jueves, 3 de enero de 2013

Alfonso Alonso, portavoz del PP en el Congreso: "Merece la pena seguir confiando en la Monarquía"


VITORIA.- El portavoz del grupo popular en el Congreso de los Diputados, Alfonso Alonso, ha afirmado hoy que la monarquía es "una institución absolutamente clave para la estabilidad" de España y en la que "merece la pena confiar".

Alonso ha hecho esta afirmación en una rueda de prensa en Vitoria al ser preguntado por el desgaste de la Monarquía, según la encuesta que hoy publica el diario El Mundo en la que se indica que el apoyo a esta institución ha caído en España a "un mínimo histórico del 54 %".
El dirigente popular ha reconocido que en situaciones de crisis como la actual todas las instituciones "sufren" pero se ha mostrado convencido de que en el caso de la monarquía española se trata de una situación "coyuntural".
  Alonso cree que en tiempos de crisis, sin embargo, la Monarquía es "clave para la estabilidad" en España.
Por ello ha concluido mostrando su deseo de que el futuro de la Corona española sea "cada día mejor". Y cree que "merece la pena" seguir confiando en la Monarquía.

El apoyo a la monarquía española baja hasta el 54%, el nivel más bajo de la historia

MADRID.- La cacería del Rey en Botsuana, con incidente incluido, y la posible corrupción del duque de Palma, Iñaki Urdangarin, han acelerado el desgaste de la monarquía hasta límites impensables hasta hace unos años, ya que la institución sólo cuenta con el apoyo del 54% de los ciudadanos españoles. Este dato se desprende de una encuesta elaborada por Sigma Dos para 'El Mundo', en la que destaca que la imagen más deteriorada es la del Rey, al que solo el 50,1% de los ciudadanos valora de forma positiva. 

La monarquía tiene las horas contadas o al menos eso es lo que arrojan los datos de una encuesta en la que los españoles, ahora más que nunca, muestran su rechazo al Rey.
El desgaste es claro. Hace un año, Don Juan Carlos era valorado de forma positiva por el 76% de los españoles, mientras que ahora sólo lo hace el 50,1%.
De hecho, el Príncipe supera a su padre en popularidad, ya que el 62,3% le da una buena ‘nota’, cuando hace un año era al revés. Esta tendencia se mantiene así desde abril, cuando el Rey tuvo que pedir perdón por su viaje a Botsuana.
Sin embargo, los españoles se muestran divididos a la hora de decir si desean o no la abdicación del Rey. Así, el 45% se muestra a favor de que Don Felipe tome el testigo de su padre, mientras que el 40% prefiere que por ahora sigan las cosas como están.
Uno de los aspectos que más llama la atención en la encuesta es el rechazo mayoritario de los jóvenes entre los 18 y los 29 años hacía la institución, ya que el 57,8% de los mismos ni siquiera apoya la monarquía como forma de organización del Estado, frente a un 37,3% que sí lo hace.
La encuesta realizada entre el 21 y el 28 de diciembre de 2012 tiene especial importancia porque el CIS, que viene realizando estudios sobre la monarquía desde 1994, por primera vez no preguntó en 2012 a los españoles por la Corona, tras haber suspendido como institución en 2011.
Llama la atención también la buena valoración que por otro lado obtiene la Reina, de la que tienen una opinión positiva el 63,1% de los encuestados y que tiene buena aceptación incluso entre los jóvenes, con un 56%. La Princesa, en cambio, obtiene el apoyo del 51,7% de los encuestados.

Un plató en la Zarzuela / Ricardo Martín *

El discurso real de Nochebuena, cargado de polémica en varias direcciones, da pie a una disección de la realidad política española a caballo entre 2012 y 2013.
 
El discurrir de la grabación del mensaje, al que asistieron una docena de personas ajenas a la Casa Real,  abunda en lo que la inmensa mayoría de los españoles conoce o sospecha:  la familia Borbón ha dejado de ser un entramado de afectos para transformarse en un mapa de relaciones asimétricas como se diría en “clave Maragall”.
 
El Príncipe Heredero estuvo todo el tiempo cerca de Don Juan Carlos, se les ve encariñados y en total sintonía;  forman una pareja que trata de salvar lo que pueda de una  Institución monárquica “tocada” por el desafecto popular. Don Felipe se dirigía a su padre para modular frases del  discurso,  y –según testigos presenciales- hasta que no dio por bueno lo que se había grabado no abandonó el despacho del Rey,  tras un afectuoso saludo entre padre e hijo.
 
La Reina doña Sofía, que en otro tiempo asistía al discurso durante toda la grabación, asomó –literalmente- la cabeza, y apenas permaneció unos minutos en el plató,  los imprescindibles para saludar a la concurrencia. A Doña Leticia ni se la esperaba ni apareció,  marcando una distancia que nadie sabe si es deseada o forzada por Su Majestad. El Rey interrumpió la grabación porque no le gustaba el tono, pero –encontrándose físicamente mejor de lo que todos presumían- leyó de un tirón la mayoría de su discurso.  Con todo, su apariencia saludable de otros tiempos ha dado paso a gestos involuntarios, no preocupantes, al parecer, que denotan su senectud. El rey no se encontraba a gusto en el quicio de la mesa,  como le colocaron sus asesores de imagen, pero en ningún momento  cuestionó el formato que se había decidido.  Acató y se despidió de todos sin alaracas, con oficio y distancia.
 
Las reacciones políticas y mediáticas del “día después” reflejan la incomodidad de las dos derechas (la española y la catalana) con el contenido del mensaje regio.  Para los conservadores del PP y más allá resulta insultante que el Rey no se refiriera expresamente al desafío del nacionalismo catalán reclamando el cumplimiento de las leyes si la Generalitat sigue adelante con la pretendida consulta o referéndum ilegal.
 
La derecha española vuelve a dudar de la “lealtad” del Rey a la Nación,  una Nación que para el PP y la inmensa mayoría de sus votantes está por encima de la Constitución de 1978 y del sistema en que se basa la Carta Magna. Primero Nación, luego Democracia, o lo que toque… Ese es su paradigma.
 
El nacionalismo conservador catalán respondió con despecho y prepotencia al llamamiento del Rey a entenderse con el resto de fuerzas parlamentarias.  Los compromisos del President de la Generalitat con ERC y el desconcierto del electorado conservador catalanista impiden un movimiento de aproximación de CDC al Partido Popular;  y –además-  la cúpula del nacionalismo “convergente” debería saber que la derecha española no va a parar hasta que Pujol y sus herederos –familiares y políticos- pidan un armisticio. Esta vez no habrá componendas.  Al President se le percibe como un prestidigitador que tendrá que ir sacando conejos de la chistera, en permanente huída hacia adelante, o a ninguna parte.
 
El PSOE, dentro del desconcierto reinante, es el que se muestra más próximo al discurso posibilista del Rey. Al no meterse en el “jardín secesionista”, don Juan Carlos pretende que sean los partidos políticos quienes –en un clima de normalidad institucional-  negocien y se comprometan a dar una salida al “problema” por cauces constitucionales y democráticos. El PSOE –y por ende el PSC-  creen que tienen la solución al choque de trenes de las derechas:  federalismo, reforma constitucional y consulta a todos los españoles para respaldar la nueva configuración del Estado. A don Juan Carlos, la fórmula no le repugna en lo absoluto, porque –como recuerda en las audiencias privadas en estos días-  “ la Ley se cambia con la Ley, como se hizo con el tránsito del franquismo a la democracia mediante la Ley de Reforma Política”.
 
El secretario general del SUP (Sindicato Unificado de Policía) insiste:  hay muchos policías en España, y también jueces,  dispuestos a que los Pujol no se vayan de “rositas”.  Sánchez Fornet es un líder sindical de izquierdas, que luchó contra Franco, y que dirige el sindicato más representativo de la Policía Nacional, con notable implantación entre los Mossos.  Seguirán apareciendo informes comprometedores para la cúpula de CDC –advierte- y El País (su periódico de referencia) tendrá que rectificar y alinearse –por una vez- con El Mundo.
 
(*) Ricardo Martín. Periodista y asesor de comunicación

miércoles, 2 de enero de 2013

El PSOE dice que Cospedal cobra más que el Rey o el Príncipe

TOLEDO.- El PSOE de Castilla-La Mancha ha asegurado que la presidenta regional, María Dolores de Cospedal, cobró en 2011 más que el presidente del Gobierno, el presidente de las Congreso, el del Senado, el Rey o el Príncipe, al tiempo que ha lamentado que sea "la política que más empleo destruye" mientras ha ganado 158.000 euros netos anuales (205.000 euros brutos).

   Según ha denunciado en rueda de prensa la portavoz de la Ejecutiva regional del PSOE, Cristina Maestre, "es intolerable" que un dirigente político cobre "sueldos tan cuantiosos" que, según ha añadido, suponen 20 veces el salario mínimo interprofesional, 600 euros brutos al día o seis veces más que un diputado regional de Castilla-La Mancha.
   También ha lamentado Maestre que Cospedal haya retrasado "con toda intención" la publicación de su declaración de bienes y que "deliberadamente" haya "intentado ocultar que sigue cobrando unas cantidades muy importantes mientras recortaba a los ciudadanos, echaba a miles de ellos a la calle y se olvidaba de crear empleo".
   El PSOE también ha aludido al patrimonio que posee la presidenta regional y se ha preguntado quién la ha "donado o regalado" el cigarral que posee en Toledo, así como en qué condiciones se ha producido este hecho porque --ha añadido-- en su declaración de bienes "no lo explica".
   "A cualquiera no le regalan un cigarral así como así", ha indicado la portavoz de la Ejecutiva regional de los socialistas castellano-manchegos, quien ha preguntado quién "ha donado" el cigarral a la jefa del Ejecutivo autonómico y ha calificado este hecho como "una sorpresa" que se ha llevado Castilla-La Mancha.
   También se han preguntado los socialistas cómo puede ser que habiendo cobrado más de 200.000 euros brutos en 2011, Cospedal haya declarado solamente 3.000 euros de IRPF. Un hecho que maestre ha calificado de "intolerable" e incluso ha se ha atrevido a decir que se trata de algo "ilegal".

La Casa Real restringe el acceso de los periodistas a la Pascua Militar

MADRID.- El acceso de los periodistas a la Pascua Militar, una celebración castrense que se celebra cada día 6 de enero en el Palacio Real de Madrid, y donde el Rey recibe al Presidente del Gobierno y a los responsables del Estado Mayor de la Defensa, de los tres Ejércitos y de la Guardia Civil, quedará restringido este año.

En dicho acto, tanto el Rey como el ministro de Defensa pronuncian sendos discursos sobre la situación política de España, tras lo que se condecora a los militares que se han distinguido en su labor profesional durante el año anterior.
La Casa Real ha decidido que no puedan acreditarse para el mismo los periodistas que cubren habitualmente la información de Defensa, pese al sentido castrense del acto, y sólo permitirá el acceso al mismo a los "redactores habituales en la cobertura informativa de las actividades de la Casa de Su Majestad el Rey", según indicaron desde la propia institución, que argumentaron la decisión con un "así se ha decidido".
Asimismo, también reduce la presencia de medios en algunos puntos de la celebración, como es el caso de la cobertura informativa del Himno Nacional en la Plaza de la Armería, donde esta vez sólo podrán acceder "un grupo reducido de medios en régimen de pool".

El silencio del Jefe del Estado ante la dramática situación de España / Luis Arias Argüelles-Meres *

Hay que dejar la mentira y desposarse con la verdad; hay que abandonar las vanidades y sujetarse a la realidad, reconstituyendo todos los organismos de la vida nacional sobre los cimientos, modestos, pero firmes, que nuestros medios nos consienten, no sobre las formas huecas de un convencionalismo que, como a nadie engaña, a todos desalienta y burla. (Fragmento del artículo «España sin pulso», de Francisco Silvela, publicado el 16 de agosto de 1898).

Dicen que el último mensaje navideño del actual jefe del Estado fue de los más breves y menos vistos. Pero, más allá de datos estadísticos, se diría que, entre todos los tópicos que se plantearon en su alocución, sólo encontró asidero en lo que llamó Política con mayúsculas, aquélla que, según el Monarca, tuvo lugar en la Transición. Lo que sucede es que, ¡ay!, de una encrucijada no se sale añorando un tiempo idealizado, sino con pulso para el rumbo a seguir y con impulso para hacer frente a los desafíos y exigencias del momento. Y en el discurso regio no se percibió ni lo uno ni lo otro.

Este país no sólo está sufriendo una crisis económica brutal, sino que además asiste, cada día más indignado, al espectáculo de una mal llamada clase política que, ante el paro desbocado y la pobreza creciente de la ciudadanía, no renuncia a sus privilegios y no se dispone seriamente a poner punto y final a la corrupción. Ante ello, el malestar es inevitable. 

Y, por otro lado, si la misión de las instituciones es preservar los derechos de los ciudadanos, alguien tendría que preguntarse a qué están esperando los grandes partidos para poner freno de verdad a los desahucios y también para obligar a las entidades bancarias implicadas a devolver los dineros de unos clientes que, confiados en las susodichas entidades, destinaron parte de sus ahorros a unos productos financieros ruinosos.

El silencio del jefe del Estado ante esos dramas es una de las muchas pruebas de esa falta de pulso e impulso de la Corona, que, dicen, reina, pero no gobierna, lo que no impide que muestre sus preocupaciones. Y es que (perdón por la perogrullada) una situación dramática exige mucho más que tópicos y consignas.

Una situación dramática, digo, que no sólo se queda en la crisis económica y en la simonía que no se combate lo debido en la vida pública, pues el problema territorial añade conflictividad y, lo que es peor, pesimismo generalizado.

Lo políticamente correcto, de lo que participa el Rey, deja muy claro que la Transición fue un tiempo idílico y que la Constitución del 78 plasmó aquella perfección. El problema catalán, sin embargo, demuestra que en el reinado de Juan Carlos I no se hizo realidad aquello que dejó escrito Ortega de que un país es «un sugestivo proyecto de vida en común». 

Los hechos apuntan lo contrario. Y, ante esto, convendría no incurrir en la vulgaridad de echar todas las culpas del mundo a los partidos políticos catalanes que apuestan por la secesión, pues su discurso no deja de ser el reflejo, todo lo oportunista y demagógico que se quiera, de la voluntad política de una gran parte de la ciudadanía catalana.

La situación, insisto, es dramática. Y, ante ello, en el caso de la vertebración territorial de España, no valen los tópicos de que hay que sumar. Lo que hace falta es valentía y arrojo, poniendo de manifiesto una irrenunciable voluntad de entendimiento, o instando a ello.

Cierto es que la mal llamada clase política, también en Cataluña, es parte importante del problema; pero eso no es un argumento para despachar la cuestión con topicazos del tres al cuarto.

Desde la Transición a esta parte, nunca estuvo tan claro que la mal llamada clase política forma más parte del problema que de la solución. Nunca estuvo tan claro que el momento presente hace recordar a muchos ciudadanos aquel artículo de Ortega en el que planteaba a los españoles que el Estado debería ser reconstruido por ellos, pues la España oficial lo había hundido.

Y, a propósito de la Transición, sin ánimo de conceptuarla de forma demoledora, es innegable que el actual estado de cosas es en no pequeña parte consecuencia de la arquitectura política que se construyó entonces, arquitectura política que resiste ser comparada en cierto sentido a la Restauración canovista, con un sistema bipartidista en el que el PSOE asumió el papel de partido dinástico y sagastino. Sistema bipartidista que hoy, como hace cien años, agoniza.

Lo que la Monarquía implora está muy lejos de sintonizar con el dramatismo del momento actual. Y, en todo caso, la Política con mayúsculas nunca engendró un sistema político corrupto con sus vasos comunicantes entre partidos e instituciones. Faltan goznes para un análisis sostenible y sostenido.

Y, a día de hoy, la Monarquía y España están sin pulso y sin impulso.


(*) Profesor de Lengua y Literatura, doctorado en la Universidad de Oviedo

lunes, 31 de diciembre de 2012

El PSOE propone "blindar" la figura del Heredero de la Corona


VITORIA.- El PSOE tiene previsto incorporar al debate de la Conferencia Política que realizará en octubre del próximo año una propuesta para crear un soporte jurídico para el Heredero de la Corona. Así lo ha explicado el diputado del PSOE, Ramón Jáuregui


  Respecto a la propuesta de reforma constitucional que está preparando el PSOE y que será debatida por los barones del partido para cerrar una propuesta territorial, Ramón Jáuregui explica que con ella España se parecerá un poco más a Alemania, porque "casi todas las fórmulas que tiene Alemania para conjugar la diversidad son válidas para España".

El dirigente socialista está trabajando en el encargo que le realizó Rubalcaba para hacer la renovación ideológica del partido, con el objetivo de realizar una gran Conferencia Política en octubre próximo. Entre las cuestiones que va a incluir en este proyecto está la de dotar de un soporte jurídico a la figura del Heredero de la Corona.

"Creemos que la figura del Heredero necesita ser soportada desde el punto de vista jurídico e inclusive, blindarla desde el punto de vista de su altísima función institucional", expuso y apostilló: "Eso no está hecho".
 En este sentido, aclara que esta es una de las reformas que no es constitucional, sino que se trata de un "desarrollo de la Constitución" que "hay que hacer", junto con la "equiparación de sexos en la sucesión de la Corona".

Baleares le recorta al Rey sus privilegios en el Palacio de Marivent

PALMA.- Después de que el presidente José Ramón Bauzá afirmara tajantemente el pasado 24 de abril, en el pleno del Parlament, que no tenía la más mínima "intención" de rebajar la partida de 1,7 millones de euros para el mantenimiento del Palacio de Marivent, ahora hace justo lo contrario, confirmando así lo adelantado en noviembre por el digital 'Renovación Balear'.

El conseller de Presidencia, Antonio Gómez, lo había anunciado así en su día durante una comisión de Hacienda y Presupuestos, donde se recoge que a partir del próximo año la citada partida se reduce un 8,6%.
Bauzá había sostenido contra viento y marea, e incluso con manifestación de por medio, que el Govern "continuará trabajando para que la familia real española venga siempre a Mallorca", e incluso acusó al PSM-IV-ExM que le reprochaba el gasto, de "no valorar lo que da a Baleares la presencia de la Familia Real", mientras aseguraba al portavoz de la formación econacionalista que su grupo "no está en sintonía con la opinión y el sentir de la inmensa mayoría de los ciudadanos del archipiélago".
Para acabar de rematarlo el mismísimo Gómez aseguraba ante los medios el 13 de junio que se mantenía lo asignado "porque la Casa Real es una buena promoción para Baleares". Así, hizo hincapié en que es "un revulsivo importante para la economía. La partida presupuestaria se mantiene. Está cerrada".

La Zarzuela no ‘celebrará’ el 75 cumpleaños del rey pero sí lo van a conmemorar las televisiones

MADRID.- Inicialmente, La Zarzuela se había planteado organizar este año alguna conmemoración distinta y especial, precisamente por tratarse de cifras redondas y por la coincidencia que se daba con el heredero, pero al final se ha decidido mantener la normalidad de años anteriores.

Quienes sí van a conmemorar ese 75 cumpleaños son los medios de comunicación. Varias televisiones han preparado programas especiales con ese motivo, como es el caso de Antena 3, Telemadrid y Canal Sur. Desde La Zarzuela se les ha ido suministrando material gráfico y documentación para la realización de esos especiales.
Algo parecido ocurrirá en la prensa escrita. Por ejemplo, los diarios La Razón y ABC dedicarán páginas monográficas a la celebración real, lo mismo que la revista Tiempo, según recuerda hoy 'Monarquía Confidencial'.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Juan Carlos I, monarquía y TVE / Charly Sogorb

Desde hace unos meses, TVE emprendió una campaña a favor de la monarquía. Comenzó con Audiencia Abierta, un programa con "vocación claramente informativa, pero también divulgativa, para dar a conocer en profundidad las competencias, el funcionamiento y la acción cotidiana del Jefe del Estado en una Monarquía Parlamentaria como la española" según su propia web, donde además se aclara que "su objetivo es informar, divulgar, entretener y acercar, con rigor y objetividad, la Jefatura del Estado y quien la encarna, a la audiencia de la televisión pública".

¿Es verdaderamente necesario un programa como éste? Como mínimo es discutible. El programa se estrenó en octubre y desde entonces ha acumulado críticas que le equiparan a un nuevo NO-DO en color, lo cierto es que lejos de esa "vocación claramente informativa", más bien parece un documento propio de un gabinete de Relaciones Públicas. Un programa donde se acentúa hasta el paroxismo la actividad de un monarca cuyo papel es testimonial, ya que sanciona y firma leyes (art 62.a), Constitucion España 1978) que el Parlamento debate y aprueba -cuando el Gobierno no legisla mediante decreto ley-; convoca y disuelve las Cortes Generales y convoca elecciones (art 62.b), Constitucion España 1978) cuando el Gobierno decide, supeditando sus decisiones a los límites constitucionales; o propone el el candidato a Presidente del Gobierno (art 62.d), Constitucion España 1978), pero este candidato es el líder del partido vencedor de las elecciones, hasta ahora siempre elegido en primera o segunda ronda -mayoría absoluta, o mayoría simple-.

Este programa se verá acompañado de una entrevista a Juan Carlos I realizada por el histórico periodista Jesús Hermida, que se emitirá el próximo 4 de enero, víspera del cumpleaños del rey. Pero en ella no se interrogará ni de sus viajes a Botswana, ni de los negocios de su yerno Iñaki Urdangarín. Como ejemplo. Porque en Internet comienzan a circular imagenes del Rey con empresarios imputados como Díaz Ferrán o Gao Ping, cuando estaban "limpios" de sospecha. ¿Para qué entonces sirve una entrevista al máximo representante de un Estado (art 56.1, Constitución España 1978)?

La pregunta como herramienta para llegar a la verdad de interés público perderá toda utilidad en esta entrevista, que precisamente por esta futilidad debería llamarse simplemente conversación. ¿Para qué sirve entonces una entrevista así? "Se trata de una entrevista atemporal y no de actualidad. Esa ha sido la premisa desde un primer momento. Ni se habla de esas dos cuestiones ni tampoco del hipotético rescate a España o de otras de calado político" declaraban fuentes de TVE a Elconfidencial. ¿Qué preguntas de interés público se pueden realizar respetando estos límites? ¿Transición, golpe de Estado y Juegos Olímpicos de Barcelona?

El ideólogo del programa, Jesús Hermida, explicó a Vanitatis el objetivo de esta entrevista: "El Rey tiene 75 años y hay una generación con esa misma edad que tiene aún muchas cosas que decir y enseñar. Yo también tengo esos años y, por lo tanto, pertenezco a ese mismo grupo". Es decir, se abunda en el grupo objetivo que durante 2012 ha protagonizado la audiencia de TVE: los jubilados, más de 64 años (según datos de Kantar Media recogidos por la consultora Barlovento).

El paseo de mercadillos navideños de Don Felipe y las infantas

MADRID.- El pasado viernes el Príncipe Felipe disfrutó de un agradable paseo por las calles de Madrid junto a sus hijas, las infantas Leonor y Sofía. Los tres fueron vistos muy sonrientes por el centro de la capital mientras visitaban algunos mercadillos navideños.
Según adelanta Chance en exclusiva, el heredero al trono y sus dos hijas llegaron a la calle Carretas sobre las seis y cuarto de la tarde. Tras aparcar su coche en el parking de la plaza Jacinto Benavente, Don Felipe y las infantas Leonor y Sofía salieron caminando del garaje dispuestos a disfrutar de una tarde repleta de diversión recorriendo algunos de los mercadillos navideños que estos días pueblan el centro de Madrid.

Vistiendo ropa oscura y luciendo barba, Don Felipe caminó tranquilamente entre la multitud de viandantes que apenas se inmutaron con su presencia.

De esta manera, observamos como nuevamente nuestra Familia Real ofrece muestras de cercanía con el pueblo disfrutando como unos ciudadanos más de la Navidad.

En los últimos días hemos sido testigos de como las pequeñas Leonor y Sofía asistían a diversos espectáculos como el musical Sonrisas y lágrimas, al que acudieron junto al resto de sus primos; su madre, la Princesa Doña Letizia; sus tías, las infantas Cristina y Elena y su abuela paterna, la reina Doña Sofía.

También las hemos podido ver disfrutando del espectáculo Navidad en el Price, al que acudieron junto a su madre, su abuela Paloma Rocasolano y su bisabuelo Francisco.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Otra monarquía en caída libre

Los independentistas flamencos, primera fuerza política de la región belga de Flandes, reclamaron una drástica reducción de los poderes del rey de Bélgica, tras considerar que Alberto II no representa al conjunto de la nación.

El rey de los belgas Alberto II había instado a estar alerta frente a los "discursos populistas" en Bélgica y en Europa, e insistió en que no hay que olvidar las lecciones de la crisis de los años 1930 ahora que "miles de trabajadores" perdieron su empleo en 2012.


"No hay que olvidar la crisis de los años 30 y las reacciones populistas de esta época. Se ha visto el daño que hizo a nuestras democracias", advirtió el monarca, nacido en 1934, sin citar a ningún partido político.

No obstante, los observadores estimaron que el rey se refería a la Nueva Alianza Flamenca (N-VA) que milita abiertamente por una "república flamenca".

El jefe de los independentistas flamencos Bart De Wever criticó duramente al rey Alberto II porque considera que se extralimitó agitando la amenaza del populismo, y pidió que deje de desempeñar un papel político en el futuro.

"El monarca debe estar por encima de la batalla política para poder representar al conjunto de la nación. Pero Alberto II no cumple correctamente este papel. Eligió el camino de una monarquía de división", declaró Bart De Wever en el diario flamenco De Standaard.

Alberto II "me toma por un fascista. Después de este discurso de Navidad, me pregunto si puede seguir desempeñando su papel", afirma De Wever en una entrevista que será difundida en una televisión flamenca y de la que el diario De Morgen publicó fragmentos.


"Una monarquía política es incompatible con la democracia", añadió. El jefe de la N-VA y nuevo alcalde de Amberes (norte) considera además "escandaloso" que el primer ministro, el socialista francófono Elio Di Rupo, haya avalado el discurso real.

"El rey y el PS concuerdan en su rechazo de la elección democrática de una gran parte del pueblo flamenco", estima Bart De Wever, principal opositor al gobierno de coalición de Elio Di Rupo.

Sin llegar a pedir la abdicación del Rey, Bart De Wever pide "otro sistema" y estima que el monarca ya no está en condiciones de desempeñar su papel de "árbitro", que consiste sobre todo en designar a la persona encargada de formar gobierno.

jueves, 27 de diciembre de 2012

TVE emitirá una entrevista de Jesús Hermida al Rey al cumplir 75 años el próximo 5 de enero

MADRID.- RTVE ha preparando un programa informativo especial con ocasión del 75º cumpleaños del Rey Don Juan Carlos, el próximo 5 de enero. El programa, que se emitirá en la noche del día 4, incluye una entrevista con el monarca realizada esta misma mañana por el veterano periodista Jesús Hermida, seguido de un Informe Semanal monográfico en el que participarán personalidades de su generación, según informaron fuentes del canal público.

   Según las fuentes citadas, la emisión de este programa especial está programada para la víspera del cumpleaños del Rey y se emitirá después del Telediario, alrededor de las diez de la noche.

   El programa lo ha coordinando el periodista Jesús Hermida, que pertenece a la generación del monarca y será el encargado de hacerle una entrevista en la que opinará sobre distintos aspectos de su gestión como Jefe del Estado.

   Tras la entrevista, Informe Semanal emitirá un reportaje monográfico en el que participan al menos una treintena de personas de la generación del monarca, en sentido amplio, que opinarán sobre los retos y el balance de los últimos 37 años de la historia de España.

   Entre los seleccionados para opinar sobre el Rey y la evolución del país en ese período de tiempo hay personalidades de la política, la economía, la cultura, el arte o el deporte.
Se trata de una de las muy escasas entrevistas que ha concedido el monarca, puesto que la última se desarrolló hace doce años, en el 2000, a cargo de Victoria Prego, subdirectora del diario El Mundo, con motivo del 25 aniversario de su llegada al trono.
Fuentes de La Zarzuela consultadas por Monarquía Confidencial confirman que se trata de una entrevista no de actualidad, sino "más bien de recuerdos". Es una conversación entre dos personas de la misma generación que hablan precisamente de lo que han vivido y de sus recuerdos.
Entre otras cosas, don Juan Carlos habla sobre las alegrías y satisfacciones de su reinado, sobre cómo ve España y cómo ve el futuro. El rey no alude a asuntos más actuales y complicados como el incidente de la cacería en Botsuana, por el que públicamente pidió disculpas, o el 'caso Urdangarín'. De su familia, a los únicos que cita son a su padre, don Juan de Borbón, y a su hijo y heredero, el príncipe Felipe.
El programa especial de TVE arranca con la entrevista de Jesús Hermida, y a continuación se emiten declaraciones grabadas de otras personalidades de la generación de don Juan Carlos, entre ellos importantes empresarios y banqueros, así como también de la siguiente generación.

Los mensajes subliminales del discurso del Rey de España / Asier Martiarena

Un año más el Rey Juan Carlos transmitió su mensaje de Navidad con diferentes lecturas. Un discurso que en los últimos años -con el caso Urdangarin y la deriva independentista del Gobierno catalán- no está siendo fácil de cuadrar para abordar todos los temas sin provocar cismas.

Para ello el Rey apareció esta vez delante de su mesa. En una posición a mitad de camino entre de pie y sentado para aliviar los dolores de sus últimas intervenciones quirúrgicas. Con esa nueva escenografía, el Rey se centró en la gravedad de la situación económica y en la reivindicación de la labor política"de la Política con mayúsculas", señaló-. En esa tarea él mismo se ha esmerado en los últimos meses. Queriendo dejar atrás la imagen de polémica que ha venido rodeando a la Corona desde hace meses, el Rey ha tratado de participar en primera persona de la Política del país:

Primero de puertas hacia dentro con su bronca con un político de CiU.
Y después con la apertura de su blog llamando a preservar la unidad de los españoles "en defensa del modelo democrático y social que entre todos hemos elegido", porque "lo peor que podemos hacer es dividir fuerzas, alentar disensiones, perseguir quimeras, ahondar heridas". "No son estos tiempos buenos para escudriñar en las esencias ni para debatir si son galgos o podencos quienes amenazan nuestro modelo de convivencia", señaló.

Queda claro que el plan independentista de la Generalitat preocupa en Zarzuela. El día de Navidad el mensaje fue muy sutil, pero también existió. Porque tras el monarca, en algunos planos aparecía un retrato de Felipe V. El Rey de España que, a grandes rasgos definitorios, fue el triunfador en la Guerra de Sucesión española. Una contienda que comenzó siendo un guerra europea y que terminó siendo doméstica. Tras la derrota de Aragón, el 11 de septiembre conmemora la entrada de las tropas de Felipe V en Barcelona donde se promulgaron los Decretos de Nueva Planta donde se unificaba administrativa y lingüísticamente la corona española, salvo Vizcaya.

La opinión pública ha interpretado la aparición del retrato como una toma de postura en la controversia catalana. Algo que poco importa ahora mismo en la Generalitat centrados en articular un equipo que contente a CiU y a ERC. Tan cercanas en unas y tan distantes en muchas cosas. De hecho, en la toma de posesión de Artur Mas, un telón negro ocultó el retrato del Rey que preside las Cortes catalanas. Y preguntado por el guiño a Felipe V, Mas directamente ha reconocido que no ha visto el mensaje del Rey.

Tal vez no verlo le ha ahorrado a Mas algún cabreo. El mismo que tiene Cayo Lara (IU) al ver un discurso "carente de credibilidad", algo similar a lo que opinan en el PNV. Sin embargo PP y PSOE lo han valorado muy positivamente. El frente nacionalista.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

El Rey pierde audiencia en un año desastroso para la Monarquía / Benjamín López

El desamor de los ciudadanos hacia la Monarquía se ha podido comprobar en el mensaje navideño y televisado del Rey. A pesar de la expectación creada por los medios, ¿hablará de Cataluña?, ¿qué dirá de su yerno Urdangarín?, lo cierto es que ha sido el menos visto desde el año 1993, con una pérdida de 250.000 espectadores respecto al año pasado. 

La Monarquía atraviesa sus peores momentos de las ultimas décadas. Y, hay que decirlo, los miembros de la Familia Real han puesto bastante de su parte para que así sea. Ya de por sí la Monarquía es un anacronismo en pleno siglo XXI. Eso de que la Jefatura del Estado sea hereditaria "por la gracia de Dios", o por cualquier otra gracia, tiene difícil digestión. Pero si además los supuestos agraciados demuestran con sus actos que son tan mortales e imperfectos como cualquier otro, si se empeñan en mostrar al mundo que su sangre no es azul sino roja, la Corona está perdida.

El año ha sido de traca para el Rey. Su tropezón en Botsuana no sólo le costó una cadera rota, sino que le pasó una factura carísima a su imagen personal que aún está pagando. Cazar elefantes, además de muy costoso al bolsillo, es éticamente reprobable, sobre todo si se hace a hurtadillas, en plena crisis, cuando el paro alcanza cotas históricas, cuando cada vez más familias no llegan a fin de mes e incluso cuando algunas pierden sus casas por impago de la hipoteca. Pero es que, además, el episodio del paquidermo sirvió para que se hablase públicamente de ciertas compañías feneminas del monarca que hasta entonces solo se nombraban en las barras de los bares. Tanto es así que, en esta ocasión, hasta la Reina pareció darse por aludida y se interpretó como una revancha pública su demora de tres días en ir a visitar al Rey al hospital.

Así que Don Juan Carlos tuvo que hincar la rodilla y aparecer ante la opinión pública a pedir perdón por su comportamiento, en un acto que le honra, de humillación personal sin precedentes. Ya de paso, por extensión, podría haber pedido perdón también por los desmanes de los suyos. Perdón por Urdangarin, el yerno díscolo al que, según se cuenta, él mismo empujó al exilio de Washington (en lugar de empujarle ante el juez) al conocer sus andanzas e intuyendo la que se le podía venir encima. Perdón también por su hija, la infanta Cristina, quien, como mínimo, vio aumentar su patrimonio desmesuradamente sin plantearse el origen del dinero. Perdón además por el tiro en el pie de su nieto mayor, Froilán, y sobre todo perdón por la permisividad del padre de la criatura, Jaime de Marichalar, que consintió que el pequeño, menor de 14 años, utilizase un arma de caza poniéndose en peligro y exponiendo a los que le rodeaban. Ese episodio, con varias versiones incluidas de por medio (que si estaba de caza, que si limpiaba el arma, que si practicaba tiro), se saldó administrativamente con una multa pero socialmente fue otro duro golpe para la maltrecha imagen de la familia Real.

Algunos ven en la abdicación del Rey el remedio para todos los males que padece la Monarquía. Yo creo que solo sería un alivio pasajero pero que la enfermedad seguiría ahí, latente, a la espera de un nuevo escándalo con el que crecer. Pero más allá de quién sea el Rey, los ciudadanos merecemos y algunos exigimos, como mínimo, limpieza y claridad. 

De momento, la prometida transparencia de la Casa Real se ha quedado en una nueva página web y poco más. Jamás se han auditado sus cuentas, no sabemos cuánto nos cuesta a ciencia cierta la Monarquía (mas allá de la partida anual que contemplan los presupuestos generales del Estado para el funcionamiento de la Casa Real), desconocemos el patrimonio personal y familiar del Rey (el New York Times publicó recientemente que ascendía a 1.800 millones de euros) y, lo que es más importante, ignoramos cómo lo ha conseguido.

Hace unos años escribir este artículo en la prensa nacional hubiera sido poco menos que imposible. Está claro que algo ha cambiado en la relación entre la prensa y la Corona. Desde la Transición y durante las primeras décadas de vigencia de la Constitución la figura del Rey se ha visto como un bien a salvaguardar y una garantía de estabilidad institucional. Tácitamente, los medios de comunicación se impusieron una autocensura de tal manera que no sólo se escondía lo negativo sino que se ensalzaba artificialmente lo positivo. Esa estrategia derivó en convertir a la familia Real en algo parecido a la Sagrada Familia, llena de virtudes, sin defectos ni imperfecciones propias del pueblo llano.

Pero ellos mismos, los miembros de la familia, se han encargado de ir abriéndonos los ojos, desvaneciendo con sus actos ese halo de santidad que les rodeaba. Y la prensa ha empezado a romper la urna de cristal en la que los mantenía protegidos del mundanal ruido. Y así llegamos a la situación actual, donde pocos apostarían su dinero por el futuro de la Monarquía en España, más aún si se mira por el retrovisor de la historia y se tiene en cuenta que nuestro país no es tan monárquico como se nos quiere pintar.

Cierto es que España tiene ya suficientes problemas y que, por tanto, probablemente, no es este el mejor momento para someter al país a la incertidumbre institucional que supone un debate sobre la forma de gobierno, Monarquía o República, que conllevaría un referéndum y una reforma constitucional muy profunda. 

Pero también es cierto que ese debate no se puede esconder eternamente, porque cada vez hay mas voces que lo piden y porque, a medida que nuestra democracia cumple años, menor es el número de ciudadanos vivos que legitimaron con su voto la Monarquía, que se basa en la herencia y que, por tanto, no nos permite elegir en las urnas al Jefe del Estado. 

Sonrisas y lágrimas en la Familia Real / Jaime Peñafiel

Doña Sofía ha decidido, no solamente estas navidades sino de un tiempo a esta parte, actuar y comportarse más como madre y abuela que como reina consorte o con mala suerte. Aunque todavía sigue casada con el rey, hace tiempo, muchísimo tiempo ya, que renunció al papel de esposa. Pienso que ni sufridora esposa.

Después de que el año pasado el rey decidiera que cada uno viviera la Nochebuena en su casa y en La Zarzuela ni dios (a la mesa del padre solo se sentaron los reyes que no se hablan, la infanta Elena sin sus hijos y la utópica princesa Irene) en esta Navidad la reina ha logrado que toda la familia acudiera a La Zarzuela. Incluido el sinvergüenza de Iñaki, a quien doña Sofía está empeñada en rehabilitar.

Dicen que la soberana ha impuesto su voluntad por aquello de que los nietos no tienen la culpa de lo que está pasando. Lo que no quiere decir que todos se sentaran a la mesa del Padre.

Para ello, se decidió montar un bufet con varias mesas en dos salones diferentes del palacete en las que se repartieron no solo la reina, sus hijos y sus ocho nietos sino también las infantas Pilar y Margarita, hermanas de don Juan Carlos, con sus respectivos hijos así como Carlos Zurita. Nadie coincidió con quien no quiso. Mucho menos el rey, Felipe y Letizia, los más afectados por el escándalo Urdangarin.

Dicen que ha sido el triunfo de la reina quien, como aperitivo de estas fiestas, decidió invitar a sus hijas y a los nietos , así como a la nuera, al teatro. Eligió un musical que, tras estrenarse en 1959 en Broadway, se ha convertido, con el paso de los años, en un clásico universal y que hoy se representa en el Coliseum de Madrid. El título no podía ser más adecuado a la situación que actualmente vive la familia real: “Sonrisas y lágrimas”.

La consorte Letizia hizo de tripas corazón, acompañando a la real suegra y a las cuñadas al evento aunque, en el momento de posar para los reporteros, procuró distanciarse físicamente del grupo, como podemos ver en las fotografías publicadas esta semana en la prensa nacional, sobre todo en Hola. En ellas, se advierte la incomodidad de Letizia frente a la satisfacción de la reina y de su hija Cristina, la mano no precisamente inocente de la actual situación. En esta ocasión, sin Iñaki.

Como expresaba Guillermo, con sentido del humor, en su viñeta en El Mundo, el rey, con meter a Urdangarin en casa estos días, “ha dado el mensaje del 24 y la inocentada del 28 en una sola fecha”. El personal no entiende nada.

http://www.republica.com/2012/12/25/sonrisas-y-lagrimas-en-la-familia-real_593313/ 

Mala noticia al Rey: los políticos que pide no están

MADRID.- Se suceden los comentarios y críticas al discurso navideño del Rey, como los más abajo reseñados por el diario 'El Imparcial'.

David Gistau hace un repaso del renovado formato del discurso del Rey: “El Rey depositó sobre el escritorio el papel que estaba repasando. Casual. Como si el pueblo, con su libre acceso, hubiera pasado sin llamar. Más que de vigor, al tenerlo de pie se trataba de dar una imagen de vigencia. Un Belmonte todavía capaz de subirse a caballo. Un monarca enhiesto en el puente de mando. Convoca a otra Transición. Como si su generación pudiera volver a ser joven y determinante. No hay personas como las que reclama el Rey. Sólo cháchara avillanada. Estaba de pie. Pero la inmovilidad de las piernas nos hizo imaginar unas tomas falsas en las que empleados acudían justo a tiempo de evitar que se estrellara contra el suelo al escorar”. 

Ignacio Camacho comparte con David Gistau que no hay políticos como los que reclama el Rey: “La política weberiana que reivindica, esa política responsable, honesta y generosa que sea en sí misma el antídoto contra la desafección ciudadana, se necesitan políticos de calidad, dirigentes con liderazgo de luces largas. El mismo Rey es, en tanto político, el último superviviente de una generación extinguida. Predica, como siempre, en el desierto de una dirigencia inhabilitada para refundarse a sí misma”. 

En su editorial principal, El País elogia las palabras de don Juan Carlos en la Nochebuena: “Si algo cabe destacar del mensaje navideño del Rey a los españoles es su clara y vigorosa reivindicación de la política como instrumento para unir fuerzas, afrontar la crisis económica y hacer frente a los retos de diverso orden que hay por delante. Obvio resulta decir que tan buenos consejos deberían ser atendidos por Gobierno y oposición y que todos pongan en práctica esa política, tanto más necesaria cuanto que, como señala don Juan Carlos, ’vivimos uno de los momentos más difíciles de la reciente historia de España’. La experiencia no ayuda al optimismo. El Rey espera que las renuncias de hoy garanticen pronto el bienestar de mañana. E incluso tiene la esperanza de que quienes se van fuera a buscar trabajo regresen y dinamicen con su experiencia y preparación nuestra economía”.

Un diputado del PSOE dice que la Monarquía ya no juega "un gran papel" y propone a su partido reivindicar la República

MADRID.- El portavoz del PSOE en la Comisión de Sanidad del Congreso, José Martínez Olmos, considera que, aunque la Monarquía "ha jugado un gran papel" en las últimas décadas, hoy en día ya no lo hace, de modo que opina que su partido debe "revisar si merece la pena reivindicar la República y sus valores".

"Es cierto que la Monarquía ha jugado un gran papel en el periodo reciente de nuestra democracia. Pero hoy no lo juega", afirma Martínez Olmos en un artículo de opinión publicado en el portal de Internet, Diario Progresista.
Para el también exsecretario general de Sanidad, "con este tipo de Monarquía, con los problemas que aquejan a la Familia Real, con el papel que desempeña creo que no podemos estar de acuerdo y, menos aún, en silencio".
Así, entre las "cuestiones clave" que considera que su partido se debe plantear de cara a definir su "proyecto", el diputado por Granada propone "revisar si merece la pena reivindicar la República y sus valores", aunque no profundiza más en este aspecto.
Martínez Olmos no es el único socialista que critica hoy el papel de la Monarquía. Su compañero Odón Elorza afirma en un comentario que publica en su cuenta personal de Twitter que no comparte "peloteo y elogios" a lo que considera "obviedades" del mensaje de Navidad del Rey don Juan Carlos.
A su juicio, "los ataques del PP al Estado social no merecen el silencio real", en referencia a los recortes aprobados por el Gobierno este año. "En momentos decisivos, y con tanto ataque a los derechos básicos, la Monarquía debería mojarse en favor de una democracia más igualitaria", añade.
Para el exalcalde de San Sebastián, tras el mensaje de Navidad la Monarquía ya "no cumple" la función que establece el artículo 61 de la Constitución, que dice que "el Rey prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las comunidades autónomas".

Los silencios del Rey, la emancipación de Sofía

MADRID.- Este miércoles continúa la resaca del discurso navideño del Rey en las columnas de opinión de los digitales.

Desde Libertad Digital, José García Domínguez se hace eco de los "silencios del Rey", concretamente en torno a la situación en Cataluña: "Tras la alocución navideña del Rey, hay quien pudiera pensar que el PSC ya no anda tan solo en su exquisita equidistancia entre la Constitución y sus apóstatas. Y es que, más allá de alguna alusión críptica al problema catalán, la Corona ha dado en seguir a pies juntillas la doctrina acuñada por Pere Navarro. Un proceder, el de los socialistas locales, que se remonta a las enseñanzas de Poncio Pilatos. Por algo decía Juan de Mairena que siempre resulta mucho más fácil estar au dessus de la mêlée que a la altura de las circunstancias. Sin embargo, hay silencios que pueden devenir atronadores, y el del Rey a propósito de la insurrección latente de la Generalitat comienza a serlo".

Por su parte Cristina Losada, cree que los nacionalistas no hacen sino publicidad gratuita al tradicional mensaje: "Si los nacionalistas se empeñan, conseguirán que el discurso del Rey en Nochebuena concite un interés extraordinario y no el que suele concederse a un ritual que, de tan repetido, que es lo suyo, hace de sonido de fondo mientras se trajina en la cocina y se pone la mesa. Para el nacionalismo, la aparición anual del monarca es una ocasión, y esta gente vive de las ocasiones, de manifestar su irreductible rechazo a España. Este año nos recordó que había que poner la tele a eso de las nueve una carta que el peneuvista Egibar envió a la dirección general de la EiTB conminándola a no emitir el discurso".

Igualmente crítico se muestra Carmelo Jordá: "Lo que más me ha gustado del mensaje del Rey han sido esos cambios de cámara en los que casi se oía chirriar el mecanismo metálico, ¡qué natural y espontáneo quedaba todo! Y es que la atrevida nueva pose de S. M. al final transmitía, como por otra parte era previsible, una imagen tan anquilosada como con el anterior formato, además de que uno no dejaba de pensar en que la idea era demostrar que el monarca puede mantenerse en pie, bien que sea por un ratito. Vamos, que la cadera era el mensaje. 

Pero lo peor es que el contenido del breve discurso reflejaba el mismo anquilosamiento y, sobre todo, una lejanía para con la realidad que es la peor tarjeta de presentación que puede lucir este tipo de intervenciones".

Con cierta ironía habla del tema Antonio Pérez Henares en Periodista Digital: "En el mensaje navideño del año pasado el Rey dijo algo. Este año ha sabido no decir nada. Sus asesores le han envuelto mejor una ristra de grandes palabras pero decir, decir, no ha dicho nada. Ha sido una declamación de grandilocuencias impostadas con la presunta virtud de no mojarse en nada. El problema es que España, él y su corona están mojadas. Empapadas. No estar de acuerdo con lo que dijo es como no estar de acuerdo en el discursito de Mis Universo que llama a la paz en el mundo y a que seamos todos buenos".

Por su parte, José Antonio Zarzalejos se centra desde El Confidencial en la figura de la Reina y la simpatía que despierta su figura y habla de emancipación: "Doña Sofía -despreocupada ya de lo que se cuenta en la casi media docena de libros que sobre ella, su matrimonio y su familia se han publicado en 2012- está dispuesta a cumplir con su papel de consorte, pero sin mengua alguna del de madre, abuela y suegra porque la Constitución -al margen de lo simbólico- le priva de cualquier función. Después de mucho tiempo, se siente más libre y, además, ha percibido que los españoles han entendido el tránsito difícil por el que ha discurrido su vida en los últimos tres lustros. 

 En definitiva, se ha emancipado y no admite que sus errores pedagógicos (y algunos criterios derogatorios que ha impuesto de las normas dinásticas) hayan sido ni más graves ni más numerosos que los de otras instancias. Ahora, hay que esperar a que se fije la fecha y hora de la vista oral del yerno de los Reyes. Será un nuevo y complicado punto de inflexión para la Monarquía que, pese a todo, sigue siendo considerada como la mejor forma de Estado para España".

Nochebuena de tensión en Zarzuela entre Urdangarin, Felipe y Letizia

MADRID.- Parece ser que la vuelta de los Duques de Palma este año a la cena de Nochebuena de La Zarzuela no fue del todo relajada. Iñaki Urdangarin vovía a compartir mesa y mantel con su familia política después de que el año pasado no fueran invitado tras saltar a la palestra pública el escándalo Noos y el resultado fue una situación de lo más tensa.

Según recoge Vanitatis este miércoles, lejos de tratarse de un reencuentro familiar armonioso, la presencia del marido de la Infanta Cristina fue de lo más incómoda para los Príncipes de Asturias y para el Rey, que le evitaron durante toda la noche hasta el punto de "ignorarle por completo".

De hecho, habrían sido Felipe y Letizia los que desde el primer momento marcaron las distancias y se alejaron de los Duques. Cómo sería, que intentaron organizar el tradicional ágape de forma que nadie se sentara donde no quisiera.

Según cuenta Jaime Peñafiel en Republica.com, "se decidió montar un bufet en Zarzuela con varias mesas en dos salones diferentes del palacete en las que se repartieron no solo la Reina, sus hijos y sus ocho nietos sino también las infantas Pilar y Margarita, hermanas de don Juan Carlos, con sus respectivos hijos así como Carlos Zurita. Nadie coincidió con quien no quiso. Mucho menos el Rey, Felipe y Letizia, los más afectados por el escándalo Urdangarin".

Vamos, que el Monarca y su heredero quisieron desvincularse de Urdangarin incluso en su faceta más privada.

Por otra parte, los medios corazoneros interpretan el regreso de Cristina, Iñaki y sus hijos a la mesa de Nochebuena como un triunfo de la Reina Sofía, que ya logró reunir este sábado a todos sus nietos para ver el musical Sonrisas y Lágrimas, y hasta a sus dos hijas con su nuera. Una imagen impensable hace unos meses.

Eso sí, los esfuerzos de la Reina, que estuvo acompañada por su hermana Irene el 24 de diciembre, no sirvieron para que fuera una noche de paz y amor en La Zarzuela. Ni siquiera el "amigo invisible" pudo aliviar la tensión entre los miembros de la Familia Real. 

Así fue la cena de Nochebuena más tensa de la Familia Real con Urdangarin

MADRID.- Sin duda ésta ha sido la cena más tensa de las últimas celebradas en el Palacio de la Zarzuela. La presencia de Iñaki Urdangarin en el encuentro de Nochebuena no fue del todo grata para todos sus miembros. Los Principes de Asturias y el Rey, los más remisos, según recoge www.evasion.es

Cuenta este miércoles Jaime Peñafiel cómo se dispusieron las mesas para la cena de Nochebuena de la Familia Real española. Varias mesas y en varios salones. Cena fría para dar la noche libre a los trabajadores.
El escenario era propicio para encuentros deseados, también para no coincidir. A tenor de las informaciones publicadas por Vanitatis, los Príncipes de Asturias y el Rey marcaron en todo momento las distancias con Iñaki Urdangarin, justo un año después de que el monarca reprobara en su discurso de Navidad las malas prácticas empresariales del exjugador de baloncesto, a la sazón esposo de su hija pequeña.
Además de la reina de España, las infantas y sus hijos, también se encotraban allí las hermanas del Rey y sus respectivos hijos, de manera que poner distancia no resultó tan complicado.
No en vano, el sábado, justo dos días antes de la cena de Nochebuena, los medios gráficos inmortalizaban una instantánea que podría ser histórica. La reina, sus hijas y sus nietos, juntos con la Princesa Letizia, en un musical. La foto, sin embargo, delata una alejamiento físico por parte de la esposa del Príncipe heredero.

Un mensaje real decepcionante… / José Oneto

Probablemente era el mensaje más difícil de los últimos años, el que más expectación había producido y del que se esperaba más por haber sido 2012 el “annus” más “horribilis” de la Monarquía española por los problemas de salud de Don Juan Carlos, por la desgraciada cacería de elefantes en Botswana, por los problemas originados por las actividades supuestamente delictivas de su yerno el Duque de Palma, casado con su hija menor la Infanta Cristina, por las tensiones familiares entre los integrantes de la Familia Real, que después de muchos años han trascendido a la opinión pública, por la dramática crisis económica, política, social e institucional que vive el país, por los crecientes casos de corrupción, por el desafío soberanista lanzado por el nuevo gobierno catalán de Artur Mas y por el desprestigio de la clase política, que sigue siendo el tercer problema que más preocupa a los españoles.

Si los españoles esperaban una respuesta a todos estos problemas, y a otros muchos que han conducido al país a uno de los periodos más preocupantes de la historia española de los últimos 37 años, se habrán quedado decepcionados porque la única referencia del Jefe del Estado a la situación actual es cuando ha hablado de la “alta política” como solución para muchos de los problemas que tememos planteados. Es lo que el Rey ha llamado “la política grande”, esa política de pactos de la que tanto hablan el partido en el poder y el partido en la oposición, y a la que nunca se llega porque quizás falte verdadera sinceridad para pactar los grandes temas de Estado y porque ninguno de los partidos es consciente de que “es necesario -como dice el Rey- promover valores como el respeto mutuo y la lealtad recíproca”.

“Son valores que hace más de tres décadas contribuyeron a poner en pie un nuevo marco de convivencia, el reconocimiento de nuestra pluralidad y el amparo de las diferentes lenguas, culturas e instituciones de España”, ha subrayado el Rey, haciendo referencia a la Constitución de 1978, aunque ha reconocido que “es hora de que todos miremos hacia adelante y hagamos lo posible por cerrar las heridas abiertas”.

Frente al criterio general de la ciudadanía de desconfianza hacia la clase política, el Jefe del Estado parecer haberse visto obligado a defenderla reivindicando “la política como instrumento necesario para unir las fuerzas y acometer la salida de la crisis y los retos que tenemos por delante ya que vivimos uno de los momentos con más dificultades de la reciente historia de España”.

En concreto, el Rey se ha referido a tres asuntos: la crisis económica, la fortaleza de España como nación europea e iberoamericana y la necesidad de reivindicar la política como instrumento necesario para unir las fuerzas de todos y acometer la salida de la crisis y los retos que tenemos por delante, sin ignorar que existe un ambiente de pesimismo, y que sus efectos se dejan sentir en la calidad del clima social que vivimos, ya que “está además generando un desapego hacia las instituciones y hacia la función política que a todos nos preocupa”.

Frente al discurso del año pasado en el que el Rey hizo pública su preocupación ante el daño que su yerno hizo a la imagen de la Monarquía española, centrando gran parte de su mensaje en la corrupción a la que había que perseguir y sancionar como conductas “censurables” en un Estado en el que “la Justicia es igual para todos”, este año el discurso ha carecido de contenido, no ha abordado los grandes problemas del país, no ha habido la más mínima referencia al desafío independentista que acaba de lanzar el presidente de la Generalitat, Artur Mas, no se ha producido, como otros años, la acostumbrada cita al Heredero de la Corona, el Príncipe de Asturias, y la frialdad ha presidido toda su lectura, en unos momentos en los que el país necesita calidez, cercanía, confianza e ilusión. Ninguno de estos valores se han dejado traslucir en el Mensaje Real. En resumen: probablemente no es ese el discurso que esperaba la ciudadanía en estos momentos límites que vive el país. Un discurso con muchos lugares comunes y sin la mínima sensibilidad.

http://www.republica.com/2012/12/24/un-mensaje-real-decepcionante_593137/ 

El discurso del Rey, el menos visto en los últimos 15 años

MADRID.- Es una de las tradiciones televisivas de Nochebuena, pero con el paso del tiempo ha perdido eficacia. El discurso del Rey no seduce a la audiencia. El mensaje del monarca ha perdido espectadores en 2012 respecto al año anterior: 6.921.000 frente a 7.165.000. La caída de audiencia es notable en los últimos 15 años. Lejos quedan los 8.971.000 espectadores que lo vieron en 1998 o los 9.140.000 de 2000, la emisión más vista en este periodo de tiempo, publica hoy 'El Mundo'. 

En 2012, un total de 25 cadenas de televisión emitieron el discurso (entre nacionales, autonómicas y temáticas de la TDT), frente a las 30 que lo hicieron un año antes. Tanto los 6,9 millones de audiencia media y el consiguiente 64,4% de cuota de pantalla son datos que corresponden al conjunto de esta veintena de televisiones.
La audiencia eligió mayoritariamente La 1 para seguir el discurso, con una audiencia media de 1,9 millones de espectadores, lo que supone un 18,1% de cuota. La segunda opción fue Antena 3, con 1,5 millones y un 13,9% de cuota, cerrando el podio de la audiencia Telecinco (1,3 millones y 12,8%), según los datos de Barlovento Comunicación.
En el conjunto de todas las cadenas que emitieron el discurso, la audiencia acumulada (el número de contactos) ascendió a 7.994.000 espectadores, que fueron los que vieron al menos un minuto la intervención del Rey.
La cuota media de todas las cadenas fue del 64,4%, pero si acercamos la lupa podemos apreciar que la Comunidad Autónoma que obtuvo una cuota más elevada fue Castilla y León con un 79,6%. En el otro extremo se sitúa Baleares, con el 49%. En cuanto a Cataluña y el País Vasco, la cuota es la misma para ambas Comunidades: un 57,7%.

Mas desprecia el mensaje del Rey / Pablo Sebastián

Artur Mas ha respondido el mensaje navideño del Rey don Juan Carlos -en el que el monarca no dijo nada sobre Cataluña- con el mayor de los desprecios al Jefe del Estado. Diciendo que él no tuvo tiempo de oír el discurso del monarca (ni leerlo, “en catalán” en la web de la Casa Real). Y ha añadido, en relación a las palabras del monarca sobre la necesidad de diálogo y de zonas de encuentro sumando esfuerzos de todos, que su único espacio para ello no es España sino Europa. Lo que además de ser una soberana idiotez -porque Cataluña no pertenece a la UE- constituye otra agresión y menosprecio a España, a los españoles y su Gobierno. Lo que da idea del nivel de agresividad y de desvarío político del dirigente catalán.

Quien espere el menor gesto de Artur Mas en favor de un pacto o de la normalización política de Cataluña dentro de la legalidad se equivoca. El recién investido presidente de la Generalitat está en el camino irreversible del disparate y, sin medir los riesgos que su ceguera comporta para él mismo, CiU y Cataluña, se ha lanzado por el sendero de la ruptura frontal con España, exhibiendo unos modales impropios de un gobernante cuya legitimidad emana no solo de las urnas catalanas sino también del marco constitucional español al que representa, y en el que se ubica la Autonomía de Cataluña. Una Comunidad que, para colmo, en estos momentos de crisis depende financieramente del Estado y tiene a España como su único representante en la UE además de ser su primer mercado y fuente de ingresos públicos y privados.

El tiempo para templar las gaitas se agota, porque Artur Mas ha convertido su discurso soberanista en una venganza personal. La que le empuja hacia su autodestrucción política, embarcado en un gobierno controlado por ERC, y en el que sus socios de Unió le observan con asombro y temor, a sabiendas de que tarde o temprano van a tener que optar entre la obediencia ciega a Mas o seguir su propio camino.

Naturalmente en la Casa Real habrán recibido las palabras de Mas como un jarro de agua fría que deja a la Corona en evidencia, a la vez que demuestra que esos gestos de traducir al catalán o euskera el discurso del monarca no han servido para nada, salvo para crear malestar entre los españoles. Al tiempo que revela que Mas y CiU no están dispuestos a utilizar al Rey Juan Carlos -a quien Mas ya le ha hecho otros desplantes- ni a la Corona para articular cualquier otra fórmula de entronque de Cataluña con España, como sería el caso de una confederación, como propone Unió, o una federación, de la que habla el PSC (otro partido que va a su aire y se acerca a una ruptura frontal con el PSOE).

Lo grave de esta situación, que parece de todo punto irreversible, es que los actores españoles y españolistas -mundo empresarial y financiero catalán, incluidos- han perdido la iniciativa y van a remolque de los acontecimientos que impone Artur Mas. Él confía en el carácter timorato y la incapacidad decisoria de Rajoy para avanzar hacia la independencia con pasos irreversibles hacia el referéndum de autodeterminación ilegal, sin que el Gobierno de España salga a su encuentro, ponga desde ahora los puntos sobre las íes y marque el territorio nacional sin ambages y ofreciendo a los catalanes y a los españoles sensación de firmeza y autoridad.

La estrategia de Madrid, tan querida por Rajoy en este y en otros desafíos, consiste en no hacer nada, a la espera de que Artur Mas se interne de la mano de ERC en el callejón sin salida por el que camina a ciegas, convencido de que el muro final se derrumbará a sus pies por el empuje del pueblo catalán. El mismo pueblo que en las pasadas elecciones ya le dio un severo castigo a Mas, pero que el catalán pretende movilizar a base de provocaciones y de políticas y gestos que, lejos de sacar a Cataluña de la crisis, corriendo el riesgo de sumergirla cada vez más por causa de la inestabilidad política, que dañará mas si cabe la desconfianza de los inversores, empresarios y mercados en el territorio catalán. De ahí que quizás sea el momento de que el presidente Rajoy diga algo al respecto, porque la inestabilidad política catalana también afecta a España, y merca la confianza de los mercados en nuestro país, al tiempo que ofrece una penosa y desestabilizada imagen de España. Pero tomar la iniciativa no suele ser el estilo de Rajoy, aunque visto el ritmo y calado del desafío catalán algún día tendrá que hablar y que actuar, y puede que en ese momento las decisiones serán mas drásticas que las que ahora debería anticipar.