los turistas, no desean, por supuesto, disturbios, atentados y catástrofes. Eso les ahuyenta, pero no la politiquería local. Que no les engañen: si el conflicto de Cataluña inquietó durante un momento a las opiniones públicas del extranjero fue por las imágenes de violencia policial del pasado 1 de octubre que pudieron ver en sus telediarios.

Los cortesanos se han extrañado por ese reciente editorial del Times de Londres que recomienda a Felipe VI y Mariano Rajoy que dejen de perseguir a los independentistas catalanes y dialoguen con ellos. No tienen ni idea de que Reino Unido es una democracia vieja, inteligente y liberal, regida, incluso en un medio conservador como el Times, por ese common sense que permitió la celebración del referéndum escocés. Por cierto, tiene bemoles que el diario londinense dijera lo que no es capaz de decir ningún diario impreso español. Dice mucho sobre la mediocridad y el servilismo aquí imperantes.

Lo que aquí tenemos es una intensa propaganda, que, indudablemente, formatea muchas opiniones. Es la que aplaudió a rabiar la intervención agresiva y partidista sobre el conflicto catalán de Felipe VI del pasado 3 de octubre. ¿No hubo nadie en Zarzuela, Moncloa o Ferraz que tuviera el valor de decirle al monarca que lo mejor era callarse como Isabel II en el caso escocés, o, en todo caso, adoptar un tono moderado y arbitral, hacer un llamamiento genérico al diálogo, la negociación y el acuerdo en el marco de la legislación vigente?

No lo hubo, bien lo sabemos. Rajoy, Sánchez, Rivera y compañía ensalzaron a Felipe VI como supremo defensor del orden constitucional. Vinieron a decir que su intervención televisiva del 3 de octubre igualó a la de su padre en la noche del 23-F. Tal comparación era un colosal disparate: el 23-F hubo un Congreso secuestrado por hombres armados, hubo disparos en ese Congreso y hubo tanques en las calles de Valencia.

Felipe VI se lo ha creído, le ha soltado a Colau que su papel es defender la Constitución y se ha metido en otro charco. Lo ha dejado muy fácil a los que estos días recuerdan que solo ha irrumpido de modo extraordinario en el prime time televisivo de los españoles cuando los independentistas catalanes han puesto en cuestión su mamandurria.

Las redes sociales se han llenado de comentarios al respecto. ¿Acaso se le ha visto pedir pista para defender el artículo 50 de la Constitución que establece el derecho de los mayores a cobrar pensiones dignas y actualizadas? ¿O el derecho al trabajo de los parados? ¿O el derecho a la vivienda de los desahuciados? ¿O el derecho a la libertad de expresión de las víctimas de la Ley Mordaza?

No se sabe cuántos españoles son republicanos, jamás se les ha permitido elegir explícitamente en referéndum entre una y otra forma de Estado. Como le confesó Suárez a Victoria Prego, no se hizo durante en la Transición porque cabía la posibilidad de que perdieran los monárquicos. Así que el tema se metió en un paquete. ¿Quieres democracia? Pues vota sí a este texto. Es todo o nada.

En todo caso, la mayoría de los republicanos hemos demostrado que estamos dispuestos a soportar un monarca si nos sale barato, es discreto y no mete a España en más líos. Felipe VI no nos sale demasiado barato: es posible que un presidente de la República a la alemana nos costara menos. Felipe VI no es discreto: ¿a qué vino el vídeo del almuerzo familiar y el paseíto en coche con la que está cayendo? Felipe VI tampoco parece servir para eso que decían tanto los socialistas sobre “el papel de la corona como elemento integrador de los pueblos de España”: miren la que se ha liado en Cataluña durante su reinado.

Empieza a decirse que Felipe VI no es tan simpático como su padre, que parece más soberbio y más de derechas que Juan Carlos, que menuda mirada le dirigió a Roger Torrent en la cena del Mobile…  Esto es lo malo que tiene meterse en política, pensarán en algunas casas reales europeas. A ti no te ha votado nadie, querido Felipe. Respeta a todos los contribuyentes que pagan tu sueldo, tus gastos y los de tu familia. Sonríe y calla. No borbonees.
 
 
 
(*) Periodista
 
 

ERC pide que se despenalicen las injurias a la Corona y la quema de banderas

MADRID.- Esquerra Republicana (ERC) defenderá la próxima semana en el Pleno del Congreso una proposición de ley para derogar los artículos del Código Penal en los que se castiga con penas de prisión el delito de calumnias o injurias a los miembros de la Casa Real y el que establece multa por ofensas o ultrajes a España, sus comunidades autónomas o a sus símbolos o emblemas.

Los independentistas catalanes han decidido incluir el debate de toma en consideración de esta iniciativa en la sesión plenaria del próximo martes, según el orden del día acordado este martes por la Junta de Portavoces.
La portavoz de Justicia de ERC, Ester Capella, autora de esta propuesta presentada el pasado 10 de noviembre, alega que "la libertad de expresión es el derecho fundamental de toda persona a expresar ideas libremente, y por tanto, sin censura", y que así queda recogido en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Estados Unidos como ejemplo

Los independentistas catalanes defienden que una democracia avanzada y moderna debe asegurar a la ciudadanía su pleno derecho de la libertad de expresión y sugiere tomar como ejemplo otros países de larga tradición democrática, como Estados Unidos, donde su derecho constitucional considera que la quema y otros actos de sacralización de la bandera norteamericana están protegidos, "en tanto que se consideran muestras de libertad de expresión".
ERC pone también como ejemplo la portada secuestrada de la revista El Jueves, en julio de 2007, con el entonces heredero de la Corona como protagonista, o la persecución al rapero mallorquín Valtònyc por sus referencias a la monarquía.

IU también lo defiende

El Código Penal contempla que las injurias a la Corona serán castigadas con la pena de prisión de seis meses a dos años si la calumnia o injuria fueran graves, y con la de multa de seis a doce meses si no lo son. De su lado el ultraje a la bandera de España o sus comunidades conlleva una pena de multa de siete a doce meses.
Pero ERC no es el único partido que ha planteado despenalizar las injurias a la Corona o el ultraje a España. Recientemente, el coordinador federal de IU, Alberto Garzón, presentó en el Congreso una propuesta de reforma legal para eliminar estos dos artículos, así como los que hacen referencia al enaltecimiento del terrorismo o la vejación de representantes religiosos, por considerar que son "obsoletos" y "ambiguos" y que, además, se están utilizando para restringir la libertad de expresión.

domingo, 4 de marzo de 2018

El ex de Letizia insinúa que conserva fotos de la reina desnuda


MADRID.- Primera entrevista al marido de la reina Letizia. Pero no es al rey. Su majestad no concede entrevistas. El otro marido, Alonso Guerrero, responde a un periodista de El Mundo desde el mítico Café Gijón de Madrid, donde hacen tertulia a los escritores atormentados. La contraportada del libro que promociona tiene un mejor título que este El amor de Penny Robinson: "La historia de una persona que se convierte en personaje". 

La entradilla de la entrevista ya nos advierte que la conversación no será agresiva: "No tiene unas manos como las del soberbio profesor de literatura que es, más bien como el labrador que fue su padre". Y empieza con un desmentido después de muchos años de confusión: Letiza no es la alumna que se enamoró de su profesor: "A Letizia nunca la tuve en clase. La conocí en el instituto donde trabajaba". Era alumna pero no su alumna. La conoció en 1989, siendo Letizia menor de edad, entre los 16 y los 17 años.
Del álbum de fotos de la pareja no se ha conseguido el ejemplar más buscado: la imagen de la boda civil de la reina Letizia. 90 invitados han sido tentados con centenares de miles de euros por la foto: "Circulaba tanto dinero por esas imágenes. Pero yo sabía que no se iban a vender y no se han vendido. A mí me ofrecieron 300.000 euros por una foto". Esta locura hace que el periodista le pregunte si se refugió en las drogas: "Mí única droga es la lucidez. Ni he pensado en suicidarme". Compensa este pesimismo de autor maldito con una definición de felicidad que incluye a la reina Letizia: " La felicidad me la han dado las mujeres y la literatura".
La pregunta clave: 10 años de pareja y después de uno y pico de matrimonio, el divorcio. ¿Quién lo pidió y por qué? "No puedo contestar". ¿No puede? si no quiere es una cosa pero si no puede es que ha firmado algún impedimento. Tendremos que leer entre líneas: : "Las mujeres de mi vida me criticaron por mirar el mundo desde un andén. Las mujeres tienen celos de eso. El escritor siempre vive esperando que llegue algo". Es decir, Letizia le dejó por cansarse de un escritor que vive de manera "frugal" a quien la literatura aporta tanta felicidad como las mujeres. Letizia puede competir con la Corona pero no con un literato. Alonso Guerrero no se ha vuelto a casar. Y cortó con su otra expareja hace 6 años.
La foto bomba no es la de Letizia casándose por el civil sino la de la reina desnuda. El libro deja caer que estas fotos existen. El personaje de Laura (con L de Letizia) parece "la gran traidora que después del divorcio es capaz de todo" según los que ya han leído la novela. Al autor lo rebate "Ninguna mujer me ha traicionado". De esa Laura el libro dice que hay dos fotos desnuda. Guerrero insinúa que sí: "No lo hice cono esa intención. El lector debe leer entre líneas". Si una foto vestida de Letícia vale 300 mil, ¿cuánto vale una desnuda? España no está preparada. Lo más cerca que hemos visto a Letizia de una playa es esto:
La novela habla de una Letizia guapísima. Ahora que las operaciones la han cambiado su ex lo comenta: "La belleza a veces es peligrosa. Le dejo toda la libertad a la gente que opine (sobre les operaciosn d'estètica) Yo no opino nada Solo lo presencio". Sobre la ambición de Letiza "Nunca me habló de ser reina". ¿Y ahora que lo es, se siguen viendo? "Mí relación con ella y con el rey es absolutamente normal. Hemos contactado. Me han invitado a actos en la Zarzuela". Letizia se comportó bien con él, ahora como reina y antes de prometerse con Felipe VI: "Me llamó. Pero no me dijo lo que iba a pasar. Me advertía de las posibles molestias que yo podría padecer". La típica llamada a un ex: que me vuelvo a casar, con el jefe del Estado. De Felipe VI dice que es "Una buena persona".
El Mundo es respetuoso y coloca este titular "No soy monárquico. Pero creo que estoy en un país que se roba tanto que jamás podrá existir una república". Alonso Guerrero advierte al periodista que este es el titular. En Blau considera que unas fotos de Letizia desnuda guardadas en algún cajón harían que España entrara en shock. 

 

viernes, 2 de marzo de 2018

El Rey se da un baño de masas en el Cristo de Medinaceli


MADRID.- Por primera vez desde que es Rey, Felipe VI ha visitado este viernes la basílica de Jesús de Medinaceli, en el centro de Madrid, para venerar la imagen del Cristo coincidiendo con el primer viernes de marzo, cuando miles de personas acuden al templo de los capuchinos para besar la célebre talla de madera.

Felipe de Borbón no acudía a la iglesia del Cristo de Medinaceli desde 2004, cuando lo hizo junto a doña Letizia dos meses y medio antes de su boda y pocos días antes de los atentados del 11 de marzo.
En esta ocasión, don Felipe ha acudido solo puesto que la Reina tiene un acto en Santiago de Compostela, y ha recibido el cariño y los aplausos de los feligreses y curiosos que esperaban su llegada agazapados bajo los paraguas.
Entre vivas al Rey, el jefe del Estado, con gabardina, se ha bajado del coche a la entrada de la basílica, donde le han dado la bienvenida el superior provincial de los frailes capuchinos, Benjamín Echeverría, el superior de la comunidad, Carlos Coca, y una representación de la Cofradía de Jesús de Medinaceli.
Bajo los acordes del himno nacional interpretado por el órgano de la iglesia, don Felipe ha recorrido la nave central mientras repartía saludos a la gente, que le ha dedicado más vítores y aplausos.
Al llegar ante la imagen del Cristo, se ha inclinado para besar su pie, como manda la tradición, y se ha santiguado.
A continuación, se ha situado de pie ante el altar y, al poco, ha vuelto a persignarse.
Como suelen hacer los miembros de la Familia Real que acuden al templo, don Felipe se ha reunido en la Sacristía con los padres capuchinos y algunos miembros de la cofradía, que le han hecho entrega de la medalla de esclavo de honor de la hermandad.
En el encuentro también ha estado Pablo Hohenlohe-Langenburg y Medina, hermano de Marco, el duque de Medinaceli que falleció en agosto de 2016.
La visita del Rey a la basílica, situada en las proximidades del Congreso de los Diputados, se ha prolongado durante casi de media hora.
Antes de marcharse, Felipe VI, con el escapulario colgado al cuello, ha querido agradecer de nuevo las muestras de apoyo aproximándose a los devotos que seguían en el exterior a pesar de la constante lluvia.
Además de cuando fue con doña Letizia, don Felipe besó la talla de Jesús de Medinaceli en 1996, con 28 años, en la primera ocasión que lo hizo como heredero a la Corona.
Entonces, firmó el Libro de los Reyes, inaugurado en 1808 con Fernando VII, en el que han estampado su firma los monarcas y numerosos miembros de la Familia Real.
La imagen del Jesús Nazareno que custodian los capuchinos se talló en la primera mitad del siglo XVII por encargo de los duques de Medinaceli y se trasladó a Marruecos para culto de los españoles.
Allí la robaron, pero después de cuarenta años en manos de los musulmanes los padres capuchinos pudieron recuperarla en 1682.
De vuelta en Madrid se depositó en una pequeña ermita situada en lo que hoy es la basílica y se instauró la costumbre de besar el pie del Cristo el primer viernes de marzo como muestra de devoción.
La talla se tuvo que recuperar por segunda vez después de la Guerra Civil desde Ginebra, a donde había sido llevada junto a otras imágenes.
A su llegada a la capital en 1940, recibió una apoteósica bienvenida y se retomó la tradición de ser visitada por autoridades y miles de fieles, no solo de Madrid, sino también de otras provincias.

Puigdemont carga contra Felipe VI y afirma estar preparado para ir a la cárcel

LONDRES.- El expresidente de la Generalitat y líder de JxCat, Carles Puigdemont, ha criticado este viernes a Felipe VI por su gestión del proceso soberanista, y ha avisado: "Una república no necesita rey".

Lo ha hecho en una entrevista en 'The Guardian', en la que se refiere especialmente al discurso del Rey Felipe VI tras el referéndum del 1 de octubre y lo compara con el que hizo su padre y antecesor, el Rey Juan Carlos, tras el 23F.
"Su padre se puso un uniforme militar e hizo un discurso civil, mientras que él se vistió de civil e hizo un discurso militar", ha dicho Puigdemont.
A su juicio, Felipe VI ha actuado "fuera de la Constitución española y de su papel de árbitro", y se ha alineado con el Gobierno central contra el independentismo.
"Excluyó a millones de catalanes que votaron por la independencia" en el referéndum del 1 de octubre, critica, y señala que se ha convertido en un jefe de Estado que solo representa a una parte de la sociedad.
Por ello, "la monarquía ha perdido a Cataluña y su visita la semana pasada --al Mobile World Congress-- no fue plácida, fue un error", ha considerado.
También ha explicado que la estructura republicana que se articulará en Bélgica y que él presidirá será "como un Govern en el exilio, un espacio libre sin amenazas ni temores".
Preguntado por su elección de ir a Bélgica y no comparecer ante la justicia española, Puigdemont ha dicho que quiere "continuar la lucha en las mejores condiciones y, para ello, se necesita libertad de expresión y movimiento".
"Estoy psicológicamente preparado para la cárcel, pero quiero seguir luchando por Catalunya", ha subrayado.

El ayuntamiento leridano de Cervera da la vuelta a Felipe V


LÉRIDA.- El consistorio leridano de Cervera ha anunciado en un comunicado que en las próximas semanas retirará los retratos reales que conserva en dos salas del histórico edificio municipal en los que están representados desde los Reyes Católicos hasta Fernando VII junto con las respectivas esposas y los trasladará al Museo Comarcal de Cervera.

"Felipe V, el primero de los monarcas hispánicos de la dinastía de los Borbones, fue el responsable de un grave retroceso en las libertades y derechos del pueblo catalán cuando en 1716 promulgó el Decreto de Nueva Planta", ha afirmado el alcalde, Ramon Royes (PDeCAT).
Para Ramon Royes, "estos cuadros simbolizan una época muy oscura y negativa para Cataluña y es anacrónico que estén expuestos en un edificio que es la casa de todos los cerverinos, cuando su lugar debe ser el Museo".
"Una exhibición de monarcas, muchos de ellos Borbones, no se corresponde con un espacio que debe ser la representación de la ciudadanía a partir de los valores democráticos y de libertad" añade el alcalde.
El alcalde señala que a la hora de tomar esta decisión también ha tenido en cuenta "el papel del rey Borbón Felipe VI, defendiendo la actitud y decisiones del Gobierno de España, que ha aplicado el artículo 155 de la Constitución española contra el pueblo catalán, hecho que como mínimo se debe calificar de injusto y decepcionante.
En este contexto ha señalado que ve "un claro paralelismo con la aplicación contra Cataluña del Decreto de Nueva Planta en 1716, que supuso la pérdida de libertades de expresión, presos políticos, ataques a la lengua y cultura catalana y la intervención y disolución de las instituciones catalanas, al igual que ahora en pleno siglo XXI ".
"Nos sentimos extremadamente lejos de España y queremos simbolizar nuestro rechazo a los Borbones y a lo que hicieron hace 300 años poniendo el retrato de Felipe V girado durante unas semanas antes de quitar todos los retratos de un edificio que se llama Paeria y que representa unos valores que nada tienen que ver con el comportamiento de los Borbones con el pueblo catalán", ha agregado.

Puigdemont considera "un error" no haber implementado la República el 10-O

BARCELONA.- El president Carles Puigdemont ha asegurado esta mañana que el día 10 de octubre "cometió un error". Aquel día Puigdemont anunció desde el Parlament de Catalunya la declaración de la República para suspenderla inmediatamente, un hecho que, visto en perspectiva considera una equivocación.

En declaraciones desde Bruselas a El Món a Rac 1 —las primeras desde el anuncio de "renuncia provisional" del jueves por la noche—, Puigdemont ha considerado que aquel día, el 10 de octubre, "tendríamos que haber implementado la República", valorando que "podríamos haber defendido bien nuestra posición" pero que optó por la suspensión inmediata, porque "me prometieron que si no votábamos la declaración de independencia habría diálogo", un extremo que finalmente no se produjo.
Así se ha pronunciado Puigdemont después del anuncio de su "renuncia provisional" y de proponer Jordi Sànchez como candidato a la investidura, para añadir que la lectura que se ha hecho por parte del Gobierno de este paso está equivocada: "La versión de Moncloa es ridícula", ha afirmado Puigdemont, para añadir que desde el ejecutivo de Mariano Rajoy, "tienen miedo de que no me rinda". 
"La rendición no forma parte de mi diccionario", ha añadido Puigdemont.

"Dicen lo contrario de la realidad"

"En Madrid dicen lo contrario de la realidad", ha continuado Puigdemont, para insistir en que el anuncio del jueves es un "paso al lado provisional", porque tiene la intención de "volver a ser president" pero que la "nula separación de poderes ha hecho impracticable el resultado de las elecciones: que yo sea president".
Por eso, justifica que haya cedido el puesto a Jordi Sànchez una vez el Parlament, en su pleno del jueves, "acreditó que tenía mayoría para tomar una decisión y Madrid no le deja". En cuanto a la propuesta de Jordi Sànchez como candidato a la investidura, Puigdemont ha indicado que el calendario lo tiene que determinar el presidente del Parlament, Roger Torrent, pero que, en todo caso, "no podemos aceptar que no dejen ser president a Sànchez", porque "eso lo tiene que decidir el Parlament y no un juez". 
Con respecto al nuevo Govern ha dicho que todavía no está cerrado al cien por cien porque "antes de decidir las carteras se tiene que decidir el plan de gobierno".

Sànchez "tiene todo el derecho del mundo"

En todo caso, Puigdemont ha reiterado su apoyo a Jordi Sànchez, número dos de la candidatura de Junts per Catalunya, asegurando que "tiene todo el derecho del mundo a ser candidato a la presidencia", para añadir que desde la liquidación del autogobierno con la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española "hay unos señores que tienen un interruptor para decidir quién podemos proponer de president y quién no". ¿"Cómo lo argumentarán para impedirle a Jordi Sànchez ser candidato"?, se ha preguntado Puigdemont, para añadir que "quien ponga trabas a la investidura de Sànchez estará cometiendo un gran error y, seguramente, algún delito".
Además, el president ha advertido que "no dejaremos pasar ningún abuso del Estado; eso ya ha llegado al mundo y algún día el mundo se pronunciará". A continuación ha lanzado el siguiente aviso: "Estado, ve con cuidado con tus abusos".

Sin garantías para convocar elecciones

Asimismo, Puigdemont ha recordado que estuvo a punto de convocar elecciones el día 26 de octubre, pero no lo llegó a hacer por no tener suficientes garantías. Al respecto, Puigdemont ha asegurado que "el Estado español había diseñado un golpe de Estado para liquidar la autonomía", y que el mismo 26 de octubre un empresario le había dicho "que un ministro le había dicho que Rajoy quería hablar conmigo", pero que no llegó a hablar "con nadie del Gobierno".
"Habría convocado elecciones con garantías imprescindibles para celebrar unos comicios con normalidad", ha añadido, para recordar que "si el Estado se hubiera comprometido a levantar el 155 y sacar a los Jordis de la prisión yo habría convocado elecciones en octubre".
En cuanto a la declaración de independencia del 27 de octubre, Puigdemont afirmó que ese mismo día y de forma personal decidió "no bajar la bandera española" del Palau de la Generalitat "porque no quería empezar el país con un gesto de ofensa hacia una parte de ciudadanos ". La decisión de marchar a Bélgica, además, "fue particular de cada uno", para asegurar que llegó a Bruselas "en coche y sin ir en el maletero de nadie".

Funciones de expresident autonómico

De cara a su futuro inmediato, Puigdemont ha señalado que "cuando haya un nuevo president yo adquiriré la posición de expresident autonómico", y en este momento pedirá que "se cumpla la ley" en cuanto a las funciones de los expresidents, entre los que está mantener una oficina con personal, tal y como está fijado.

La República española siempre empieza en Catalunya / Sergi Alcàzar *

El Parlament de Catalunya, la institución que encarna la voluntad política de los catalanes, ha proclamado -por cierto sin la solemnidad propia de un acontecimiento de esta categoría- la legitimidad del president Carles Puigdemont. Eso significa que los catalanes quieren que este hombre sea su president y si no puede ser es porque el sistema democrático no funciona correctamente o ha dejado de ser democrático. 

Después, por la tarde, desde el exilio, el muy honorable afirmaba que "nos toca a nosotros encontrar la manera de seguir defendiendo y promoviendo los valores de la República, de defender nuestros derechos democráticos, de denunciar y perseguir los abusos cometidos por el Estado español, y hacerlo a fin de que llegue a todo el mundo.

Que el mundo conozca mejor los abusos de un régimen que pone a su jefe de Estado al frente de la estrategia de ir a por los catalanes, el inefable e inolvidable "a por ellos" alentado desde una monarquía que ya ha dejado de representar, por decisión propia, a todos los ciudadanos, y que sólo quiere representar a los que piensan de una determinada manera".

Si las protestas del domingo pasado en Barcelona contra Felipe VI marcaron una inflexión en la relación de la monarquía española con los ciudadanos, el discurso de ayer de Puigdemont plantea un conflicto institucional de la Generalitat con la dinastía borbónica que convierte la institución catalana en un foco de disidencia que tan solo empieza y que parece que va para largo. En Girona le hacen el vacío, y Cervera, la ciudad que apoyó a Felipe V, ha decidido retirar todos los retratos de los borbones. A ver quien sigue mañana.

Observando los antecedentes históricos, resulta que son los catalanes los que suelen convencer a los españoles de librarse de la Monarquía y optar por la República. Sucedió con la Gloriosa y la Primera República, cuyos primeros gobiernos fueron presididos por catalanes como Estanislau Figueras y Prancesc, Pi i Margall. Lo mismo se puede decir de la Segunda República, proclamada el 14 de abril de 1931, precisamente en Barcelona por Francesc Macià.

Ya lo dijo Jordi Solé Tura, que no era nada independentista, más bien todo el contrario. Sostenía que el nacionalismo catalán no era más que una versión territorial del regeneracionismo español que surgía como reacción en los momentos de decadencia.

En este sentido, se puede interpretar que Puigdemont, con su actitud de denuncia de la monarquía, interpela no sólo a los catalanes, sino también a los demócratas y republicanos españoles ante la involución democrática del Estado que está propiciando el Gobierno del Partido Popular con la colaboración de los partidos dinásticos, incluido un partido socialista que lleva la República en su ideario fundacional, pero que ejerce con todos sus esfuerzos de quintacolumnista para impedirla.

No es exagerado sostener que el sistema político español se encuentra, desde un punto de vista democrático, en un momento de decadencia, teniendo en cuenta la corrupción generalizada, la pérdida de credibilidad de las instituciones, muy especialmente del poder judicial, la restricción a las libertades, la represión violenta de las protestas -sean abuelos soberanistas o jubilados de Bilbao- y la persecución de los disidentes, sean artistas, comediantes o mecánicos de coche. Y no hay contrapesos que reequilibren: la oposición en el poder legislativo es irrelevante y la libertad de prensa sólo se practica en los sótanos de la red.

Que el autoritarismo se ha convertido en la principal característica de la Marca España lo puso de manifiesto al propio rey Felipe en el discurso que le hicieron pronunciar en el foro económico de Davos. El Monarca tuvo que defender ante 70 jefes de estado y de gobierno que España tiene un régimen democrático. Excusatio non petita, accusatio manifesta. Nadie se imagina a los soberanos homólogos de Inglaterra, Suecia o Noruega hacer nada parecido, probablemente porque no ha lugar.

A raíz del golpe de estado del 23-F, La Trinca cantaba aquella irónica canción que acababa "...Y viva el Rey...ves qué remedio...". Ahora, según Puigdemont, el Rey ha pasado de ser un remedio, a formar parte del problema.



(*) Periodista