domingo, 21 de octubre de 2012

Spain’s New Old Flag / by Jonathan Blitzer *


MADRID.-  Every Thursday evening, in the middle of the Puerta del Sol, a small crowd gathers around an equestrian statue of King Carlos III to stage a modest protest. There are rarely more than 25 people, most of them in their 70s. The first thing several of them do is unfurl a banner that reads: “Against impunity, in solidarity with the victims of Francoism.”

Then, a few others hoist up the tricolor flag of Spain’s Second Republic. Its yellow, red and purple bands hearken back to an era of democratic promise. That tumultuous period, which began in 1931 with the election of a left-leaning coalition that sent King Alfonso XIII into exile, had its share of political squabbles and reactionary violence. But it also brought heady euphoria and a raft of egalitarian reforms. A new constitution enshrined women’s suffrage and freedom of speech, while stripping the nobility of its erstwhile privileges.
Those days had a palpable air of reformist zeal and ambition. Today, amid a painful recession and a crisis of political leadership, the promise of that bygone era has a renewed purchase.
The Spanish public is reeling. But unlike in the years of the Second Republic, much of the drama revolves around what seems to be happening outside Spain. National politicians have been reduced to beleaguered spectators. The Republican flag is a bedeviling, homegrown symbol underlining the enervated state of the current political class.
Under the circumstances, its relevance and meaning are shifting. Until recently, older Spaniards who remember the years of the dictator Francisco Franco, just after the Second Republic, regarded the Republican flag with a mix of pained nostalgia and a flash of activist fervor. And Spaniards born after democracy was restored in the late 1970s tended to think of it more as a recondite artifact than a galvanizing symbol. Now it’s making a comeback with them, too, thanks to the growing democracy deficit in the European Union generally, and in Spain specifically.
At public demonstrations against austerity measures, an ever diverse array of protestors, including young people, wave the old tricolor. As the journalist Javier Valenzuela told me, “Young people in their 20s and up are identifying the flag as a symbol of protest against the current state of affairs.”
Bearers of the Republican flag at public demonstrations say it has a range of meanings. Some cite historical memory of the atrocities of the Civil War and its enduring legacy of unburied enmities. Others, drawing on the history of the Second Republic, mention the waning prestige of the Spanish monarchy.
Still more carry it to rallies as a call for economic justice at a time when the government is doing nothing about the widening gap between the rich and the poor — a chief issue also during the early years of the Republic. As one activist remarked: “The question shouldn’t be ‘Why are we seeing so many more Republican flags now?’ It should be ‘Why weren’t we seeing more of them in the years before?’”
The flag is, crucially, a catchall. In the current political morass it’s hard for engaged citizens to know where exactly to take aim with a pointed critique. So much seems to be going wrong. The Republican flag invites and sustains activism while also keeping criticism flexible and open-ended. 
Last Thursday, at around 7 p.m., two 18-year-olds walked to the center of the Puerta del Sol. One of them was carrying a backpack. She paused for a moment, as if she were having second thoughts, but at her friend’s prodding she unzipped her bag and pulled out a Republican flag. She draped it over her shoulders and joined the group of elder protestors.
“Why this flag? Why now?” I asked her. ”It’s because I don’t identify with the current Spanish flag,” she said. Then, gesturing to the flag of old hanging off her shoulders, she shrugged: “I feel closer to this one.”

(*) Jonathan Blitzer is a journalist and translator based in Madrid
http://latitude.blogs.nytimes.com/2012/10/19/spains-new-old-flag/?smid=fb-share 

La infanta que no da guerra / Isabel F. Barbadillo

Pocos miembros de la realeza logran conjugar elegancia y espontaneidad de una forma tan natural como lo hace la infanta Elena, persona de genio y carácter donde las haya. ¿Imaginó la primogénita de los Reyes que aquel 12 de octubre del 2011 sería el último en que su hermana, Cristina, y su cuñado, Iñaki Urdangarin, presenciarían el desfile de la Hispanidad desde la tribuna de la Casa Real? ¿Guiño o ironía del destino? Aquel día doña Elena se puso el mismo traje chaqueta rosa palo, diseñado por Christian Lacroix, con el que tantos elogios cosechó precisamente en la boda de los duques de Palma catorce años antes, aunque esta vez prescindiera de la pamela. Si no fuera porque conocemos la historia de imputaciones por fraude, prevaricación y malversación de fondos, parecería que aquel gesto, más que a reciclaje de armario obligado por la crisis, sonaba a homenaje de despedida. Justo un año después, ella, la cuarta en la sucesión al trono de España, también es 'apartada' de la tribuna principal en los actos del jefe de Estado.
 
La fotografía del pasado día 12, en la que aparecía aguantando el desfile junto a Alfredo Pérez Rubalcaba, se convirtió en la imagen del día. Las ausencias de Cristina de Borbón y Urdangarin ya no son noticia por sí mismas, pero la interpretación generalizada atribuye el cambio a la necesidad de la monarquía de disimular este vacío. Nada más lejos, según la Casa del Rey, que respalda la escueta explicación de doña Elena cuando dijo: «Este momento tenía que llegar». Desde La Zarzuela aseguran que si no hubiera estallado el 'caso Nóos' también se hubiera modificado el protocolo: hacía tiempo que se barajaba dar más relevancia a los Príncipes. «Su posición como infanta no ha variado, pero se ha decidido que en los actos de Jefatura de Estado estén presentes los Reyes y los Príncipes, que es lo constitucionalmente previsto. Ella seguirá representando a la Corona donde se considere que debe hacerlo y seguirá con su agenda habitual». Punto.
 
¿Pero por qué ahora y no antes?, se pregunta la periodista Carmen Duerto, coautora de la única biografía (no autorizada) que existe de la infanta Elena y a quien ese desplazamiento de tribunas le parece «injusto» para la primogénita de los Reyes y «un agravio que se suma al que ya sufriera al ser ignorada como heredera a la Corona». «A los 50 años (48 para se exactos) le dicen que desaparezca, pero es que eso no figura en ningún decreto ni estatuto. Y no está imputada», comenta Duarto indignada.
 
Por contra, la experta en Casa Real y periodista Carmen Enríquez opina que el nuevo protocolo no supone marginar a la duquesa de Lugo, sino que adquiere un nuevo tratamiento para que las actividades de don Felipe tengan más realce. «Además, la familia crece, tiene muchos miembros y es necesario distinguir entre el núcleo duro, que conforman los Reyes y los Príncipes, y el resto». Lo que no comparte Enríquez es el lugar que ocupó junto al jefe de la oposición. «Eso sí fue chocante, yo creo que hubiera encajado mejor delante del presidente del Tribunal Constitucional», matiza.
 
En cualquier caso, doña Elena desempeñó su nuevo papel con la dignidad que la caracteriza. Tal vez ni siquiera la importe, volcada como está en su trabajo en Mapfre -que es de lo que vive-, en sus hijos y en las tareas domésticas. Con frecuencia se la ve comprando en el Mercadona de la zona del Retiro, próximo a su casa. Y quienes la han visto con el carrito cuentan que gasta la marca blanca El Hacendado tanto en yogures griegos como en leche con calcio y otros productos. Intenta pasar desapercibida como cualquier mujer de a pie y hace caso omiso a sus guardaespaldas, que soporta por obligación. El poco tiempo que le queda lo ocupa en el deporte y en los actos sociales a los que representa a la Familia Real y por los que percibe una asignación.

Doña Elena fue disciplinada y educada para ser infanta, no reina, un puesto que no la gustaría ocupar y que, sin embargo, temió durante el romance de su hermano con la modelo noruega Eva Sannum. Carmen Duerto habla del «alivio» que sintió al romperse esa relación por la que el Príncipe «estuvo a punto de renunciar a sus derechos como heredero». Añade que es «la más auténtica de la familia», mientras Enríquez resalta su preocupación por las personas y el hecho de que tenga «detalles muy humanos». 
 
También un gran genio (prohibió a su madre asistir a una de las pruebas del vestido de novia porque estaba enfadada con ella) y un fuerte carácter que ha sabido atemperar con el paso del tiempo y la práctica de la equitación. En cierta manera, los caballos han domado a la amazona real y su afición a la hípica, que volvió a practicar tras la separación de su marido y padre de sus dos hijos, Jaime de Marichalar, le sirvió de terapia y le permitió reencontrarse con sus viejos amigos.
 
París, donde vivió los primeros años de casada, y la moda no eran lo suyo. La infanta aceptó los consejos de su esposo y exhibió un nuevo estilismo a costa de dietas, diseñadores y saraos que la mantenían en primera plana del papel couché. Hasta que el 13 de noviembre del 2007, después de 12 años de matrimonio y el ictus sufrido por su esposo, la Casa Real oficializaba de forma sui géneris lo que ya se masticaba en la calle: «El cese temporal de su convivencia matrimonial».
 
La infanta ha sido, quizás, la más sufridora de los tres hermanos, unidos por muchas confidencias personales y separados aparentemente por el deterioro que sufre la imagen de la Corona, dañada por la presunta corrupción de Urdangarin y la cacería de elefantes del Rey. Con su padre es con quien doña Elena comparte más aficiones. Toros, vela, caza, chistes y buena cocina. Dicen que sus temperamentos son los más coincidentes. De niña veían juntos en la tele 'El coche fantástico' y se marcaban algún que otro baile. Campechana y desinhibida como él, y ambos con un pronto que asusta. Bonachona y de gran corazón, dicen de ella personas a su servicio. También simpática, divertida y tan bailonga que lo mismo se desmelena en un concierto de Bisbal que se contornea al ritmo del 'waka-waka' o recibe a 'La Roja' con efusividad. Deporte e identidad española es algo que ha inculcado a su hijos, Felipe Juan Froilán, de 14 años, y Victoria Federica, de 12, con quienes asistió a los Juegos Paralímpicos de Londres 2012. Se le han atribuido aventuras sentimentales con jinetes, militares y hasta con toreros. A ella le da igual. En estos tiempos que corren, por su sensatez, es un valor en alza.

sábado, 20 de octubre de 2012

Un mal llamado monarquía: Política parasitaria y extractora / Xabier Pikaza Ibarrondo *

He presentado hace dos días un comentario al texto clave de Mc 10, 35-45, donde Jesús critica a los reyes y grandes del mundo, que son fuente especial de opresión, citando en ese contexto un trabajo sobre el surgimiento de los profesionales de la política como “clase extractora”.
 
Los blogueros más “católicos” de mi portal han vuelto a protestar airadamente, no contra mí (que no soy nadie), sino contra Jesús, a quien tienen miedo, cumpliendo el buen refrán que dice: “Vuelve la burra al trigo…” (como decía el obispo de Donostia).

Insistiendo en el tema de la "burra y el trigo" , debo indicar que admiro la humildad y grandeza de aquel buen asno nuevo, que cargó con Jesús hasta Jerusalén, para que pudiera ser eso que llaman "rey", pero de un modo distinto, en contra de la realeza de la "caballería", que se había establecido en Israel, criticada ya por los mayores profetas y sabios, San Jotán y San Samuel (y otros como Isaías), como verá quien siga leyendo.

Vuelve la burra al trigo… Así quiero yo retornar al buen trigo de Jesús, ofreciendo mi contribución al conocimiento (y crítica) de la “sin-razón parasitaria y extractora” de un tipo de monarquía y política
, que criticaron ya los mejores israelitas de la Biblia, hace más de dos mil quinientos años.

Posiblemente, un tipo de mediación política del poder sea necesaria (como acabó sabiendo Israel, coronando a David), pero todo poder que se separa de la vida del pueblo, poniéndose por encima de ella corre el riesgo directo de volverse “malo” (zarza parásita e incendiaria, clase extractora general, que encima se auto-diviniza), a no ser que sea constantemente discernido, criticado y renovado.

Éste es para la Biblia el principal tema "religioso", que Jesús ratificó de un modo radical, proclamando un Reino de Dios donde ni siquiera Dios es Rey (de esa manera), sino Creador de vida (sanador) y fuente de Fraternidad. 
Surgimiento de la monarquía. Punto de partida 

Durante varias generaciones (entre 1300 y 1050 aC), Israel existió como pueblo unido, sin Estado central ni división de clases económicas. Pero, en un momento de crisis, las tensión entre las tribus y el peligro externo de la dictadura militar filistea, hicieron añorar la existencia de un rey, que impusiera su poder, para enfrentarse con los enemigos y para someter a los “amigos”, los antes libres, haciéndolos vasallos. 

Al principio pudo evitarse su llegada: Las tribus eran árboles buenos (vid, olivo, higuera), que daban fruto y vivían en riqueza compartida, sin necesidad de un poder superior no productivo, que viviera a costa del pueblo, y de una oligarquía comercial parasitaria, que viviera sin trabajar y chupara la savia de los árboles del bosque. 

“Profecía” de Jotán, una razón extractora

Ése es el tema del famoso apólogo de Jotán profeta, que se eleva y protesta en contra de un reyezuelo llamado Abimelek (¡Padre es el Rey!) que implanta su monarquía en Siquém, en el centro del pueblo:
Jotam se colocó en la cumbre del monte Garizim, alzó la voz y clamó: «Escuchadme, señores de Siquem, y que Dios os escuche.
Los árboles se pusieron en camino para ungir a uno como su rey. Dijeron al olivo: “Sé tú nuestro rey.” Les respondió el olivo: “¿Voy a renunciar a mi aceite con el que gracias a mí son honrados los dioses y los hombres, para ir a vagar por encima de los árboles?” Los árboles dijeron a la higuera: “Ven tú, reina sobre nosotros.” Les respondió la higuera: “¿Voy a renunciar a mi dulzura y a mi sabroso fruto, para ir a vagar por encima de los árboles? Los árboles dijeron a la vid: “Ven tú, reina sobre nosotros.” Les respondió la vid: “¿Voy a renunciar a mi mosto, el que alegra a los dioses y a los hombres, para ir a vagar por encima de los árboles?”
Entonces todos los árboles dijeron a la zarza: “Ven tú, reina sobre nosotros.” La zarza respondió a los árboles: “Si con sinceridad venís a ungirme a mí para reinar sobre vosotros, llegad y cobijaos a mi sombra. Y si no es así, brote fuego de la zarza y devore los cedros del Líbano (Jc 9, 7-15)
El tema es claro. Los que valen valen, y producen, y comparten, creando de esa forma un mundo de riqueza y abundancia, de gozo y plenitud mutua . Ésa es la ley “natural” de la vida. Que cada familia (cada uno) sea un árbol fecundo, que produce para sí y para los otros, sin necesidad de superestructuras de poder violento, que son parasitarias, como la zarza que se alza sobre todos los árboles buenos, les chupa la savia y encima amenaza con quemarles, si no le obedecen. De esa forma, frente a la razón productora y compartidora (comunitaria) de los árboles buenos, que se comunican la vida unos a otros, aparece la razón parasitaria y extractora de la zarza, que no vale para nada, pero se especializa en sorber la sabia y vida de los otros.

San Samuel: Principios de la razón extractora del Rey 

Así lo dice de forma aún más clara el “profeta” Samuel, testigo de la grandeza parasitaria de Israel, centrada en David, que parecerá signo de Dios, protector de sus vasallos, pero que el final terminará convirtiéndose en el gran parásito. Los israelitas le piden un rey (es decir, un gobierno fuerte), y él les advierte:
Este será el derecho del rey que reinará sobre vosotros: Tomará a vuestros hijos y los empleará en su carroza y sus caballos; les pondrá a su servicio, como jefes de mil y jefes de cincuenta, utilizándolos también para labrar su labrantío, segar sus mieses y fabricar sus armas de guerra... Tomará a vuestras hijas como perfumistas, cocineras y panaderas. Se apoderará de vuestros mejores campos, de vuestros viñedos y vuestros olivares y se los dará a sus servidores. Exigirá, además, el diezmo de vuestras sementeras y de vuestros viñedos y vuestros olivares mejores y los dará a sus ministros (1 Sam 8, 11-16).
Éste es el riesgo de una clase monárquica, extractora y parasitaria, que se alimenta del pueblo y que, encima, que debe alimentar a la oligarquía de la corte. Los israelitas supieron el riesgo en el que vayan a caer pidiendo un gobierno de ese tipo, con un Rey que pretende ser signo de Dios. 

Pues bien, el texto sigue diciendo que, a pesar de esa advertencia del profeta, ellos optaron por un rey, y que Dios acepta su propuesta (¡en contra de su voluntad!), diciéndole al profeta que el Rey y su sistema de economía y gobierno iba en contra del “orden divino” de la sociedad: No te rechazan a ti, sino a mí mismo me rechazan, para que no reine sobre ellos (1 Sam 8, 7). Dios reinaba sin “intermediario” real, es decir, sin unos mediadores políticos y económicos como los que habían dominado en las ciudades cananeas, contra las que se habían alzado los israelitas al principio.

Dios mismo era garantía de unidad y defensa del pueblo, que se reunía y regía pacíficamente, sin necesidad de una mediación oligárquica, militar y económica del rey. Pues bien, desde el momento en que el pueblo pone a su cabeza un Rey, Dios se vuelve innecesario.
En lugar del Dios de la fraternidad, que es garante de la comunión directa de las tribus, se eleva el rey como signo de concentración económica y militar de poder, garantizando de algún modo la estabilidad israelita, pero al modo de los otros pueblos del entorno (cf. 1 Sam 8, 6). Y con el rey nace el ejército profesional y la división de clases, con un estamento administrativo (siervos del rey) y militar (jefes de tropa) que vive del trabajo e impuestos de los otros, de manera que hace falta una plusvalía económico-social (un capital para la monarquía y su corte).
De esa forma ha narrado la Biblia, de manera narrado manera precisa y cortante, el establecimiento de la monarquía de Israel, no en forma mítica, como en otros pueblos (donde el rey es signo de Dios y en el él desemboca el drama de la teogonía), sino de forma histórica, pues hubo un tiempo ideal sin reyes (y ese ideal sigue siendo el telón de fondo de la historia). Hay además, la Biblia sabe, una razón económico-militar: el riesgo externo.

En condiciones adversas

La monarquía de Israel surgió de hecho a causa del riesgo de los filisteos, que formaban una aristocracia militar que había conquistado las plazas costeras del sur de Palestina (Ekron, Gaza, Askalon, Gat, Asdod; cf. 1 Sam 6, 17), estableciendo allí su dictadura económico-social expansionista. Su poder estaba ligado a la táctica guerrera, dirigida por cinco seranim, “tiranos” de su pentápolis, que monopolizaban la producción y comercio del hierro, ejerciendo un severo control sobre el armamento.
No se encontraba un herrero en todo el país de Israel, pues los filisteos se decían: ¡que los hebreos no fabriquen armas ni espadas! Por eso, los israelitas tenían que bajar adonde los filisteos para afilar sus arados, sus azadones y sus hachas, pagando... Aconteció, pues, que el día de la batalla no había en Israel lanza ni espada (1 Sam 13, 10-21).
Esta era la situación hacia el 1050 aC. Hasta ese momento, las tribus de la zona montañosa habían podido enfrentarse con las ciudades cananeas, cuyos carros de combate eran poco apropiados para las quebradas y/o llanuras pantanosas, donde se imponía la guerrilla. Pero los filisteos disponían del hierro y tenían un armamento superior ligero e individual (cf. 1 Sam 17, 5 ss) que les daba ventaja sobre los israelitas, que respondieron buscando un líder carismático: Saúl. 

En sentido estricto, Saúl no fue todavía un rey (no unificó la administración ni tuvo una corte lujosa), sino que era general en jefe de unas tribus, a las que convocó contra los nómadas de oriente, en Galaad (cf. 1 Sam 11), y contra Filistea (1 Sam 13-14). Pero tuvo necesidad de crear un ejército permanente, con la novedad económica que eso implicaba. Antes los soldados volvían a sus casas al acabar la guerra, ahora no:
La guerra contra los filisteos fue muy viva... y en cuanto Saúl veía cualquier hombre fuerte o valiente lo atraía hacia sí... Y Saúl escogió tres mil hombres de Israel: dos mil estaban con él en Mikmas..., y mil, con Jonatán (su hijo) en Gibea de Benjamín (1 Sam 14, 52; 13,2).
Nace así el ejército profesional, pues la defensa exige una milicia constante, con cuarteles o campamentos, cerca de los puestos de peligro, dispuesta al pronto combate, y con eso surge una primera división de clases: los soldados se separan del resto de la población, de la que viven (cobrando para ello unos impuestos) y a la que defienden. El hierro es caro, la guerra necesita hombres preparados (separados) y dinero. 

Y surgió la monarquía

Pero Saúl fracasó, muriendo en Gelboe, en manos de los filisteos, hacia el 1000 aC, y en su lugar se elevó David, que había empezado su “carrera” como soldado y jefe particular (condottiero de guerreros profesionales), a través de una brillante carrera político-militar que le hizo rey:
Se le juntaron todos los hombres en apuros, cuantos tenían un acreedor y todos los individuos amargados; David hízose su caudillo y sus acompañantes eran unos 400 hombres (1 Sam 22, 2).
Vivió por un tipo del “pillaje” y de un tipo de “impuesto revolucionario” que exigía a los propietarios de tierras, que él decía defender, en tiempos de crisis. Fue también un mercenario al servicio de los filisteos (1 Sam 27), haciendo un doble juego y sabiendo granjearse con regalos a los representantes de Judá (1 Sam 30) que le ungieron rey tras la caída de Saúl (2 Sam 2, 2-4), para hacerse luego rey sobre todo Israel (2 Sam 5, 3). Ciertamente, parece haber sido un “creyente” israelita (devoto de Yahvé), pero creó una estructura económica y militar contraria a los ideales de Israel.
(a) Siguió siendo un condottiero, un Señor de la Guerra, rodeado por antiguos compañeros de guerrilla (cf. 1 Sam 22, 2) que formaban su guardia militar (cf. 2 Sam 23).
(b) Se enriqueció con sus campañas y conquistas militares, contratando a soldados mercenarios de Creta y Filistea (cf. 2 Sam 8, 18; 18, 20) que puso a su servicio.
(c). El rey es rey por derecho de conquista. Con sus profesionales mercenarios (sin la participación de las tribus, es decir, del verdadero pueblo), David conquistó Jerusalén, un importante enclave cananeo-jebusita, que será su ciudad particular (su “capital”, en sentido político y económico).
De esta forma, el pueblo de las libertades tiende a convertirse en pueblo dependiente de un centro más alto, que funciona como capital política, templo real (con el traslado del Arca de Yahvé y la construcción del santuario; cf. 2 Sam 6; 1 Rey 6) y cuartel militar de un ejército mixto, de israelitas de las tribus y de mercenarios (2 Sam 5,10-21). 

Ciertamente, David mantuvo la independencia de Israel y conquistó toda la tierra de Canaán, pero creó una serie de problemas que serán casi insolubles para el yahvismo posterior:
--el centralismo administrativo, con la sumisión económica del pueblo, dividido en clases y obligado ya a pagar tributos,
-- y un ejército profesional, contrario a la antigua experiencia religiosa israelita. 

Esos problemas y contradicciones se agudizaron con Salomón, hijo de David (960- 920 aC), impuesto como rey por una intriga palaciega, apoyada por los cereteos y peleteos, es decir, por los mercenarios del dinero, al servicio del gran capital controlado por Salomón. Nos situamos ya en la pendiente que lleva al establecimiento del poder del dinero, como único Dios de la tierra(cf. 1 Rey 1, 38; Mt 6, 24).
 
La vieja organización libre de las tribus tiende a desaparecer, y en su lugar se introduce una administración “racionalizada” con criterios territoriales y militares (cf. 1 Rey 4), de tipo mercantil. Salomón aparece así como un verdadero rey cananeo, un líder del gran comercio de orienta, más que como un fiel israelita.

(*) Teólogo

Puntualización a Almudena Grandes / Cartas al Director

Nos debería explicar Almudena Grandes por qué “el federalismo es incompatible con la monarquía” (El País, 15 de octubre de 2012). Nos explicaría cómo Bélgica es monarquía federal, donde las tensiones nacionalistas entre flamencos y valones dejan a salvo la corona, raramente contestada. Nos explicará cómo en Reino Unido, que de federal, y por motivos secundarios, solo tiene el nombre, se da al máximo su característica multilevel governance, que permite a Irlanda del Norte, Gales y Escocia regirse a su aire, sin que esto menoscabe la corona, probablemente mantenida en 2014 si el resultado del referéndum escocés fuese secesionista; y nos explicará asimismo a qué se debe que la relación más laxa posible entre naciones un día comunes, hoy plenamente soberanas, tales las integrantes de la Commonwealth, sin embargo todas ellas lo son de “su majestad”, la que por cierto mantiene en cada una de las 15 su gobernador general, puesto en absoluto anodino. Nos dirá cómo Dinamarca, monarquía nominalmente unitaria, permite en su seno dos territorios tan política y económicamente independientes como para quedar —a diferencia de la metrópoli— fuera de la Unión Europea, todo ello sin mengua de atenerse a ese común poder moderador de atribución hereditaria que es el régimen monárquico.
Régimen ni mejor ni peor que el republicano cuando en este se elige limpiamente, no a través de perpetuación vitalicia o de nepotismo descarado.— Carlos María Bru Purón.

viernes, 19 de octubre de 2012

El príncipe don Felipe recibe en audiencia a los dirigentes de las patronales europeas

MADRID.- El príncipe don Felipe ha recibido hoy en audiencia en el Palacio de la Zarzuela a una representación de los participantes en el congreso de la Organización de Patronales de Capitales Europeas (OPCE), una entidad que preside el empresario español Arturo Fernández y que se ha reunido en Madrid.

La OPCE, fundada en 1989, tiene entre sus objetivos el fomento de las relaciones entre las patronales de las capitales de los países del continente europeo, bajo la perspectiva de que todas tienen que afrontar problemas de carácter similar.
Son doce los miembros de esta organización, procedentes de patronales de Atenas (Grecia), Berlín (Alemania), Bruselas (Bélgica), Lisboa (Portugal), Madrid (España), Moscú (Rusia), Nicosia (Chipre), París (Francia), Roma (Italia), Valeta (Malta), Viena (Austria) y Varsovia (Polonia).
En el salón de Audiencias del Palacio de la Zarzuela, don Felipe ha recibido primero al presidente de la madrileña CEIM, Arturo Fernández, quien a continuación le ha presentado uno a uno a los otros 24 empresarios europeos que han acudido al congreso de la OPCE.
Tras posar junto al príncipe de Asturias en una foto de familia, todos ellos han mantenido un encuentro privado en el que han tenido ocasión de conversar sobre los retos que tienen ante sí las empresas debido a la grave crisis económica que atraviesan los países de la UE.
La OPCE se presenta como un foro de encuentro para mejorar las actividades de competencia de cada una de las patronales que la componen mediante diversas estrategias.
Entre ellas destaca como el llamado "lobbying", cuyo propósito es "crear una institución fuerte y de referencia que sea una voz única en representación de los empresarios de las capitales europeas", tratando de que sea más conocida por las autoridades y administraciones del continente europeo, señala la OPCE.
El español Arturo Fernández, presidente de la Confederación de Empresarios de Madrid (CEIM) encabeza la OPCE desde el año 2008.

Miguel Fernández, nuevo jefe médico de la Casa del Rey

MÁLAGA.- El doctor Miguel Fernández Tapia-Ruano (Coín, 1957) se ha convertido en el nuevo jefe del Servicio Médico de la Casa del Rey en sustitución de Avelino Barros Caballero, quien había desempeñado este cargo durante los últimos 29 años.

El nombramiento, que ya ha sido confirmado por el Palacio de La Zarzuela, refrenda así su confianza en este profesional malagueño, teniente coronel del Ejército y que lleva 25 años en el equipo médico de la Casa Real. Es más, Fernández es desde hace más de una década médico personal de la Reina, a quien acompaña normalmente en sus viajes. De hecho, desde principios de esta semana se encuentra en Bolivia con Doña Sofía, de visita oficial en el país andino. 
Este relevo en la cúpula del Servicio Médico de la Casa del Rey se produce después del ascenso a coronel de Avelino Barros, quien pasará a ocupar nuevas responsabilidades dentro de la Inspección General de Sanidad del Ministerio de Defensa, que tiene su sede en el Hospital Gómez Ulla, de Madrid.
El nuevo jefe es especialista en Medicina Preventiva y es de esperar que desempeñe el cargo con la misma discreción que su antecesor, ya que cabe recordar que, pese a llevar cerca de tres décadas en la Casa del Rey, Avelino Barros apenas se había prodigado en los medios de comunicación hasta las recientes comparencias que protagonizó con motivo de las últimas intervenciones quirúrgicas a las que fue sometido Don Juan Carlos, la última el pasado mes de abril.
Miguel Fernández Tapia-Ruano también se ha mantenido en un segundo plano durante estos años en los que ha sido la persona de confianza del equipo médico de la Reina. Además de la carrera de Medicina, que completó en la Universidad de Málaga en 1980, es licenciado en Derecho y en Teología.
 
Hermano del alcalde de Coín
Se da la circunstancia de que el nuevo jefe del Servicio Médico de la Casa del Rey es el hermano del actual alcalde de Coín, Fernando Fernández Tapia-Ruano, quien explicó al diario 'Sur' que su hermano, seis años mayor que él, se encuentra «feliz» e «ilusionado» por este nombramiento, ya que supone sobre todo un «reconocimiento a su trabajo».
Hay que reseñar que Miguel Fernández acabó en el Palacio de La Zarzuela tras desarrollar su carrera como médico en el ámbito militar, donde fue destinado sucesivamente a Granada, Ronda y Barcelona, hasta lograr una plaza en la Casa Real. Está casado con una zaragozana y tiene tres hijos, dos varones y una mujer.
Pese a que, por su trabajo, pasa la mayor parte del tiempo fuera, en los últimos años ha tratado de mantener el contacto con su municipio de origen. Así, en 2004 la Asociación de Jóvenes Empresarios de Coín le entregó el premio Personalidad del Año, en reconocimiento a su brillante carrera. El alcalde de la localidad lo definió en este sentido como una persona «muy inquieta, muy estudiosa y muy inteligente».

jueves, 18 de octubre de 2012

¿Jaque al Rey? / Borja Ventura *

A nadie se le escapa que la monarquía española no vive uno de sus mejores momentos. Ni siquiera se le escapa a la Casa Real, que en los últimos meses ha puesto en marcha una operación de imagen sin precedentes. El clima de la crisis no es el más propicio, ni tampoco el descontento con el sistema imperante, pero el estado de salud de la monarquía como forma de Gobierno se agrava ¿Es posible un cambio de ciclo en España?

Crisis de modelo, sí, pero no solo en España. Apenas quedan monarquías en el mundo y aquellas que respetan la democracia están relegadas a papeles meramente representativos y aparecen, con frecuencia, salpicadas de polémicas de importancia variable.

En Europa, cuna del modelo de gobierno monárquico, hay diez países bajo mando real y en prácticamente ninguno están exentos de polémicas. Quizá los casos más conocidos son los de Mónaco y Reino Unido, pero tampoco queda atrás en polémicas la casa real sueca, con rumores de amoríos y embarazos incluídos.

Está también el caso de la realeza belga, un país que estuvo bloqueado durante dos años sin gobierno y que quizá esté condenado a desaparecer. La división entre sus dos comunidades, la flamenca próspera y conservadora al norte, y la valona socialista y francófona al sur, ha puesto al país al borde de la quiebra tantas veces que a parece complicado que la realeza belga pueda hacer demasiado.

Hay monarquías diminutas,  como las de Luxemburgo o Liechtenstein, y monarquías con polémicas de papel cuché, como que la reina holandesa luciera velo por respeto a los musulmanes, si el heredero noruego se casó con una madre soltera plebeya o si el consorte danés dice sentirse “inútil y relegado”.

¿Y qué papel cumplen esas monarquías? Suelen ser mucho más transparentes que la nuestra, pero con similar apoyo ciudadano y función representativa. Hay que salir del continente para encontrar reyes que reinen a nivel político, y no siempre en un sentido positivo.

Hay monarquías en África, como por ejemplo en Marruecos, con un enorme poder a nivel legislativo, o en zonas tribales de Nigeria, Camerún, Uganda, Lesoto o Sudáfrica. En Asia está el emperador japonés y los distintos tipos de monarca en Malasia, Brunei, Camboya o Bután. En Oceanía algunas islas tienen reyes en sus distintas expresiones. Y poco más. El resto, repúblicas, dictaduras o formas de gobierno tuteladas de formas más o menos democráticas.

La situación en España
En España las cosas han cambiado enormemente en poco tiempo. Hace un mes El Periódico abría su portada con un sonoro “El Rey no se calla”. Ninguna afrenta, ninguna falsedad, pero sí un titular algo chocante para el común de los españoles, acostumbrados como están a que la figura del monarca haya sido incuestionable. No es que no sea cuestionable por imperativo legal, que también, sino por una aceptación generalizada en la sociedad por lo que el rey significó en determinado momento histórico.

Pero muchas veces las portadas de los periódicos no son lo que dicen, ni siquiera lo que muestran, sino lo que comunican. En el imaginario colectivo la redacción del titular se adivina una reconversión de aquel “¿por qué no te callas?” que el monarca espetó a Hugo Chávez en un foro internacional y que, tras décadas de somnolencia, vino a dar un aldabonazo a la vida política de la Casa Real. El rey existe, está ahí. Y habla.

No fue un hecho significativo más allá del choque diplomático y de la anécdota, pero supuso algo. Si la monarquía se ha mantenido en España en ese halo de incuestionabilidad es por tres razones fundamentales. Y una, por sorprendente que sea, es porque no ha hecho ruido. La vida de la familia real nunca había sido escandalosa, ni problemática. Hasta hace poco.

¿Por qué un rey?
El rey es el jefe del Estado, por encima del Gobierno y casi del Congreso, el que sanciona y firma. Pero tanto poder es mero papel mojado: es un cargo representativo que pasea de acto en acto, de discurso en discurso y cuyo mayor servicio es no decir nada. Mensajes de Navidad donde se analiza cada foto y cada palabra, una condena por cada atentado, mensajes de unidad, algún chascarrillo con la prensa. El máximo responsable político del país solo ha molestado cuando, paradójicamente, se ha metido en política y ha perdido ese halo beatífico de neutralidad que le servía de escudo. El mejor ejemplo, sus recientes palabras sobre Cataluña.

El segundo gran motivo por el que la monarquía se ha mantenido en España es posiblemente la tradición. No es que España sea un país monárquico, es más que eso. La Primera República no duró ni dos años de infernales inestabilidades, con golpes de estado y declaraciones de independencia. La Segunda República duró ocho años de los que apenas tres fueron bajo un gobierno de izquierdas. A pesar de esa brevísima experiencia el término se ha demonizado en España. Es tal la perversión histórica de la dictadura que depuso al gobierno mediante un golpe de estado que la república se concibe como una idea de izquierdas.

Tan de izquierdas como la Alemania de hoy en día, que no solo es una república sino que acoge más de una Constitución. O como el Estados Unidos actual con sus estados dentro del gran Estado. En España, a juzgar por nuestra historia, no hemos sabido vivir sin rey. Tanto da si este era español, francés o germano, si nacía en Roma y se casaba con una griega. rey, a fin de cuentas.

El tercer motivo, seguramente el más importante, fue el papel del rey en la Transición. La historia oficial cuenta que su acción posibilitó la desactivación del estado franquista y, años después, su mediación evitó el triunfo del golpe de estado de 1981. Su cargo parece, a ojos de la sociedad, un premio de por vida por el servicio prestado a la patria en un periodo que la gran mayoría de los españoles recuerda con añoranza por los acuerdos alcanzados. Los asesinados por los grupos terroristas de la época y los represaliados que vieron amnistiados a sus captores quizá piensen distinto.

Críticas y cambios
Más allá de aceptar o no estos tres puntos, quienes cuestionan la monarquía como sistema político lo hacen por varios motivos que confluyen en el mismo. Los costes de mantener a la familia real, de más de ocho millones de euros anuales. La esencia poco democrática de un cargo vitalicio y hereditario. Los beneficios que da el cargo, no solo en forma de llamativos regalos y cesiones, sino también en lo legal: el rey es inviolable por ley, lo que implica que aunque cometiera un delito nadie podría exigirle responsabilidades.

A todo eso habría que añadir la normativa vigente respecto a la sucesión al trono, según la cual todavía se otorga el trono en preferencia al varón. Esto, ahora mismo, no supone demasiado problema más allá de la ética dado que, en caso de relevo en el cargo, el heredero es el príncipe, hijo menor del rey, pero hijo varón, lo que le vale ser el heredero. Distinta suerte encontramos en el siguiente salto generacional, con la infanta Leonor como primogénita… mujer.

Hace una década nadie hubiera cuestionado que Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia, que así se llama el príncipe, fuera a tener problemas para ocupar el lugar de su padre. Posiblemente ahora tampoco, pero sí es cierto que un buen número de problemas o sucesos desagradables han tenido lugar en los últimos años que han hecho que el descontento crezca. No es un debate auténtico este, pero subyace. Y en algunos momentos, lógicamente, emerge.

En estos últimos meses la operación de lavado de cara ha sido radical. En agosto del año pasado, Alberto Aza dejaba la jefatura de la Casa del Rey tras nueve años de trabajo y 74 años a sus espaldas. Su principal labor: empezar a mostrar el perfil más regio del príncipe, cuyas apariciones se hicieron cada vez más frecuentes, hasta el punto de ganar protagonismo de cara a un futuro que siempre se ha especulado no demasiado largo por rumores sobre la salud del monarca, que él mismo desmintió.

En su lugar se colocaba alguien con una enorme experiencia: Rafael Spottorno, que fuera durante una década secretario general de la institución. A los pocos meses de ese cambio se concretaba el primer recorte en el presupuesto de la Casa Real, apenas un 2%, y una serie de gestos inéditos. Solo dos semanas después de ese recorte el Rey pidió perdón ante las cámaras. Lo hizo porque se lesionó en África mientras estaba de safari cazando elefantes en pleno auge de la crisis económica.

Olvidado aquel episodio unos meses después la Casa Real renovó su página web y prometió “más transparencia”. Solo unos días después firmaba una cibercarta real calificando de “quimeras” las aspiraciones independentistas catalanas en pleno apogeo de la polémica. ¿La intención? Seguramente recobrar la iniciativa y el peso político de su figura y, en la medida de lo posible, intentar atajar un problema.  Pero la página web no es la única novedad en la críptica comunicación de la institución real: está previsto que se ponga en marcha un programa en la televisión pública para vender las bondades de la corona.

Incidentes, familia y salud
Todos esos gestos responden a una serie de problemas obvios, evidenciados, por ejemplo, en el hecho de que la infanta Elena, la primogénita del Rey, fuera relegada fuera de la tribuna real y se colocara en la de invitados junto a las autoridades políticas. ¿Protocolo o parche para tapar otros problemas? Suena más bien a una excusa sobre lo primero para actuar sobre lo segundo.

Además del incidente ya comentado con Hugo Chávez que tuvo lugar en noviembre de 2007, un año antes se vio envuelto en la acusación de haber abatido a un oso al que previamente habían emborrachado y, a principios de este año, el ya mencionado safari de caza de elefantes en Botswana por el que tuvo que disculparse y que le costó una lesión de cadera. En aquel viaje además se dio a conocer la frecuente presencia de una princesa alemana que acompañaba al monarca en muchos viajes, lo que abrió ciertas especulaciones sobre la vida privada del rey.

Precisamente otro problema para la Casa Real han sido sus cada vez más frecuentes achaques y caídas. Solo en la última década le han operado de varices (año 2001), le han extirpado un tumor benigno del pulmón (año 2010), le han realizado una intervención en el talón de aquiles y otra en la rodilla, se supo que tiene serios problemas de audición, apareció con un ojo morado (todo eso, el año pasado) y se ha fracturado la cadera derecha, parte del cuerpo sobre la que sufrió una nueva luxación días después (en ambos casos, este año).

Es tal el cambio que se percibe en el tratamiento recibido por el rey en estos años que un médico de los que le trataba tuvo un incidente verbal al hablar de él tras una de sus hospitalizaciones.

Además de por el propio monarca, en los últimos años los problemas para la institución han llegado también a través de sus descendientes. La infanta Elena vivió “un cese de convivencia temporal” con Jaime de Marichalar. Es decir, una separación que acabó en divorcio. La figura de Marichalar ya era de por sí controvertida ya que sus problemas de salud fueron asociados al consumo de drogas por una revista que, pese a ser denunciada, ganó el juicio por el caso. El divorcio, inédito en la familia real, cayó en el olvido hasta que un accidente hizo que Froilán, hijo de la pareja, se disparara en un pie manejando un arma de caza prohibida mientras estaba con Marichalar.

Pero es Cristina la que más problemas causa a la familia en la actualidad. Su marido, Iñaki Urdangarín, está en el centro de un turbio caso de corrupción que le ha llevado incluso a declarar ante el juez. Entre las acusaciones, que se valió de su presencia en la familia real para forzar algunas de las operaciones de las que se lucraba. Desde finales del año pasado empezó a dejar de asistir a actos oficiales de la institución y, hasta que tuvo que comparecer en el juzgado, se mudaron a Washington, donde fue cazado por periodistas huyendo de las cámaras.

Junto a las infantas, tampoco el matrimonio de los príncipes de Asturias ha estado libre de problemas. A las críticas a que el heredero se casara con una plebeya se unieron pronto las desavenencias familiares de la familia de la Princesa, no ya porque sus padres estuvieran divorciados, con la complicación protocolaria que eso supone, sino porque fue imputada en un caso de alzamiento de bienes. Y los problemas no han sido solo legales: la hermana de la princesa se suicidó en una de las páginas más trágicas de la historia reciente de la Casa Real.

La propia Letizia fue criticada ya en el día en el que se anunció su compromiso de boda porque interrumpió al heredero real mientras hablaba, algo que no pasó de anécdota. Pero una de las principales críticas fue el secuestro de un ejemplar de la revista satírica El Jueves por mostrar una caricatura de la pareja manteniendo relaciones sexuales y alardeando de no hacer nada.

(*) Periodista digital y profesor en la Universidad Carlos III. Exjefe de coordinación en lainformacion.com y, antes de eso, coordinador en 20minutos.es. Colaborador en Tiempo, eldiario.es y Yorokobu, entre otros. Ponente esporádico. Bloguero y tuitero

miércoles, 17 de octubre de 2012

Investigan si hubo delito contra la Corona española en un programa de la catalana TV3

MADRID.- La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha solicitado a los Mossos d'Esquadra que le remita la grabación del programa emitido por TV3, que simulaba disparar contra varios personajes, entre ellos el Rey Juan Carlos, para investigar si incurrió en la comisión de un posible delito contra la Corona, según informaron fuentes jurídicas.

   El Ministerio Público ha remitido otro oficio a los Mossos d'Esquadra para solicitarle que le entregue información con todos los datos que disponga del programa de 'Bestiari il·lustrat', que emitió el segundo canal de TV3. La Fiscalía ha actuado de oficio y cuando reciba la información solicitada decidirá si el caso se judicializa.
   El programa de entrevistas a personalidades culturales 'Bestiari Il·lustrat', dirigido por Mai Balaguer, emitió hace unos días unas imágenes en las que su entrevistado simulaba poner en la diana y disparar a varias siluetas.
   Entre ellas, aparecía la caricatura del Rey don Juan Carlos, el expresidente del Palau de la Música, Fèlix Millet; al opinador Salvador Sostres y al heredero de la Corona Británica, el príncipe Carlos.
   La directora del programa 'Bestiari Il·lustrat, Mai Balaguer, presentó la pasada semana su dimisión ante la dirección de Televisió de Catalunya (TVC) por la emisión en el Canal 33 del capítulo 'Paraules que maten' con la entrevista al escritor Jair Domínguez por contener imágenes que atentaban "contra los principios éticos y democráticos".
   "La dirección de TVC rechaza cualquier alusión a la violencia", ha defendido la televisión autonómica catalana, que ha retirado las imágenes de todos los portales web y ha garantizado que no volverán a ser emitidas.
   Para evitar situaciones no deseadas como ésta, TVC aseguró en un comunicado que revisará las medidas de control ya existentes sobre todos sus contendidos.
   "Se puede hablar, discutir y criticar todo, pero hay una línea roja: remitirse al a violencia explícita", dijo el portavoz del Govern, Francesc Homs, en declaraciones a los periodistas en la Generalitat.

lunes, 15 de octubre de 2012

¿Salvar la Monarquía? / Francisco Poveda *

Dijo el rey don Juan Carlos, recientemente en Nueva York, que la Monarquía seguirá vigente en nuestro país mientras quieran los españoles. Y esa es la clave democrática que debe centrar el debate inducido desde hace meses sobre la forma de Estado en España, hábilmente emboscada en el referéndum sobre la reforma política celebrado en diciembre de 1977, hasta colar por resultados 'a la búlgara'.

Se quiera o no, ahí arranca la legitimidad asistida de la actual Monarquía porque, con la Constitución de 1978, se interrumpe formalmente la legalidad política franquista y nace en teoría un nuevo régimen reformista, que consensua aquello de que España es un Reino y Juan Carlos de Borbón y Borbón su monarca, con poderes supuestamente limitados por las leyes emanadas de las nuevas Cortes Generales democráticas pese a conservar la jefatura de los Ejércitos, lo que hoy ya no significa lo que entonces ante levas mercenarias frente a los clásicos reemplazos.

Otra cosa será que la crisis económico-moral y la situación de verdadera emergencia nacional, por ausencia de bienestar y seguridad, ponga en cuestión ahora la ineficacia, derroche y culpabilidad del Estado de las Autonomías y, en consecuencia, la validez o no de la Monarquía juancarlista que lo cobija, tras la catarsis que se nos avecina para extirpar el cáncer de una corrupción estructural. 

O, incluso, la idoneidad del Heredero para coyuntura histórica tan determinante y mutante; cuando lo cierto es que se le supone incapaz desde algunos sectores relevantes de la sociedad española sin haber tenido, siquiera, la oportunidad de demostrar su hipotético valor añadido con una estrategia propia, que todavía se le hurta con toda intención prudente desde la propia Casa del Rey, donde no se quiere oir ni hablar de abdicación pese a las fuertes y crecientes presiones cortesanas y los 45 años que pronto cumplirá el Príncipe don Felipe, presa de cierto pánico escénico calculado cuando el que actúa en público no es el protagonista principal.

Pero el ruido del republicanismo, a raíz de la crisis que flagela a España y los españoles, es oportunista en tanto en cuanto que no se había atrevido a medir fuerzas con el juancarlismo hasta muy recientemente y porque el estado general de descontento de la población crece exponencialmente desde el segundo mandato socialista del ex presidente Zapatero. Antes, se daba por sentado que el actual rey era inderrocable mientras viviese. Pero ahora, determinados sectores de la derecha y de la izquierda acarician la posibilidad de que eso ya no sea así si se consigue que la ciudadanía identifique el caos que se avecina con la desestructuración interna de la actual dinastía y unas no probadas corruptelas de la propia Corona.

Los republicanos españoles -no todos a la vista, de momento, pero ya legión- ponen el acento, precisamente, en la falta de idoneidad de don Felipe para suceder a su padre. Y se apoyan en su falta de soltura pública y en su absoluta falta de conexión con el pueblo por su propio carácter. La campechanía, como pose, es cierto que no le sale ni ensayando. Y porque el antecedente de su padre, un magnífico actor hasta parecer más líder de lo que es, se lo pone mucho más que difícil. También la reina doña Sofía, a quien se le suponía una profesionalidad proclamada por su propio marido, ha perdido fuerza ante la opinión pública al demostrar reiteradamente debilidad de madre y esposa pese a ganar en cercanía con las gentes desde que es abuela. Sus muy frecuentes estancias en Londres no se entienden bien aquí al parecer una suerte de escapismo, que no de sus deberes oficiales.

En ese déficit veo yo los movimientos de potencias extranjeras aliadas, que parecen haberle vuelto la espalda a don Juan Carlos, visto el comportamiento continuado últimamente de los grandes periódicos de Washington y Nueva York, aunque también de Londres, respecto a nuestro país, a su viejo líder y a nuestros intereses estratégicos. No me cabe duda de que detrás de ese cambio táctico está la mano de algunos españoles notables con ansias de presidir una III República, que ya creen al alcance de su mano debido al evidente rápido proceso de envejecimiento de nuestro rey y a su falta de reflejos por errores de bulto cometidos personalmente en los últimos meses.

La llegada al Palacio de la Zarzuela de magníficos expertos en comunicación pública -tras el breve paréntesis que supuso la marcha de Asunción Valdés, sustituida por diplomáticos que no dominan el mundo mediático- intenta ahora, a la desesperada, una política de imagen pública a, mi juicio, un tanto desfasada y atemporal, que pivota sobre unos viejos clichés y que agrava cualitativamente la situación. Si doña Letizia no tiene juego en esa estrategia, por formación, edad y suficiente experiencia, y porque debe luchar con uñas y dientes porque su marido e hija alcancen el destino que se les supone, me atrevo a pensar que no se le valora en todo lo que puede aportar como profesional.

La Monarquía se salvará si cumple su función constitucional de preservar la unidad nacional, procurar el bienestar de todos los españoles y garantizar una verdadera democracia, tras un nuevo pacto con las élites que albergue en su interior una sincera reforma en profundidad del sistema, al estilo de la vieja restauración canovista aunque a la luz de los nuevos tiempos. Si eso no es así, sobrarán argumentos y apoyos internos para prescindir de lo que sirvió pero ya carece de objeto.

Pero hay algo más importante aún y que los republicanos consideran el talón de Aquiles de la Monarquía española: no se ve que el liderazgo, muy tocado en este momento, del viejo monarca pueda ser sustituido normalmente por el de don Felipe, por mucha escenificación mediática puesta en marcha. Con ausencia de compromisos claros, y discursos repletos de lugares comunes por parte del Heredero, quiero pensar que La Zarzuela está trufada de personal republicano en potencia, que ya ni se esfuerza en recomendar un método, presentar un libreto y suplicar alguna disciplina a una estirpe que parece haber perdido muchos papeles, hasta dar la sensación de que arroja la toalla y se resigna a acatar lo que deparen los tiempos en espera de acontecimientos a intentar capear como se pueda, si es que se puede y merece la pena cuando se dispone de tal fortuna calculada por expertos.

(*) Periodista y profesor

Los ganadores del concurso '¿Qué es un Rey para ti?' presentan al monarca como elemento de unión entre españoles


MADRID.- El Rey ha recibido hoy en el Palacio de la Zarzuela a los niños ganadores del concurso '¿Qué es un Rey para ti?', muchos de los cuales han presentado al monarca a través de dibujos, manualidades o redacciones como elemento de unión entre los españoles.

Hasta 21 alumnos procedentes de todas las Comunidades Autónomas, Ceuta y Melilla y acompañados de sus profesores han enseñado uno a uno a Don Juan Carlos los trabajos con los que han ganado la 31 edición de este concurso durante una audiencia celebrada en el Palacio de la Zarzuela.
Muchos de los trabajos ganadores comparten un elemento común, el de presentar al jefe del Estado como garante de la unidad de España y nexo de unión entre todos los españoles.
Es el caso de la redacción elaborada por la ganadora del concurso en Cataluña, Blanca Rosal, estudiante de 2º de la ESO, para quien Don Juan Carlos es como "el capitán de un enorme barco en plena travesía" que tiene que "mantener a todos sus marineros firmemente unidos y ayudarles a vivir en concordia los unos con los otros".
"Anima a sus tripulantes a remar todos hacia el mismo lado para así llegar antes al destino. Sin un capitán valiente y responsable que dirija y organice la nave, es fácil que ésta se vaya a pique", argumenta Rosal en su redacción.
En declaraciones a los medios de comunicación al término de audiencia, Rosal ha revelado que al monarca le ha parecido "muy buena idea" su redacción y ha subrayado que en los momentos actuales tanto ella como su familia creen que el Rey, como el resto de los españoles que quieren seguir viviendo en concordia, deben vigilar que "nadie se tire por la borda".
Otros trabajos como el de la asturiana Martina Köpke, la burgalesa Sofía Cárcamo o el pacense Miguel Andrés Morgado abundan en esta misma idea, presentando al monarca como el Rey de todos los españoles.
Uno de los trabajos ganadores más originales lleva la firma de Sergio Ojer, alumno de 6º de Primaria en Barañáin, Navarra, quien no dudó en componer un rap para Don Juan Carlos, a quien se lo cantó en la audiencia, aunque con una voz tan baja que luego tuvo que repetirlo ante las cámaras.
"Es un tío guay, pues para reinar, además de papeleo y de educación, hay que tener gracia y saber estar, por eso a Hugo Chávez le mandó callar. Y de esta forma os digo, al son de este rap, que menudo Rey es Su Majestad", reza una de las estrofas de la canción.
El vitoriano Sergio Morgado preparó para el Rey una caja con utensilios pensados para hacerle la vida más fácil y ayudarle en su trabajo. En ella incluyó "un paraguas para que se proteja de todos los problemas que le están cayendo y unos zapatos especiales que le ayuden a caminar", explicó después a los medios de comunicación.
Uno de los trabajos que más gustó al monarca, a juzgar por el tiempo que dedicó a observarlo, fue la manualidad de plastilina creada por Alejandro Caba, estudiante de 4º de Primaria de Manzanares (Ciudad Real), y que representa al Rey en el que debió ser su peor día, el 23-F, y el mejor, que a juicio del alumno fue el día en que Don Juan Carlos juró la Constitución.
Como en anteriores ediciones, ha habido un premio para un alumno de Educación Especial, que ha recaído en Jainaba Dembaga, de Zaragoza, y otro en la modalidad de multimedia, que ha ganado la leonesa Cristina Aledo.
El concurso '¿Qué es un Rey para ti'? lo organiza desde hace 31 años la Fundación Institucional Española (FIES) y lo patrocina la Fundación Orange. En esta última edición han participado 19.930 alumnos de entre 8 y 13 años procedentes de 1.799 centros de toda España.
En palabras del presidente de FIES, Rafael Guardans, "el paso de los años no ha hecho más que confirmar el sentido de una iniciativa como el concurso '¿Qué es un rey para ti?', que sigue poniendo los cimientos de la institucionalidad en decenas de miles de niños".
Este certamen, que organiza la Fundación Institucional Española (FIES) con el patrocinio de la Fundación Orange, pretende acercar la figura del Rey y de la Corona a los escolares, dando a conocer el papel que la Constitución reserva a la Institución. Pueden participar todos los alumnos de tercero, cuarto, quinto y sexto de Enseñanza Primaria, de primero y segundo curso de Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO), de cualquier centro educativo de España, y alumnos de educación especial hasta los 18 años de edad.
FIES es una fundación cultural privada, sin ánimo de lucro, que desde 1976 busca hacer presente en la sociedad española el valor de la Monarquía como elemento integrador e impulsor de la convivencia. Sus principales fines son la promoción del estudio de la Monarquía como Institución, el fomento del conocimiento y respeto a las personas que la encarnan, la divulgación de las aportaciones de la Corona como primera institución del Estado, y la puesta en marcha de iniciativas que promuevan la divulgación y formación de la sociedad en los valores de convivencia y solidaridad, como reflejo de la libertad y pluralidad propugnada por la Constitución española.
 

Jordi Pujol lamenta que la monarquía ha perdido "parte de la confianza que ha tenido"

BARCELONA.- El expresidente catalán Jordi Pujol ha afirmado hoy que España atraviesa una profunda crisis económica e institucional, con un Tribunal Constitucional que "merece poco respeto" y una monarquía que "ha perdido parte de la confianza que tuvo hasta hace muy poco".

Pujol, que participa en las jornadas sobre liderazgo que Esade, en colaboración con la Fundació CatalunyaCaixa, organiza en el monasterio de Sant Benet de Bages, ha explicado que incluso el Banco de España está sometido a "cierta vigilancia" europea. "Todas las instituciones españolas están en crisis", ha declarado.
El exmandatario nacionalista ha reconocido que España está inmersa en un clima de desánimo que dibuja un paisaje propio de una derrota. ¿Y contra quién ha perdido España esta guerra? Contra ella misma, en opinión de Pujol. Ha advertido, en este punto, que después de una derrota "no se puede ser arrogante", sino que hay que admitir el fracaso, como hizo Alemania tras la Segunda Guerra Mundial. Entonces, el país germano asumió la derrota, actuó con humildad y se puso a trabajar, una actitud que, según Pujol, debería seguir ahora España.
Sobre las causas que han llevado al país a esta situación, Pujol ha explicado que ha habido errores técnicos y también éticos y morales. Ha recordado, en este sentido, que el actual primer ministro italiano, Mario Monti, visitó España en 2006 y le comentó que había detectado un exceso de euforia y optimismo en España.
"Esto de la jactancia no es un pecado grave como la arrogancia o el orgullo, pero es un pecado tonto", ha manifestado. "Cuando un país ha perdido la guerra, ¿qué tiene que hacer? En primer lugar asumirlo, y no de forma fugaz, y explicar con modestia y autocrítica lo que pasó", ha señalado Pujol, que cree que España ha de hacer esto "de una forma muy seria", aunque se ha mostrado convencido de que el país es "vigoroso" y logrará salir adelante.
También sobre el origen de esta crisis, el expresidente de la Generalitat ha recordado que España ha vivido una burbuja inmobiliaria, pero también una burbuja laboral, muy vinculada al fenómeno de la inmigración. Ha alertado, en este punto, que optar por la inmigración sin límite significa optar por una economía no competitiva", como ha sucedido en España.

La Casa del Rey se saltó la ley al marginar a la infanta Elena en el desfile del 12-O

MADRID.- La Casa del Rey justificó el pasado viernes la ausencia de la infanta Elena de Borbón de la tribuna principal en el desfile militar del 12-O con el argumento de que la primogénita de Don Juan Carlos ha quedado excluida del "núcleo central" de la familia real, compuesto por los Reyes y los Príncipes de Asturias. Pero la marginación de Doña Elena, que fue relegada a la tribuna de invitados, infringe el Real Decreto que regula la precedencia de las autoridades del Estado en los actos oficiales, y que lleva, precisamente, la firma del monarca.

El Real Decreto 2099/1983, por el que se aprueba el Ordenamiento General de Precedencias en el Estado, establece claramente en su artículo 10 el orden protocolario que rige la ubicación de autoridades y altos cargos en los actos oficiales organizados en Madrid por la Corona, el Gobierno o la Administración central. El Rey ocupa el primer lugar en esa estructura jerárquica, seguido por la reina Doña Sofía, los Príncipes de Asturias y, en cuarta posición, los infantes e infantas de España. A continuación, los presidentes del Gobierno, del Congreso, del Senado y del Tribunal Constitucional, y así hasta llegar al número 41, que corresponde a los tenientes de alcalde del Ayuntamiento de la capital.

La infanta Elena, sin embargo, fue desplazada de la tribuna principal que había ocupado siempre en el Día de la Fiesta Nacional -junto a sus padres y hermanos- y ubicada en una de las tribunas de invitados, al lado del secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, y muy cerca del portavoz parlamentario del PP, Alfonso Alonso, situado junto al número uno socialista. 

De esta forma, la Casa del Rey se saltó hasta tres veces el Real Decreto de precedencias: al apartar a la Infanta Elena del lugar que le correspondía en la tribuna principal; al colocarla al lado del líder de la oposición, que ocupa el puesto número 15 en la jerarquía protocolaria; y al dejarla fuera del tradicional besamanos con el que la familia real recibió a sus invitados en la recepción posterior al desfile celebrada en el Palacio Real.

"En ningún supuesto"

Un portavoz oficial de La Zarzuela aseguró a El Confidencial que el Real Decreto -aprobado en 1983 por el Gobierno que entonces presidía Felipe González, y que hoy sigue en vigor- es "un decreto de máximos", y que la Casa del Rey "siempre puede modificar las ubicaciones en los actos oficiales o renunciar a ellas". La normativa vigente, sin embargo, advierte claramente que "en ningún supuesto podrá alterarse el orden establecido para las instituciones, autoridades y corporaciones del Estado señaladas en el presente ordenamiento", según establece el artículo 5.2 del Real Decreto de precedencias.

Fuentes cercanas a la Casa del Rey señalaron a El Confidencial que la infanta Elena sólo podría haber sido apartada de la tribuna principal del desfile -y posteriormente del besamanos protocolario en el Palacio Real- si antes el Gobierno hubiese derogado o modificado el Real Decreto de precedencias, circunstancia que no se ha producido. 

El portavoz oficial de La Zarzuela indicó al respecto que la Casa del Rey "no tiene intención de proponer al Gobierno la modificación del Real Decreto". Y añadió que, a partir de ahora, únicamente el "núcleo central" de la familia real -los Reyes, el príncipe Felipe de Borbón y la princesa Letizia Ortiz- presidirá los "actos institucionales de máxima solemnidad", como el celebrado el viernes en Madrid con motivo del Día de la Fiesta Nacional.

Acabado el desfile militar, y durante la recepción que los Reyes ofrecieron a continuación en el Palacio Real, la infanta Elena confesó a un grupo de periodistas: "Este momento tenía que llegar", en alusión a su alejamiento del "núcleo central" de la Corona. Aunque la Casa del Rey nunca lo ha reconocido explícitamente, la decisión de potenciar las figuras del Rey y el Príncipe, en detrimento de las infantas Elena y Cristina de Borbón, es una consecuencia directa del caso Urdangarín, que ha erosionado gravemente el prestigio de la institución monárquica. Iñaki Urdangarín sigue siendo miembro de la familia real, pero fue apartado de la agenda oficial de la Corona tras ser imputado por corrupción.