miércoles, 8 de enero de 2020

El presidente del Parlamento riojano plantea una posible consulta sobre el Rey


LOGROÑO.- El presidente del Parlamento de La Rioja, el socialista Jesús María García, ha afirmado en Twitter, a título personal, que "ha llegado la hora" de que "Felipe VI se desmarque públicamente de esta derecha fascista o tal vez sea el momento de que España se pronuncie sobre su futuro en las urnas".

García, en su cuenta personal en esta red social, se pronunció así en un tuit este martes, en referencia al debate de investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno de España.
También detalló que "la derecha utiliza constantemente al Rey contra la democracia" y defendió que "contra los diputados fascistas.....votos socialistas".
Aludió a quienes "mandan mensajes a los diputados del PSOE para que no voten a un gobierno socialista con el apoyo de separatistas" y cuestionó "por qué no se los mandaban a los diputados del PP y Ciudadanos hace unas semanas", ya que "con su abstención hubieran evitado a los separatistas".
En el Parlamento de La Rioja han indicado este miércoles que García publicó estos tuits a título personal, en una cuenta propia y no como presidente de la Cámara regional.

Los reyes en la capilla ardiente de doña Pilar de Borbón


MADRID.- Los reyes Felipe y Letizia, además de don Juan Carlos y doña Sofía, han estado esta tarde durante más de una hora en la capilla ardiente de la fallecida a mediodía doña Pilar de Borbón instalada en la misma casa de la tía del jefe del Estado, para transmitir su pésame a los cinco hijos que tenía la primogénita de los condes de Barcelona.

Por expreso deseo de la propia tía de Felipe VI, sus restos serán incinerados en la estricta intimidad, algo inusual hasta ahora en los miembros de la Familia Real, y enterrados en el madrileño cementerio de San Isidro junto a los de su marido, Luis Gómez-Acebo, fallecido en 1991 a los 56 años a causa de un cáncer linfático.
El funeral se celebrará en fechas próximas en el Real Monasterio de El Escorial (Madrid), donde podría haber sido sepultada por su condición de alteza real.
A la capilla ardiente, han acudido además la infanta Elena y el hijo mayor de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, Juan.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la del Congreso, Meritxell Batet, y los líderes del PP, Pablo Casado, y de Cs, Inés Arrimadas, así como el PSOE, han lamentado la pérdida a través de las redes sociales.
A pesar de la enfermedad, durante el pasado año participó en otros eventos públicos, entre ellos, la despedida del rey Juan Carlos de la actividad oficial el 2 de junio en la plaza de toros de Aranjuez.
La infanta Pilar nació en Cannes (Francia) el 30 de julio de 1936, a las pocas semanas de estallar la Guerra Civil, a la que acababa de incorporarse su padre, don Juan de Borbón.
El exilio familiar la llevó también a Roma, donde se encontraban sus abuelos, Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia, luego a Lausana (Suiza) y, desde 1946, a Estorial (Portugal), donde estudió enfermería.
En Portugal, vivió hasta que se casó con Gómez-Acebo, un aristócrata sin linaje real.
Ella misma reconoció que “estuvo en la mente de todos”, entre ellos su familia, emparejarla con Balduino, el rey de los belgas, pero eligió “casarse por amor”.
Su enlace morganático la obligó a desmarcarse de la línea sucesoria en virtud de la normativa vigente entonces, algo de lo que nunca se arrepintió.
De no haber existido prevalencia del varón en la sucesión a la Corona hubiera podido haber aspirado a ser reina, pero renunció a cualquier derecho siete años antes de que lo hiciera también su padre en favor de su hijo Juan Carlos.
Con el paso de los años, la infanta Pilar se labró fama de campechana y locuaz entre los Borbones por su franqueza a la hora de decir las cosas.
“Me pregunten lo que me pregunten, contesto lo que me da la gana”, describía la duquesa de Badajoz su temperamento.
Tampoco tenía reparos en hablar de vez en cuando de política para criticar la exhumación de Franco o recelar del pacto de gobierno entre PSOE y Podemos o confesar que su sobrino, Felipe VI, lo estaba pasando “muy mal” con el desafío independentista de Cataluña.
Salió además en defensa de la infanta Cristina y Urdangarin cuando se enfrentaron al juicio del caso Noós, defendiendo que “nadie es culpable hasta que los jueces lo digan”.
En 2016, la duquesa de Badajoz se vio envuelta en la polémica al publicarse los llamados papeles de Panamá, donde fue propietaria de una sociedad desde 1974 hasta pocos días después del relevo en el trono.
Otra de sus pasiones eran los caballos, que le llevó a ocupar la presidencia de la Federación Ecuestre Internacional durante doce años (1994-2006).

Fallece la infanta Pilar de Borbón a los 83 años


MADRID.- La infanta Pilar de Borbón ha fallecido este miércoles a los 83 años en Madrid tras haber permanecido ingresada en una clínica de Madrid desde el pasado domingo, día 5, han informado fuentes del entorno de la hermana mayor del rey Juan Carlos.

A la duquesa de Badajoz se le diagnosticó el pasado año un cáncer de colon que la obligó a pasar por el quirófano en febrero y a someterse a un tratamiento de quimioterapia.
Tanto el rey Juan Carlos como la reina Sofía han acudido este miércoles al hospital Ruber Internacional después de que la familia les comunicara que el estado de salud de la tía de Felipe VI era muy grave. Ambos han abandonado la clínica pasadas las 14.30 horas, al poco de confirmarse el fallecimiento de la infanta Pilar.
En las últimas horas, también habían acudido al centro sanitario sus cinco hijos -Simoneta, Juan, Bruno, Luis y Fernando- a la vista del empeoramiento de su madre.

Cáncer de colon

Desde que fue intervenida del cáncer de colon, la infanta Pilar había sufrido un bajón en su estado de salud, hasta el punto de que en septiembre volvió a quedar ingresada en una clínica de Mallorca por una bajada de defensas.
Su imagen saliendo del centro sanitario en silla de ruedas cuando se le dio de alta a los pocos días constató su debilitamiento.
A mediados de noviembre, se la vio por última vez en público durante la celebración del rastrillo benéfico de la asociación Nuevo Futuro, la ONG de la que ha sido presidenta de honor durante más de 40 años.
"Hay días en que me encuentro bien y otros peor, es lo que sucede con esta enfermedad", dijo entonces a los medios.

La capilla ardiente, instalada en su casa

La capilla ardiente de Pilar de Borbón ha sido instalada en su domicilio de Madrid, tal como han informado fuentes de su entorno familiar. Los restos mortales de la hermana mayor del rey Juan Carlos fueron trasladados durante la tarde desde el hospital Ruber Internacional hasta su casa. Hasta allí estaba previsto que se desplazasen los reyes, Felipe VI y doña Letizia.

lunes, 6 de enero de 2020

Felipe VI subraya en la Pascua Militar el "compromiso" de la Fuerzas Armadas "con España y la Constitución"




MADRID.- "Las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil sois hoy reflejo de una sociedad moderna, capaz y solidaria, que sabe reconocer y agradecer siempre vuestro compromiso con el interés general de nuestra nación". 

Así lo ha subrayado Felipe VI, en la mañana de este domingo, en el discurso que ha pronunciado en el Palacio Real con motivo de la celebración de la Pascua Militar. El Rey ha dejado claro al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, presente en el acto, el "compromiso con España y con nuestra Constitución" del Ejército y la Guardia Civil.
El Rey Felipe VI pronunció su discurso acompañado de la Reina. Junto a los Reyes, toda la cúpula militar.
"Garantizar la libertad y la seguridad de los españoles es una misión fundamental para el desarrollo y bienestar de nuestro país", destacó el Monarca, que ha subrayado que las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil son "un ejemplo de dignidad y grandeza para la imagen y el prestigio de España".
En este sentido, el Rey no ha pasado por alto el papel de España en Europa y en la OTAN, destacando su "compromiso" con "una Europa de la seguridad y la defensa que complemente y refuerce nuestra vocación transatlántica". 
Dicho esto, Felipe VI no ha dudado en advertir de que España "quiere avanzar hacia una Europa cada vez más fuerte y unida", en el marco de un contexto en el que se tomen "decisiones de manera eficaz" en lo que a la seguridad y defensa se refiere.
El Monarca ha manifestado ser consciente de los retos que debe afrontar España en lo que ha calificado "un entorno global de seguridad en constante y rápida evolución". Es por ello que considera que "la sociedad española y sus instituciones" deben comprometerse a través de "la colaboración y la proyección internacional", destacando la necesidad de hacer un "esfuerzo" en lo que se ha bautizado como "Cultura de Defensa".
Tampoco quiso Don Felipe dejar de recordar que "nos enfrentamos a un entorno global de seguridad en constante y rápida evolución, en el que la complejidad y la incertidumbre son norma, no excepción; lo cual implica nuevas amenazas y riesgos para nuestra seguridad y plantea nuevos desafíos a la estabilidad internacional. Todo ello nos exige un gran esfuerzo, que no espera y que nos pone a prueba" y "la necesidad de disponer de las capacidades adecuadas –y de mantenerlas– para atender los ámbitos tradicionales de actuación, y ser capaces de operar eficazmente en otros nuevos como el ultraterrestre y el ciberespacio, es uno de los retos más exigentes que tenemos ante nosotros".
Concluyó su intervención trasmitiendo "el apoyo permanente de la Corona y de los españoles a vuestra labor constante y abnegada de servicio a España y animaros a continuar cumpliendo vuestra noble misión con ilusión y determinación. La Reina se une a mí para reiteraros nuestra más afectuosa felicitación en esta Pascua Militar”.
"Viva España", ha dicho el Rey al concluir su discurso, no sin antes recalcar que el país está unido "en el espíritu de servicio y compromiso permanente con nuestra patria", además de estar "apoyado" en "los valores constitucionales y en los valores morales y cívicos que emanan de nuestras reales ordenanzas".
A su llegada al Palacio Real de Madrid, Sus Majestades los Reyes fueron recibidos por el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez; la ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles; el ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska; el jefe de Estado Mayor de la Defensa, general de ejército Fernando Alejandre; y el jefe del Cuarto Militar, almirante Juan Ruiz.
Tras los honores de ordenanza, la interpretación del Himno Nacional y una salva de 21 cañonazos, Su Majestad el Rey pasó revista, acompañado por el jefe de Estado Mayor de la Defensa y el jefe del Cuarto Militar, a la formación de la Guardia Real. A su término, Sus Majestades los Reyes abandonaron la Plaza de la Armería para dirigirse a la Saleta de Gasparini, donde recibieron el saludo de las Comisiones del Órgano Central de la Defensa y el Estado Mayor de la Defensa, las Reales y Militares Órdenes de San Fernando y San Hermenegildo, el Ejército de Tierra, la Armada, el Ejército del Aire, la Guardia Civil y la Real Hermandad de Veteranos.
Una vez finalizados los saludos, Don Felipe y Doña Letizia, las autoridades asistentes y los miembros de las comisiones accedieron al Salón del Trono y ocuparon sus lugares. La ceremonia comenzó con la imposición de condecoraciones por parte de Su Majestad el Rey a distintos miembros de las Comisiones Militares.
Para finalizar el acto, Don Felipe y Doña Letizia, mantuvieron un encuentro con las autoridades asistentes y los miembros de las Comisiones Militares en el Salón de Columnas.

viernes, 27 de diciembre de 2019

La Región de Murcia fue donde mayor cuota de pantalla tuvo el discurso navideño del Rey


MADRID.- El mensaje navideño del Rey Felipe VI registró una audiencia media de 7.537.000 espectadores y un 65,1% de cuota de pantalla, en el conjunto de las 25 cadenas que emitieron el discurso. Por comunidades, Murcia (84,8% de cuota de pantalla); Castilla-La Mancha (79,4%); Comunidad de Madrid (73,7%) y Asturias (72,8%) son las que han registrado un mayor seguimiento. Por contra, Cataluña con un 36,8% de cuota de pantalla y País Vasco con un 43% fueron las comunidades donde menos se vió el mensaje.

En el 2018 la audiencia fue de 7,9 millones y 70,6% en el acumulado de las 30 cadenas, por lo que este año se produce un descenso de 5,5 puntos de cuota de pantalla y 407.000 espectadores, según datos de Kantar Media ofrecidos por Barlovento Comunicación.
La primera alocución navideña de Felipe VI, pronunciada en 2014, fue la que logró un mayor seguimiento con una audiencia media de 8.239.000 y una cuota de pantalla del 73,4. Más interés suscitó el mensaje que Felipe VI dirigió a los españoles el 3 de octubre de 2017 en el marco de la crisis política en Cataluña. En esa ocasión, el discurso del monarca alcanzó el 76,6% de cuota de pantalla y 12.443.000 espectadores.
Ese mismo año, el discurso navideño fue el segundo más visto de los retransmitidos en Nochebuena desde la proclamación de Felipe VI con 8.139.000 espectadores, aunque con una cuota de pantalla del 65,6 por ciento. Por contra, el mensaje del Rey pronunciado en 2016 fue el menos visto con 5.822.000 televidentes con una cuota de pantalla del 57,6 por ciento.
El consumo total de televisión en la franja horaria del mensaje navideño del pasado martes fue de 11,6 millones, lo que representa un aumento en 410.000 espectadores en relación al 2018.
Los datos indican que los segmentos donde el mensaje navideño del Rey tuvo mayor rendimiento son entre las mujeres y los mayores de 25 años.

400.000 espectadores menos que en 2018

El mensaje navideño del rey Felipe VI registró una audiencia media de 7.537.000 espectadores y un 65,1% de cuota de pantalla, en el conjunto de las 25 cadenas que emitieron el discurso.
En el 2018 la audiencia fue de 7,9 millones y 70,6% en el acumulado de las 30 cadenas, por lo que este año se produce un descenso de 5,5 puntos de cuota de pantalla y 407.000 espectadores, según datos de Kantar Media ofrecidos por Barlovento Comunicación.
La primera alocución navideña de Felipe VI, pronunciada en 2014, fue la que logró un mayor seguimiento con una audiencia media de 8.239.000 y una cuota de pantalla del 73,4. Más interés suscitó el mensaje que Felipe VI dirigió a los españoles el 3 de octubre de 2017 en el marco de la crisis política en Cataluña. En esa ocasión, el discurso del monarca alcanzó el 76,6% de cuota de pantalla y 12.443.000 espectadores.
Ese mismo año, el discurso navideño fue el segundo más visto de los retransmitidos en Nochebuena desde la proclamación de Felipe VI con 8.139.000 espectadores, aunque con una cuota de pantalla del 65,6%.
Por contra, el mensaje del Rey pronunciado en 2016 fue el menos visto con 5.822.000 televidentes con una cuota de pantalla del 57,6%.
El consumo total de televisión en la franja horaria del mensaje navideño del pasado martes fue de 11,6 millones, lo que representa un aumento en 410.000 espectadores en relación al 2018.
Los datos indican que los segmentos donde el mensaje navideño del Rey tuvo mayor rendimiento son entre las mujeres y los mayores de 25 años.
Por comunidades autónomas, Murcia (84,8% de cuota de pantalla); Castilla-La Mancha (79,4%); Comunidad de Madrid (73,7%) y Asturias (72,8%) son las que han registrado un mayor seguimiento.
Por contra, Cataluña con un 36,8% de cuota de pantalla y País Vasco con un 43% fueron las comunidades donde menos se vio el mensaje.

martes, 24 de diciembre de 2019

El Rey pide "voluntad de entendimiento" y no caer en los extremos, admitiendo incertidumbre


MADRID.- El Rey Felipe VI ha reconocido que Cataluña es una de las "serias preocupaciones" que tiene España, en un mensaje de Navidad en el que ha llamado a fortalecer los valores que han sustentado la democracia española y especialmente el entendimiento dentro de la Carta Magna: "La voluntad de entendimiento y de integrar nuestras diferencias dentro del respeto a nuestra Constitución, que reconoce la diversidad territorial que nos define y preserva la unidad que nos da fuerza".

Para el Rey, esos valores, junto a la libertad y la solidaridad y la voluntad de concordia que permitió "derribar muros de intolerancia, rencor e incomprensión" -en alusión a la Transición-, son una "seña de identidad" de la España de hoy, pero no pueden darse "por supuestos ni tampoco olvidar su fragilidad". 
"Debemos hacer todo lo posible para fortalecerlos y evitar que se deterioren", ha avisado.
El Rey ha defendido que todo lo que España ha logrado en democracia, "una transformación muy profunda" y un "gran potencial como país", "no se ha generado de manera espontánea" sino que ha sido el resultado de que millones de españoles, "gracias a la Constitución", han compartido valores y proyectos.
En un discurso que esta vez se produce en plena negociación de PSOE, Unidas Podemos y ERC para la investidura de Pedro Sánchez, el jefe del Estado ha pasado por encima y se ha limitado a señalar que España está inmersa en "el procedimiento constitucional previsto para que el Congreso de los Diputados otorgue o deniegue su confianza al candidato". Conforme a la Constitución, ha dicho, corresponde al Congreso "tomar la decisión que considere más conveniente para el interés general de todos los españoles".
El Rey ha mencionado a Cataluña expresamente una sola vez, entre las "serias preocupaciones" que tiene España, junto a las consecuencias para la cohesión social de la revolución tecnológica y el deterioro de la confianza ciudadana en las instituciones. Sin embargo, con o sin menciones explícitas, la situación en esa comunidad ha sido una constante en sus seis mensajes navideños desde 2014.
Esta vez, el Rey ha lanzado un mensaje de confianza en la capacidad de la sociedad española y de su Estado Social y Democrático de Derecho de afrontar los desafíos. "Tenemos un gran potencial como país. Pensemos en grande. Avancemos con ambición. Todos juntos. Sabemos hacerlo y conocemos el camino", ha señalado.
Ese camino, a juicio de Felipe VI, es la unidad en torno a los valores democráticos: "Confiemos en nosotros mismos, en nuestra sociedad; confiemos en España y mantengámonos unidos en los valores democráticos que compartimos para resolver nuestros problemas; sin divisiones ni enfrentamientos que solo erosionan nuestra convivencia y empobrecen nuestro futuro".
En su mensaje, ha identificado retos como la nueva era tecnológica, el rumbo de la UE, los movimientos migratorios, la desigualdad laboral entre hombres y mujeres, la manera de afrontar el cambio climático y la sostenibilidad, la falta de empleo, sobre todo para los jóvenes, y las dificultades económicas de las familias más vulnerables, que siguen siendo la "principal preocupación" porque "la crisis económica ha agudizado los niveles de desigualdad".
Es este escenario, lo que, en su opinión, requiere "tener más que nunca una confianza firme" en la propia sociedad y en España, que "siempre ha sabido abrirse camino" cuando ha afrontado el futuro con responsabilidad, determinación y serenidad. Eso sí, también ha avisado de que "el progreso de un país depende, en gran medida, del carácter de sus ciudadanos, de la fortaleza de su sociedad y del adecuado funcionamiento de su Estado".
De hecho, ha incidido en que el Estado Social y Democrático de Derecho asegura la "convivencia en libertad", "ha convertido a España en un país moderno, con prestaciones sociales y servicios públicos esenciales", con una gran red de infraestructuras y "garantiza como pocos la seguridad de los ciudadanos".
"Una nación", ha proseguido, "con una posición privilegiada para las relaciones internacionales gracias a su clara vocación universal, a su historia y a su cultura", europea e iberoamericana, y que "no está aislada, sino muy abierta al mundo y plenamente integrada en la sociedad global".
España, ha defendido, tiene "razones sobradas" para mantener la confianza, porque es una sociedad "emprendedora y generosa", líder en muchos campos; comparte valores "con las demás sociedades libres y democráticas" y "ha hecho frente, y ha superado, situaciones muy difíciles con una serenidad y entereza admirables, demostrando una gran resistencia y madurez".
"Podemos sentirnos muy orgullosos de los valores que inspiran a nuestros ciudadanos, de la energía, la vitalidad y el dinamismo de nuestra sociedad y de la solidez de nuestro Estado", ha remarcado el Rey, recalcando que todo ello es no "una autoestima mal entendida" sino "una realidad contrastada".
Eso sí, ha reconocido que "queda mucho por hacer, por mejorar y renovar", y eso requiere no "caer en los extremos", es decir, "ni en una autocomplacencia que silencie" las carencias o errores, "ni en una autocrítica destructiva que niegue el gran patrimonio cívico, social y político" acumulado.
Lo que hace falta, a su modo de ver, es "tener una conciencia clara y objetiva" de las debilidades y fortalezas de España y una visión "lo más realista y completa de cómo y hacia dónde va el mundo".
"El tiempo no se detiene y España no puede quedarse inmóvil, ni ir por detrás de los acontecimientos", ha dicho, tiene que avanzar por su camino "sin encerrarse en sí misma como en otras épocas del pasado". Así, se ha mostrado convencido de que España superará los nuevos retos, como ha superado otros en el pasado.
En un mensaje que, como siempre, ha terminado felicitando las fiestas en las lenguas cooficiales, el Rey ha querido tener un recuerdo a las víctimas y damnificados de las inundaciones y las riadas, y también a los que en Nochebuena velan por la seguridad de España lejos de nuestras fronteras o prestan servicios esenciales.
Además, ha dejado claro que el mensaje de Navidad en sí es una muestra de su compromiso de "servir a España con lealtad, responsabilidad y total entrega".
  
Texto íntegro del mensaje

Felipe VI ha pedido este martes a los españoles en su mensaje de Navidad que mantengan la confianza en ellos mismos y en el país ante las incertidumbres y dificultades globales y específicas de España, como la "seria" preocupación por Cataluña, y ha instado a afrontar el futuro unidos y sin "caer en los extremos".

Este es el texto íntegro del mensaje:

"Buenas noches.

Hace cinco años tuve el honor por primera vez como rey de felicitaros la Navidad y de transmitiros un mensaje de afecto y buenos deseos para el nuevo año. Un mensaje también de compromiso con mi vocación de servir a España con lealtad, responsabilidad y total entrega.

Por tanto, os agradezco que me permitáis nuevamente compartir con vosotros unos minutos en esta noche tan especial, y lo primero que quiero hacer, naturalmente, es desearos junto a la reina, la princesa Leonor y la infanta Sofía, la mayor felicidad y paz en estos días en los que nos reunimos con nuestras familias y seres queridos".

Y en estas horas queremos tener un recuerdo muy especial con todo nuestro cariño para las familias y personas más afectadas y que más han sufrido -incluso trágicamente- las consecuencias de las inundaciones y las riadas que se ha producido en España durante los últimos días como lo fueron otras muchas a lo largo del año.

Se dice y es verdad que el mundo no vive tiempos fáciles. Quizás nunca lo sean del todo, pero los actuales son, sin duda, tiempos de mucha incertidumbre, de cambios profundos y acelerados en muchos ámbitos que provocan en la sociedad preocupación e inquietud tanto dentro como fuera de nuestro país.

La nueva era tecnológica y digital, el rumbo de la Unión Europea, los movimientos migratorios, la desigualdad laboral entre hombres y mujeres o la manera de afrontar el cambio climático y la sostenibilidad, entre otras, son cuestiones, en fin, que están muy presentes y condicionan ya de manera inequívoca nuestras vidas.

Y junto a todo ello, la falta de empleo -sobre todo para nuestros jóvenes- y las dificultades económicas de muchas familias, especialmente aquellas que sufren una mayor vulnerabilidad, siguen siendo la principal preocupación en nuestro país.

Es un hecho que en el mundo -y también aquí-, en paralelo al crecimiento y el desarrollo, la crisis económica ha agudizado los niveles de desigualdad.

Así mismo, las consecuencias para nuestra propia cohesión social de la revolución tecnológica a la que me he referido antes, el deterioro de la confianza de muchos ciudadanos en las instituciones y, desde luego, Cataluña, son otras serias preocupaciones que tenemos en España.

Ahora, después de las elecciones celebradas el pasado 10 de noviembre, nos encontramos inmersos en el procedimiento constitucional previsto para que el Congreso de los Diputados otorgue o deniegue su confianza al candidato propuesto para la Presidencia del Gobierno.

Así pues, corresponde al Congreso, de acuerdo con nuestra Constitución, tomar la decisión que considere más conveniente para el interés general de todos los españoles.

Os decía al principio que no vivimos tiempos fáciles, pero también creo que, por eso precisamente, debemos tener más que nunca una confianza firme en nosotros mismos y en España, que siempre ha sabido abrirse camino cuando hemos afrontado el futuro con responsabilidad, con generosidad y rigor, con determinación, pero también con reflexión y serenidad. Y tenemos razones sobradas para tener esa confianza.

El progreso de un país depende en gran medida del carácter de sus ciudadanos, de la fortaleza de su sociedad y del adecuado funcionamiento de su estado.

El pasado 19 de junio tuve el gran honor de condecorar con la Orden del Mérito Civil a 41 ciudadanos procedentes de toda España. Mujeres y hombres, mayores y jóvenes de orígenes y condiciones diversos que son un verdadero ejemplo de dignidad y fiel reflejo de lo mejor de nuestra sociedad.

Pude apreciar personalmente su generosidad y espíritu solidario, su capacidad de sacrificio y superación, su disposición para ayudar a los demás y anteponer el bien común a los intereses particulares, su coraje en situaciones adversas; cualidades que son expresión de las virtudes cívicas que inspiran a la inmensa mayoría de nuestros ciudadanos.

Se trata, sin duda -y me interesa especialmente resaltarlo-, de actitudes que han ido forjando paso a paso la personalidad de los españoles y moldeando nuestra sociedad actual a lo largo de estas ya cuatro décadas de democracia.

Una sociedad que ha experimentado una transformación muy profunda como jamás antes en nuestra historia; que vive conforme a valores y actitudes compartidos con las demás sociedades libres y democráticas; que es y se siente profundamente europea iberoamericana; y que no está aislada, sino muy abierta al mundo y plenamente integrada en la sociedad global.

Una sociedad que ha hecho frente y ha superado situaciones muy difíciles con una serenidad y entereza admirables, demostrando una gran resistencia y madurez.

Una sociedad, en fin, emprendedora y generosa que desarrolla una gran creatividad y un liderazgo indiscutible en muchos campos como la ingeniería, la medicina, la ciencia, la cultura, el deporte o la empresa.

Vivimos en un estado social y democrático de Derecho que asegura nuestra convivencia en libertad y que ha convertido a España en un país moderno con prestaciones sociales y servicios públicos esenciales como en educación y en sanidad; que está equipado con una gran red de infraestructuras de comunicaciones y transportes de vanguardia, y garantiza como pocos la seguridad de los ciudadanos.Una nación, además, con una posición privilegiada para la relaciones internacionales gracias a su clara vocación universal, a su historia y a su cultura.

Quienes nos visitan, invierten aquí o deciden vivir entre nosotros, son testigos de todo ello, lo reconocen y lo destacan.Es mucho, así pues, lo que hemos construido juntos, lo que juntos hemos avanzado. Y podemos sentirnos muy orgullosos de los valores que inspiran a nuestros ciudadanos, de la energía, la vitalidad y el dinamismo de nuestra sociedad y de la solidez de nuestro estado.Y creo que es importante decirlo, no por una autoestima mal entendida, sino porque es una realidad contrastada que debemos poner en valor.

Ante esa realidad no debemos caer en los extremos ni en una autocomplacencia que silencie nuestras carencias o errores, ni en una autocrítica destructiva que niegue el cambio gran patrimonio cívico, social y político que hemos acumulado.

Sin duda queda mucho por hacer, por mejorar y renovar. Para ello es preciso tener una conciencia clara y objetiva de nuestras fortalezas y de nuestras debilidades; y, además, tener una visión lo más realista y completa de cómo y hacia dónde va el mundo.

Todo cuanto hemos logrado -como he comentado otras veces- no se ha generado de manera espontánea. Es el resultado, en última instancia, de que millones de españoles, gracias a nuestra Constitución, hemos compartido a lo largo de los años unos mismos valores sobre los que fundamentar nuestra convivencia, nuestros grandes proyectos comunes, nuestros sentimientos e ideas.

Y de entre esos valores quiero destacar en primer lugar el deseo de concordia que, gracias a la responsabilidad, a los afectos, la generosidad, al diálogo y al respeto entre personas de ideologías muy diferentes, derribó muros de intolerancia de rencor y de incomprensión que habían marcado muchos episodios de nuestra historia.

En segundo lugar, la voluntad de entendimiento y de integrar nuestras diferencias dentro del respeto a nuestra Constitución, que reconoce la diversidad territorial que nos define y preserva la unidad que nos da fuerza.

Y en tercer y último lugar, la defensa y el impulso de la solidaridad, la igualdad y la libertad como principios vertebradores de nuestra sociedad, haciendo de la tolerancia y el respeto manifestaciones del mejor espíritu cívico de nuestra vida en común.Estos valores llevan muchos años presentes entre nosotros y constituyen una seña de identidad de la España de nuestros días; pero no podemos darlos por supuestos ni tampoco olvidar su fragilidad, y por ello debemos hacer todo lo posible para fortalecerlos y evitar que se deterioren.

El tiempo no se detiene y España no puede quedarse inmóvil ni ir por detrás de los acontecimientos. Tiene que seguir recorriendo su camino sin encerrarse en sí misma como en otras épocas del pasado y levantando la mirada para no perder el paso ante los grandes cambios sociales, científicos y educativos que señalan el futuro.

Los desafíos que tenemos por delante no son sencillos, pero como en tantas ocasiones de nuestra reciente, estoy convencido de que los superaremos.

Confiemos en nosotros mismos, en nuestra sociedad; confiemos en España y mantengámonos unidos en los valores democráticos que compartimos para resolver nuestros problemas; sin divisiones ni enfrentamientos que solo erosiona nuestra convivencia y empobrecen nuestro futuro.

Tenemos un gran potencial como país. Pensemos en grande. Avancemos con ambición. Todos juntos. Sabemos hacerlo y conocemos el camino...Con ese ánimo y con ese espíritu, la reina, nuestras hijas y yo, os deseamos a todos -y de manera especial a cuantos estáis lejos, trabajando y velando por nuestro país, o prestáis aquí servicios esenciales en estas horas- muy felices pascuas y todo lo mejor para el Año Nuevo 2020.

Eguberri on. Bon Nadal. Boas festas."

jueves, 12 de diciembre de 2019

Los costes sociales y territoriales de tener la monarquía en España / Vicenç Navarro *

A raíz de los artículos de Pablo Iglesias (¿Para qué sirve hoy la monarquía?) y Javier Cercas (¿Para qué sirve hoy la república?) publicados en El País (el primero, a favor de que se establezca en España una república, y el segundo, a favor de que se mantenga la monarquía borbónica en España) se ha reavivado un debate en este país sobre los pros y los contras de sustituir el sistema monárquico por el republicano. 

Las tesis de Javier Cercas (muy comunes entre los que favorecen mantener la monarquía en España) es que tal institución ha permitido a España tener un desarrollo democrático y económico con el que ha alcanzado un grado de madurez homologable al de otras democracias existentes en Europa. Le faltaba añadir (como hace el establishment político-mediático del país) que el establecimiento de la monarquía fue uno de los mayores éxitos de la Transición (considerada como modélica) de una dictadura a una democracia. 

Se indica que tal democracia fue, en gran parte, el resultado de la decisión de Juan Carlos I, que a pesar de haber sido nombrado por el dictador Franco, abandonó los poderes dictatoriales y se transformó así en un monarca más en Europa, como existen en Suecia, Noruega, Dinamarca y el Reino Unido. 

Esta homologación de monarquías es un punto que acentúa Cercas en su defensa de la permanencia del sistema monárquico en este país. Al referirse a aquellas monarquías, en países bien conocidos (sobre todo los tres primeros) por su desarrollo social y madurez democrática, Cercas intenta demostrar que un sistema monárquico no tiene por qué ser un anacronismo ni representar tampoco un obstáculo para que un país prospere y garantice bienestar a su población.

Hasta aquí los argumentos que los monárquicos esgrimen en defensa de la monarquía borbónica. Pero Cercas, que se define de izquierdas y republicano, va más allá e indica incluso que el Estado monárquico español es, en realidad, el continuador de la II República y de la causa republicana, aplaudiendo la heroicidad y compromiso con la democracia de los luchadores republicanos, realidad reconocida y promovida por el rey Felipe VI, como atestigua su homenaje a la famosa brigada Nueve republicana española, que liberó la ciudad de París al final de la II Guerra Mundial (homenaje que ocurrió, por cierto, en Francia, pero no en España).

La evidencia es contraria a las tesis de Cercas: el Estado monárquico ha contribuido al subdesarrollo social de España

Veamos primero si la monarquía ha favorecido el desarrollo democrático y el bienestar implícito que debe conllevar. Y para evaluarlo, tenemos que subrayar que la monarquía es el eje de un sistema de poder institucional centrado en el Estado, diseñado por el dictador para garantizar la continuidad del dominio de las fuerzas conservadoras sobre los aparatos de dicho Estado. 

Hay que recordar que durante la Transición no hubo una ruptura con el Estado anterior, ni hubo un cambio de los altos funcionarios del Estado que habían jugado un papel clave en el régimen dictatorial anterior. Desde las Fuerzas Armadas hasta la judicatura, pasando por los aparatos de seguridad, siguieron dominados (y, a mi modo de ver, continúan dominados) por una cultura de gobierno profundamente conservadora. 

Tres ejes ideológicos de esta cultura fueron (1) un nacionalismo extremo heredero de un imperio, (2) fundamentado en una estructura de poder radial centrada en la Capital del Reino, y (3) reforzado con un catolicismo excluyente, promovido por una institución, la Iglesia Católica, siempre próxima y defensora de los intereses económicos y financieros del país. El nacional-catolicismo imperante durante la dictadura había sido la expresión extrema de esta cultura.

Ni que decir tiene que la presión popular, y muy en particular el movimiento obrero, jugó un papel esencial en forzar una transición en la que las fuerzas democráticas pudieron modificar ese Estado, pero no lo suficiente para establecer una discontinuidad con el anterior. Y la monarquía, impuesta por la dictadura, era la garantía de que los poderes económicos y financieros continuaran dominando, o al menos ejerciendo una enorme influencia, en las instituciones del Estado. 

Hay miles de indicadores sobre ello. La persistencia del Valle de los Caídos como monumento al régimen fascista a pesar de más de cuarenta años de democracia es uno de ellos.

Pero no es solo el Valle de los Caídos el que refleja el enorme poder de la clase dominante heredera del régimen anterior, y cuyo eje central es la monarquía. ¿Cómo se explica Cercas que en más de cuatro décadas de período democrático, España continúe teniendo uno de los Estados del Bienestar menos desarrollados de la Unión Europea de los Quince (UE-15)? ¿O que tengamos las desigualdades más grandes, o uno de los sistemas educativos y sanitarios más polarizados por clase social de tal comunidad? ¿O que el sistema fiscal esté entre los más regresivos, con uno de los ingresos al Estado más bajos? ¿O que el gasto público social sea tan bajo? 

La causa, bien documentada, de cada uno de estos hechos es que las relaciones de poder dentro del Estado están muy sesgadas a favor de las fuerzas conservadoras del país. El gran retraso social de España está basado en esta realidad. Miren los datos y lo verán (ver mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias, Anagrama, 2006). El conservadurismo de las instituciones del Estado se basa, precisamente, en la estructura institucional de poder cuyo eje es la monarquía.

La monarquía y la cultura del Estado que perpetúa favorecen el sistema radial y no policéntrico del Estado español

Este hecho también explica el otro gran problema (además del subdesarrollo social) sin resolver que existe en España y que es el tema territorial. El Estado monárquico borbónico ha sido el mayor promotor de una España uninacional, radial, centrada en la Capital del Reino, oponiéndose a una España plurinacional, poliédrica, sin ningún tipo de pleitesía y con pleno desarrollo de la soberanía popular en su totalidad y en cada uno de sus componentes. 

Y es la gran resistencia a aceptar la plurinacionalidad de España la que está creando la otra gran crisis, la crisis territorial. La evidencia de ello es también abrumadora. Es fácil ver que en lugar de la tan manoseada y falsa reconciliación, lo que estamos viendo son las consecuencias de una transición que distó mucho de ser modélica, pues el bando vencedor de la llamada Guerra Civil continúa dominando la vida política, económica y mediática de este país. 

Los escasos y tímidos intentos de recuperar la historia de España, corrigiendo las enormes tergiversaciones que todavía se enseñan en sus instituciones educativas y mediáticas, han sido abortados para supuestamente evitar que se abran de nuevo las heridas, asumiendo que se habían cerrado (es decir, que se había reconocido a las víctimas y sancionado a los victimizadores). 

Es más que probable que si el bando republicano hubiera ganado la Guerra Civil, hoy España sería más democrática, más justa y más social, y menos uninacional, menos radial y más policéntrica y plurinacional de lo que lo es hoy. Hay que recordar que el golpe militar (que venció debido al apoyo de los regímenes nazi alemán y fascista italiano) del 1936, fue apoyado por la clase dominante que incluía desde los propietarios y gestores de los mayores medios de producción, distribución y financieros, para evitar las muy necesarias reformas de la propiedad propuestas por una alianza de fuerzas progresistas (el Frente Popular) que habían afectado sus intereses así como los de la Iglesia, que habían siempre proveído el marco ideológico que sostenía una sociedad enormemente represiva. 

La evidencia de ello es abrumadora. El fin de la República y el mantenimiento de la monarquía en España tenía como objetivo mantener los intereses y beneficios de las clases dominantes en España, que fueron las vencedoras de la definida como Guerra Civil, intereses que, en general, se han mantenido bajo el Estado monárquico actual.

No es sorprendente, pues, que en España (uno de los países con desigualdades sociales más acentuadas en la UE-15) a mayor nivel de renta, mayor popularidad de la monarquía. Ni tampoco es sorprendente que la monarquía sea ampliamente impopular en Catalunya y en el País Vasco, pues el uninacionalismo característico de la monarquía y de los golpistas (que se definían como los nacionales) afectó especialmente a las naciones excluidas en aquella visión. 

Y tampoco es sorprendente que a mayor sesgo derechista del partido político, mayor es el apoyo a la monarquía, siendo la ultraderecha franquista, Vox, la más monárquica de todas las derechas (siendo este partido también el más ultraneoliberal, la ideología dominante y favorecida por las clases pudientes del país).

Es importante señalar que la mayoría de españoles está a favor de un referéndum sobre la posibilidad de instaurar una república, siendo los jóvenes los más favorables a ello. 

Concretamente, un 63% de los españoles entre 25 y 34 años, un 58% entre 15 y 24, quieren votar para decidir democráticamente sobre dicha cuestión. Y como era de esperar, los votantes de los partidos de izquierdas son mucho más favorables (IU 91%, Podemos 86% y el PSOE 57%) a este referéndum que no los de las derechas (C’s 33% y PP 25%), esto según una encuesta realizada entre marzo y abril de 2018 en la que no se incluía a Vox, aunque no sería de extrañar que este porcentaje no llegara a un 5% de sus votantes.

¿Es la monarquía borbónica equiparable a las monarquías escandinavas o británica?

Lo cual me lleva a la segunda tesis de Cercas. Repito que la monarquía borbónica española fue resultado de la victoria del bando vencedor de la Guerra Civil. No así en aquellos países donde la monarquía está enraizada en las luchas que el país, como colectivo, realizó. 

El dictador de uno de los regímenes más crueles que hayan existido en Europa, el general Franco, nombró al Rey Juan Carlos y promovió la monarquía borbónica, cuya continuo apoyo a las fuerzas más reaccionarias del país había sido una constante en su historia. La naturaleza de dicha monarquía borbónica, y su identificación con las clases dominantes españolas, desde que triunfó el golpe militar, (habiendo ejercido gran represión para mantener su dominio), contrasta con las monarquías en los países citados. 

Son monarquías que están enraizadas en un apoyo de las clases populares, sobre todo en momentos clave, como durante la II Guerra Mundial, y que representan (así son percibidas) a la gran mayoría de la población. El porcentaje de ciudadanos favorables a la abolición de la monarquía en aquellos países es mucho menor que no en España, donde la restauración de la monarquía fue el fruto de la victoria de un bando. La diferencia entre esta y aquellas monarquías no puede ser mayor.

Una última observación: el estilo insultante de Cercas

A nivel personal, tengo que admitir que nunca me gustaron los escritos de Javier Cercas. Hijo de una familia que apoyó la dictadura (según propia confesión), por lo visto, quiso corregir su pasado escribiendo una novela en la que el protagonista era un republicano que, en un intento por hacerlo parecer atractivo, lo presenta como un tipo muy campechano, que vive en campings y que toca el trasero de las monjas (amistosamente) cuando está ingresado en la residencia de ancianos. Sin pretenderlo, fue una novela profundamente ofensiva. Soy hijo de perdedores de la Guerra Civil, represaliados por el fascismo, y me ofendió.

Algo semejante ocurre en su artículo citado anteriormente, donde adopta un tono casi pedante, dándole lecciones a Pablo Iglesias, sugiriéndole que deje de criticar al rey  y que se dedique, en su lugar, a resolver los problemas de la población (algo que, supuestamente, no está haciendo). En otras palabras, “Pablo, dedícate más a resolver los grandes problemas y deja al rey en paz” (cosa que el rey le agradeció en público, interviniendo, por cierto, en política, algo que, según la sacrosanta Constitución, no le está permitido). 

Ni por un momento pensó que el rey representa una estructura de poder conservadora, heredada del régimen anterior, que está obstaculizando la resolución del problema social y territorial. 

Viví en Suecia y en Gran Bretaña durante mi largo exilio y no me imagino a los Reyes de aquel país interviniendo en política como lo han hecho e hicieron los Reyes Juan Carlos y Felipe VI en nuestro país. Y tampoco me imagino que los monarcas suecos o británicos hubieran expresado desaprobación o disconformidad hacia un partido o partidos que el monarca percibe contrarios a su permanencia en el poder, acusándoles de no obedecer la Constitución, olvidando con dicha acusación que tales fuerzas conservadoras la están desobedeciendo diariamente, saltándose a la torera todos los capítulos sociales de tal documento. 

Estas fuerzas solo ven en la Constitución española la defensa de la unidad de España, eslogan que ya utilizaron para justificar el golpe militar de 1936 y que ahora utilizan de nuevo para evitar los cambios profundos que necesita el país. En realidad, no están defendiendo la unidad de España, sino la visión clasista y uninacional de esta. 

A mi padre, los tribunales lo juzgaron y reprimieron por ser “rojo” y “separatista”, cuando en realidad era un maestro progresista que enseñaba los valores republicanos de libertad, igualdad y fraternidad a la juventud de este país. Y en cuanto a separatista, no tenía nada de ello. Amaba y dio su vida por una España republicana, más justa y solidaria, plurinacional y poliédrica. 

Para alcanzarla, será necesaria en España la sustitución del sistema monárquico y de la estructura de poder económico y financiero, religioso e ideológico que lo sustentan, y que están obstaculizando el mejoramiento de la calidad de vida y el bienestar de las clases populares de los distintos pueblos y naciones de España, que representan la mayoría de la población española.


(*)  Catedrático Emérito de Ciencias Políticas y Políticas Públicas Universitat Pompeu Fabra



martes, 3 de diciembre de 2019

El Rey recibe a Pelosi, Guterres y varios jefes de Estado asistentes a la Cumbre del Clima

MADRID.- El Rey Felipe VI ha recibido este martes en distintas audiencias en el Palacio de la Zarzuela a jefes de Estado y de Gobierno y otros responsables internacionales que han viajado a Madrid para participar en la Cumbre del Clima.

La primera audiencia ha sido, a las 9.00 horas, a la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, acompañada de una delegación de miembros de la Cámara y por embajador de los Estados Unidos de América en España, Richard Duke Buchan.
Después, el monarca ha recibido al presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, que ha viajado a Madrid acompañado por la ministra de Exteriores, Lorena Aguilar; y a continuación al presidente de Argentina, Mauricio Macri, que la semana que viene cederá el testigo a Alberto Fernández. Junto a Macri, ha estado en la audiencia el secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la República Argentina, Fulvio Pompeo.
El siguiente ha sido el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, acompañado por el embajador Representante Permanente de España ante las Naciones Unidas, Agustín Santos Maraver; la secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Patricia Espinosa; y el asesor principal del Secretario General de las Naciones Unidas, David Vennett.
Por último, han estado en el Palacio de la Zarzuela el presidente Federal de la República de Austria, Alexander van der Bellen, y, finalmente, el Gran Duque Enrique de Luxemburgo.
En las audiencias, el Rey ha estado acompañado por distintos secretarios de Estado del Ministerio de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, dependiendo de cada personalidad. Con los europeos ha estado el responsable de la UE, Marco Aguiriano; con los procedentes de América Latina, el de Cooperación, Iberoamérica y el Caribe, Juan Pablo de Laiglesia; y, con Pelosi y Guterres, el de Asuntos Exteriores, Fernando Martín-Valenzuela.

Felipe VI desobedece a Sánchez / Jaime Peñafiel *

Por primera vez, una decisión del Presidente del Gobierno, aunque sea en funciones, ha sido contestada por el Rey, negándose a viajar a Argentina como Sánchez había dispuesto.

El Ejecutivo quería tener al Soberano lejos de España para maniobrar libremente en la elección de un gobierno Frankestein. Como hizo mandándole a Cuba con el fin de poder darse el abrazo con Pablo Iglesias sin la presencia de Felipe.

Y es que la relación entre Zarzuela y Moncloa no es tan fluida como Sánchez contaba, cínicamente, en su libro “Manual de resistencia”: “Entre Felipe y yo existe una relación de complicidad que supera y sigue superando a día de hoy, lo institucional …. Hablamos con toda sinceridad …. Nos reconocemos mutuamente como las personas que vamos a sacar al país del resto del bloqueo”.

Mas bien está siendo que no. Muy al contrario. Sánchez es lo peor que puede tener España en estos momentos. Y malo, muy malo, para la Monarquía incapaz de reconducir la situación.

Parece mentira que Felipe VI se olvide del articulo 56.1 de la Constitución que le asigna un poder como moderador y árbitro. Desgraciadamente y sin saber por qué ni modera ni pito tiene para arbitrar el partido.

Tampoco aplica el articulo 62 que le autoriza, constitucionalmente hablando, a nombrar al presidente del Gobierno. Sorprendentemente, es el propio Sánchez quien se ha confirmado y erigido en el único árbitro para designar a quien nombrar sin contar con el Jefe del Estado que le están creciendo los enanos.

No los siete del cuento sino los miles y miles que aparecen poniendo en peligro la Institución. No olvidemos que Gabriel Rufián, uno de los posibles socios como líder de Ezquerra Republicana, llama a Felipe VI “el rechazao” y que el patriotismo se llama … Republica. ¡Toma ya!

PD. Lo que no es de recibo es que Moncloa haya impedido que el Jefe del Estado inaugurara la Cumbre del Clima (COP25) que reúne en Madrid a 50 Jefes de Estado para mayor gloria del presidente del gobierno en funciones, Pedro Sánchez, que tomó la palabra en este acto.

Aunque el soberano si ha cumplido con un deber de cortesía ofreciendo una recepción en el Palacio Real a todos los mandatarios e invitados a la Cumbre, donde, ¡finalmente! se le ha “permitido” dirigirse a ellos.


(*) Periodista


sábado, 16 de noviembre de 2019

Los catalanes, desconectados de la monarquia / José Antich *

El Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat acaba de hacer público un barómetro en el que se puntúa a las diferentes instituciones que tienen, en mayor o menor grado, una incidencia sobre la sociedad catalana. 

En total, son 20 las instituciones sobre las que se pregunta a los encuestados y coge un abanico lo suficientemente amplio que va desde las Universidades a la Unión Europea pasando por el Ejército o la Iglesia Católica. 

Pues bien, de este amplio listado, la monarquía, con un 2,44, es la peor de todas las instituciones para los catalanes. 

Le acompañan en este furgón de cola la banca y la Iglesia Católica. Que la monarquía española no levanta cabeza es una obviedad, la pregunta es si tiene margen para revertir esta situación y disfrutar de la posición que tienen otras monarquías europeas. 

No parece, ni muchos menos, que ello vaya a producirse, ya que el desencuentro entre la sociedad catalana y la familia real es muy alto y se hace directamente responsable a Felipe VI de la escalada represiva contra el independentismo. 

Un claro ejemplo de ello es el marco en que se han producido sus últimas visitas a Catalunya: en medio de un excepcional despliegue policial para contener las fuertes protestas ciudadanas.

Qué lejos están, por ejemplo, la valoración de la institución monárquica en Noruega 9,3; Reino Unido 7,6; o Países Bajos 7,3. Es importante el caso de la Reina de Inglaterra, que pese al referéndum de independencia celebrado en Escocia en 2014, superó el escollo con una aparente distancia que no incomodó a los independentistas. 

Aquí ha sucedido todo lo contrario y la institución monárquica ha utilizado el conflicto con Catalunya para consolidarse, algo que es dudoso que se haya producido en España pero que ha dejado una estela de desencuentro irreversible en Catalunya.

La puntuación del 2,44 no deja duda alguna por más que en esto, como en tantas otras cosas, sea más cómodo esconder la cabeza bajo tierra que querer afrontar el problema.


(*) Periodista y director de El Nacional


viernes, 15 de noviembre de 2019

Felipe VI viaja a Washington en un viaje privado tras su histórica visita a Cuba

MADRID.- El Rey Felipe VI asistirá esta semana en Washington y con carácter privado a los actos conmemorativos del centenario de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Georgetown.

El jefe del Estado español, acompañado por la Reina Letizia, concluyó el jueves una visita de Estado a Cuba que fue la primera que realiza a este país un Rey de España.
La agenda de este viaje se cerró en Santiago de Cuba, y al término del mismo mientras la Reina se desplazó a España, Felipe VI lo hizo a Washington para acudir a esos actos conmemorativos en la Universidad de Georgetown.
Unos actos que esta universidad tiene previsto celebrar desde ayer viernes y hasta el domingo, 17 de noviembre.
El rectorado de este centro invitó al Rey a asistir a ellos debido a que cursó durante dos años, de 1993 a 1995, un máster de Relaciones Internacionales y consiguió su graduado en estos estudios.
Posteriormente, esta universidad creó una cátedra con su nombre para promocionar la cultura española en el mundo académico de Washington.
Georgetown, la universidad católica más antigua de Estados Unidos, tiene una amplia experiencia con alumnos ilustres y entre ellos han estado muchos presidentes y miembros de las familias reales de Grecia, Holanda y Noruega.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Los Reyes colocan una corona a los pies del monumento al soldado español en Santiago de Cuba


LA HABANA/SANTIAGO DE CUBA.- Este jueves, 14 los Reyes de España se trasladaron al Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana donde se expone el autorretrato de Goya, pintada por el autor zaragozano en 1815, y cedido temporalmente por el Museo Nacional del Prado durante un mes -del 11 de noviembre al 12 de diciembre-. Este Museo, inaugurado a principios del siglo XX, alberga un importante patrimonio artístico, y está considerado uno de los más importantes de América Latina con más de 45.000 obras.

También, a lo largo de la mañana, Don Felipe y Doña Letizia acompañados por el ministro de Salud Pública de la Cuba, José Ángel Portal, visitaron el Centro de Inmunología Molecular de Cuba, cuya misión es obtener y producir nuevos biofármacos destinados al tratamiento del cáncer y otras enfermedades crónicas no transmisibles e introducirlos en la Salud Pública cubana. 
Tras las explicaciones de las instalaciones del centro sobre una maqueta a cargo del director general centro, los Reyes saludaron a varios pacientes oncológicos que han superado con éxito la enfermedad. Desde allí se trasladaron al Centro de Inmunoterapia del Cáncer, donde visitaron los laboratorios y mantuvieron un encuentro con los investigadores y trabajadores. El objetivo de este Centro es compartir, intercambiar y discutir las nuevas tendencias y los retos de la Biotecnología y la Bioingeniería relacionados con la obtención de productos para el tratamiento del cáncer y enfermedades autoinmunes.


 En Santiago de Cuba

Al mediodía, los Reyes se trasladaron al Aeropuerto Internacional José Martí, desde donde viajaron a Santiago de Cuba. A su llagada, Don Felipe y Doña Letizia se dirigieron al Castillo del Morro de San Pedro de la Roca, importante fortaleza militar, declarada Patrimonio de la Humanidad, donde acompañados por la presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular en Santiago de Cuba, Beatriz Johnson, recorrieron el castillo fotografiándose ante una placa de bronce conmemorativa de la visita y junto al cuadro “El mar que nos une”, donado por los Reyes con motivo de su visita. 
Seguidamente, en un baluarte, tuvo lugar la ceremonia de homenaje a los miembros de la Escuadra del Almirante Cervera caídos en combate en 1898 y en donde se dio lectura solemne de un texto seguido del toque de oración a cargo de un corneta del Ejército cubano.
Una visita al Memorial de la Loma de San Juan, lugar decisivo en la batalla de la Guerra Hispano-Cubano, en la que se colocó una corona a los pies del monumento al soldado español y se dio lectura solemne de un texto de homenaje, puso fin al Viaje de Estado de Sus Majestades los Reyes a Cuba que ya regresaron a España.

Felipe VI se reúne con Raúl Castro en el último día de su visita a Cuba


LA HABANA.- Felipe VI se reunió este jueves con el expresidente de Cuba y actual líder del Partido Comunista del país (PCC), Raúl Castro, en La Habana en el último día de la histórica visita de Estado de los reyes a la isla, un encuentro que el Gobierno español calificó de "gesto de amistad y deferencia". Fueron las propias autoridades cubanas las que el miércoles por la noche pidieron a la delegación española la celebración de este encuentro.

La cita, que inicialmente no estaba prevista en el programa oficial del viaje, tuvo lugar al comienzo de la jornada, después de que el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, cursara la invitación al término de la cena que le ofreció el monarca anoche en La Habana, en la que ambos pronunciaron sendos discursos.
"En un ejemplo que entendemos de aprecio y de reconocimiento a la importancia de la visita y después de escuchar las palabras del Rey, se nos invitó al encuentro con Raúl Castro", explicó hoy el ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, en una conversación con periodistas en la capital cubana antes de la reunión.
Raúl Castro, de 88 años, cedió el poder a Díaz-Canel en abril del pasado año, aunque se mantiene al frente del Partido Comunista Cubano (PCC) hasta 2021 y ha sido el encargado de presidir la comisión encargada de la reforma de la Constitución, en la que no se han hecho cambios en el modelo político del país.
El menor de los Castro sucedió en la presidencia a su hermano Fidel en 2006 de forma provisional por su enfermedad y dos años después, tomó el mando de forma plena.
En la cita, que según Borrell tuvo un carácter "privado" y de la que no se ha informado dónde tuvo lugar, acompañaron a don Felipe el propio ministro y el embajador de España en la isla, Juan Fernández Trigo.
Según Borrell, la reunión fue "la forma de redondear" la visita de alto nivel de los reyes y debe ser interpretada como "un gesto de amistad y deferencia".
"Merecía la pena", resumió Borrell, quien recordó que Raúl Castro y Felipe VI se conocen al haber coincidido cuando era príncipe en algunas tomas de posesión de presidentes iberoamericanos.
Borrell no quiso concretar qué asuntos se trataron en la reunión y se limitó a decir que se habló "de todo".
"Ha sido un diálogo abierto, franco y sin cortapisas, pero el diálogo de un Rey no es el trato de un presidente del Gobierno", añadió el ministro al referirse a los contactos mantenidos con las autoridades cubanas durante la visita real y al papel institucional del monarca.
 
En el discurso que Felipe VI pronunció anoche ante Díaz-Canel, defendió la democracia y los derechos humanos y que el pueblo cubano sea el que decida sobre su futuro porque "los cambios en un país no pueden ser impuestos".
El mandatario cubano, que no estaba previsto inicialmente que interviniera, reivindicó el modelo socialista y que el camino que han elegido los cubanos ha sido "por voluntad propia".
En 2017, Raúl Castro invitó formalmente a los reyes a visitar la isla, pero no llegó a hacerse antes de que cediera el poder a Díaz-Canel.
Éste renovó la invitación para que el histórico viaje se celebrara este año, coincidiendo con el 500 aniversario de la fundación de La Habana.
Felipe VI ha sido el primer rey que pisa la isla en visita de máximo nivel, después de que su padre, Juan Carlos I, estuviera en la isla en 1999 con la reina Sofía para participar en la cumbre iberoamericana, en la que Fidel Castro tuvo un trato preferente hacia él.
Don Juan Carlos regresó al país caribeño en noviembre de 2016 para asistir al funeral del líder de la revolución cubana.

El rey de España se ofrece a acompañar en la transición de Cuba a la democracia


LA HABANA.- La jornada de hoy de los Reyes de España en La Habana finalizó con la cena de retribución ofrecida por Sus Majestades al presidente de Cuba y la Sra. Lis Cuesta, celebrada en el Palacio de los Capitanes Generales, en la que Don Felipe pronunció unas palabras. 

Comenzó destacando que “…España trajo consigo instituciones, ideas y valores. Las bases del Derecho Internacional, la concepción de los derechos humanos universales, el debate sobre la guerra justa, fueron aportes que dieron origen a lo que conocemos como la Edad Moderna. Todo ello hace que, en conjunto, esta historia “nuestra” se destaque como algo singular y extraordinario en el mundo…“. 
También el Rey puso de relieve que la “…raíz común está, precisamente, en la base de uno de los grandes proyectos políticos que vio la luz en el pasado siglo: la Comunidad Iberoamericana de Naciones, proyecto que albergó a Cuba desde su inicio y que, a través del Sistema de Cumbres y de la labor de su Secretaría General y los demás organismos iberoamericanos, ha traído consigo grandes progresos en la cooperación iberoamericana…”.
Don Felipe señaló además, que el “…proceso de cambio en el que está inmersa Cuba, nosotros, Señor Presidente, queremos acompañarles; y queremos hacerlo sobre la base del respeto y sobre la base de la propia experiencia. España supo dotarse, en 1978, de una Constitución basada en el pacto, la negociación, e inspirada en el consenso y la reconciliación. Y al amparo de ese marco constitucional, refrendado por el pueblo español en el ejercicio de su soberanía, los españoles hemos vivido nuestros mejores años como un país plenamente democrático…”.

La visita del rey Felipe, un golpe de optimismo para los empresarios españoles en Cuba


LA HABANA.- Los empresarios españoles en Cuba consideran "un golpe de optimismo" la visita del rey Felipe VI, con quien se reunieron para transmitirle sus inquietudes, desde la deuda que arrastra con ellos el Gobierno cubano hasta los perjuicios por el endurecimiento del embargo de EE.UU.

"Todos le dijimos que agradecemos mucho que haya venido a Cuba en medio de dificultades", explicó el presidente de la Asociación de Empresarios Españoles en Cuba, Xulio Fontecha, tras la reunión de aproximadamente dos horas celebrada en la residencia del embajador de España, en la zona oeste de La Habana.
Una veintena de empresarios -entre ellos los presidentes de Meliá, Gabriel Escarrer, e Iberostar, Miguel Fluxá- conversaron allí con el monarca, al que acompañaron el secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe, Juan Pablo De Laiglesia, y la secretaria de Estado de Comercio española, Xiana Méndez.
"Por el tipo de Estado que hay en Cuba, la relación estatal de representantes extranjeros es muy importante y ayuda mucho al empresariado extranjero; y por supuesto la visita del rey es fundamental", declaró Fontecha.
Aproximadamente 300 empresas españolas operan en Cuba, donde el sector turístico acapara gran parte del volumen de negocio con la presencia de grandes corporaciones hoteleras como Meliá, Iberostar y Barceló, que, operando en régimen mixto con el Gobierno cubano, abarcan el 70 % de las habitaciones en la isla.
Estas empresas, así como algunas pymes, se han visto afectadas por el endurecimiento del embargo económico a Cuba por parte de la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump.
Específicamente Trump activó en mayo los títulos III y IV de la ley Helms-Burton, que dieron vía libre a demandas contra compañías que se lucren de antiguas propiedades privadas confiscadas tras la Revolución de 1959, lo que afecta a empresas españolas.
En la reunión con el rey "primero intervinieron los hoteleros, que le transmitieron los casos concretos de demandas que han tenido, y después manifestamos que hay pymes que no salen en los grandes medios pero están sufriendo acoso, hostilidad, amenazas, cierre de cuentas bancarias o problemas con mensajería", reveló Fontecha.
Por otra parte, los empresarios expresaron a Felipe VI su inquietud por los más de 300 millones de euros que les adeuda el Gobierno cubano, una deuda que sigue vigente pese a varias promesas de que se saldaría pronto desde la visita del presidente Pedro Sánchez en noviembre del año pasado.
"La visita del rey no va a servir para que nos paguen, pero puede pegar un tirón para que grandes compañías se interesen por invertir en la isla" y con ello mejorar la solvencia del país, valoró el presidente de los empresarios españoles en la isla.
También afirmó que "este año ha sido muy institucional, muy importante para nosotros. Desde la visita de Pedro Sánchez han venido varios ministros y finalmente el rey, así que ha sido un año muy fuerte en las relaciones bilaterales".
El pasado mayo la ministra de Industria, Comercio y Turismo en funciones, Reyes Maroto, visitó Cuba para dar seguimiento a la agenda económica de Pedro Sánchez en la isla, mientras Borrell visitó La Habana en octubre, principalmente para preparar la visita de los reyes.
La reunión con los empresarios tuvo lugar en la segunda de las tres jornadas de actividades de la visita de Estado a Cuba que Felipe VI realiza junto a la reina Letizia y que comenzaron con una visita al lugar donde nació La Habana y a los palacios más emblemáticos que lo rodean en vísperas de la conmemoración de los 500 años de la ciudad.
En su principal discurso del viaje, pronunciado hoy frente a casi un millar de representantes de la comunidad española en Cuba, el rey ya expresó su total apoyo a los empresarios españoles con intereses en Cuba por la tarea que realizan y ante las "dificultades actuales" y condiciones adversas a las que tienen que hacer frente.