lunes, 16 de julio de 2018

Borbonia / Ramón Cotarelo *

Toca juzgar al rey emérito. Toca juzgar su reinado. Por eso los poderosos se resisten como gato panza arriba a apear el mando. Porque saben que los van a juzgar. Y no suelen salir bien parados. Precisamente en estos días, la fundación de su nombre abre al público los papeles, el archivo de Felipe González. Es de suponer que debidamente expurgados de forma que quizá sea preciso esperar veinticinco años hasta saber qué pasó realmente con los GAL.

En el caso de la Monarquía, el juicio al rey está ya hecho hace mucho por la opinión pública y es devastador. El rey lleva el sobrenombre de su primer velero, Bribón. De reseñar el cortesanísimo comportamiento de los medios de comunicación, todos a una al quite y a encubrir las bribonadas del sujeto. Episodios ha habido en su vida que requerirían un Valle Inclán que retrató la de su tatarabuela Isabel II. Isabel es el nombre que acompaña a las dos Españas, la ascendente de la Iª y la desfalleciente de la IIª. 

Comienza una batalla mediática, política, con ambición de convertirse en judicial, por llevar al ciudadano Juan de Borbón ante los tribunales. A la defensa acuden prestos los tres partidos dinásticos PP, PSOE, C's y todos los medios de comunicación impresos y audiovisuales así como algunos digitales. Encabeza la cruzada por el trono y el altar el siempre fiel ABC que, en recuerdo de sus mejores tiempos, se inventa una encuesta con un 70% de ciudadanos en España dispuestos a dejarse matar por su rey que tanto lo merece. En contra, una alianza de la escasa izquierda republicana con el más escaso republicanismo muy fraccionado.

Más complejo es el juicio a la Monarquía, que ya afecta al sucesor. Una ministra del gobierno Sánchez ha señalado que el hijo no hereda los posibles pecados del padre y tampoco de la hermana y el cuñado. Sin duda, pero la Monarquía está tocada en todos sus flancos. La corte es un patio de monipodio con una autoridad moral nula. El ejercicio del monarca, perfectamente anodino. El incumplimiento de su función como árbitro y moderador de las instituciones, clamoroso. 

El desastre definitivo de la institución fue el discurso del tres de octubre de 2017 en el que el rey se alineó incondicionalmente con una de las partes del conflicto, respaldando su agresiva política de represión y, por ello mismo, alentando su intensificación. En esa amenazadora arenga perdió Felipe VI el poco recurso que le quedaba a una hipotética legitimidad. 

Catalunya triunfante será republicana. La insistencia de Torra en que el Borbón se disculpe por el discurso de marras y, por tanto, por el 1-O, le da la base para poco menos que declarar Catalunya entera tierra libre de Borbones. El rey tiene el extraño privilegio de ser persona non grata en algunos municipios catalanes. Un poco más y consigue que lo declare persona non grata el Parlament.

Otra cosa será el destino de la Monarquía en España. Pero eso es algo que habrán de decidir los españoles cuando se decidan a decidir algo.  
 


(*) Catedrático emérito de Ciencia Política en la UNED

lunes, 2 de julio de 2018

La Corona agoniza / Ruth Toledano *

Para las cosas esenciales nunca es el momento ni hay tiempo, así que es obvio que el gobierno de Sánchez no va a hacer nada que ponga en cuestión la Jefatura del Estado, el Reino de España. Los socialistas monárquicos (esa contradicción en sus términos) dirán que no es el momento. Los socialistas republicanos dirán (entre dientes) que en esta legislatura no hay tiempo. O viceversa. Tanto monta monta tanto. Tiempo tampoco hubo ni era el momento en las legislaturas anteriores. Acaso en las del más allá.

Pero se pongan como se pongan unos y otros socialistas o no la Corona agoniza. Se la puede mantener como se mantuvo a Franco: enchufada al aparato para mantenerla con vida, aunque vegetativa; entubada para que le llegue el oxígeno a un cerebro de encefalograma plano. Me refiero a la muerte orgánica de la monarquía, a la expiración gráfica del régimen (no vaya a ser que acabe en la cárcel acusada de faltar a los Borbones, cosa a la que, por otra parte, tengo todo el derecho, faltaría más). Otra cosa es la imposición, que nos obliguen a tener una muerta encima (no hay más que verla, por lo suelos, valga la paradoja). Se impone con provocación: el exhibicionismo de la fuerza necrófila.

La última escenificación de esta muerte tan poco apasionante ha tenido lugar en un recóndito paraje de Catalunya. Allí, en un salón de bodas de los célebres cocineros para omnívoros hermanos Roca (ni siquiera en su muy exclusivo restaurante, donde la factura asciende a unos 300 euros por barba hipster) se hizo entrega este año del Premio Princesa de Girona, que concede la Fundación homónima. 

La transacción tuvo lugar allí porque el jefe no electo o rey solo fue bien recibido en un salón de bodas de pueblo (no se me ofendan los de pueblo, que yo también lo soy, a ver si nos entendemos). Tras la entrega de estos exóticos galardones (para quien no lo sepa, la princesa de Girona es Leonor de Borbón y Ortiz, 12 años, heredera del trono no electo de España, y dejo  aquí la Wikipedia para los más noveleros) solía celebrarse en el Auditori de Girona un encuentro llamado  Rescatadores de Talento (baste decir que es patrocinado, entre otros, por Ferrovial, Nestlé, Novartis, Gas Natural, Abertis, Indra, BBVA… En fin, gente talentosa que sabe lo que rescata). Pero este año no pudo ser: el Auditori de Girona se encontraba en obras. Work in progress.

Fue todo muy pedestre y tan premonitorio como la chupa de agua que cayó el día de la boda entre Felipe de Borbón y Letizia Ortiz hace catorce años. Tanto ha llovido desde 2004 que hasta tienen un cuñado en chirona y una hermana que fue infanta de todo y es duquesa de nada. En Girona también llovía el otro día. 

La escena exhalaba una atmósfera de acto semiclandestino que solo rompió la llamativa apariencia de la ahora llamada reina (vestido rojo como rosa de un logo, pelo tirante como negociación de un divorcio). Felipe y Letizia llegaron juntos en un coche que no conducían y se trataron como si no se hubieran dirigido la palabra jamás. Parecían esos invitados a una boda incapaces de ocultar que se han pasado la noche discutiendo.

El aspecto terrible que ambos lucían, esa mezcla entre soberbia y tristeza, entre altivez y desolación, es la viva imagen de la monarquía, la representación más gráfica de un régimen que, aunque se desmorona, se aferra a su existencia como a un paraguas gris. Todo en su espacio es falso y falaz. La presunta calma de él. La presunta autonomía de ella. Todo es tan presunto. Ya no está arriba la Corona: flota en una altura abismal que solo conduce al precipicio, al vacío. Por algo los acompañaba un astronauta.

¿Por qué seguimos haciendo el paripé? ¿Por qué seguimos diciendo que el rey está vestido? ¿Por qué se nos obliga a simular que no nos damos cuenta de que esa institución (esa familia, esas personas, esa gente) a nadie sirve  ya ni nada une? ¿Por qué no reconocer que son perjudiciales o, al menos, que agonizan? ¿Por qué esos patrocinios? ¿Nadie que llega al poder va a hablar nunca con sinceridad? ¿No es el momento? ¿No hay tiempo? ¿Cuándo es el tiempo de la evolución? ¿Cuándo el tiempo de la dignidad? 

Si es tiempo de exhumar los restos del dictador que nos legó a los Borbones, es tiempo de liquidar su herencia. Todo ante notario, por supuesto (no se me vaya a malinterpretar y acabe en Brieva).


(*) Periodista


martes, 17 de abril de 2018

Letizia y la educación de una futura reina de España / Jesús Cacho *

Un alto cargo autonómico de cuyo nombre no quiero acordarme viajó a Madrid no hace mucho tiempo para mantener en Zarzuela una larga reunión de trabajo con Letizia Ortiz Rocasolano, hoy Doña Letizia. Se trataba de discutir los pormenores de la inauguración de un nuevo campus universitario en la capital de una comunidad relativamente cercana a Madrid. 

A la antigua locutora de RTVE le gusta documentarse y preparar a fondo los actos oficiales en los que interviene. Son sus “sesiones de trabajo matinales”, y en aquella entrevista quiso saber hasta el último detalle de aquella invitación que, no tras mucho cavilar, había decidido finalmente aceptar.  

-Se trata de inaugurar un anexo al campus universitario, en el que se van a instalar nuevas facultades, que va a ser de enorme utilidad para esta Comunidad Autónoma, y cuya primera piedra, por cierto, pusieron hace ya unos cuantos años don Juan Carlos y doña Sofía.

-¿Cóóóómo? ¿Ééééésos? ¿Y yo voy a ir ahora a inaugurar algo que hicieron éééésos hace 20 años? ¿Yo mezclada con éééésos a estas alturas? ¿Yo haciendo lo mismo que éééésos? ¿Yoooooo? –Los dedos índices en paralelo apuntando hacia fuera, los pulgares hacia arriba, en gesto de profundo disgusto, en ademán desafiante del pistolero a punto de abrir fuego- ¡Quééé horror! ¡Quééé horror! Repetía conmocionada. 

Y el pasmo de la Consorte era tan evidente que se puso en pie dando vueltas alrededor de la mesa, las manos a la cabeza, como si no lo pudiera creer, como si le hubieran insultado gravemente, como si le acabaran de anunciar una desgracia familiar irreparable. Porque nada que haya tenido que ver con Juan Carlos I y/o con la sufrida Sofía de Grecia puede/debe contaminar el buen nombre, el inmaculado crédito de esta mujer ridículamente progre que detesta a sus reales suegros, que reniega de la figura de Juan Carlos y Sofía por motivos, para empezar, puramente ideológicos.

Terminó acudiendo a la inauguración. El gesto agriado, la sonrisa glacial que luce en las ocasiones en que quiere evidenciar que le da por el saco el acto de marras, que no está a gusto y que se quiere ir cuanto antes. Y después de la breve inauguración protocolaria, pasaron todos al salón de actos donde esperaban las autoridades regionales, con el presidente de la Comunidad y el señor obispo, puede que arzobispo, cardenal incluso, a la cabeza, y un grupo de estudiantes invitados. 

Letizia, su chaquetita corta y su pantalón ajustado, vestida de “pobre” para la ocasión, porque ella sabe vestir pobre cuando la ocasión lo pide, saludó de prisa y corriendo, mueca incluida, a las autoridades y se dirigió directamente a los estudiantes con los que departió muy animada, mostrando su trasero al señor obispo, durante casi media hora. Cuando se cansó, dio media vuelta, saludó con idénticas prisas a las atónitas autoridades y puso rumbo a Madrid seguida por sus escoltas.

Esta es la reina consorte -¿reina con suerte?- de España. Este es el material humano que anida en esta señora. La soberbia de una señora que no sabe estar, que nunca llegará a saber estar, que no ha interiorizado su papel como representante de la institución monárquica y las obligaciones que ello conlleva, que ignora que las formas son fundamentales a la hora de preservar la institución. 

Han pasado ya unos cuantos días desde el escándalo por ella protagonizado a la salida de la misa de Pascua en la catedral de Palma. Los servicios de información de palacio han logrado adormecer la polémica surgida, sobre todo en los grandes medios, ello con la ayuda de las Cifuentes que a diario sacuden la actualidad de la casa patria. Pero el resplandor de la hoguera sigue intacto. Porque este no es un revolcón de prensa rosa. Esta ni siquiera es una pelea matrimonial, por más que afecte a la pareja real. Este es un asunto de Estado en tanto en cuanto afecta a la heredera al trono de España, la princesa Leonor, a la futura Jefa del Estado, y por ello a la propia estabilidad del Reino.  
   
Éramos pocos y parió la abuela. Bueno, quien en realidad parió fue la nuera. Una mujer que ha mostrado en público el sistema de valores que está insuflando en sus hijas, la heredera del trono y su hermana: el de un total desapego hacia los padres del actual Rey de España y hacia toda la familia Borbón, como si esta bella niña Leonor fuera a encabezar la dinastía plebeya de los Borbón-Parla, nada que ver con la italiana de los Borbón-Parma, la dinastía populista del honrado bisabuelo taxista y la abuela sindicalista de CC.OO., desafección como prueba de una falta de respeto hacia sus mayores, y de ahí ese gesto airado, resabiado, con el que la bella niña rubia rechaza la mano sobre el hombro que le tiende su abuela, una Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, una royal emparentada con todas las casas reales europeas, porque ella no quiere que la toque, le da asquito, tantas veces se lo habrá reiterado la consorte, y este es el gesto que ha escandalizado a España entera, un gesto que fue un insulto a su suegra, la reina Sofía; a su marido, el rey Felipe VI, y a todos los españoles de bien a quienes Felipe VI representa, y representa muy bien como demostró el 3 octubre pasado.

Un episodio digno de estudio psicológico    

Un incidente –el del rechazo de la mano de su abuela, y ese otro, aún peor, consistente en pasar la mano por la frente de la heredera para borrar de su piel el estigma de ese beso furtivo que le acaba de dar doña Sofía, en episodio digno de estudio psicológico-, que está mal si responde a un incontrolado impulso de la heredera, un arranque de infantil incomodidad, pero que está mucho peor si, al final del camino, es consecuencia de la comedura de coco a la que esta señora está sometiendo a sus hijas en contra de sus abuelos, los Reyes eméritos. Es la auténtica lección que cabe extraer de este penoso incidente, y la pregunta inevitable y dolorosa que plantea: ¿en qué manos está la educación de la futura reina de España?

La inseguridad. Una inseguridad que le lleva a desconfiar de todo el mundo y que le provoca esos prontos linderos con la arrogancia, ese gesto de crispación, esa falta de naturalidad, ese envaramiento. Y la obsesión por proteger a sus hijas, ocultar a sus hijas, evitar todo contacto con sus abuelos, los reyes eméritos, alejarles de la familia Borbón… 

Letizia no autoriza ninguno de los viajes que la futura reina debería estar ya haciendo, con el tiento debido, por los cuatro puntos cardinales de España, y no permite que sus hijas acudan al funeral celebrado en Madrid al día siguiente del escándalo mallorquín con motivo del 20 aniversario de la muerte de don Juan de Borbón, inexcusable falta por parte de una heredera al trono por muy joven que sea. Todo como si las jóvenes princesas fueran propiedad privada, como si temiera que pronto se las fueran a quitar, sabedora de que con el paso del tiempo las niñas serán inevitablemente llamadas a tareas de representación que las alejaran de ella, un destino que las aproximará a los Borbones hasta confundirse con el apellido en la misma medida que las alejará de los Rocasolano y su pequeño mundo.

Y ese peculiar universo de Zarzuela que puede acabar explotando entre el entorno del Rey –con Jaime Alfonsín como Jefe de la Casa, con Martínez Palomo como secretario general, con Miguel Herráez como responsable de Seguridad-, y el de la Reina –con José Manuel Zuleta (duque de Abrantes con grandeza de España, y varios títulos más) como jefe de su secretaría, todos con sus correspondientes valet de chambre, dos universos paralelos plagados de celos y dispuestos al enfrentamiento, a la putada consuetudinaria, hasta el punto de que, tras un análisis detenido de las imágenes filmadas a las puertas de la catedral de Palma, de quién las filma, y del “tempo” de su difusión, hay quien llega a la conclusión de que alguien ha dado el visto bueno para que salieran a la luz, de que ahí ha metido mano la dirección general de RTVE, la vicepresidenta Soraya y el señor Alfonsín, entre otros, para ilustrar lo que sería una seria advertencia del entorno de Felipe VI –temeroso de lo que el entourage de Letizia pueda llegar a maquinar un día- a la Reina Consorte. El momento de darle una lección y enviarle un mensaje claro: chica, te estás pasando varios pueblos…! 

El entorno de la Casa del Rey, el de la secretaría de la reina, y dos círculos concéntricos más: el espacio exterior de los amigos y aduladores de Letizia, la “corte” privada de la reina consorte, sus celebradas amigas, muchas de ellas periodistas, con las que suele escaparse a cenar de cuando en cuando, y sus amigos periodistas, los Grijelmo, Urdaci y demás, y naturalmente el entorno íntimo de los Ortiz Rocasolano, con la mami Paloma como alter ego, la mujer que se ocupa de cuidar a las niñas cuando los reyes están fuera –doña Sofía no puede poner un pie dentro del pabellón de los Reyes; tiene vetada la visita a sus nietas-, que al parecer pasa más tiempo dentro de Zarzuela que fuera y cuya influencia en las niñas es más que obvia. 

Cuatro mundos atrayéndose y repeliéndose, potaje indigerible, cóctel explosivo que difícilmente puede salir bien y que terminará explotando algún día por algún lado. Temor que el ridículo montaje ideado cuatro días después a las puertas de la clínica donde el emérito acababa de ser operado –la nuera ejerciendo de obsequiosa abrepuertas, y las nietas haciéndose la foto de la mano de la abuela- no ha hecho sino incrementar. ¿Y qué pensarán esas niñas a las que ahora se les dice que no deben rechazar la mano de la apaleada abuelita por mucho asquito que les dé…?

Isabel II y la futura reina Leonor

Una cóctel explosivo cuyo primer responsable es el rey Juan Carlos, quien, en lugar de ocuparse en mantener y sacar adelante una familia unida por el amor y la atención constante, de cuidar la educación y las amistades de sus hijos, se empleó a fondo en ver qué mujer iba a visitar su cama la noche de aquel día y de dónde iba a lograr sacar un duro más para engordar su peculio, por lo que no cabe extrañar que tanto el príncipe Felipe como las infantas Elena y Cristina terminaran haciendo unos matrimonios deleznables. Si la princesa Leonor ha de llegar un día a ocupar el trono de España, su reinado no se podrá parecer en nada al de aquella otra Borbón que lo ocupó en la primera mitad del XIX, y mucho menos su educación:Carecía absolutamente de genio y se convirtió exactamente en lo que su educación hizo de ella, y su educación fue tan mala que difícilmente hubiera podido ser peor… La virtud no estaba en la familia y la virtud política menos aún… No podía por lo tanto aprender nada bueno observando el ejemplo de ninguno de sus padres y pasó sus años impresionables bajo la influencia de cortesanos que le enseñaron que el reino era su propiedad privada, y su capricho un principio suficiente para dirigir la elección de sus ministros.Más aún, a la edad en que aún debería haber estado en la escuela, la casaron con un marido que carecía de los atributos esenciales de un marido. Y eso teniendo le diable au corps”. Es la descripción que de Isabel II hizo su primer biógrafo (The tragedy of Isabella II), el inglés Francis H. Gribble.

“A los diez años Isabel resultaba atrasada, apenas si sabía leer con rapidez, la forma de su letra era la propia de las mujeres del pueblo, de la aritmética apenas sólo sabía sumar siempre que los sumandos fueran sencillos, su ortografía pésima. Odiaba la lectura, sus únicos entretenimientos eran los juguetes y los perritos. Por haber estado en manos de los camaristas ignoraba las reglas del buen comer, su comportamiento en la mesa era deplorable, y esas características, de algún modo, la acompañaron toda su vida”, dijo de ella el conde de Romanones

 “Yo creo que Letizia ha traspasado todas las barreras que protegían la convivencia en el seno de la familia real y lo ha hecho en público y de forma ostentosa”, asegura alguien que sirvió muchos años en Zarzuela. “Lo ocurrido es muy grave, y me parece que como no la metan en cintura la cosa acabará mal”. 

Un cóctel, el de Felipe VI, para el que solo parece haber una solución razonable, pero que compete en exclusiva a su vida privada. 

Mucho más importante, casi trascendental, es todo lo que atañe a la educación de la futura reina Leonor. ¿Corolario? La educación de la princesa heredera no puede quedar ni un día más a cargo de su madre y mucho menos de la abuela Rocasolano. Es una cuestión de Estado. Alguien debería tomar cartas en el asunto (algo que no hará el calzonazos Rajoy), como ocurriría en cualquier monarquía parlamentaria del mundo civilizado.



(*) Columnista



sábado, 14 de abril de 2018

El PSOE se desmarca de la campaña de Juventudes Socialistas contra la monarquía

MADRID.- La dirección del PSOE ha censurado este viernes la campaña lanzada por Juventudes Socialistas para reivindicar la necesidad de avanzar hacia la III República, aprovechando las celebraciones en torno al 14 de abril, fecha de proclamación de la II República en 1931.

“No la secundamos. Espero que (Juventudes Socialistas) estén en otras cosas”, ha señalado en rueda de prensa desde la sede de Ferraz el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, que ha advertido de que España tiene en la actualidad “problemas más importantes” que su modelo de jefatura de Estado.
El ‘número tres’ de la formación también ha apelado a Juventudes Socialistas a “aprender” a ser responsables porque “la responsabilidad es muy importante”.
Asimismo, ha pedido a la organización juvenil del PSOE que no se salga de las resoluciones aprobadas en el 39º Congreso, donde Juventudes Socialistas no consiguió someter a votación una enmienda en defensa de la III República.
Se aprobó en cambio una redacción que recordaba que el “PSOE tiene su propia concepción sobre el modelo de Estado” y que precisaba que la forma de Gobierno hacia la que pretende avanzar busca fortalecer los “valores republicanos” y aspira a promover un “modelo federal”.

martes, 3 de abril de 2018

La Casa del Rey dispondrá de 7,88 millones, un 0,87% más

MADRID.- La asignación que recibe anualmente la Casa del Rey aumentará en 2018 un 0,87 por ciento, al pasar de los 7.818.890 euros del pasado ejercicio a 7.887.150 euros, después de cuatro años de recortes, dos de congelación y una subida del 0,56 por ciento en 2017.

La Constitución establece que el jefe del Estado dispone anualmente de "una cantidad global para sostenimiento de su familia y de su Casa y distribuye libremente la misma", motivo por el que en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado presentado hoy en el Congreso por el ministro Cristóbal Montoro únicamente figura la cantidad global que recibirá la Casa del Rey.
La subida del 0,56 por ciento para 2017 fue la primera aplicada a la partida presupuestaria de la Casa del Rey desde 2009, ya que esta asignación se mantuvo congelada durante 2010 y disminuyó un 12,58 por ciento en los cuatro años siguientes, hasta quedar en 2014 en 7.77 millones, cantidad que se mantuvo invariable en los dos siguientes ejercicio.
En cuanto a las retribuciones de la Familia Real, hasta ahora han registrado un incremento anual del 1 por ciento desde que Felipe VI, tras ser proclamado Rey, decidió disminuir un 20 por ciento la asignación para el jefe del Estado y asignar a su padre el 80 por ciento de esta cantidad.
En 2017, la retribución anual de Felipe VI fue de 238.908 euros brutos y la remuneración del Rey Juan Carlos 191.124 euros, mientras que la Reina Letizia recibió 131.400 euros brutos.
La cantidad para doña Letizia supone un 55 por ciento de la de don Felipe y un 2,3 por ciento menos de lo que cobraba la Reina Sofía, quien ahora ingresa 107.520 euros anuales, que representan el 45 por ciento de lo recibido por el Rey.

sábado, 24 de marzo de 2018

Alfonso Guerra: "Es ingrato mandar al Rey al basurero por cazar un elefante"

SEVILLA.- Cuando Alfonso Guerra (Sevilla, 1940), llegó a la vicepresidencia del Gobierno en 1982, España era, en su opinión, un país gris tras 40 años de dictadura que él se propuso cambiar para que no la reconociera ni la madre que la parió. "Y lo logramos", asegura este destacado protagonista de la Transición que fue también vicesecretario general del PSOE desde 1979 hasta 1997.

Culto, estoico y enamorado de su ciudad, Guerra acude a esta entrevista con Epipress acompañado de un par de amigos de toda la vida, compañeros con los que luchó contra el franquismo antes de tomar la alternativa en política junto a Felipe González, otro amigo de juventud que no le entendió cuando quiso mover al PSOE a "posiciones más tibias".
La bruma gris regresa ahora a la España del siglo XXI azotada por la crisis económica y sobre todo por los independentismos, advierte al comparar sin tapujos a Carles Puigdemont con el golpista Antonio Tejero y al ironizar con las proclamas éticas de Jordi Pujol cuando ya tenía en sus cuentas el dinero robado a los catalanes.

A Alfonso Guerra, un voraz lector que disfruta ahora de "Mil y una muertes" de Sergio Ramírez, no le ha llegado aún la brisa fresca de los nuevos partidos, aunque palpa más sentido común en el discurso de Ciudadanos que en el de Podemos. "Los españoles echarán de menos el bipartidismo", vaticina este lúcido "dinosaurio" que ve espantado como se ha querido enviar al basurero histórico al Rey Juan Carlos I por haber ido a cazar un elefante a Botsuana olvidando que en 1981 frenó un golpe de Estado "que pudo tener consecuencias terribles" para este país.
Pregunta: ¿A qué se dedica ahora, don Alfonso?
Respuesta: A preocuparme por los derechos de la gente y de las personas cercanas. Doy conferencias, estudio y escribo.
P:¿Cómo ve usted la España de hoy?
R: La situación es compleja. España fue durante dos siglos un polvorín de enfrentamientos internos por la decadencia que se originó a partir del siglo XVI. En 1978 se recuperó la democracia y todos nos pusimos de acuerdo para salir de esa decadencia y buscar la prosperidad del país. Se logró pero últimamente todo ese consenso se ha venido abajo.

P: ¿Por qué?


R: La crisis económica de 2007 ha rebajado la calidad de la democracia. Esa crisis ha sido utilizada para reducir los derechos conquistados. Al mismo tiempo se está produciendo un proceso de desintegración impulsado por fuerzas políticas que pretenden el secesionismo no solo en Cataluña sino también en el País Vasco y hasta en Baleares. Pero además hay otros dos problemas a largo plazo de los que no se ocupa nadie.
P:¿Cuáles son esos dos problemas?


R: Hay un grave problema demográfico porque no tenemos población y otro de desertización que ya se ve claramente en el sur y será gravísimo en el futuro. De todas formas, España es muy fuerte. Ya decía Bismarck que es el país más fuerte del mundo porque los españoles llevan siglos intentando destruirlo y aún no lo han conseguido. En el siglo I un historiador de la Galia escribió sobre los españoles y dijo que era gente muy aguerrida que luchaba por todo y cuando no encontraba al enemigo fuera lo buscaba dentro.
P: ¿En qué ha quedado aquella pasada por la izquierda que usted decía que necesitaba este país cuando gobernaba UCD?


R: Dejó un legado muy importante. La España de 1992 no se parecía en nada a la de 1977. A otros países les costó hasta 100 años lograr el progreso que nosotros conseguimos en muy poco tiempo. Estoy muy orgulloso sobre todo de la equiparación que se hizo de la España rural y la urbana.

P:Así que ha visto satisfactoriamente cumplido su vaticinio de que con ustedes a España no la iba a conocer ni la madre que la parió.




R: Sí, las cosas empezaron a complicarse en 1996 con la llegada de la derecha al poder y ahora atravesamos una situación muy complicada.
P: ¿Por qué se ha convertido Cataluña en nuestro principal problema de hoy? ¿Qué se ha hecho tan mal?




R:Lo han hecho mal los nacionalistas independentistas. Cuando alguien comete un crimen no se le puede echar la culpa al vecino. Otra cosa es que hayan faltado elementos para evitar este problema.
P:¿Qué elementos echa en falta?




R: La Constitución carece de una cláusula de intangibilidad que sí tienen otras cartas magnas. Con esta cláusula se hubiese evitado que un grupo político nacionalista de Cataluña decidiese dar un golpe de Estado contra la Constitución. No tenemos instrumentos políticos para frenar estos actos pero afortunadamente la Justicia está haciendo su labor. No es la primera vez que los nacionalistas catalanes hacen esto. Lo intentaron en 1873, en 1931, en 1934 y ahora.
P: Pero PP y PSOE no han dudado en pactar con ellos en cuanto los han necesitado.




R: Y deberíamos estar más que escarmentados y desconfiar de ellos. Lo curioso es que ahora pretenden separarse del resto de España para enterrar las fechorías que han cometido. Esos que clamaban que España les robaba eran precisamente los que robaban a los catalanes.
P: Parece que el PNV no quiere quedarse atrás y reclama su derecho a decidir en una clara deriva soberanista. ¿Existe el riesgo de que el País Vasco siga la senda del independentismo catalán después del fracaso de Ibarretxe?




R: El riesgo existe. Afortunadamente el plan Ibarretxe fue despachado como debió de haberse despachado el catalán: en el Congreso. Los vascos lo hacen con más prudencia pero ese virus independentista se extiende y lo vemos ahora en Baleares que impulsa un nacionalismo identitario.
P: El presidente Urkullu gobierna con el apoyo del Partido Socialista de Euskadi. ¿No son el PSOE y el PP los que les vienen dando alas a los nacionalistas durante toda la Transición?




R: La responsabilidad, insisto, es de los independentistas. Eso sí, yo no soy partidario de que algunos nacionalismos cuenten con la aquiescencia del socialismo. Ciudadanos ha tenido una posición clara respecto al nacionalismo catalán y los ciudadanos no solo le están premiando en Cataluña sino en toda España.
P: ¿Por qué se ha roto el encanto de la Transición que parecía haber reconciliado por fin a los españoles después de la dictadura de Franco surgida de una brutal guerra civil?




R: Comenzó a romperse con la llegada de José María Aznar al Gobierno, sobre todo, durante su segunda legislatura. Él planteó de nuevo una situación de enfrentamiento basada en la falta de comunicación y en la negativa a negociar. Los parlamentarios no se hablaban entre ellos en el Congreso.
P: ¿A qué se debe la degradación política que estamos viviendo, fruto de la cual hasta el Rey Juan Carlos I ha tenido que abdicar?




R: El Rey salvó a España en 1981 de unas consecuencias que podrían haber sido terribles. La política es tan ingrata que después de eso se le ha querido mandar al basurero de la historia por ir a cazar un elefante en África. No lo entiendo. Vienen los agitadores estos, los llamados emergentes, que calientan a la gente y se cometen este tipo de injusticias.

P: El desprestigio de los dos grandes partidos, PP y PSOE, es enorme y el bipartidismo corre el riesgo de naufragar. ¿Por qué?






R: Ha habido una campaña reiterada por parte de los medios de comunicación y de algunos políticos contra el bipartidismo. Es una especie de suicidio colectivo. Cuanto más fragmentado está un Parlamento más difícil es gobernar. Los españoles acabarán echando de menos ese bipartidismo.
P:¿Traen realmente aire fresco Ciudadanos y Podemos?






R: A mí no me ha llegado aún esa brisa. Son dos partidos muy diferentes. Ciudadanos quiere ser de centro-derecha para arrebatar gran parte de la masa electoral del PP y lo está consiguiendo en cierta medida por su coherencia en Cataluña y porque creo que el ciclo político de Mariano Rajoy está ya terminado. Los otros pertenecen a esos grupos de gentes que quieren derribar todo lo que hay porque creen que debajo están los jardines del paraíso. La gente no debería dejarse engañar. Los grupos con una retórica de revolución tienen siempre una práctica de represión. La izquierda tiene que defender a las mayorías y proteger a las minorías, pero no privilegiarlas.
P: ¿Cómo explica usted que la corrupción entre con tanta facilidad en el PP y el PSOE en cuanto tocan poder?






R: La corrupción también salpica y mucho al nacionalismo y es lo que nos ha llevado a la situación actual. Hay que diferenciar entre la corrupción institucional que se ha dado en el PP y en lo que era CiU y la corrupción de ciertas personas de ciertos partidos que se hacen corruptas.

P: Oiga pero el PSOE también ha tenido sus casos de corrupción como el de Roldán, Filesa, Malesa, los ERES de Andalucía o José Ángel Fernández Villa en Asturias.








R: Esa no es corrupción institucional, se trata de personas que roban en una institución. La corrupción es muy difícil de combatir porque se ve cuando ya ha pasado. Habría además que combatir tanto al corrupto como al corruptor.
P: ¿Por qué el socialismo pierde músculo en Europa?








R: La caída del Muro de Berlín trajo muchas ventajas a la sociedad pero generó algunos problemas. El colapso de la Unión Soviética llevó a los Estados Unidos a pensar que ya no tenía que ejercer el liderazgo del mundo y fíjese que presidente tienen hoy los norteamericanos. Eso ha traído a Europa el freno a la integración europea, el auge de los nacionalismos identitarios, la inestabilidad política, el Brexit, la crisis económica y terrorismo. El pacto que se logró tras la II Guerra Mundial, el Estado del Bienestar, ya no es necesario según los poderosos. Todo eso ha generado que los partidos socialdemócratas tengan menos atractivo para la gente porque han pensado que los socialdemócratas tenían que aceptar las reglas del capitalismo no regulado.
P:¿Es ese el gran defecto de la socialdemocracia europea?








R: Sí porque los mercados han sido siempre respetados por todos los gobiernos pero cuando su poderío es tal que imponen condiciones a los estados yo creo que hay que intervenir y eso no se ha entendido. La crisis de 2007 se ha querido resolver con austeridad cuando lo que se tenía que haber hecho es lo contrario y ahí han perdido juego los socialdemócratas. Es un error estratégico histórico.

P:Parece que el populismo ha venido para quedarse. Más de la mitad de los votantes italianos acaban de dar su apoyo a partidos antisistema (La Liga y 5 Estrellas) que entre otras cosas coinciden en defender que las vacunaciones no sean obligatorias. ¿Por qué se han degradado tanto nuestras instituciones?










R: El populismo viene a través de esa falta de liderazgo social en el mundo. Aparece el egoísmo y el proteccionismo y los demagogos encuentran un perfecto caldo de cultivo para lanzar sus proclamas. Yo no creo que el populismo venga para quedarse, la gente verá que en esos movimientos solo hay destrucción. Siempre ha habido brotes de populismo y de nacionalismo que en el siglo pasado dieron lugar a dos guerras mundiales.
P: Iñigo Errejón acaba de proponer en el colegio parisino de Macron una corriente europea patriótica, popular, democrática, conservadora y de orden que aparque los clásicos manuales de la izquierda. ¿A qué le suena ese discurso en defensa de los de abajo para frenar los excesos de los de arriba?










R: No me suena a nada. En esa propuesta hay mucha lectura mal digerida.
P: ¿Han sido dignos sucesores de Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez?










R: La historia dirá. Felipe González cambió al país, Rodríguez Zapatero se centró más en la extensión de los derechos civiles y Sánchez no ha sido presidente.
P: ¿Cómo lleva lo que está ocurriendo en el PSOE, un partido cuyo secretario general ha vuelto con el apoyo de la militancia para ajustar cuentas con la vieja guardia que le había echado?










R: Se dice que ahora el PSOE sí es un partido de militantes, pero, ¿qué pasa con los que sufrieron la cárcel, el exilio o hasta la muerte? ¿No eran militantes esas personas? Lo más glorioso del PSOE es su pasado y es peligroso cualquier tipo de discurso de disrupción con ese pasado porque no conduce a nada. Los dirigentes tienen la responsabilidad de convencer y tomar decisiones y no pueden dejar que las tomen otros.
P: ¿Cómo se puede entender lo que es el PSOE de hoy que se proclama constitucionalista pero a la vez se alía con partidos proindependentistas o populistas en Barcelona, el País Vasco, Baleares o Valencia?










R: En teoría todos los partidos con los que está el PSOE dicen que son constitucionalistas aunque lo que defienden no coincida con las tesis constitucionalistas. En esos pactos están encerradas las ventajas y las contras de los pactos electorales.

P: ¿Es partidario de que la Constitución recoja que España es una nación de naciones o un Estado plurinacional como ha llegado a proponer Pedro Sánchez?












R: No. Eso solo lo recoge la Constitución de Bolivia con una definición terrible que no creo que sea el modelo a seguir. España en un sentido jurídicopolítico es una nación. Otra cosa es que tenga diferencias identitarias referidas a la cultura.
P: ¿Ya tiene claro por qué Felipe González llegó a perder la confianza y a cansarse de usted después de haberse comprometido mutuamente a un pacto de amistad de por vida que incluía cuidar de los hijos de ambos?












R: Hubo un proceso de gente de dentro y de fuera del partido para convencerle de que se quitase el obstáculo de los que, según ellos, impedíamos que el PSOE se moviera a posiciones más tibias. Y le convencieron. Yo le decía: "No vengas por mi camino pero tampoco por el de los otros".
P: ¿Ve posible recuperar la vieja amistad que les unió o cree que han emprendido vidas tan distintas que ya no tienen nada en común?












R: No hay nada roto, cada uno tiene su vida como todas las personas.
P: Volvamos a Cataluña. ¿Le parece acertada la aplicación que se está haciendo del artículo 155 de la Constitución?












R: Sí, pero creo que se hizo tarde, se convocaron las elecciones demasiado pronto y sin intervenir TV3, una televisión sectaria a todas luces.
P: ¿Cómo es el movimiento prefascista que según usted actúa en Cataluña?












R: Es la estrategia de unos grupos nacionalistas que llevan 35 años usando a los medios de comunicación, la educación y el dinero para un proyecto independentista y secesionista. Los medios de comunicación públicos y privados han lanzado mentira tras mentira para hipnotizar a un millón de personas a las que hay que deshipnotizar.
P: Se queja usted de las consecuencias de 35 años de los colegios bajo control nacionalista y de una TV3 sectaria. ¿Qué parte de responsabilidad tienen en ello los socialistas que incluso han llegado a gobernar la Generalitat y que tienen un grave problema interno con el prosoberanismo del PSC?












R: La actitud del PSC no ha sido firme y eso le ha costado electoralmente. La gente despechada por el nacionalismo es la mitad de los que viven en Cataluña y es la clase trabajadora a la que el PSC no ha sabido hablar con coherencia.
P: De hecho Nuria Parlón que aspiraba a liderar el PSC ya ha pedido la puesta en libertad de los presos independentistas, ¿Qué le parece esta petición?












R: Un error gravísimo. ¿Qué pediría Parlón para Alfonso Armada y compañía? Son todos golpistas y parece que si llevan la escarapela de derechas hay que condenarles pero si la que llevan es de izquierdas o nacionalista hay que absolverles. Va a ir mucha gente a la cárcel porque han dado un golpe de Estado y quien no quiera ver esto tiene un problema.
P: ¿Es entonces Puigdemont tan golpista como el exteniente coronel Tejero?












R: Exactamente igual.
P: ¿Qué reacción cabe ante el desplante y los consejos de la alcaldesa de Barcelona al Rey Felipe VI con motivo del Mobile World Congress de Barcelona?












R: Que la señora alcaldesa quiera dar recomendaciones al Rey me parece absurdo.
P: El PDeCAT y ERC han pactado una hoja de ruta con un reparto de cargos, recursos y control de la televisión pública para seguir adelante con el proceso independentista. ¿Qué no hace el Gobierno de Rajoy, y debería hacer, para frenarlos?












R: Yo no voy a decirle a Rajoy lo que tiene que hacer pero por lo menos debería de intentar parar esa hoja de ruta.

P:¿Cómo ve la disputa del presidente del Parlament catalán, Roger Torrent, con el Tribunal Supremo en la investidura del nuevo presidente de la Generalitat?
R: Esta gente es muy peligrosa pero no es tonta jurídicamente. Alguien le habrá soplado que eso no se puede hacer sin agotar el ciclo jurídico español. Lo único que quieren es perpetuarse en el poder para tapar sus vergüenzas y fechorías, que han sido muchas. Recuerdo a Jordi Pujol hablando de ética cuando ya tenía el dinero que había robado a los catalanes en sus cuentas.
P:¿Qué le sugiere el plan de los independentistas catalanes de vaciar las instituciones legítimas y crear en Bruselas un Consejo de la República y una Asamblea para la República?
R: Maduro. Están copiando a Maduro y a su régimen autoritario
P: ¿Qué le parecen a usted Pablo Iglesias e Iñigo Errejón y sus diferencias estratégicas o ideológicas?














R: Desinteresantes.
P: ¿Cómo recomendaría usted enfocar el pacto educativo para una reforma eficaz de la Educación en España?














R: El pacto por la Educación se intentó con Gabilondo de ministro y estuvo a punto de firmarse pero el PP hizo un servicio muy feo a la sociedad y se desmarcó. Ahora parece que ocurre a la inversa y no me tranquiliza nada. No podemos cambiar de plan de Educación cada vez que se cambia de ministro. Lo que hay que hacer es mejorar el plan vigente y dejar de copiar el modelo norteamericano porque no estamos en las mismas condiciones.
P: Felipe González ya ha dicho que no se siente representado por el actual proyecto del PSOE. ¿Y usted?














R: Mi modelo de partido es diferente. No comparto el nuevo reglamento del partido que quita el poder a los órganos intermedios para darlo a las bases. Yo creo en la democracia representativa y no en modelos que eligen al César que se queda sin contrapoder.
P: ¿Le parece grave que la dirección del PSOE no haya apoyado a Elena Valenciano para presidir el Grupo Socialista del Parlamento Europeo?














R: Este es un caso escandaloso de sectarismo. Primero dijeron que no a De Guindos porque había que apoyar a una mujer y cuando aparece la señora Valenciano es su propio partido el que le dice que no.

P: Señor Guerra. ¿Por qué el presidente de Asturias, Javier Fernández, cuya imagen se agrandó al frente de la gestora que destituyó a Sánchez está teniendo un final tan amargo en su tierra, donde el Soma-UGT y los sanchistas no se paran en barras para desautorizarle en cuento tienen la menor ocasión?
















R: Javier Fernández es uno de los grandes socialistas europeos que quedan en el mundo. Es cabal, íntegro, inteligente y con una capacidad extraordinaria para entender lo que pasa. Que no le sepan apreciar en sus filas me llena de tristeza. Le aprecio y le admiro y que haya gente que le ponga palos en las ruedas es incomprensible y se pagará a la larga.
P: ¿Qué le sugiere la decisión del sanchismo que ahora controla la Federación Socialista Asturiana de oficializar el bable?
















R: Insisto en que me parece bien proteger a las minorías pero no privilegiarlas. Una cosa es proteger el bable y otra darle el rango de lengua oficial. Así comienzan los nacionalismos identitarios.

P: ¿Ha pensado que quizá las nuevas generaciones le ven como veían ustedes a aquellos dinosaurios del franquismo cuando eran jóvenes?


















R: Es que yo soy un dinosaurio porque empecé en política muy joven hace ya 60 años. Pero tengo más lucidez que muchos jóvenes de 30. El que es idiota a los 70 años ya lo era a los 17. La generación actual está mejor formada que la mía pero fíjese que pocos quieren entrar en política. Por ejemplo, en 1978 los mejores de la sociedad fueron a la política.
P: Entre Pablo Iglesias y Albert Rivera, ¿con cuál se queda?


















R: Conmigo mismo.
P: ¿Le han ofrecido volver al ruedo político?


















R: Alguna vez pero la verdad es que no tengo ninguna melancolía de aquella época. Mi vocación no era la política a la que llegué combatiendo la dictadura de Franco. A mí me gusta el teatro, la lectura, la poesía, la música y vivir en Sevilla.









viernes, 23 de marzo de 2018

Felipe VI, el rey más protegido de Europa

MADRID.- El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha sido contundente. Los reyes y jefes de Estado no merecen mayor protección frente a las críticas e insultos que cualquier otro ciudadano. Es más, la lógica democrática dicta que debe ser más bien al contrario: los ciudadanos (sean reyes o no) que ocupan las instituciones de todos deben estar más expuestos a la crítica, según recoge Público

Y la crítica política, afortunada o desafortunadamente, no siempre es correcta. A veces es agresiva. Zafia. Maleducada. Hiriente. En otras ocasiones, incluso, la crítica se manifiesta en forma de hoguera. Pero, sea como sea, es crítica política y, por tanto, se debe permitir.  A España, concretamente, el TEDH se lo ha dicho en dos ocasiones con sendas sentencias condenatorias contra el Estado. La primera en el caso de Otegi, que fue condenado por decir que el rey Juan Carlos era "el jefe de los torturadores". 
La segunda, en el caso de los dos jóvenes de Girona que quemaron una foto de los reyes Juan Carlos y Sofía durante una protesta. En las dos ocasiones la justicia europea explicó a España que la crítica política no se puede censurar con este delito. 
La misma lógica se aplica con el resto de instituciones del Estado y símbolos, tales como el himno o la bandera. El Comité de Derechos Humanos de la ONU, entre otros muchos, han señalado que los estados no deberían prohibir la crítica a las instituciones, como el Ejército o la Policía, y que deplora la existencia del delito de "difamación del Estado" o el ultraje a sus símbolos.
Todos estos delitos, sin embargo, siguen presentes en el Código Penal español. Tanto el de injurias a la Corona (con las recientes condenas a los raperos Hasel y Valtonyc) como el de injurias a las instituciones del Estado (por el que también fue condenado Hasel) o ultraje a España, por el que Santiago Espot fue sentenciado a pagar 7.200 euros euros por haber impulsado la pitada al himno de España en la final de la Copa del rey. 
La lista es aún más larga. A estas sentencias habría que añadir la condena contra El Jueves por su ya célebre portada con los entonces príncipes Felipe y Letizia, o las condenas contra el que fuera alcalde de Puerto Real por decir que al rey es “hijo de crápula” o contra el coronel Martínez-Inglés. También en los años 80 se produjeron condenas contra dos ciudadanos vascos que publicaron un artículo dudando del papel del monarca Juan Carlos I en el golpe de Estado del 23-F.
¿Pero somos los únicos países europeos que ignoramos las recomendaciones del TEDH y de las organizaciones supranacionales especializadas en Derechos Humanos? ¿Es España una excepción dentro de los principales países de la Unión Europea con los que nos gusta compararnos? ¿Es España el único país que sobreprotege al jefe del Estado?
La respuesta a estas preguntas es complicada y tiene dos vertientes. Por un lado, hay que analizar los diferentes códigos penales de los países de la Unión Europea y comprobar si el delito de injurias a la Corona o a la jefatura del Estado todavía existe o si ha sido eliminado, como en el caso de Francia. 
Por otro lado, hay que analizar la parte práctica: cómo se interpreta y se aplica este delito en el resto de países.  Es decir, si es un delito activo o en desuso y si se usa para perseguir la crítica política o, por contra, solo para perseguir los ataques a la vida íntima de los jefes de Estado, sean reyes o no.
Por partes. El estudio Leyes de difamación e insultos en la región OSCE, elaborado por el Comisionado de la OSCE para la libertad de prensa y facilitado a Público por la PDLI, refleja cómo los reinos de Bélgica, Dinamarca, Suecia y Holanda, junto con el de España, mantienen en sus legislaciones el delito de lesa majestad. Sin embargo, ninguno de estos reinos tiene un nivel de condenas por delitos de lesa majestad, en los últimos años, al nivel del de España. 
"El problema en España no es la existencia del delito de injurias a la Corona en sí mismo. El problema es que se está utilizando, tal y como nos ha dicho el TEDH, para perseguir la crítica política. El delito puede existir sin contradecir las sentencias europeas si solo se utilizara para perseguir los insultos o ataques dirigidos contra la vida íntima del rey. Es decir, los reyes o jefes de Estado deben tener los mismos derechos que todos los ciudadanos a defender su honor, pero no más", explica a Público el exletrado del Constitucional Joaquín Urías
El análisis del informe de la OSCE permite concluir que España, a pesar de tener una de las penas más bajas por el delito de injurias a la Corona, es de los países de la Unión Europea, si no el que más, que más persigue y castiga por los ataques contra la jefatura del Estado. Para alcanzar esta conclusión es necesario realizar un repaso, país por país, tanto de las legislaciones vigentes como de la aplicación e interpretación del delito de lesa majestad. Este análisis se realizará en primer lugar de las monarquías y, posteriormente, de las diferentes repúblicas. 
Los reinos de Suecia y Dinamarca recogen su Código Penal penas más altas que las de España. En Suecia, este delito tiene un castigo potencial de hasta seis años de prisión. En Dinamarca, cuatro. Sin embargo, como es apreciable en el informe de la OSCE, no se ha registrado en los últimos años ningún procedimiento judicial por este delito. En el caso de Gran Bretaña, por su parte, no hay ninguna ley que proteja el honor de la Corona de manera especial y tampoco se ha registrado ningún procedimiento judicial por este delito.
Por último, quedaría por analizar el caso de los reinos de Holanda y Bélgica. Los dos recogen en su Código Penal artículos que prohíben las ofensas a la Monarquía. En el caso de Bélgica, la ofensa hacia el monarca y la familia real y el insulto público al rey está castigo con penas de seis meses a tres años de y una multa. Si el insulto se dirige a cualquier otra persona de la familia real la pena desciende de tres meses a dos años de prisión, más la correspondiente multa. 
No obstante, no se ha registrado ninguna condena en el país por este delito. Eso sí, tal y como informa Alexandre Mato en CTXT, la Casa Real belga sí acudió al Consejo de deontología periodística del país para protestar por un libro que versaba sobre presuntas infidelidades en el matrimonio real y la supuesta homosexualidad del entonces Príncipe Felipe. El Consejo resolvió que el periodista había recurrido a insinuaciones y abusado de la práctica del off the record. No hubo multa ni proceso judicial.
El caso de Holanda es diferente. Tras España, posiblemente sea el país de las democracias occidentales que más uso ha hecho de este delito, aunque la cuantía de las multas y castigos no es comparable. En 2007 un hombre sin hogar fue multado con 400 euros por decir que la reina era "una puta". Una semana después, un periodista acudió a una rueda de prensa con una camiseta que rezaba 'La reina Beatriz es una puta'. El periodista fue arrestado, aunque finalmente no fue acusado de ningún delito.
El editor de la revista Spunk, a la que pertenecía el periodista, explicó que la intención era denunciar la condena que se había producido una semana antes. El último caso de este tipo que se vivió en el reino holandés fue cuando el activista Abulkasim al-Jaberi dijo en una manifestación de 2014 lo siguiente: “¡Que se joda el Rey! ¡Que se joda la Casa Real”, tal y como recoge el informe de la OSCE. No obstante, la causa fue archivada poco tiempo después.
El análisis comparado de las legislaciones y condenas por delitos contra el honor de los monarcas, por tanto, tumba el argumento habitual de que España no se sale de la normalidad europea dictando condenas por el delito de injurias a la Corona. España, tal y como se refleja, es el país que más está condenado por este delito en las monarquías de la Unión Europea. 
"La reciente sentencia del TEDH pone en evidencia que la existencia de este tipo penal en España no es el único problema en España. También lo es cómo se está aplicando: por su uso desproporcionado (fuera de los parámetros de las Naciones Unidas) por parte de la Fiscalía y por una posterior interpretación de los tribunales ajena a los estándares internacionales de Derechos Humanos. 
Así lo entendió también el magistrado del Constitucional que emitió un voto particular en el caso de la quema de la foto de los reyes", explica a Público Yolanda Quintana, portavoz de la PDLI, que considera que el tipo penal de las injurias a la Corona es una "amenaza" tanto "real como latente" contra un derecho fundamental como es "la libertad de expresión". "Por ello pedimos que este delito sea eliminado del Código Penal esta misma legislatura", sentencia. 

Las repúblicas de nuestro entorno

La protección de los jefes de Estado no es una particularidad de las monarquías. También sucede en las repúblicas. De hecho, en nuestro entorno, los estados de Alemania, Grecia, Italia, Malta, Polonia, Portugal y Eslovenia mantienen una ley especial que castiga las injurias y las difamaciones contra los jefes de Estado.
La gran excepción, en este caso, sería la República de Francia, que eliminó en 2013 el artículo de la Ley sobre libertad de prensa, de 1881, que penaba las ofensas al presidente de la República con una multa máxima de 45.000 euros. 
Antes, en el año 2000, el país galo había eliminado las penas de prisión por delitos relacionados con las injurias y la difamación. Sin embargo, la eliminación de la sobreprotección del jefe del Estado no es total, ya que el presidente de la República se encuentra entre la lista de funcionarios públicos que goza de una mayor protección contra las injurias y la difamación que el resto de ciudadanos (artículo 30 y 31 de la Ley sobre Libertad de prensa de 1881).  
La última vez que el país galo vivió un caso de este tipo fue en el año 2008, tal y como muestra el informe de la OSCE facilitado por la PDLI. El militante socialista Hervé Eon fue condenado a pagar 30 euros por sostener una pancarta en la que podía leerse Cállate, pobre cabrón”. El TEDH condenó a Francia por vulnerar la libertad de expresión de este militante socialista y la Asamblea francesa actuó rápido para eliminar de la Ley de libertad de prensa este delito. 
En Alemania, por su parte, la difamación del presidente de la República está castigado con penas de tres meses a cinco años de prisión, pero el delito está prácticamente en desuso. El informe de la OSCE recoge que los enjuiciamientos por difamación del presidente son "raros" aunque no "desconocidos". Así, también cabe destacar que para poder iniciar un procedimiento judicial por este delito es necesaria la aprobación del presidente.
La última vez que ocurrió un caso similar fue en 2011 cuando el presidente Christian Wulff otorgó permiso para que se juzgara a un bloguero que había realizado un montaje en el que la esposa del ahora expresidente aparecía realizando el saludo nazi. Finalmente, Wulff retiró el permiso y el caso fue archivado. "Entre 1990 y 2004, por ejemplo, el permiso para juzgar se otorgó en dos ocasiones", recoge el informe.
Un caso más llamativo en Alemania, aunque se sale de los márgenes de este texto, es la petición que presentó el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, en 2016 para que Alemania iniciara un procedimiento judicial contra el presentador de televisión y humorista Jan Böhmermann por el delito de injurias contra un jefe de Estado extranjero, un delito inexistente en España. 
Un mes después de la solicitud, Merkel anunció que autorizaba el procedimiento, aunque también anunció el procedimiento para retirar ese artículo del Código Penal. Poco tiempo después, la Fiscalía alemana anunció que archivaba la causa contra Böhmermann ya que el poema denunciado estaba protegido por "la libertad artística".

Condenas aisladas

En el caso de Italia, el artículo 278 del Código Penal establece penas de entre uno y cinco años de prisión por "ofender el honor o prestigio del presidente de Italia". Sin embargo, las condenas por este delito son más bien raras de encontrar. 
El informe de la OSCE no recoge ninguna, mientras que el periodista Pierluigi Morena, en CTXT, se hace eco de una condena a 18 meses de prisión al político de la Liga Norte Umberto Bossi por decir que Giorgio Napolitano, hoy ya expresidente de la república italiana, era un "terùn", es decir, un garrulo del sur, mientras hacía el gesto de los cuernos con la mano.
Portugal castiga el insulto o la difamación contra el presidente con la pena de tres meses de prisión o una multa, aunque si el delito se ha cometido con publicidad el castigo asciende a entre seis meses y tres años de prisión. El informe de la OSCE no recoge ninguna condena por este tipo penal, aunque sí llama poderosamente la atención el alto número de condenas por difamación de funcionarios públicos o políticos. 
Por último, cabe destacar el caso de Grecia. La república helena castiga los insultos al jefe del Estado con hasta tres meses de prisión y autoriza la incautación de publicaciones que contienen insultos al presidente de Grecia. Mientras que la difamación, el insulto y la injuria está penada en Eslovenia con un máximo de un año de prisión. El informe de la OSCE no recoge ningún caso específico de personas condenas por insultar al jefe del Estado en estos países.