
2. Como ha habido que construir la historia para que todo acabara bien, una transición con Monarquía, se ha puesto énfasis en lo liberales que fueron don Juan y algunos monárquicos, pero en realidad lo que hicieron fue apoyar a la dictadura y al orden por ella impuesto, que es el que les preocupaba, y sólo bajaron del barco, al igual que otros (falangistas o católicos) como un plan estratégico y de futuro, que casaba con sus intereses.
3. Siempre a vueltas con la historia, dirán algunos. Ese es el problema: la ignorancia, el falseamiento y la cantidad de gente satisfecha con las mentiras narradas a mayor gloria de la construcción política del presente. ¿Cómo lo contamos? ¿Cómo lo introducimos en los libros de texto? Si es una cuestión de opiniones, creencias o fe, ya no tiene remedio: que cuente la historia Peñafiel o ABC. Si todavía creemos en la posibilidad de una sociedad civil crítica, comenzando por las lecturas del pasado, habrá que seguir investigando, enseñando, desmontando mitos. Recordando lo que otros quieren olvidar.
(*) Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza
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