lunes, 24 de diciembre de 2012

El Rey de España hace un llamamiento a su pueblo para recuperar valores perdidos


Buenas noches,
 En esta Nochebuena, como cada año, quiero reflexionar con vosotros sobre lo que nos preocupa y también sobre nuestras esperanzas.

En concreto, me gustaría referirme a tres asuntos: la crisis económica, la fortaleza de España como nación europea e iberoamericana y la necesidad de reivindicar la política como instrumento necesario para unir las fuerzas de todos y acometer la salida de la crisis y los retos que tenemos por delante.

No creo exagerar si digo que vivimos uno de los momentos más difíciles de la reciente historia de España. 

La grave crisis económica que atravesamos desde hace unos años ha alcanzado una intensidad, una amplitud y una persistencia en el tiempo que nadie imaginaba. Los ciudadanos sufren hoy su rigor, que está poniendo en entredicho el bienestar de no pocas familias. Pienso en tantas personas de todas las edades, pero muy especialmente en muchos jóvenes, que se levantan cada día con sensación de inseguridad y desánimo por la difícil situación de sus economías, la falta de trabajo y las inciertas perspectivas de futuro.
No podemos ignorar que existe pesimismo, y que sus efectos se dejan sentir en la calidad del clima social que vivimos. Está además generando un desapego hacia las instituciones y hacia la función política que a todos nos preocupa. 

Frente a este pesimismo, como frente al conformismo, cabe encontrar nuevos modos y formas de hacer algunas cosas que reclaman una puesta al día.

La realidad actual es compleja y no siempre fácil de entender ni de solucionar en el corto plazo. Austeridad y crecimiento deben ser compatibles. Las renuncias de hoy han de garantizar el bienestar de mañana, en un plazo razonable de tiempo, de manera que se asegure la protección de los derechos sociales que son seña de identidad de nuestra sociedad desarrollada. 

Para que nuestra economía vuelva a crecer tenemos que poner orden en nuestras cuentas y, a la vez, generar estímulos para la creación de riqueza. Hay estímulos que son creados por medidas de política económica o fiscal, o por políticas de fomento de la innovación o el emprendimiento, pero el primer estímulo que nos sacará de esta crisis se llama confianza. 

A lo largo de los treinta y siete años de mi reinado hemos pasado por varias coyunturas económicas realmente complicadas que los que tenemos ya algunos años recordamos bien. Quizá no fueron tan difíciles como ésta pero en cualquier caso fueron muy complicadas. Y sin embargo supimos salir de ellas con éxito y hacer que nuestra economía creciera y que nuestro bienestar mejorara. Y lo logramos por muchas razones pero en primer lugar porque teníamos confianza en un proyecto compartido por todos y en nuestras posibilidades de salir adelante.

Hoy como entonces, podremos superar las dificultades actuales con la generosidad, el talento y la creatividad de nuestros hombres y mujeres y con la fortaleza de nuestro sistema productivo si tenemos confianza en nosotros mismos y si somos capaces de generarla también en las instancias y en los mercados internacionales. 

España es parte de la solución a la crisis global y debe ser protagonista en la toma de decisiones en los grandes foros internacionales. Iberoamérica es parte fundamental de nosotros, como también nosotros lo somos de ella. Lo mismo acontece con Europa. Con la Unión Europea tenemos que seguir trabajando para superar las visiones puramente nacionales y reforzar las bases de solidaridad con las que entre todos hemos avanzado en el proceso de integración. Hemos de garantizar que nada de lo conseguido juntos, ni los derechos individuales y sociales, ni el bienestar económico, ni el proceso de construcción política y económica puedan verse amenazados.

Pero no todo es economía. Por muy evidente que sea, no es malo repetirlo: no todo es economía. No ignoro que la política no vive hoy sus mejores horas en la percepción de los ciudadanos. Por esta razón yo quisiera esta noche reivindicar la política porque su papel es fundamental en la salida de la crisis. 

Quiero reivindicar la política grande, esa que para destacar su dignidad y valor solemos llamar la política con mayúsculas. 

La que, desde el gobierno o desde la oposición, fija su atención en el interés general y en el bienestar de los ciudadanos.

La que, lejos de provocar el enfrentamiento y desde el respeto a la diversidad, integra lo común para sumar fuerzas, no para dividirlas.

La que sabe renunciar a una porción de lo suyo para ganar algo mayor y mejor para todos. 

La que busca el entendimiento y el acuerdo para encauzar y resolver los grandes y fundamentales desafíos colectivos.

La que se cimenta en el espíritu de servicio y se acomoda a los principios de la ética personal y social.

La que, en fin, es capaz de sacrificar la satisfacción del corto plazo, a menudo efímero, para ensanchar el horizonte de sus ambiciones. 

Esa fue la política grande que supo inaugurar una nueva y brillante etapa integradora en nuestra historia reciente y es la única que tiene la capacidad de reafirmar la confianza en nuestra gran nación, abrir nuevas puertas a la esperanza y materializar ese anhelo de superación que está reclamando nuestra sociedad. 

Para conseguirlo, es necesario promover valores como el respeto mutuo y la lealtad recíproca. Son valores que hace más de tres décadas contribuyeron a poner en pie un nuevo marco de convivencia, el reconocimiento de nuestra pluralidad y el amparo de las diferentes lenguas, culturas e instituciones de España. Es hora de que todos miremos hacia adelante y hagamos lo posible por cerrar las heridas abiertas. Será nuevamente un éxito de todos, ciudadanos e instituciones, basado en el respeto a las leyes y a los cauces democráticos.

La Corona es muy consciente del esfuerzo y el sacrificio que los ciudadanos están llevando a cabo con entereza. Ningún esfuerzo en la vida es baldío y tampoco lo serán los que se están haciendo ahora. En este contexto, quiero resaltar la actitud abnegada y leal de las familias y la solidaridad de muchas organizaciones asistenciales que, con su ayuda, tanto están contribuyendo a la estabilidad social. También, el sacrificio de todos los españoles que dejan ahora nuestro país para conseguir mejores condiciones de vida para ellos y sus familias. Su experiencia y preparación constituirán a su regreso un importantísimo efecto dinamizador de nuestra economía.

La Navidad simboliza el triunfo de la generosidad sobre el egoísmo. Generosidad, solidaridad y compromiso son valores que todos debemos reconocer, conservar y promover siempre y en estos tiempos más que nunca.

Feliz Navidad para todos y buenas noches.
 
De pie y desde su despacho

El Rey Don Juan Carlos ha ofrecido su mensaje de Navidad este año de pie por primera vez desde que comenzó esta tradición, rompiendo con la ya característica estampa del monarca dirigiéndose a los españoles sentado.
   El mensaje de este año también ha innovado con la realización, obra de TVE, que ha ofrecido antes de comenzar el discurso la imagen del Rey visto desde el jardín a través del ventanal de su propio despacho repasando aún el texto, mientras el carrillón del reloj marca las 21.00 horas.
   En ese momento ha conectado la cámara interior y Don Juan Carlos ha dejado los papeles sobre su mesa y ha comenzado su intervención de pie, semisentado sobre su escritorio.
   El Rey ha querido, un mes después de someterse a una operación quirúrgica para implantarle una prótesis en su cadera izquierda, cambiar su tradicional pose sentado y dirigirse a los espectadores de pie, apoyado delante y sobre su mesa de trabajo, ocupada en parte por un ejemplar de la Constitución.
   En el despacho desde el que el Rey ha ofrecido su discurso ha tenido un protagonismo especial la Cumbre Iberoamericana de Cádiz, celebrada en noviembre, a través de una foto, colocada a la espalda del monarca, en la que podía verse a los Reyes y los Príncipes de Asturias acompañados por los Jefes de Estado presentes en la cumbre.
   En la escena, como otros años, también han podido verse otras imágenes de la Familia Real, con la ausencia de Iñaki Urdangarin, imputado en el 'caso Nóos'".
   Los Príncipes de Asturias han sido los que más presencia han tenido, con cuatro fotos (tres de ellas con el Rey en el bautizo de la Infanta Leonor y otra el día del anuncio de su compromiso), mientras que la Reina, Don Juan de Borbón, la Infanta Elena y la Infanta Cristina han aparecido en imágenes individuales.
   Tampoco ha faltado este año a la derecha de la imagen el detalle navideño, que este año ha sido un Belén de Patrimonio Nacional, en talla de madera policromada, que pertenece a la Colección del Monasterio de las Descalzas Reales, en Madrid y se conserva en el Palacio de la Zarzuela.
   La escena se ha completado con un retrato de joven del Infante Felipe de Borbón, futuro duque de Parma, fundador de la dinastía Borbón-Parma, de la colección del Museo de Prado, que ha aparecido en algunos momentos a la espalda del monarca, las banderas de España y la Unión Europea, así como diversos libros, de distintas materias y contenidos apilados en las mesas de apoyo.
   El discurso del Rey ha sido este año ligeramente más corto que en anteriores ocasiones. En concreto ha durado 8 minutos y 50 segundos y el monarca ha pronunciado 1.089 palabras, frente a las 1.540 palabras que pronunció el pasado año.
   Además ha sido un mensaje más compacto y estructurado que en otras ocasiones, en torno a una triple idea: la intensidad de la crisis, la fortaleza de España para afrontarla y la reivindicación de la política más allá de las soluciones económicas.
   En Internet, este año como novedad la Casa Real ha ofrecido una emisión en 'streaming', a través de YouTube, a través del canal casarealtv, que se ha podido seguir desde cualquier soporte como móviles, iphone, ipad, tabletas o cualquier pantalla o televisor conectados a Internet. Asimismo, el discurso ha sido subtitulado en todas las lenguas oficiales: castellano, catalán, galego y valenciano.
   En el canal 24H de TVE, el mensaje, como ya se hizo el año pasado, se ha emitido traducido al lenguaje de signos, adaptado a personas con discapacidad auditiva.

Del "Lo siento mucho, me he equivocado" a "Tengo que pasar por el taller"

MADRID.- El apoyo a la economía española y los sectores más afectados por la crisis ha destacado en la agenda de trabajo de los reyes y los príncipes de Asturias en un año en que tuvieron gran repercusión mediática las intervenciones quirúrgicas del rey, su viaje a Botsuana y la investigación sobre Urdangarin.

2012 deja para la Historia la imagen de don Juan Carlos pidiendo perdón a los españoles, la de su esfuerzo físico en la Cumbre de Cádiz para no dejar de atender su permanente compromiso con Iberoamérica y la del consuelo a la familia del líder comunista que aceptó la Monarquía en España, Santiago Carrillo.

La preocupación por la crisis y el interés en promover iniciativas que favorezcan el empleo y el crecimiento económico han quedado de relieve en gran número de las actividades oficiales de los reyes y los príncipes, que se han aplicado además en 2012 un recorte histórico, del 7,1 por ciento, en sus propias retribuciones.

Don Juan Carlos rebajó su sueldo anual y el de don Felipe, así como la cantidad asignada al resto de la Familia Real, un recorte que se suma a la disminución de la partida global de la Casa del Rey en un 2,01 por ciento durante 2012 y en un 4 por ciento para 2013.

Este año ha sido además el de la presentación de la nueva web oficial de la Casa, convertida en instrumento interactivo abierto a las opiniones ciudadanas, donde el monarca estrenó una especie de blog con una carta muy comentada por sus alusiones implícitas al debate soberanista en Cataluña, en la que alertaba contra quienes alientan "disensiones" y persiguen "quimeras".

Los llamamientos a atajar la crisis han estado presentes en las intervenciones del rey desde su primera actividad del año, la Pascua Militar, con la que se abrió un mes en el que otorgó el Collar de la Orden del Toisón de Oro a Nicolas Sarkozy, el primer jefe de Estado de una República distinguido por don Juan Carlos como caballero de la orden dinástica más prestigiosa del mundo.

En enero cumplió el príncipe 44 años,una semana después de presidir el funeral de Manuel Fraga, y ese día viajó junto a doña Letizia a la isla de El Hierro, visita en la que apoyaron a la población afectada por la erupción del volcán submarino y a la que han seguido numerosos viajes por toda España, muchos relacionados con el respaldo a jóvenes emprendedores y sectores desfavorecidos.

La agenda internacional del rey en la primera mitad del año incluyó un viaje a Arabia Saudí por el fallecimiento del príncipe heredero, tras las decisivas gestiones con que favoreció en febrero la adjudicación de la línea de alta velocidad Medina-La Meca a un consorcio de empresas españolas.

Febrero fue también el mes en que Iñaki Urdangarin compareció como imputado ante el juez del caso Palma Arena, una comparecencia de dos días seguida con expectación en toda España y en la que rechazó cualquier implicación en las supuestas irregularidades de Nóos, atribuyó la responsabilidad a su socio, Diego Torres, y desligó de sus actividades a la infanta Cristina.

Juan María Urdangarin, su padre, fallecía en mayo en Vitoria, donde la reina y la infanta Elena arroparon a los duques de Palma, que decidieron abandonar en agosto su residencia en Washington y volver a establecerse en Barcelona.

El bicentenario de la Constitución de Cádiz convocó allí durante el año a la reina y a los príncipes en diversos actos oficiales, que culminaron el 19 de marzo con una conmemoración presidida por los reyes, en la que don Juan Carlos llamó a reeditar el espíritu de concordia de las Cortes de 1812 para superar la crisis.

Cádiz fue también sede de la XXII Cumbre Iberoamericana, cita en la que el rey no quiso dejar de participar, a pesar de que necesitaba someterse a una intervención quirúrgica en la cadera izquierda por sus problemas de artrosis, intensificados tras un viaje a la India en el que impulsó la cooperación económica.

Don Juan Carlos anunció ante el resto de líderes iberoamericanos su inminente operación, tras la que permaneció ingresado nueve días y recibió visitas del resto de la Familia Real, incluido Urdangarin, en su primera aparición pública en familia desde la recepción del 12 de octubre de 2011.

A la recepción de este año, por primera vez, no asistieron los duques de Palma, mientras que la infanta Elena no acompañó a los reyes y los príncipes en la línea de saludo a los invitados.

Pero la hospitalización con más repercusión mediática tuvo lugar siete meses antes, cuando el rey fue intervenido en la cadera derecha por una fractura tras sufrir una caída en Botsuana, durante un viaje privado para participar en una cacería de elefantes.

"Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir",fue la histórica frase que pronunció en el hospital, en una declaración sin precedentes.

Recibió el alta hospitalaria dos días después que su nieto mayor, Felipe Juan Froilán, ingresado en otro centro sanitario con una herida en un pie por el disparo accidental de la escopeta que manejaba en unas prácticas de tiro en Soria, en las que estaba acompañado por su padre, Jaime de Marichalar.

La operación de noviembre, la tercera en la cadera, ya que a la de abril siguió una breve hospitalización para solucionar una luxación, ha obligado a suspender hasta 2013 la agenda de viajes internacionales del rey, que, antes de la India, le llevó a Brasil y Chile, a Rusia y a EEUU.

También EEUU fue uno de los destinos oficiales de los príncipes, que visitaron además Portugal, Panamá y Ecuador, mientras que la reina dedicó viajes de cooperación a Filipinas y Bolivia y canceló su asistencia al "jubileo de diamantes" de Isabel II en Londres por conflictos relacionados con Gibraltar como el de los pescadores españoles, a los que el rey expresó su apoyo en Algeciras.

La emotiva visita de los reyes al domicilio de Carrillo para expresar su pésame a la familia del histórico líder comunista y el comentado reportaje fotográfico sobre la vida familiar de los príncipes que difundió la Casa del Rey con ocasión del 40 cumpleaños de doña Letizia ocuparon asimismo espacios destacados en la actualidad informativa de la Familia Real.


domingo, 23 de diciembre de 2012

El discurso de Navidad del Rey, emitido de forma simultánea en You Tube

MADRID.- El discurso de Navidad del Rey se traducirá por vez primera este año a las cuatro lenguas cooficiales y podrá seguirse en tiempo real desde YouTube.

   En el mismo momento de la emisión del mensaje por televisión e Internet la noche del día 24, el sitio web de Casa Real colgará el texto del mensaje traducido por vez primera al catalán, vasco, gallego y valenciano.
   Esta novedad responde a los cambios que el equipo de Zarzuela ha introducido en el sitio web de la institución desde septiembre pasado, explica un portavoz de Zarzuela.
   Desde septiembre los contenidos permanentes de la web están traducidos al inglés, catalán, vasco, gallego y valenciano. No se traducen también las noticias por falta de presupuesto, aseguran desde la Casa del Rey.
   De ahí que este año la institución haya tomado la decisión de ofrecer el Mensaje de Navidad del Rey traducido en las lenguas cooficiales. Las diferentes versiones podrán consultarse en www.casareal.es en el mismo momento en que el discurso se esté emitiendo.
   Además de por TVE y los canales autonómicos, este año, también por primera vez, el discurso podrá seguirse en tiempo real, en alta definición, y desde todo tipo de soportes (ordenadores, smart phones, tabletas) en el canal de YouTube que la Casa del Rey estrenó esta semana (http://www.youtube.com/user/casarealtv).
   Los sordos podrán seguir en directo el mensaje desde el canal 24 horas de TVE, donde se ofrecerá el discurso traducido al lenguaje de signos.

2012, el “annus horribilis” para la Casa Real española

MÉXICO.- El año 2012 ha sido calificado como un “annus horribilis” (año horrible) para la Casa Real española, utilizando la misma expresión que acuñó en 1992 la reina Isabel II de Inglaterra, recuerda el diario digital 'Pulso'.

En el caso del monarca español, las cosas empezaron a ir mal desde 2011, cuando sufrió numerosos problemas de salud, fue caricaturizado en una revista satírica y su yerno, Iñaki Urdangarin, fue acusado de enriquecimiento ilegal. Pero en este 2012 todo empeoró considerablemente para el jefe de Estado, quien no sólo ha tenido que ser operado de nuevo y varias veces, sino que ha protagonizado varios escándalos que le han llevado incluso a pedir perdón públicamente por primera vez en sus 35 años de reinado.

En este 2012 el primer protagonista de la Casa Real ante los medios de comunicación ha sido una vez más Urdangarin. Después de ser apartado en diciembre pasado de la Casa Real por su conducta “poco ejemplar”, en febrero el marido de la infanta Cristina declaró como imputado en el caso Palma Arena, en el que se le acusa de delitos muy graves como el de evasión de impuestos, fraude fiscal, prevaricación, falsedad documental y malversación de caudales públicos por valor de 11 millones de euros, a través del Instituto Nóos, una organización sin ánimo de lucro que él mismo creó y presidió entre los años 2004 y 2006.

Durante su comparecencia ante el juez, el ex jugador de balonmano negó todas las acusaciones y culpó a su ex socio, Diego Torres, de todo. Sin embargo, las pruebas y los distintos testimonios de los imputados apuntan a que podría ser culpable. Y el fiscal anticorrupción Pedro Horrach ha fijado una fianza de cuatro millones de euros que deberá pagar si no quiere ser embargado, mientras espera a que se inicie el juicio.

Un momento inoportuno
En abril, fue el propio monarca quien protagonizó un nuevo escándalo en la Casa Real. El rey se rompió la cadera mientras asistía a una cacería de elefantes (una especie en peligro de extinción) en Bostwana (África) con su supuesta amante, la princesa Corinna zu Sayn-Wittegenstein, y debió ser operado de urgencia.

Y todo ello ocurrió en te la peor semana de crisis económica del país. Su viaje fue tan criticado por políticos de distintos partidos y por medios de comunicación, que le obligó a disculparse públicamente.

En aquel momento en España había cinco millones de personas sin trabajo (ahora son seis), se acababan de aprobar durísimos ajustes a la población y la Bolsa de Valores sufría cuantiosas pérdidas mientras la prima de riesgo (la diferencia entre el bono español y el alemán a 10 años) alcanzaba máximos históricos. Por eso nadie entendió que en un momento así el rey estuviera de vacaciones en un lujoso safari cazando elefantes.

Aquella no fue la única noticia que provocó la indignación de los ciudadanos. Unas semanas después, el monarca, de 74 años, regañó a su chofer a su llegada a un acto público por estacionarse mal y, sin saber que le estaban grabando las cámaras de televisión, incluso le golpeó en el hombro, visiblemente molesto. Meses más tarde, fue su nieto mayor, Felipe Juan Froilán, de 13 años, quien se convirtió en noticia cuando se disparó en un pie utilizando una escopeta que le había regalado su padre, Jaime de Marichalar, ex esposo de la infanta Elena, sin el permiso reglamentario.

Por todo ello seguramente este 2012 que ahora acaba ha sido mucho peor que el 2011, lo que ha provocado que la institución de la monarquía ya no sea tan valorada por los ciudadanos. Además, a los escándalos protagonizados por los miembros de la familia real se unen numerosos rumores que aseguran que el rey y la reina Sofía no se hablan desde hace años (ella tardó tres días en visitar al monarca cuando le operaron de la cadera), que la reina pasa más tiempo fuera de España visitando a sus hermanos que en el Palacio de la Zarzuela, que las infantas Elena y Cristina tampoco se hablan con la princesa Letizia, de quien se dice que en cuanto puede utiliza un avión privado para irse de compras a la Costa Azul o para hacerse operaciones de cirugía estética en Estados Unidos.

Y todo ello mientras la población vive durísimos ajustes puestos en marcha por el presidente del gobierno, el conservador Mariano Rajoy, para hacer frente a la peor crisis económica de los últimos tiempos.

sábado, 22 de diciembre de 2012

El PNV cree que el mensaje del Rey "no aporta valor añadido" a EITB


BILBAO.- El responsable institucional del Euskadi Buru Batzar (EBB) del PNV, Koldo Mediavilla, ha recordado que durante su etapa en el Consejo de Administración de EITB ya señaló que el mensaje del Rey "no aporta ningún valor añadido" a la Televisión Pública Vasca, pero ha insistido en que emitirlo o no es "decisión última del director general, de nadie más, ni del Parlamento ni de la curia vaticana".

   En un artículo publicado en Deia, Mediavilla se ha preguntado "con qué motivo se rechazaría un acuerdo de sus señorías reclamando la emisión en directo de la cabalgata de reyes" si la decisión dependiera de la Cámara.
   Tras recordar que los parlamentarios de EH Bildu han pedido al director general de EITB que en estas navidades no emita el mensaje del Rey de España, ha subrayado que lo mismo hicieron, tiempo atrás, los parlamentarios del PP y del PSE en sentido contrario.
   "Todos apostaron para que el Parlamento decidiera, en un sentido u otro, sobre la salida a pantalla del discurso del Borbón. Y Alberto Surio, quien ostenta la capacidad de decidir qué hacer o deshacer en la programación, dijo que si el Parlamento se lo pedía, acataría la propuesta. Así luce la 'independencia' de los medios de comunicación públicos; sometidos a la programación parlamentaria", ha valorado.
   Mediavilla ha recordado que durante su etapa en el Consejo de Administración de EITB ya se posicionó puesto que "el 'me llena de orgullo y satisfacción' ya salía en otros canales y no aportaba ningún valor añadido a nuestra televisión".
   "Pero, emitirlo o no, era decisión última del director general. De nadie más. Ni del Parlamento ni de la curia vaticana. Si se hiciera lo contrario ¿con qué motivo rechazaríamos un acuerdo de sus señorías reclamando la emisión en directo de la cabalgata de reyes? Para que luego hablen de la no intervención y de la independencia profesional. O del talante sumiso de un director general inconsistente", ha criticado.

El discurso de Navidad del Rey se traducirá a las lenguas cooficiales por primera vez

MADRID.- El discurso de Navidad del Rey se traducirá por vez primera este año en las cuatro lenguas cooficiales y podrá consultarse en la página web de la Casa Real en el mismo momento de la emisión del mensaje por televisión e Internet la noche del día 24, ha informado el Palacio de la Zarzuela.

   Esta novedad responde a los cambios que el equipo de Zarzuela ha introducido en el sitio web de la institución desde septiembre pasado, según explica un portavoz de Zarzuela.
   Desde septiembre los contenidos permanentes de la web están traducidos al inglés, catalán, vasco, gallego y valenciano. No se traducen también las noticias por falta de presupuesto, aseguran desde la Casa del Rey.
   De ahí que este año la institución haya tomado la decisión de ofrecer el Mensaje de Navidad del Rey traducido en las lenguas cooficiales. Las diferentes versiones podrán consultarse en www.casareal.es en el mismo momento en que el discurso se esté emitiendo.
   Además de por TVE y los canales autonómicos, este año, también por primera vez, el discurso podrá seguirse en tiempo real en el canal de YouTube que la Casa del Rey estrenó ayer(http://www.youtube.com/user/casarealtv).
   En este canal se han colgado todos los discursos de Navidad del monarca desde el primero en 1975 hasta nuestros días. En él también se pueden visualizar diversos vídeos de actos oficiales, viajes y audiencias recientes de los Reyes, los Príncipes y la Infanta Elena.
   Todos ellos corresponden a actividades realizadas desde septiembre pasado, cuando se renovó la página web, por lo que en ellos no hay ningún vídeo donde aparezcan los duques de Palma, que permanecen apartados de la agenda oficial de la Familia Real desde octubre de 2011, poco antes de que estallara el escándalo por la investigación judicial en torno a los negocios de Iñaki Urdangarin.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Los duques de Palma celebrarán otra vez este año la Nochebuena en el palacio de La Zarzuela

MADRID.- A diferencia de las pasadas fiestas navideñas, que las pasaron en Washington, lejos de casa y separados de sus seres queridos, los duques de Palma y sus cuatro hijos, Juan Valentín, Pablo Nicolás, Miguel e Irene Urdangarín, se reunirán esta Navidad con la Familia Real y la familia del rey al completo ya que todos juntos celebrarán la Nochebuena en el palacio de La Zarzuela.

Esto se hará así a pesar del escándalo en que se ha visto involucrado durante este año Iñaki Urdangarín, esposo de la infanta Cristina, quien no puede participar en actos oficiales.

Con este reencuentro la Familia Real española dejará claro que, en el ámbito familiar, permanece unida en las buenas y en las malas circunstancias, al menos en lo visible para el mundo.

 Iñaki Urdangarín visitó al rey hace cuatro semanas durante su convalecencia en el hospital, como un miembro más de la familia, junto con la reina, su esposa e hijos.

Parece que ha sido la propia reina quien ha ‘presionado’ para conseguir que este año se reúnan en la cena de Nochebuena todos los integrantes de la Familia Real, desde los príncipes y las infantas Leonor y Sofía, hasta la infanta Elena y sus dos hijos, y los duques de Palma con sus cuatro hijos, junto a los reyes don Juan Carlos y doña Sofía.

Fue también la insistencia de doña Sofía la que consiguió del rey don Juan Carlos que la infanta Cristina e Iñaki Urdangarín le pudieran visitara el 25 de noviembre, en la clínica San José, donde el monarca se encontraba internado tras la segunda intervención de cadera.

Esta visita de Iñaki Urdangarín y la infanta Cristina fue desaconsejada por algunos de los asesores del monarca, a pesar de lo cual don Juan Carlos decidió recibirles.

La política real parece querer mantener distancias entre el núcleo duro de la Casa Real: los Reyes y los Príncipes de Asturias; y el resto de miembros. 

La princesa Letizia desmiente un último retoque en Miami

MADRID.- Este miércoles por la noche, la princesa Letizia quiso aceptar la invitación por parte de la publicación del grupo Vocento para presidir la IV entrega de los Premios Mujer Hoy, que llevan remitiéndole precisamente desde hace cuatro años, cuando nacieron los galardones. Se presentó con un Little Black Dress de Varela muy correcto. Al parecer, ella misma había impuesto el dress code: traje cóctel, según 'Vanitatis'.  

Letizia mostró su mejor cara, la más amena y distendida. Al menos eso confiesan lo que la vieron frente a frente. La princesa tenía una día bueno, porque habló mucho con los periodistas de la revista anfitriona y también con otros que habían sido invitados para la ocasión.
Algunos de ellos, al verla tan alejada de la imagen hierática que está acostumbrada a proyectar, se atrevieron a ir más allá. La esposa del príncipe fue preguntada por la veracidad de las informaciones que apuntan que ha viajado recientemente a Miami para hacerse un nuevo retoque estético. Doña Letizia, que dicen no perdió la sonrisa en ningún momento, no tuvo reparo en decir que era mentira, que de nueva operación nada de nada. Y mucho menos en Miami. 
 Soprendió que contestara con esa naturalidad tan plebeya e impactó mucho su actitud, siempre cuestionada por los medios. Hasta a Carmen Lomana, que se despacha a gusto contra la Familia Real muy a menudo a través de su Twitter, cayó rendida ante los encantos de la princesa. “Es encantadora, natural, y charlando con todos de una forma cercana y simpática. Me ha ganado en la distancia corta”, escribió ésta.
Lo que no negó, en cambio, la princesa fue el microlifting que al parecer le practicó el doctor Antonio de la Fuente, experto cirujano plástico, muy conocido en los círculos de la alta burguesía de la capital, días antes de viajar a la boda de los herederos del Gran Ducado de Luxemburgo. 
Pero a pesar del desmentido oficioso por parte de Letizia Ortiz, de lo que no cabe duda es de su afición a los tratamientos estéticos. Desde masajes, peelings, acido hialurónico, vitaminas hasta inyecciones de bótox o plasma. En cambio, durante la IV entrega de los Premios Mujer Hoy, más que su aspecto físico, lo que causó el comentario general fue la simpatía que derrochaba.

Los Zuleta, la Casa Real y Gao Ping

MADRID.- La ‘operación Emperador’, ordenada por la Audiencia Nacional para frenar una trama de blanqueo de capitales liderada por la mafia china y cuyo principal encausado es Gao Ping, ha salpicado esta semana a nobles, famosos y aristócratas, cuyos nombres aparecen en el sumario. Cuqui Fierro, habitual en las fiestas de la jet set madrileña; Vicente de Gregorio Abelló, sobrino de Juan Abelló; o María Margarita Borbón-Dos Sicilias Lubomirska y su hermana María Inmaculada, ambas parientes lejanas del Rey, son solo algunos de los apellidos de rancio abolengo relacionados con el caso. Pero hay otro nombre en ese sumario en el que casi nadie ha reparado, el de Francisco de Borja Otero y Zuleta de los Reales, marqués de Revilla, cuya familia está muy ligada a la Casa Real. 

Francisco de Borja Otero, que según la investigación citada por 'Vanitatis' “no es tanto un cliente más, sino, sobre todo, un auténtico socio de uno de los cabecillas de la trama”, es primo hermano de José Manuel de Zuleta y Alejandro, actual duque de Abrantes, marqués de Duero y adjunto a la jefatura de la Secretaría del Príncipe de Asturias, que ostenta Jaime Alfonsín. María de la Soledad de Zuleta-Reales y Carvajal, madre del presunto colaborador de Gao Ping, y José Manuel de Zuleta y Carvajal, padre del consejero y amigo personal de don Felipe y doña Letizia, eran hermanos. 

Existe otro Zuleta, hermano del hombre de confianza de los príncipes, de nombre Felipe, que es teniente coronel del cuerpo de Caballería e instructor hípico de la infanta Elena. Cuando esta se separó de Jaime de Marichalar, se les relacionó sentimentalmente, a pesar de que él está casado con Rocío Martín, sobrina de Alfonso Díez, duque consorte de Alba.

Pero, ¿quiénes son realmente los Zuleta? Se trata de una familia de la nobleza andaluza, de numerosos miembros y con gran presencia en los círculos de influencia del establishment patrio. Felipe y José Manuel son dos de los ocho vástagos del XIV duque de Abrantes, que antaño poseía el Palacio de las Cadenas de Jerez, hoy sede de la Escuela de Arte Ecuestre. Tratan a las infantas y a los príncipes con mucha frecuencia. 

Francisco de Borja Otero y Zuleta de los Reales solo tiene una hermana, llamada Guiomar. Es conocido por sus empresas conserveras y por haber vendido sus propiedades de la isla de Sálvora -ahora Parque Nacional de las Islas Atlánticas- al Ministerio de Medio Ambiente en 2007 por 8,5 millones. De siempre los Zuleta han estado ligados a la aristocracia y a la realeza. Ahora, según el sumario de la operación Emperador, también lo están a Gao Ping.

La vinculación del apellido Zuleta con la referida operación pone el foco, de nuevo, en los problemas judiciales de los colaterales a Casa Real. Una situación a la que ya están  acostumbrados. El nombre de Carlos García Revenga, mano derecha de las infantas Elena y Cristina desde hace cerca de veinte años, fue relacionado con el caso Nóos en el periodo de instrucción, ya que ejerció como tesorero del instituto durante la época en la que se produjeron los presuntos delitos de malversación de fondos, fraude a la Administración, prevaricación y falsedad documental. 

Recientemente, doña Letizia se llevó una de las mayores desazones de su periplo como princesa de Asturias con la imputación de su abuela, Menchu Álvarez del Valle, su padre, Jesús Ortiz, y su tía, Henar, por un presunto delito de alzamiento de bienes. Ahora, como parte de este rosario de imputaciones con don Juan Carlos y su familia como testigos indirectos, ha saltado a la palestra el primo del asesor del heredero como partícipe en uno de los mayores escándalos del año que se acaba.

Monarquía capitalista española vs. República socialista vasca / Asier Vega y Begoña Vesga

El 24 de diciembre, las cadenas españolas de televisión -también la nueva ETB de Urkullu- reflejarán un año más su unanimidad monárquica y su fidelidad a la tradición franquista del mensaje de fin de año. Desde esa tribuna, el Generalísimo fue celebrando durante treinta y siete años la "instauración de un orden nuevo", y desde esa tribuna también, el último de los borbones ha ido apuntalando durante otros treinta y siete años la España de las autonomías, esa versión amable de la España "Una, Grande y Libre" de los nacionales. 

La España de Franco se levantó sobre la hegemonía forzosa de la identidad nacional española y sobre el exterminio ideológico de toda disidencia de izquierda, y el sucesor del Caudillo supo culminar la obra del bando vencedor con la sutileza que exigían los nuevos tiempos. Así, la España borbónica asumió las nuevas autonomías como una diversificación de su propio folklore y no como un reconocimiento de las distintas identidades nacionales, y mientras tanto, desactivó en su mayor parte la disidencia ideológica de izquierdas y la asumió al parlamentarismo más dócil.

En el currículum de los dos últimos jefes de estado españoles se amontonan un exitoso golpe de estado fascista, más de medio millón de cadáveres, cuatro décadas de brutalidad dictatorial y otras cuatro décadas de una transición de postín urdida por las clases dominantes. El saldo final es un gobierno de alternancia entre los dos partidos turnantes, PP y PSOE, que garantiza la soberanía del capitalismo frente al pueblo y la soberanía del Estado frente a los pueblos.

Por eso, en Euskal Herria somos conscientes de que la lucha por nuestra soberanía nacional es también una lucha contra el sistema capitalista. Y la nuestra no es una izquierda derrotada ni domesticada. Seguimos plantando cara sin ambigüedades a un orden económico y social de naturaleza injusta y depredadora, fraguado desde las estructuras del Estado y alimentado por las distintas burguesías regionales. Esas burguesías periféricas, esos nacionalismos conservadores, han convertido la soberanía de nuestros pueblos en una mercancía sujeta a la oferta y la demanda, e intercambiable por toda suerte de privilegios. 

Las derechas nacionalistas, partidarias siempre de "soberanías compartidas" y "pactos amables con el Estado", han conseguido que la reivindicación de la independencia sea un campo de acción exclusivo para la izquierda. A la vez, el agotamiento del autonomismo y el bloqueo estatal contra los nuevos estatutos de autonomía de Euskadi y Catalunya, han despejado las dudas del soberanismo: a día de hoy, la única alternativa democrática que podemos permitirnos es la reivindicación de nuestra soberanía plena.

Y la única independencia posible para el pueblo vasco será aquella construida sobre la voluntad de las mayorías y no sobre los intereses de una casta dirigente. Porque una Euskal Herria libre no querrá seguir bajo la bota del cártel financiero y empresarial que nos ha llevado a la ruina; porque sin más ayuda que nuestra voluntad hemos generado alternativas desde la autogestión, el cooperativismo y el auzolan; porque podemos levantar un modelo sindical combativo y alejado del amarillismo; porque hemos defendido nuestro territorio contra toda clase de mafias inversoras y especuladoras; porque nuestras calles se han pintado una y otra vez de colores feministas contra el patriarcado; porque nuestro pueblo ha demostrado al mundo su solidaridad internacionalista; porque nuestro país rechaza ser cómplice del terrorismo internacional de la OTAN y de sus sangrientas expediciones imperialistas.

Frente al capitalismo monárquico español televisado cada Nochebuena, elegimos la República socialista vasca. Queremos vivir en un país nuevo para un mundo nuevo, construido desde abajo, en el que las clases populares seamos dueñas de nuestros destinos. Porque no existen más opciones, queremos una Euskal Herria libre, de mujeres y hombres libres. Y la queremos ya.

La Casa Real estrena canal propio en You Tube

La monarquía española estrenó este jueves un canal en la plataforma de videos YouTube, que recoge actividades institucionales y un archivo histórico de los tradicionales mensajes navideños del rey Juan Carlos.

El canal forma parte de la estrategia de la Casa Real por modernizar su imagen, en un momento de baja popularidad por algunos escándalos recientes. En septiembre, el monarca inauguró un nuevo sitio en internet más abierto a los ciudadanos, con el objetivo de "mejorar la comunicación de la Corona con todos los españoles, con criterios de transparencia, rigor e innovación", dijo.
En YouTube se podrán consultar imágenes de las actividades oficiales de la familia real. También están disponibles los mensajes que cada Nochebuena dirige el rey a la nación, un repaso histórico que permite conocer la evolución de las preocupaciones y problemas de los españoles en los últimos 40 años.
La monarquía española vive un momento delicado en su popularidad por escándalos como el de la presunta malversación de fondos públicos cometida por el yerno del rey, Iñaki Urdangarín, justo en un momento en el que se están exigiendo fuertes sacrificios a la ciudadanía para salir de la crisis económica.
El propio Juan Carlos tuvo que pedir disculpas a la sociedad en un gesto sin precedentes tras hacerse público que se fracturó la cadera mientras cazaba elefantes durante un safari en Africa en el pasado mes de abril.

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martes, 18 de diciembre de 2012

La Casa Real apuesta por la cirugía / Javier González Méndez

Salvando el "ahora caigo" de Arturo Valls, las posibles caídas que mantenían a los españoles más atentos a la pantalla han sido las del Rey, en cada recepción oficial en la que daba un traspiés ante Dios, los dignatarios del mundo y las cámaras de televisión.

Pero la Casa Real ha decidido eliminar el número del Monarca equilibrista, y el pueblo se ha quedado, de golpe y sin anestesia, sin "pan" por parte de La Moncloa y sin "circo" por parte de La Zarzuela, o sea, sin las dos patas trascendentales de supervivencia que legó el imperio romano a los futuros poderes establecidos.

A lo mejor daba más resultado prolongar la inestabilidad física de su Majestad, oye. Porque una cosa son los españoles, más o menos sádicos, que esperaban como agua de mayo un simple tropezón de su Rey para practicar inofensiva risoterapia colectiva, asunto que parece haber dejado zanjado el bisturí del doctor Villamor.

Y otra, muy distinta, los españoles que llevan un horror haciendo vudú para que la Corona pierda su equilibrio institucional, a ver si pueden aplacar un curioso síndrome de abstinencia republicana heredado por transmisión genética.


Pero Zarzuela ha decidido afrontarlo todo a la vez. Ya puestos a practicar intervenciones quirúrgicas, ha reparado la maltrecha cadera de Juan Carlos I, ha rechazado la prótesis plebeya de Urdangarín con defectos de fábrica y le ha implantado a la institución una prótesis on line para que deje de ir renqueando por los inescrutables caminos de la opinión pública y la opinión publicada.

Según los partes médicos de Ángel Villamor, Rafael Spottorno y Javier Ayuso, las operaciones se han desarrollado con éxito y el Monarca y la Monarquía se recuperan satisfactoriamente. Ya se ha anunciado en un comunicado que el pueblo empieza a olvidar el asunto de Botsuana que, por cierto, sólo en un país de charanga y pandereta como el nuestro se puede convertir en un grave asunto de Estado.

Lejos de mí la funesta manía de ser monárquico o todo lo contrario, director. Teniendo en cuenta el histórico de los servicios que ambas fórmulas le han prestado a España, ni con una cosa ni con la otra, a mis escasas luces, han tenido nuestros males remedio.

Cierto es, señores del jurado, que la sangre azul borbónica ha contagiado de "hemofilia" a nuestra historia. Pero es que, en las contadas ocasiones en las que han corrido por las venas de nuestras instituciones gotas de sangre jacobina, brotaban de manantiales tan excesivamente serenos (apáticos, teóricos) los versos de los Machados y las prosas de los Azañas, que el pueblo acababa liándose a garrotazos como los proféticos personajes de Goya.


Ni me pone el futuro de los realistas que quieren que sus nietos conozcan a Felipe VI, ni el de los "raholistas" que quieren plantar los "pilares" de la 3ª República. Aburren las jóvenes réplicas de Anson, que ni siquiera piden una caña, sino "Coronitas". Y conmueven los jóvenes y las jóvenas, con sus tricolores al viento, que viven un apasionado amor platónico de oídas con la República y otro apasionado amor a ojo, virtual, con un desconocido/a en las antípodas del ciberespacio.

A lo que yo he venido aquí, director, es a hablar de las prótesis Reales, como Umbral fue una vez a televisión a hablar de su libro. De las que le han puesto al Rey para que su vereda deje de estremecerse al ritmo de sus caderas. De esa on line que le han colgado a La Corona para que pueda trabajar con Red de aquí en adelante.

De la que le ha copiado el Vaticano a La Zarzuela, en una clara demostración de que ni Dios, en estos tiempos, se atrevería a enviar a sus discípulos a "pescar hombres", sino a "pescar internautas". Rafael Spottorno ha iniciado la renovación pendiente de la monarquía con un ambicioso plan de estabilidad protésica. Extirpado Marichalar, desactivado Urdangarín y operada por fuera y por dentro la Princesa Letizia, el Jefe de la Casa Real aseguran que vuelve a gritar por los corredores de La Zarzuela: ¡larga vida al Rey!


Servidor, no es por aguar la fiesta, pero en términos anatómicos a la Corona le sigue fallando la cadera izquierda. Desde que se fue Felipe, el último gran valido de un Borbón en tierra hostil, Zarzuela escora a babor. A Felipe es que le seguían dando yuyu los caudillos, y con razón, y se aferró con uñas y dientes al mal menor de un Rey al que bendijo urbi et orbi ante la izquierda sociológica española.

Pero luego llegó Zapatero, el talante, la ceja, el buen rollito y la alergia genética que le produce históricamente la Monarquía a la progresía, y una mayoría del pueblo español empezó a revisar aquel grito prácticamente unánime que había dado el 20-N de 1975: ¡Franco ha muerto!, ¡Viva el Rey!

Como además la cadera política derecha que sustenta a la Corona padece una luxación crónica, o sea, no es menos monárquica porque no entrena, para La Zarzuela son una tragedia las mayorías absolutas del PP, como para el Rey, hasta hace unos días, eran un drama los actos públicos en salones con desniveles.

Aznar gobernó obsesionado con poder poner las piernas sobre una mesilla Real para demostrarle al pueblo quién mandaba aquí. Al final tuvo que conformarse con la foto friqui del rancho de Texas. Rajoy disimula más, como buen gallego, pero al rey no se le ve cómodo, chico, y no logra disimular la nostalgia de aquel tiempo, ¡qué tiempo tan feliz!, en el que Felipe era la pareja de baile de la Corona, con el mismo éxito que Fred Astaire y Ginger Rogers. ¿A qué espera Teresa Campos para llevarles a su programa?


El Rey está triste, ¿qué le ocurre a su Majestad...? Pues, chico, que Rajoy le pone los cuernos a la Corona con el dichoso déficit y la acaparadora prima de riesgo. Que Moncloa supervisa más sus discursos y sus intervenciones que la Troika las medidas a los gobiernos rescatados.

Que el PP le dejó más sólo ante el peligro de los elefantes de Botsuana que Fred Zinnemann a Gary Cooper en la célebre película. Que el país está en crisis económica, política, social y existencial, y su Majestad con esos pelos, con esos yernos, con esos instintos independentistas, con esa erupción republicana, con ése PSOE, con ese sucesor actual de González, Alfredo Pérez Rubalcaba, el último mohicano del "felipismo", que sería su gran esperanza blanca si pudiese ganar y llevar de nuevo a la izquierda sociológica por el buen redil "juancarlista". El problema es que todo parece indicar que tiene todas las papeletas para desvanecerse en la historia.

¿Qué va a ser de la Constitución, de la Corona, de Cataluña y Euskadi, de España, de los españoles? La respuesta, amigos míos, flota en el viento de la historia que todavía no tiene quien la escriba.

Anasagasti critica que la felicitación de la Casa Real sea solo en castellano

BILBAO.- El senador del PNV Iñaki Anasagasti ha criticado hoy, en una entrada en su blog, que el texto de la felicitación navideña de la Casa Real esté escrito únicamente en castellano.

"La Casa Real sigue considerando al Estado español un Estado castellano monolingüe, no existe el catalán, el euskera y el gallego", ha afirmado Anasagasti.
Para el senador nacionalista, "en pleno debate territorial, una vez más, esta familia 'irreal' sigue viviendo en la irrealidad".
Anasagasti también ha destacado que este año ya no hay felicitaciones navideñas de las infantas Elena y Cristina porque la actividad oficial de la Casa Real se limita a la realizada por el Rey y el Príncipe de Asturias.

Un mazapán para La Zarzuela... desde Jijona

JIJONA.- En Jijona, esa localidad alicantina que sabe y huele a turrón, se han tomado como tradición, y ya van ocho años, el regalo a Leonor y Sofía, las dos hijas de los Príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, de un dulce artesanal que apunta más al Oeste.

Es un pan de Cádiz, dulce navideño donde los haya, que como todos los años se va directo a la Zarzuela para que se lo coman, es de suponer, no sólo las dos niñas que coparon todo el protagonismo de las felicitaciones de Navidad de la Casa Real este año. No podían haber encontrado modelos más guapas.

Lo que fue hace ocho años un mero detalle, recién nacida Leonor, se ha convertido en una sana obligación para los trabajadores de la pastelería Escoda. Ese pan de mazapán relleno con frutas, yema y batata confitada suele pesar todos los años unos 12,5 kilos y está adornado, como no podía ser menos, con los nombres de las Infantas y un lazo central para dar prestancia al asunto.

Los primeros años el pastel era muy florido, pero ahora parece que el pan de mazapán se formaliza en sus formas y su presentación. Será que las niñas, sobre todo Leonor, crecen.

La plantilla del horno de Jijona se lo toma muy a pecho. Saben que el dulce llega porque, por sistema, La Zarzuela da las gracias y acuse de recibo, pero, además, la publicidad que el negocio logra con esta iniciativa no tiene precio.

La “crisis” navideña en La Zarzuela / Jaime Peñafiel

España está viviendo la peor crisis económica de su historia. Cientos de miles, por no decir millones, de ciudadanos no solo se encuentran en el umbral de la pobreza sino en la pobreza misma. Pero la crisis no afecta a todos los ciudadanos por igual. A unos más que a otros y a algunos, nada.

Entre estos, a la Familia Real, entendiéndose por tal al Rey, a la Reina, al Príncipe Felipe y a su inefable consorte Letizia. Todos ellos han felicitado a los españoles con los tradicionales christmas. Los soberanos con una reproducción de un portal de la Biblioteca de El Escorial, sobre “La adoración de los pastores”. Con mula y buey. El príncipe y esposa, con una fotografía de sus preciosas hijitas, Leonor y Sofía. Las imágenes son del polémico reportaje que se publicó, con motivo del 40 cumpleaños de mamá.

La dedicatoria de éstos, no tiene desperdicio: “Muy felices fiestas de Navidad y que la alegría y la esperanza que traen (¿?) nos de a todos mucho ánimo y fortaleza para el año nuevo 2013″. Firman Felipe, Letizia, Sofía y Leonor. La interrogación es de este periodista.

 La tarjeta de los reyes, simplemente “Felices Pascuas y año nuevo 2013″

Las infantas Elena y Cristina han preferido mantenerse al margen ya que, por culpa del impresentable Urdangarin, ya no son familia real sino familia del rey. Como tales, no les corresponde felicitar oficialmente al personal. Sobre todo los duques de Palma. Seria toda una provocación. Cierto es que no mayor que la de la presencia de Iñaki con la Familia en la puerta de la Clínica San José Madrid, donde el rey se recuperaba, posando todos felices y contentos como si no pasara nada, pasando tanto.

Lo que ha indignado a la opinión pública es que doña Sofía, de un tiempo a esta parte se está equivocando demasiado, como Letizia hayan decidido hacer las compras navideñas, en Londres la soberana (según la Rigalt viajó con doncella y peluquera); la consorte en Miami y Nueva York, con una panda de amigas “que la arropan”, protegen y defienden como auténticas cortesanas que son. Las dos, con media docena de escoltas pagados por todos los españoles. ¡Vaya ejemplo de austeridad! Como si en Madrid no tuvieran el Corte Inglés.

Mi compañera Consuelo Font publicaba en El Mundo que la estancia de Letizia en Florida fue para someterse a retoques de estética, a los que tan aficionada es. Son los riesgos y exigencias de este tipo de cirugía que, como el rascar, todo es empezar. Mucho me temo que acabara como la Preysler. ¡¡Vaya frivolidad la de Leti con lo bonita que era al natural!! De seguir así, habrá un día que alguien diga: “tu cara me suena”, como recuerda Marivi Fernández Palacio en su blog. Y lo que es peor, que, dentro de un tiempo, parecerá irreal por muy real que sea.

Si por matar a un elefante enfermo, sin coste alguno ya que iba de invitado, al rey se le armó la de dios es cristo, obligándole incluso a pedir perdón y prometer no volverlo hacer, que ya fue humillante, ¿como habría que reaccionar ante la provocadora insensibilidad de las dos consortes reales de compras en el extranjero? ¡Vaya ejemplo! Con la que está cayendo. ¿A qué se va doña Sofía a consumir en el Reino Unido con lo fatal que está el comercio en su propio reino? , escribió en El Mundo, Luz Sánchez Mellado.

 http://www.republica.com/2012/12/17/la-crisis-navidena-en-la-zarzuela_590421/

lunes, 17 de diciembre de 2012

Saint-Just y el ocaso de la monarquía española / Manuel Fernández-Cuesta *


   No se puede reinar inocentemente, Saint-Just
   "No puedes ser gángster a medias, Nucky", Boardwalk Empire

Vivimos en un reino sin memoria. Sin memoria, sentido democrático, ni razón. Un reino autonómico, caprichosas taifas cafeteras, cuya Historia reciente se oculta -ignoro la intención- a las nuevas generaciones. Resulta sorprendente, al menos para cualquier observador neutral, que el “motor del cambio”, uno de los artífices de la denominada Transición y garante de las libertades públicas, el rey, Juan Carlos I, primus inter pares, siga siendo una figura de consenso. 

Que la actual monarquía española tenga su origen jurídico, fundamento moral y legalidad institucional en La Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947, una de las ocho Leyes Fundamentales del franquismo parece, hoy en día, un hecho menor, anécdota, cuando debería ser esencial para su cuestionamiento democrático por parte de una moderna sociedad civil. 

Redactada por Carrero Blanco (asesinado luego por ETA, con complicidad -no probada- nacional e internacional, cuando era presidente del Gobierno, el 20 de diciembre de 1973), esta norma declaraba, en su artículo 1, y no sin cierta malicia semántica, que "de acuerdo con su tradición España, un estado católico, social y representativo (sic), se constituía en Reino". El artículo 6 diseñaba la arquitectura del futuro, la estrategia global del general africanista, afirmando que el "Caudillo de España y de la Cruzada, Generalísimo de los Ejércitos, don Francisco Franco Bahamonde" podía proponer a las Cortes la persona que debía sucederle, a título de Rey o Regente. 

Años después y tras idas y venidas entre los adláteres del régimen y don Juan, padre del actual monarca, residente en la alegre villa portuguesa de Estoril, el 22 de julio de 1969 las Cortes franquistas nombraron a Juan Carlos de Borbón sucesor de Franco, saltándose la línea dinástica, jurando el príncipe heredero -entiendo que por imperativo legal- los principios generales del Movimiento Nacional. No es cierto, como sugieren las malas lenguas, habladurías, que la madrugada del 23 de febrero de 1981, el día de su consagración mediática, el rey, bajo el uniforme, llevara puesto el pijama. No es cierto.

"Lamento mucho que Don Juan de Borbón se haya hecho incompatible con el régimen; tú sabes bien que siempre pensé en él para que en su día fuese coronado y por esto no le permití arriesgar su vida cuando quiso venir a luchar con nosotros para salvar a España. Tengo esperanzas de que, dado su patriotismo, en el momento oportuno aceptará renunciar a favor de su hijo, y que éste prestará juramento comprometiéndose a respetar y a hacer cumplir las leyes fundamentales y los postulados del Movimiento". Así -cinco años antes de la designación oficial de Juan Carlos- y con la tosca claridad del cuartel, se justificaba Franco, un lejano 20 de abril de 1964. Palabras recogidas en Mis conversaciones privadas con Franco, de Francisco Franco Salgado-Araujo (Planeta, 1976, pág. 420), parece evidente que el caudillo había diseñado el esquema sucesorio.

Aunque escasos, la frágil modernidad patria les ha pasado por encima, es justo reconocer que aquellos que consideraban (y siguen considerando) a Juan Carlos I y, por extensión, al neoausente Adolfo Suárez, traidores al Régimen del 18 de julio, tienen sus razones.

Elegido diputado a los 21 años y ejecutado a los 26, estratega militar, político, redactor de un proyecto de Constitución, brillante orador, Saint-Just es uno de los dirigentes de la Revolución francesa más vilipendiados y desconocidos. La violenta ignorancia -le llamaban el "arcángel del terror"- sobre su pensamiento y acción (el desprecio del neoliberalismo) solo puede ser comparada con la potencia destructora de las críticas que sobre él -y sobre la minoría de la Montaña (minoritarios, a su vez, entre los jacobinos)- se han vertido. 

Convencido republicano, poco partidario del Estado (una de las primeras fuentes de opresión), Saint-Just creía que una decidida sociedad libre -incluidos los magistrados- debía autorregularse, es decir, constituirse en organismo vivo, determinante, de participación directa. 

En aquel fugaz espejismo alternativo que fueron los Foros Mundiales -el Pueblo de Porto Alegre- latía el genial grito de los montagnars, partidarios de la libertad en marcha. Su actualidad, visto el descrédito de las instituciones y de la política de gestos y espejos, se hace evidente. Sirva, pues, al menos como introducción, la selección de sus escritos hecha por Carlos Valmaseda, “La libertad pasó como una tormenta” (El viejo topo, 2006). Que no se pueda encontrar en castellano traducción de la mayoría de sus obras y discursos (sigo la edición francesa completa, Folio, Gallimard, 2004, 1.248 páginas), da muestra del desinterés de nuestra cultura política por el proceso revolucionario francés, que acabó, entre otras cosas, y para siempre, con la monarquía. El 13 de noviembre de 1792, ante la Convención, un resuelto Saint-Just, exclamará: Todo rey es un rebelde y un usurpador”. Aux armes, citoyens / formez vos bataillons, dice la vigorosa letra de La Marseillaise.    

"Yo tengo la esperanza, y en ella confío, que el príncipe Don Juan Carlos en el momento oportuno dará su conformidad oficial a la ley de sucesión y prestará juramento de cumplir y hacer cumplir, como rey de España, los principios, postulados, leyes, etcétera, del Movimiento Nacional del 18 de julio. Sin esto, su nombramiento no sería propuesto, ni aprobado por el Consejo del Reino. El comportamiento de este príncipe y de su esposa, la princesa Sofía, mantiene mi esperanza de que, llegado el momento de la decisión, se mantenga de lleno al lado del espíritu nacional de la memorable fecha citada. Ellos viven en contacto con el pueblo y están enterados de sus aspiraciones y esperanzas, lo cual les servirá de enseñanza para el futuro". ( Mis conversaciones privadas con Franco. Francisco Franco Salgado-Araujo; Planeta, 1976, pág. 420). El dictador insiste, el mismo 20 de abril de 1964, y continúa ante su interlocutor, un ejercicio de prospectiva. Juan Carlos será leal, creía Franco, al Régimen al que había jurado fidelidad. 

¿En qué se basaba Franco? ¿Qué pensaba, en realidad, de Juan Carlos? Estas y otras cuestiones quedarán sin respuesta. Sin embargo, que Franco depositó una parte de su régimen en manos de Juan Carlos es obvio; que las Cortes franquistas lo sancionaron, también; que el monarca giró hacia posiciones diferentes es indudable; que este proceso se hizo con el acuerdo de EE UU, evidente. Está visto que la estratagema del monarca -su padre, don Juan, renunció a los derechos dinásticos el 14 de mayo de 1977- ha dado excelente resultado ya que sigue ocupando el trono regio décadas después sin que su figura, por errores que cometa, haya sido cuestionada. Basta observar el vídeo de la renuncia de Don Juan, heredero de Alfonso XIII, para entender las complejas relaciones entre ambos.

Procesado y condenado, Luis XVI de Francia fue guillotinado el 21 de enero de 1793. Cuando lo crea conveniente o debido a triste hecho biológico, la corona (re)instaurada por Franco pasará de forma natural a Felipe de Borbón y Grecia, su hijo. Permítaseme recordar, sin ironía, que en la línea sucesoria, Juan Valentín Urdangarín y Borbón, grande de España, primogénito de la infanta Cristina, ocupa el octavo puesto. 

¿Es posible, pese al Título II de la Constitución de 1978, considerar legítima, moral, histórica y jurídicamente, una monarquía (re)instaurada por una dictadura nacional-católica? ¿Es el rey Juan Carlos, pese al Titulo II de la Constitución de 1978, como diría Saint-Just, un "usurpador" (de los legítimos derechos dinásticos de su padre, Juan de Borbón), al haber sido designado directamente por el dictador y haber negado éste, en uso de su criterio y de la Ley de Sucesión de 1947, la línea dinástica que debería haber concedido el trono a su padre, heredero de Alfonso XIII? ¿Estaba Franco, con la designación del príncipe como futuro rey, vulnerando la tradición de la corona española? 

Pese a los escollos que plantean de estas cuestiones doctrinales, urge destacar la comunión simbólica existente entre una parte mayoritaria de la ciudadanía y "su" monarca. ¿Cómo explicar esta relación? ¿Es cierto que, como se repite, la mayoría natural es juancarlista y no monárquica? Tratemos de acercarnos a este punto.

Uno de los principales problemas que tuvo que afrontar el "segundo" franquismo, el que arranca con el Plan de Estabilización de 1959, era la creación de una clase media que soportara el peso económico del país. Esa emergente clase social, que ya no es hija directa de la guerra, va a encontrar en la figura de príncipe, y su discreta esposa, un referente de usos y costumbres. 

Rey sin corte ni boato, Juan Carlos entendió, Franco lo había adivinado, su proximidad con la ciudadanía, debido tanto a su aparente bonhomía (la mítica "campechanía" de los borbones), como a una especie de asimilación de las aspiraciones pequeñoburguesas de las clases medias que empezaban a disfrutar, pasadas las penurias de la posguerra, de un incipiente bienestar económico: cierto poder adquisitivo, moderado pero constante consumo doméstico, primeros automóviles, segunda residencia mediterránea, etc. 

La aniquilación del tejido socio-asociativo, que tanto favoreció la implantación transversal del franquismo como sistema autoritario, con el corporativismo nacional-católico como base ideológica, produjo, desde el mencionado giro económico de 1959, una anómala situación ya que el proyecto interclasista de la tecnocracia emergente -Franco cedió pronto el mando económico quedándose con la representación política y el orden policial- carecía de referente social. 

El poder institucional, único, se apoyaba en el terror ejercido por una amplia red policial -desde los serenos con chuzo a la Brigada Político-Social- y en la omnipresencia de cancerberos militares y religiosos. Las funciones estratégicas de estas fuerzas de choque eran claras. Mientras los militares, vencedores en el campo de batalla, aseguraban la verdad histórica revelada y la cohesión nacional, la vanguardia religiosa garantizaba la rectitud moral y la educación. Con la cartografía en la mano, a la tecnocracia -necesitada de articular una estrategia contable capaz de vencer el aislacionismo- le faltaba una pieza: una clase protoconsumista que impulsase la demanda interna y fuera capaz de pasar de la caduca estructura productiva, casi autárquica, al novedoso sistema económico.

Impulsada por el INI, un pluriempleo, en muchos casos, de la casta militar, y las grandes corporaciones bancarias; ayudada por las inversiones extranjeras, el crecimiento del turismo, el dinero procedente de la emigración europea y el control sobre la masa salarial, la tecnocracia dirigió la renovación con mano de hierro, única manera de asegurar la pervivencia jerárquica de su casta. El príncipe y sus asesores entendieron pronto el cambio social que se estaba produciendo y, lejos de arrogarse un estatuto de superioridad, hubiera sido un error, supo ser un "español más", dispuesto, según se repetía, a arrimar el hombro en beneficio de todos. Esta identificación con la clase consumista, su consagración el 23-F y el papel, asignado por el PSOE de 1982, como primer embajador de la democracia española, han hecho de su figura algo indisociable de la democracia española: el rey de las clases medias.

"Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir", declaró el monarca, el pasado 18 de abril de 2012, a la salida del hospital después de su accidente de caza en Botsuana. Juntos desde 1969, cuando fue designado sucesor a título de rey, Juan Carlos y su clase media –ya jubilada, igual que debería estar el rey- a la que con tanto aplomo ha representado y con la que, además, ha coincidido generacionalmente, han caminado muchos años -la mayoría gobernados por el PSOE, el más monárquico de los partidos nacionales- en perfecta simbiosis: la cercanía produce el cariño y, por extensión, todos los perdones. 

Aceptemos, aunque sea como hipótesis, que Juan Carlos I ha cumplido su rol moderador y ha contribuido al tránsito de la dictadura a la democracia. ¿Es necesaria, una vez consolidadas las instituciones de la democracia de mercado que esta forma de Estado, hija de la arbitrariedad legislativa de Franco, se perpetúe en la figura de Felipe de Borbón? ¿Esta dispuesta esta nueva sociedad neoliberal, precarizada, individualista, dueña de valores mutantes, ajena a las penurias de la guerra 1936-1939, a un nuevo pacto que facilite, sin sobresaltos, la sucesión dinástica? ¿Tiene Felipe de Borbón una clase emergente, cercana, complaciente, dispuesta a ser su sustento social?

"Si se aplica bien la ley de sucesión el pasado no volverá, y la futura monarquía contribuirá a la grandeza de España y será una garantía de que no se podrá retroceder a las situaciones que superamos y rechazamos en nuestra guerra. La nueva constitución monárquica, basada en la ley de sucesión y en los principios fundamentales del Movimiento, tendrá fuerza suficiente para que sea respetada, y la flexibilidad necesaria para irse amoldando a las necesidades futuras de la nación". Desde luego, no cabe duda, Francisco Franco acertó una vez más, con los matices que se quiera, el 4 de febrero de 1965 hablando, con uno de sus hombres de confianza, Pacón (Francisco Franco Salgado-Araujo), en el libro citado. 

Como recoge Joan E. Garcés en su definitivo estudio, Soberanos e intervenidos (Siglo XXI, 1996), el presidente Nixon quería asegurarse una transición pacífica en España. "El dictador dio garantías a Nixon de que seguiría el curso previsto: la sucesión se llevará a cabo en orden. No hay alternativa al Príncipe". Atado y bien atado, se comentaba, pero no por el caudillo, precisamente. 

Un recordatorio de hemeroteca: en el primer viaje de Juan Carlos a EE UU, junio de 1976 -siendo Arias Navarro Jefe de Gobierno, llamado el carnicero de Málaga por su actuación como fiscal en los consejos de guerra franquistas-, declaró en el Capitolio de Washington: "La Corona asegurará el acceso al poder de las distintas alternativas de Gobierno, según los deseos del pueblo libremente expresados". EE UU aplaudió. Nixon y Vernon A. Walters, entre otros, habían puesto letra de oro al himno de la España moderna. Atado y bien atado. Ahora sí. Tengo sobre la mesa una moneda de cien pesetas, acuñada en 1975. En el anverso se ve a Juan Carlos I y se lee, Rey de España. En el reverso, el escudo del Águila. Siempre fue la numismática disciplina peligrosa. 

Enfrentado a hebertistas y dantonistas, Saint-Just, una de las cabezas políticas más importantes de la modernidad, fue detenido por mandato de la Convención durante los días de la reacción termidoriana. Demócrata radical, leal hasta el final a Robespierre, crítico de la monarquía y sus privilegios, debería ser considerado un símbolo de la democracia, cuando esta se constituye en poder soberano. 

Lejos de la intención de este repaso histórico establecer impropios paralelismos entre España, 2012, y Francia, 1793-1794. Saint-Just fue ajusticiado. "Los que hacen las revoluciones en el mundo, los que quieren hacer el bien, solo deben dormir en la tumba", decía, joven y arrogante, en octubre de 1793. Su destino estaba escrito, no en las estrellas, sino en los cuadernos de sus enemigos. 

Juan Carlos I ha cumplido con creces, incluso con actuaciones sobresalientes, las misiones institucionales que tanto Francisco Franco como la democracia parlamentaria le han ido asignando. Juró, seguro que pensando en el futuro interés general, los Principios del Movimiento y, después, por la misma razón, la Constitución de 1978. Aclamado por todos, incluidos los historiadores más críticos, su figura es reconocida por los servicios prestados a la causa de la armonía común. Juan Carlos I ha entrado en la historia de España, es Historia de España, por méritos propios y ocupará un lugar destacado. 

Hora es de que rinda al Reino de España, país al que tanto ama, un último y definitivo servicio, igual que hizo su padre, don Juan, cuando renunció, por el bien común, al legítimo derecho dinástico que le correspondía: impedir que la afrenta de su sucesión se perpetúe. Aunque solo sea por anacrónica e innecesaria. Aunque sea solo por evitar a su hijo y sucesor el mal trago de no encontrar el respaldo popular, la base social, que él halló y supo mimar. 

Desaparecido, el fantasma de Saint-Just recorre a caballo el norte de Francia, escribe María Toledano. La ley y la sangre le acompañan.

(*) Editor. Estudió Derecho y Filosofía y amplió sus estudios en París y Milán, interesándose por el marxismo clásico y la sociología política y cultural. Director de Ediciones Península (sello en castellano de Grup 62), especializado en ciencias humanas y sociales, especialmente en filosofía e historia.