jueves, 3 de abril de 2014

Mensaje de Urbano al rey: “A quien le duela la verdad es que ama la mentira”

MADRID.- Pilar Urbano quiere tapar bocas antes de que se vayan abriendo. Y recordar que el suyo, su último libro, La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el rey prefiere no olvidar (Planeta, 2014), es un ejercicio de periodismo que parte de su voluntad de "devolver al pueblo el derecho magnífico y constitucional de obtener información veraz". Así que al que le moleste, que arree, vino a decir. "¿Se oponen, atacan, relinchan, van a interponer acciones? Bueno, al que le duele la verdad es que ama la mentira, es un axioma". 

Esa frase, esa advertencia más bien, la repitió en varias ocasiones la periodista en la multitudinaria presentación de su obra. Una monografía polémica incluso antes de salir a la calle –"Ha sido uno de los libros más hablados y menos leídos", dijo el editor de Planeta, Carlos Revés– por sus explosivas revelaciones sobre el 23-F y el oscuro papel del rey, adelantadas el pasado domingo en una entrevista en El Mundo. Con ello quería recalcar la solidez de su libro: 864 páginas, "298 de ellas de fuentes", "para que el libro no se caiga de las manos". Todas citadas con nombres y apellidos. Algunos personajes con los que habló, como el propio Adolfo Suárez, Santiago Carrillo o Sabino Fernández-Campo, ya fallecieron, pero otros no. "Eran fuentes vivas. Yo no he hablado con ningún muerto. Algunos han muerto, claro, en estos 14 años [desde que comenzó a pergeñar este volumen], pero yo no he ido a ningún cementerio. He hablado con ellos en vivo y en no gagá". Urbano (Valencia, 1940) se estaba adelantando así a los comentarios informales que han ido saliendo en los últimos días desde la Zarzuela: que La gran desmemoria es una "invención" y que contiene pasajes incontrastables porque quienes ella dice que se lo narraron ya no están vivos. Las fuentes, remarcó, son su "pasión", hasta su "pesadez".

De lo que se conoce hasta ahora, porque la obra sale oficialmente hoy a las librerías y Planeta la ha guardado con celo extremo, los capítulos más llamativos son aquellos que relatan la tormentosa relación entre el jefe del Estado y el presidente del Gobierno a comienzos de 1981, cuando estaba gestándose la operación Armada y, después, la intentona golpista protagonizada por el teniente coronel Antonio Tejero. Suárez, según la autora, tenía "clarísimo" que el "alma" de ese movimiento era el propio Juan Carlos.

"He tenido que hacer un ejercicio de volver al lugar del crimen", señaló, para ilustrar la génesis de su libro. Volver a los lugares que ella conoció cuando ejercía de periodista, para zambullirse en los "palacios y los suburbios del poder" y volver a "buscar pistas". ¿Por qué ha dejado pasar tanto tiempo, si esas conversaciones tienen en algún caso más de una década? "Tenía parte de esos datos, tenía muchas piezas, piececitas sueltas, pero con las que mi reloj no daba hora, con las que el puzle no se formaba. He tenido que dejar pasar el tiempo para que quienes tenían miedo a hablar y prudencia, a quienes tenían las bocas cerradas, al perder los puestos, las poltronas, los mandos, a quienes no tenían nada que perder han ganado la libertad para hablar. Estos señores, que eran fuentes cerradas, han empezado a manar, y no lo han hecho porque sí. También ven a una veterana".

Armada y Tejero sacan "de la guardarropía el golpe"

El resultado es un libro en el que empezó a trabajar en 2010, que narra las "dificultades y los miedos" del propio rey al comienzo de la Transición. Un monarca que comienza su reinado con una "corona de plomo", que "no tiene quién le asesore" ni tiene vademécum que oriente cómo ceñirse la corona a la muerte de un dictador. La obra se detiene en esos turbulentos primeros años y en las relaciones entre Juan Carlos, Torcuato Fernández-Miranda –el autor intelectual del derribo del régimen franquista y el paso a la democracia "de la ley a la ley"– y Suárez. Al final, el libro compone una "estatua egregia", un "homenaje de un gran hombre, un grande de España, Adolfo Suárez", no por su título ducal, "sino porque se ganó el chusco del día a día con señorío, con dignidad", porque "abrió a los españoles las praderas de libertad" y porque mientras estuvo lúcido "nunca dejó de pensar en Dios, en España y en su familia". "El libro es fuerte, es amplio, es duro, es a veces increíble... Pero cuando veáis que es increíble, id atrás, a las notas, y veréis quién lo cuenta", abundó, para defender el aplomo y autoridad de sus casi 900 páginas.

Durante la rueda de prensa, Urbano fue manifiestamente más prudente –"No voy a hablar de una entrevista fantástica, en la que un periodista maestro supo meter los dedos en las meninges"–, y se centró básicamente en "lo que está encuadernado". Y el punto fuerte es, claro, el 23-F. La "peor sombra" de la Transición, asumió. La autora volvió a insistir en que la operación Armada y el pronunciamiento de Tejero son dos cuestiones "muy distintas", aunque la primera "desemboque" en la segunda. "La operación Armada parte de la Zarzuela y el golpe de Estado no, el golpe de Estado se produce no pretendiéndolo el rey", reiteró hasta tres veces. Pero el general, que había sido tutor del monarca y responsable de su Casa, tenía puestos "los patines", como decía José Luis Cortina, exjefe del Cesid. Estaba "lanzado".

Según Urbano, la operación Armada concluye exactamente el 11 de febrero de 1981, cuando el rey elige a Leopoldo Calvo-Sotelo como sucesor de Suárez. Pero el general insiste dos días después y le presiona porque no cree que Calvo-Sotelo sea la solución. El monarca le remite a su jefe natural, al vicepresidente Manuel Gutiérrez Mellado. Pero Armada y Tejero "sacan de la guardarropía el golpe", "improvisadamente", el fin de semana previo a la intentona en el Congreso, fallida la primera votación de investidura del nuevo jefe del Ejecutivo. "Ese golpe, hasta por estética, no podía aceptarse en la Zarzuela. Ahí el rey no tuvo nada que ver. Quizá pudo saber que Armada seguía maquinando algo, pero que eso era un tejerazo, no lo sabía. No sabía que el Parlamento iba a ser asaltado".

La previsión de "tomar militarmente" el País Vasco

La autora también se detuvo en el desencuentro entre ambos hombres de Estado, en cómo Suárez llamó "traidor" al rey, y cómo este le acusó de "traer el golpe". Lo cierto es que el entonces presidente era la "bicha" para todo el mundo. La fractura definitiva con el monarca vendría a primeros de 1981, cuando se evidencia su pérdida de confianza en él. "No hacía falta ser amiguete del rey", porque había sido elegido por las urnas, "pero Suárez necesitaba contar con él".

Urbano fue preguntada por el "simulacro de juicio de guerra" que siguió al golpe. "Hubo anomalías", reconoció, prque se determinó que la trama civil se limitara al procesamiento del falangista Juan García Carrés, el único civil que en efecto fue condenado. Pero hubo más implicados, y la autora lo cuenta. "Mis disgustos me traerá". En la comparecencia, señaló directamente al socialista Enrique Múgica, "factótum de la trama civil y conspirativa de la operación Armada, con otros socialistas".

Otro de los asuntos que afloraron en la comparecencia, relacionados con el 23-F, fue la cuestión nacional, la hipotética "quiebra de España" que tanto temía el Ejército. Urbano adelantó uno de los pasajes recogidos en las páginas 404 y 405 de La gran desmemoria. Suárez encargó en 1979 a varios mandos del ejército minuciosas "maquetas" del País Vasco, para afrontar la eventualidad de un "movimiento secesionista", para "tomarlo militarmente". Una vez hechos los planes logísticos y esas maquetas, el presidente recibe y escucha a los cinco capitanes generales y todos le dan portazo. "El Ejército se raja a la hora de la verdad".

Sí a una nueva Ley de Secretos

Y en estos días en que tanto se habla de la desclasificación de los documentos del 23-F –así lo ha requerido Izquierda Plural–, la escritora aplaudió la iniciativa. "Hay que empezar. Necesitamos saber lo que la inteligencia española sabe, en lo que se pueda". El PSOE apoya también ahora que se levante el secreto, pero no sabe aún si presentará una iniciativa propia o respaldará la de IU, según aseguró este mismo jueves Elena Valenciano.

Urbano fue inquirida por las reacciones que se han ido produciendo y las que pueden llegar. Para empezar, la de la Casa del Rey. Pero dijo estar muy tranquila. Recordó que en 2008, cuando publicó La reina muy de cerca, en el que destapó el pensamiento ultraconservador de Sofía, no hubo un "comunicado" como tal de la institución. Y que estaba muy tranquila, porque aquello fueron declaraciones de la reina, no "confidencias". Así que "si hacen un comunicado, no unas palabritas hechas a un ignoto redactor de la agencia Efe, responderé. La otra vez respondí con otro libro". "Entiendo que al rey haya cosas que le puedan molestar, porque en algún momento tuvo miedo. Hubo momentos en que no se atrevió a echar a Carlos Arias Navarro". El monarca "lo pasó mal" y necesitó "un ayo", que fue Fernández-Miranda. Juan Carlos en algunos casos fue "no un motor, sino un freno" –por ejemplo, no quería legalizar al PCE en 1977, y cuando Suárez lo aprobó él a él le pilló en París–, aunque le reconoció que quiso pasar del franquismo a una "monarquía popular", no una "dictadura coronada".
 "También puso trabas Felipe González, que aceptó ser vicepresidente de un general [Armada]". En resumidas cuentas, "quizá la foto sea más feíta que cuando van a un sarao; yo lo siento mucho, es la verdad".

Los "nervios" de Suárez Illana... y los derechos, pagados

¿Ha roto relaciones con la Zarzuela? La autora pareció negarlo: felicitó a la familia real recientemente. Y esta le dijo: "Sigue ayudándonos como hasta ahora". "No sé si lo he hecho o no –rió–. Todos sus gastos y fastos los pagamos todos. Yo no necesito del rey más que que sea un gran rey, un buen rey. Soy constitucionalista. Soy monárquica porque soy constitucionalista. Si cambiara el sistema, cambiaría mi pensamiento porque quiero estar en la ley". Otro mensaje para aquellos que creen que habla desde el resentimiento o desde una posición republicana. 
La familia Suárez ya se ha pronunciado. El hijo mayor, Adolfo Suárez Illana, remitió el pasado martes, al día siguiente del funeral de Estado de su padre, un burofax en el que le pedía la suspensión "inmediata" de la distribución de su libro. La razón es el uso no autorizado de la famosa foto que hizo al expresidente y al rey en 2008, cuando este le entregó el Toisón de Oro, galardonada con el Premio Ortega y Gasset 2009. El editor, Carlos Revés, aclaró que Planeta había pagado todos y cada uno de los derechos de la imagen. "No ha podido leer el libro porque el 1 de abril no estaba en la calle. El día que lo lea, me dará las gracias –completó Urbano–, porque es un homenaje a su padre. Es incongruente. Yo lo tengo que atribuir a los nervios que ha pasado estos días. No creo que sea servilismo a la Zarzuela. Cuando vea el libro, si no le gusta, con su pan se lo coma".

Revés, por cierto, negó que la editorial se haya movido por razones de "oportunidad", que saque La gran desmemoria poco más de una semana después de la muerte de Suárez. El libro estaba "pensado para el último trimestre" de 2013, pero la periodista no llegó a tiempo. Lo culminó el pasado 4 de enero. Y entonces se programó su salida para primeros de abril.

Al carro de las críticas también se ha sumado incluso el PSOE. Hoy mismo Elena Valenciano, la número dos, cuestionaba la "autoridad histórica" de la autora. "No seré yo quien contribuya a que venda ese libro", despachó la vicesecretaria general. Lo hizo en la línea que ayer marcó Felipe González –"¿Credibilidad? Sólo por ser ella, bajo cero, y por lo que he oído, además, miente mucho más que habla", dijo ayer en Sevilla–. Urbano le respondió: "Está en su derecho, él sabrá. Ha encontrado por fin su oficio: joyero. Y le deseo mucha suerte".

La atestada sala Villahermosa del hotel Intercontinental de Madrid –repleta de periodistas y cámaras, algunos de pie, otros sentados en el suelo– prorrumpió en risas. Polémica hasta la última frase de la rueda de prensa. Urbano lo reconoció, saboreando que haya "apetito" de libro, que esté agotada la primera edición por venta online. Ya se sabe: "Cuanta más polémica haya, que yo no la quiero, estas cosas se venden más".

Habrá más raciones. Urbano advirtió de que hay cosas que sabe y no ha escrito porque "no pegaban" en La gran desmemoria. Por eso está trabajando en su siguiente libro. 

Muchos en contra de la periodista Pilar Urbano tras su libro implicando al Rey en el 23-F

MADRID.- El libro de la periodista Pilar Urbano sobre la Transición está levantando ampollas. Bajo el título 'La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar', la autora describe a Don Juan Carlos como conocedor de intento de golpe de Estado militar del 23 de febrero de 1981. Diferentes personalidades políticas han mostrado su rechazo a una obra a la que han calificado de "poco creíble". Como el expresidente del Gobierno Felipe González, quien ha asegurado no dar ninguna "credibilidad" al texto de una persona que, ha afirmado, "miente mucho más que habla".

También el expresidente de la Junta de Andalucía y exministro Manuel Chaves, ha mostrado su preocupación ante un contexto en el que "parece que se quiere hacer tabla rasa de todo el proceso de Transición", precisamente cuando mueren sus protagonistas, con lo que es "difícil valorar las fuentes". Por su parte, el exministro de Defensa Eduardo Serra ha defendido por su parte la figura del Rey, asegurando que "no avaló" el intento de golpe de Estado y que tuvo una relación "magnífica" con el expresidente del Gobierno, Adolfo Suárez.
Más duro aún ha sido el exministro de UCD, Marcelino Oreja, quien ha calificado de "panfleto" la obra y un "cúmulo de falsedades e inexactitudes" las afirmaciones de Urbano sobre los planes del Rey de remplazar al entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, por el general Alfonso Armada y las ha achacado a que la escritora quiere "vender un panfleto sin el menor respeto a la verdad".
Sin embargo, la crítica más seria ha llegado de mano de Adolfo Suárez Illana, hijo del expresidente, quien ha exigido a la periodista la suspensión inmediata de la distribución de su libro por haber usado sin su autorización la fotografía que hizo, en julio de 2008, a su padre y al Rey paseando juntos por el jardín de la residencia de Suárez. Suárez Illana remitió el 1 de abril una carta a la periodista y a la editorial del libro, Planeta, en su condición de autor de la fotografía denominada "El Rey y Suárez", galardonada con el Premio Ortega y Gasset 2009 a la mejor obra de información gráfica.
Sin embargo, Suárez Illana no ha querido hacer más comentarios, más allá de los términos recogidos en la carta de requerimiento que ha dirigido a Urbano, al presidente de Planeta, José Manuel Lara, y al director de Relaciones Externas del grupo editorial, Carlos Creuheras, y donde afirma que esperará "a que se vayan cumpliendo los plazos".
En la misiva, Suárez Illana exige a Urbano que suspenda la distribución de su libro 'La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar', que presenta hoy, así como retirar los ejemplares ya distribuidos. Recalca que la imagen de su padre con el Rey constituye una obra de propiedad intelectual protegida por la ley, cuya autoría le corresponde y que ha sido reproducida con fines comerciales en el libro de Urbano. Su reproducción constituye, añade, una apropiación no autorizada de una obra de propiedad intelectual ajena, que vulnera sus derechos de autor "morales y patrimoniales".
Según argumenta, el hecho de que la fotografía aparezca en el libro, además de ser un reclamo comercial, implica que se asocie a un libro cuyo contenido no comparte y que considera "profundamente lesivo" del derecho fundamental al honor de su padre, al nombre de su familia y al papel que Adolfo Suárez desempeñó durante la Transición. "Esta cuestión es de especial importancia, si se tiene en cuenta que mi autoría sobre dicha fotografía es pública y notoria", precisa Suárez Illana.
Agrega que, a pesar de que la imagen es accesible a terceros desde Internet y ha sido difundida varias veces por medios de comunicación con fines informativos o similares, los derechos de propiedad intelectual sobre ella "nunca han sido cedidos" con fines comerciales ni de ninguna otra naturaleza, por lo que el uso que ha hecho Urbano de la fotografía es "absolutamente ilegal".
Adolfo Suárez Illana remitió en 2009 una carta prácticamente idéntica al presidente de Planeta, José Manuel Lara, para exigirle la retirada de la misma fotografía que aparecía en la portada del libro de Abel Hernández 'Suárez y el Rey', publicado por Espasa. Ante ese requerimiento, la editorial decidió entonces retirar la fotografía de la portada y lanzar una segunda edición sin ella.

miércoles, 2 de abril de 2014

Felipe González no da "credibilidad" al libro de Pilar Urbano sobre el 23F

SEVILLA.- El expresidente del Gobierno Felipe González ha manifestado este miércoles que no le da "credibilidad" al libro de la periodista Pilar Urbano sobre el 23F, de quien ha dicho que, por lo que ha oído, "miente mucho más que habla".

   En declaraciones a los periodistas tras ofrecer una conferencia en el foro del Grupo Joly, González, que ha sido preguntado sobre el contenido de dicho libro, titulado 'La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar', y que si le da credibilidad, ha respondido "¿credibilidad?, solo por ser ella, bajo cero".
   Asimismo, ha expresado que, por lo que ha oído, la citada periodista "miente mucho más que habla" y que no tiene intención de leer el libro.
   Por su parte, el expresidente de la Junta de Andalucía y exministro Manuel Chaves, que ha asistido a la conferencia de González, ha manifestado a los periodistas que no ha leído el libro y ha expresado que lo que le preocupa es que podamos asistir a un contexto en el que "parece que se quiere hacer tabla rasa de todo el proceso de transición", precisamente cuando han muerto alguno de los protagonistas, no solo Adolfo Suárez, con lo que es "difícil valorar las fuentes".
  "Eso es lo que me preocupa, que parece que se quiere hacer tabla rasa y hacer a la transición democrática la causante de todos los males que hoy tenemos", ha apuntado.

La Reina visita la Estación Biológica de Doñana, que cumple 50 años

SEVILLA.- La Reina Sofía visitará mañana y el viernes el Parque Nacional de Doñana, donde conocerá los principales proyectos de investigación que desarrolla la Estación Biológica de Doñana (EBD), un organismo del CSIC que cumple su primer medio siglo de vida.

Doña Sofía, que entrará en Doñana tras cruzar el Guadalquivir desde Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), se desplazará hasta el Palacio de Doñana, sede de la EBD, cuyo director, Juan José Negro, junto a responsables del CSIC, explicará a la Reina los principales proyectos que desarrolla este centro.
La EBD no sólo coordina todos los trabajos de investigación que se desarrollan en las más de cien mil hectáreas de Doñana protegidas como parque nacional o natural, sino que también gestiona las diez mil hectáreas que suman las fincas de la Reserva Biológica de Doñana y de la Reserva Biológica del Guadiamar, ubicadas en el corazón de este valioso espacio protegido.
Ambas fincas fueron adquiridas en 1964 por el Estado español y por la organización conservacionista WWF, respectivamente, en una de las mayores operaciones conservacionistas desarrolladas hasta entonces en Europa para preservar este valioso ecosistema de marismas, dunas y monte mediterráneo de los proyectos agrícolas y forestales que lo amenazaban.
Esta operación también impulsó la posterior ampliación de la superficie protegida y su declaración como Parque Nacional de Doñana, un espacio que ostenta las mayores figuras internacionales de reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad, Reserva de la Biosfera o humedal estratégico del Convenio Ramsar de la Unesco.
Durante este medio siglo de conservación e investigación en Doñana, la EBD también ha evolucionado, y no sólo ha sustituido el cuaderno de campo por la tableta electrónica, sino que ahora gestiona una treintena de edificios y laboratorios en este espacio natural que, además, chequea en tiempo real mediante una compleja red tecnológica de sensores que le han permitido alcanzar la categoría de Instalación Científico Técnica Singular (ICTS) del CSIC.
La EBD ha expandido su actividad científica fuera de Doñana en este medio siglo de vida y en su sede central de Sevilla trabajan medio centenar de investigadores, entre ellos, algunos de los que acumulan más citas científicas de España, lo que le ha valido ser declarado uno de los seis primeros centros de excelencia científica Severo Ochoa de España.
A las tradicionales labores de investigación básica sobre flora y fauna, o de actuaciones de conservación de especies amenazadas, como el lince y el águila imperial ibéricas, la EBD ha añadido en los últimos años líneas de trabajo relativas a aspectos modernos de la biología, como las interacciones entre especies, el cambio global, el calentamiento climático o las especies invasoras.
Además de conocer algunas de estas actividades científicas, la Reina también tiene previsto visitar los lugares más emblemáticos de Doñana, un espacio natural que conoce desde hace también medio siglo, e instalaciones como el centro de cría en cautividad del lince ibérico.

El Príncipe cree que el emprendimiento es fundamental en la lucha contra el paro

ZARAGOZA.- El Príncipe de Asturias ha considerado hoy que el emprendimiento es un factor fundamental para solucionar "de forma sostenida y sólida" la falta de empleo, pero también para apuntalar el peso industrial de la economía.

Don Felipe ha clausurado hoy en Zaragoza el I Foro Europeo de Industria y Emprendimiento, en el que ha entregado al vicepresidente de la Comisión Europea, Antonio Tajani, el Premio de Honor de Aragón Empresa 2014, ante la presencia del ministro de Industria, José Manuel Soria, y de la presidenta del Gobierno de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, entre otras autoridades.
Durante su intervención, el Príncipe de Asturias ha asegurado que son necesarias "más empresas", así como "más jóvenes innovando con ideas y capacidad de atraer inversión".
Jóvenes -ha agregado- con "visión, ambición y capacidad de posicionamiento global" y con "menos obstáculos evitables" en su camino.
Que reciban, además, más compresión, prestigio y apoyo del entorno social, educativo, familiar y cultural.
Para Don Felipe, todo eso será determinante para que el tejido empresarial adquiera "mucha más densidad y potencia", con empresas que puedan crecer en un plazo razonable y dar ese "difícil salto" de pequeñas a medianas y grandes.
Aunque la industrialización tiene claramente muchos efectos beneficiosos, el Príncipe no ha olvidado sus impactos, como por ejemplo los medioambientales, "que deben estar siempre entre las preocupaciones de todos los actores" para reducir y paliar sus efectos y reorientar los avances en la técnica y la innovación.
Pero, ha insistido, lo importante es que la industrialización y el avance tecnológico, con innovación y diversificación, son las "claves fundamentales" para favorecer el empleo.
En el acto, Tajani, quien ha recibido afectuosas felicitaciones del Príncipe y del resto de intervinientes, ha asegurado que es un honor añadir su nombre la lista de personalidades que han sido galardonadas en el pasado con este premio, y que con él se reconoce el esfuerzo de la Comisión Europea en los últimos años en favor de la industria.
Durante su conferencia, titulada "Por un renacimiento industrial en Europa: visión de futuro de la Comisión Europea", Tajani ha considerado que "es el momento de invertir", así como de innovar, ya que las incertidumbres se van despejando "tras la peor crisis jamás vivida en Europa".
El I Foro Europeo de Industria y Emprendimiento, organizado por la Comisión Europea y el Gobierno de Aragón, ha reunido en Zaragoza a 24 ponentes internacionales y a más de mil asistentes para tratar necesidad de acometer la reindustrialización en Europa.

martes, 1 de abril de 2014

Zarzuela asegura que el Rey «ni ha intervenido ni ha influido» en la presencia de Obiang

MADRID/BRUSELAS.- La Casa del Rey ha asegurado que el Rey "ni ha intervenido ni ha influido" en la invitación al presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, para que asistiera al funeral de Estado por Adolfo Suárez, ni tampoco para que hablara hoy en el Instituto Cervantes y en la Cámara de Comercio de España en Bruselas.

Así lo ha afirmado un portavoz del Palacio de la Zarzuela, que ha indicado que Don Juan Carlos "agradece" las palabras pronunciadas hoy por Obiang en el Cervantes, donde ha calificado a su país como el "mejor embajador" del español en África.
El portavoz de la Casa del Rey ha afirmado que fue el Gobierno quien remitió a las Embajadas las correspondientes invitaciones al funeral de Estado y que correspondió a cada país decidir quién les representaría en este homenaje a Suárez.
Obiang ha agradecido al Rey Don Juan Carlos por haber "influido" para poder participar en un acto cultural en el Instituto Cervantes de Bruselas sobre el idioma español a pesar de las críticas que ha suscitado su presencia. "Ha influido para que yo también pueda participar en este encuentro cultural", ha explicado el mandatario ecuatoguineano tras agradecer al monarca español el gesto pese a las críticas de algunos, en el marco de una conferencia, a la que le ha acompañado su esposa.
Obiang ha admitido "sorpresa" por "la actitud de algunos nostálgicos que rechazan este encuentro por razones que nada tienen que ver con el desarrollo de la lengua del español" y con todo ha defendido sentirse "muy orgulloso" de participar "por primera vez" en un acto en un Instituto Cervantes.
El mandatario ecuatoguineano, que se encuentra en Bruselas para participar este miércoles y jueves en la cumbre entre la Unión Europea y África, a la que también acudirá el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha arrancado el acto pidiendo un minuto de silencio en memoria del fallecimiento del primer presidente de la democracia española Adolfo Suárez, a cuyo funeral asistió el mandatario, obligando a cancelar otro acto previsto en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Bruselas este lunes.
Obiang ha defendido que Guinea Ecuatorial constituye "el único país africano" cuyo "idioma oficial o materno" es el español y ha recordado que es "el único vehículo" de comunicación entre todos los grupos étnicos del país y que le identifica "en el contexto internacional" pese a la predominancia de otras "lenguas fuertes" como el francés, el inglés y el portugués en el contexto geopolítico del país.
El mandatario ecuatoguineano ha puesto en valor que su país "está defendiendo el español en el contexto de sus relaciones" no sólo en Africa sino también a nivel internacional y ha recordado en este sentido que su Ejecutivo "ha exigido que el español sea reconocido como una lengua de trabajo" en organizaciones regionales como la Unión Africana, la Comunidad Económica de Estados del Africa Occidental y la Comisión del Golfo de Guinea entre otras.
Obiang ha insistido en que su Ejecutivo "siempre" ha creído en que el español "puede jugar un papel importante en el acercamiento de las comunidades como vehículo de expansión cultural, en intercambios comerciales", así como en su "influencia" en el seno dela comunidad hispanoamericana, tras recordar que "muchos" de sus integrantes proceden de Africa debido al proceso de deportación de esclavos.
En este contexto, el mandatario ha hecho hincapié también en la contribución africana al "mestizaje cultural" y ha defendido el nexo entre España, Sudamérica y Africa, que forman "un triángulo cultural" y que Guinea Ecuatorial es "vértice" del afroibericanismo en Africa.
Obiang ha recordado que el mundo es cada vez más interdependiente "gracias a la expansión de ciertas lenguas" que posibilitan la comunicación entre Estados. "Afortunadamente, el español constituye una de estas lenguas que hoy hablan más de 500 millones de personas en el mundo", incluidos "cerca de 1,5 millones" en su país, ha defendido.
"Queremos trabajar para demostrar la potencialidad del español como idioma internacional", ha insistido el mandatario africano, que ha admitido no obstante que se sienten "aislados" y "huérfanos" por ser el único país de habla español en el continente y ha pedido "apoyo" para promover la tarea "muy difícil" para divulgar la lengua en el resto del continente. "Hace falta que el español se divulga mucho en el continente africano", ha concluido. "Nos sentimos orgullosos y especiales en el continente africano", ha recalcado con todo.
Al acto en el Cervantes han acudido más de una cincuentena de asistentes entre representantes diplomáticos y políticos, del mundo académico y de la prensa, incluidos los ministros de Exteriores y de Misiones Especiales de Guinea Ecuatorial, el embajador español ante el Comité de Política y de Seguridad de la UE, Nicolás Pascual de la Parte, así como la consejera de Asuntos Culturales de la Embajada de España, la directora del Instituto Cervantes y el secretario general del centro.
El secretario general del Instituto Cervantes, Rafael Rodríguez Ponga, ha agradecido la iniciativa del embajador de Guinea Ecuatorial para promover el acto "específicamente relacionado con la lengua" y la presencia del mandatario ecuatoguineano, que ha calificado de un "hecho extraordinario", al tiempo que ha defendido la contribución del español hablado en Guinea Ecuatorial, "el único país de Africa que tiene el español como lengua oficial", a la riqueza del idioma.

Obiang agradece al Rey su influencia para participar en un acto en el Cervantes en Bruselas

BRUSELAS.- El presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, ha defendido este martes que su país es "la embajadora en África" de la lengua española tras recordar que se trata del "único" en el continente que tiene el castellano como "lengua oficial" y ha agradecido al Rey Don Juan Carlos por haber "influido" para poder participar en un acto cultural en el Instituto Cervantes de Bruselas sobre el idioma español a pesar de las críticas que ha suscitado su presencia.

   "Ha influido para que yo también pueda participar en este encuentro cultural", ha explicado el mandatario ecuatoguineano tras agradecer al monarca español el gesto pese a las críticas de algunos, en el marco de una conferencia,  a la que le ha acompañado su esposa, que ha pronunciado sobre 'El español en África' organizado en el Instituto Cervantes de Bruselas por iniciativa de la Embajada guineana en Bélgica.
   Obiang ha admitido "sorpresa" por "la actitud de algunos nostálgicos que rechazan este encuentro por razones que nada tienen que ver con el desarrollo de la lengua del español"  y con todo ha defendido sentirse "muy orgulloso" de participar "por primera vez" en  un acto en  un Instituto Cervantes.
    El mandatario ecuatoguineano, que se encuentra en Bruselas para participar este miércoles y jueves en la cumbre entre la Unión Europea y África, a la que también acudirá el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha arrancado el acto pidiendo un minuto de silencio en memoria del fallecimiento del primer presidente de la democracia española Adolfo Suárez, a cuyo funeral asistió el mandatario, obligando a cancelar otro acto previsto en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Bruselas este lunes.
   Obiang ha defendido que Guinea Ecuatorial constituye "el único país africano" cuyo "idioma oficial o materno" es el español  y ha recordado que es "el único vehículo" de comunicación entre todos los grupos étnicos del país y que le identifica "en el contexto internacional" pese a la predominancia de otras "lenguas fuertes" como el francés, el inglés y el portugués en el contexto geopolítico del país.
El mandatario ecuatoguineano ha puesto en valor que su país "está defendiendo el español en el contexto de sus relaciones" no sólo en África sino también a nivel internacional y ha recordado en este sentido que su Ejecutivo "ha exigido que el español sea reconocido como una lengua de trabajo" en organizaciones regionales como la Unión Africana, la Comunidad Económica de Estados del África Occidental y la Comisión del Golfo de Guinea entre otras.
   Obiang ha insistido en que su Ejecutivo "siempre" ha creído en que el español "puede jugar un papel importante en el acercamiento de las comunidades como vehículo de expansión cultural, en intercambios comerciales", así como en su "influencia" en el seno dela comunidad hispanoamericana, tras recordar que "muchos" de sus integrantes proceden de África debido al proceso de deportación de esclavos.
   En este contexto, el mandatario ha hecho hincapié también en la contribución africana al "mestizaje cultural" y ha defendido el nexo entre España, Sudamérica y África,  que forman "un triángulo cultural" y que Guinea Ecuatorial es "vértice" del afroibericanismo en África.
   Obiang ha recordado que el mundo es cada vez más interdependiente "gracias a la  expansión de ciertas lenguas" que posibilitan la comunicación entre Estados. "Afortunadamente, el español constituye una de estas lenguas que hoy hablan más de 500 millones de personas en el mundo", incluidos "cerca de 1,5 millones" en su país, ha defendido.
   "Queremos trabajar para demostrar la potencialidad del español como idioma internacional", ha insistido el mandatario africano, que ha admitido no obstante que se sienten "aislados" y "huérfanos"  por ser el único país de habla español en el continente y ha pedido "apoyo" para promover la tarea "muy difícil" para divulgar la lengua en el resto del continente. "Hace falta que el español se divulga mucho en el continente africano", ha concluido. "Nos sentimos orgullosos y especiales en el continente africano", ha recalcado con todo.
   Al acto en el Cervantes han acudido más de una cincuentena de asistentes entre representantes diplomáticos y políticos, del mundo académico y de la prensa, incluidos los ministros de Exteriores y de Misiones Especiales de Guinea Ecuatorial, el embajador español ante el Comité de Política y de Seguridad de la UE, Nicolás Pascual de la Parte, así como la consejera de Asuntos Culturales de la Embajada de España, la directora del Instituto Cervantes y el secretario general del centro.
   El secretario general del Instituto Cervantes,  Rafael Rodríguez Ponga, ha agradecido la iniciativa del embajador de Guinea Ecuatorial para promover el acto "específicamente relacionado con la lengua" y la presencia del mandatario ecuatoguineano, que ha calificado de un "hecho extraordinario", al tiempo que ha defendido la contribución del español hablado en Guinea Ecuatorial, "el único país de África que tiene el español como lengua oficial", a la riqueza del idioma.
Obiang tiene previsto también reunirse con el vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Industria, Antonio Tajani, según ha confirmado fuentes de la Embajada ecuatoguineana.  "Le recibe en la Comisión 15 minutos", han explicado las fuentes.
   Ambos participan tras su encuentro en otro acto en la Cámara de Comercio  de España en Bruselas con la participación de empresas, centrado en abordar las posibilidades de inversión en Guinea Ecuatorial.

García-Margallo remite a la explicación "clara" de la Casa Real que desmiente mediación del Rey respecto al acto de Obiang

BRUSELAS.- El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, ha remitido a las declaraciones de un portavoz de la Casa Real que ha desmentido tajantemente que el Rey Don Juan Carlos haya mediado ni influido a favor de la participación del presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, en un acto en el Instituto Cervantes en Bruselas, como ha asegurado el mandatario ecuatoguineano.

   Margallo ha dejado claro que un portavoz de la Casa Real ha sido "muy claro, muy explícito" sobre este asunto. "Tan claro y tan explícito, que no necesita ni interpretación ni ningún comentario adicional por mi parte", ha zanjado en declaraciones de la prensa en los márgenes de la reunión de la OTAN, preguntado si le ha sorprendido la mediación del monarca.
   Con todo, Margallo ha defendido que Guinea Ecuatorial es un país "soberano" para decidir este tipo de visitas a la capital belga.
Un portavoz del Palacio de la Zarzuela ha asegurado que el rey "ni ha intervenido ni ha influido" en la invitación al presidente de Guinea Ecuatorial para que asistiera al funeral de Estado por Adolfo Suárez ni tampoco para que hablara hoy en  el Instituto Cervantes.
   Obiang ha defendido este martes que su país es "la embajadora en África" de la lengua española tras recordar que se trata del "único" en el continente que tiene el castellano como "lengua oficial" y ha agradecido al Rey Don Juan Carlos por haber "influido" para poder participar en un acto cultural en el Instituto Cervantes de Bruselas sobre el idioma español a pesar de las críticas que ha suscitado su presencia.
   "Ha influido para que yo también pueda participar en este encuentro cultural", ha explicado el mandatario ecuatoguineano tras agradecer al monarca español el gesto pese a las críticas de algunos, en el marco de una conferencia,  a la que le ha acompañado su esposa, que ha pronunciado sobre 'El español en África' organizado en el Instituto Cervantes de Bruselas por iniciativa de la Embajada guineana en Bélgica.
   Obiang, que ha arrancado el acto con un minuto de silencio en honor a Suárez, ha admitido "sorpresa" por "la actitud de algunos nostálgicos que rechazan este encuentro por razones que nada tienen que ver con el desarrollo de la lengua del español"  y con todo ha defendido sentirse "muy orgulloso" de participar "por primera vez" en  un acto en  un Instituto Cervantes.
   Margallo  ha dejado claro que "no está previsto" que se reúna con Obiang en el marco de la cumbre entre la UE y África que se celebra este miércoles y jueves en Bruselas dado que no participará en la cita, al tiempo que ha admitido "desconocer" la agenda del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, preguntado si alguno tenía previsto reunirse con el mandatario estos días.

El PP no ve sentido a investigar el 23-F porque todo "está claro"

MADRID.- El portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Alfonso Alonso, no ve sentido a que se cree una comisión de investigación parlamentaria sobre el intento de golpe de Estado que tuvo lugar en España el 23 de febrero de 1981 porque políticamente todo que lo ocurrió "está claro" y ha señalado que los documentos relativos a aquel episodio dejarán de ser secreto cuando toque, según la ley.

En rueda de prensa en la Cámara Baja, Alonso ha dicho no entender la petición de la Izquierda Plural porque desde el punto de vista de la "investigación política está muy claro lo que ocurrió el 23-F", que ya es objeto sólo de "investigación histórica".
   Para el dirigente 'popular' ese fue un episodio del que hay que "estar orgullosos" porque contribuyó a "fortalecer la democracia". Concretamente ha puesto en valor cómo reaccionaron a la intentona golpista "los políticos, el pueblo y el Rey".
   Respecto a la desclasificación de todos los documentos relativos a esos sucesos, que también ha demandado IU, Alonso ha subrayado que se hará cuando toque conforme a los plazos que establece la ley.
   Pero, desde su punto de vista, no hay dudas sobre que lo ocurrió aquel día ni sobre el papel que desempeñó el jefe del Estado. "Yo me quedo con los hechos, todos lo hemos visto, esa es nuestra vivencia y nuestra experiencia histórica", ha aseverado, antes de asegurar que el Rey "ejerció su autoridad en defensa de la democracia" y ha sido una "figura clave en la garantía de las libertades en España, no sólo en la instauración de la democracia, sino también de su preservación".
   Tras reconocer que él era "un niño" el 23 de febrero de 1981 -- tenía casi 14 años-- ha incidido en que los hechos que han "vivido" los españoles no pueden ser "destruidos" por lo que alguien publique en un libro como el de la periodista Pilar Urbano, quien describe a Don Juan Carlos como conocedor de la operación impulsada por el general Armada para crear un gobierno de concentración nacional en lugar del de Adolfo Suárez.

El PSOE apoya la desclasificación de documentos del 23-F pero rechaza poner en duda el papel del Rey en contra del golpe

MADRID.- El PSOE está dispuesta a apoyar la desclasificación de documentos del 23-F que se mantengan bajo secreto, en aras de la transparencia, pero se niega a poner en cuestión el papel del Rey en contra de aquella intentona golpista de 1981.

   Así lo ha señalado la portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Soraya Rodríguez, ante la petición de Izquierda Plural (IU-ICV-CHA) para que, además de desclasificar los documentos, se abra una comisión de investigación en el Congreso sobre todo lo que rodeó la asonada protagonizada por el teniente coronel Tejero.
   Según ha explicado, el PSOE apoya todas las iniciativas en favor de la transparencia y también, por tanto, la desclasificación de documentos hasta ahora secretos, pues así lo han reclamado a su vez los historiadores.
   Ahora bien, rechazar plantear estas medidas alegando dudas sobre la actuación del Rey en los últimos días del Gobierno de Adolfo Suárez y en la intentona golpista del 23-F: "Tenemos muy claro cuál fue el papel del Rey: paró un golpe de Estado", ha zanjado.

La infanta Elena asiste al funeral por la madre de Jaime de Marichalar

MADRID.- La infanta Elena ha asistido al funeral en memoria de María de la Concepción Sáenz de Tejada y Fernández de Bobadilla, condesa de Ripalda y madre de Jaime de Marichalar.

La misa ha coincidido en el tiempo con el funeral de Estado por el primer presidente del Gobierno de la democracia, Adolfo Suárez, que han presidido este lunes los Reyes junto a los Príncipes de Asturias en la catedral de la Almudena.
El funeral, celebrado en la parroquia de San Francisco de Borja de Madrid, ha congregado a familia, amigos y conocidos de Concepción Sáenz de Tejada, que falleció en Madrid el pasado 13 de marzo a los 85 años, después de sufrir un ictus unos días antes.
Entre los amigos de la familia que han acudido a dar el pésame a los hijos de la condesa de Ripalda figuran la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, Luis Alfonso de Borbón, Carmen Martínez Bordiú, Nati Abascal, y Pitita Ridruejo.
Las cenizas de la abuela paterna de los dos hijos de doña Elena, Felipe Juan Froilán y Victoria Federica, descansan desde el pasado 15 de marzo en el panteón que posee la familia en el templo románico de Santo Domingo de Soria, situado a un centenar de metros de la casa solariega de los Marichalar, el palacio de los San Clemente.
Reposa junto a su esposo, Álvaro de Marichalar y Bruguera, fallecido en 1978 y con quien tuvo seis hijos, entre ellos Jaime de Marichalar, exmarido de la infanta Elena de Borbón con quien se casó en la catedral de Sevilla en 1995.

Un millar de asistentes en el funeral de Estado por Adolfo Suárez junto a los Reyes y los Príncipes


MADRID.- Los Reyes y los Príncipes de Asturias han presidido el funeral de Estado en memoria del expresidente del Gobierno Adolfo Suárez, una misa oficiada por el cardenal-arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, quien ha hecho un llamamiento para hacer posible la concordia "también ahora".

"La concordia fue posible con él", ha dicho Rouco Varela en referencia a Suárez, y acto seguido se ha preguntado: "¿Por qué no ha de serlo también ahora y siempre en la vida de los españoles, de sus familias y de sus comunidades históricas?".
La homilía del cardenal-arzobispo ha destacado que el expresidente, de quien ha subrayado su fe cristiana, buscó "tenaz y generosamente" la reconciliación entre los españoles. En especial de los jóvenes, ha continuado, que querían "superar para siempre la Guerra Civil" y "los hechos y las actitudes que la causaron y que la pueden causar".
El funeral de Estado comenzó puntualmente a las 19.00 horas con los acordes del himno nacional, que volvió a sonar al término de la ceremonia, como es habitual cuando la presiden los Reyes. Antes de comenzar la ceremonia, la veintena de mandatarios que han asistido al funeral se trasladaron al lateral de la catedral, donde uno por uno saludaron a los Reyes, a los Príncipes, al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y a Adolfo Suárez Illana.
El hijo del exjefe del Ejecutivo, en representación de la familia de Suárez, ha recibido numerosas muestras de calor y afecto de Don Juan Carlos, Doña Sofía, Don Felipe y Doña Letizia, tanto al comienzo como al final del funeral, en esta ocasión extensibles al resto de hijos y nietos.
Según explicó un portavoz del Palacio de la Zarzuela, el saludo de los mandatarios, entre los que se encontraba el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, se llevó a cabo en el atrio de la catedral madrileña siguiendo el orden alfabético de los países extranjeros. Se trata de un momento que no se pudo seguir en directo por la señal institucional de la ceremonia.
Los Reyes y los Príncipes llegaron a La Almudena a las 18.50 horas aproximadamente y se sentaron a la izquierda mirando al altar, junto al Libro de los Evangelios. Acompañado por Rouco Varela, Don Juan Carlos accedió a la catedral y siguió la misa de pie, con el único apoyo de un bastón en su mano derecha.
En la bancada a la izquierda de la Familia Real se sentaron el presidente del Gobierno y los expresidentes Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero --estos dos últimos dialogaron animosamente antes de la ceremonia--. El resto de autoridades del Estado, incluyendo los presidentes autonómicos, se sentaron en las bancadas de detrás.
Ocupando las primeras filas a la izquierda de la nave central, detrás de los Reyes, se sentaron los familiares de Adolfo Suárez. Justo en frente al presidente del Gobierno y de las autoridades españolas, se ubicaron los mandatarios, embajadores y representantes del centenar de países extranjeros que han asistido al funeral.
La cordialidad ha sido la tónica general entre los asistentes a una ceremonia que ha durado una hora. Sobre las 20.05 horas, Don Juan Carlos y Doña Sofía se han despedido de Rajoy y de su esposa y también han saludado a las numerosas personas que se congregaban a las puertas de La Almudena y que no pudieron entrar a la catedral.
Entre los presidentes autonómicos ha destacado la presencia del de la Generalitat, Artur Mas, que ha charlado animosamente antes de la misa con su homólogo de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, sentado a su derecha, y en menor medida con el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, sentado en el banco de delante.
Mas también saludó e intercambió unas breves palabras con el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, y con el jefe de Gabinete de Rajoy, Jorge Moragas. Al término de la misa, todos los presidentes han esperado protocolariamente a que abandonaran la catedral los Reyes, los Príncipes y el presidente del Gobierno y su mujer. Acto seguido, Mas se ha despedido con un apretón de manos de todos los ministros y ha abandonado la iglesia dialogando con el lehendakari, Íñigo Urkullu.
Entre el millar de asistentes al funeral de Estado por Adolfo Suárez, que falleció el pasado día 23 a los 81 años tras una larga enfermedad neurodegenerativa, se encontraban varios exministros de la UCD, los 'padres' de la Constitución y los presidentes del Congreso y del Senado actuales y todos los que ocuparon ambas cámaras desde la restauración de la democracia.
Este funeral de Estado constituye el último acto de despedida a Adolfo Suárez, fallecido el 23 de marzo en una clínica madrileña, donde había sido ingresado por una infección respiratoria tras más de una década aquejado del mal de Alzheimer.

El doctor Cabanela confirma que la recuperación del Rey va bien

MADRID.- El doctor Miguel Cabanela, quien dirigió las dos últimas operaciones de cadera del Rey, ha sometido al monarca este lunes a una revisión, en la que ha confirmado que su recuperación "va según lo previsto", aunque le ha aconsejado que siga "unas semanas más" usando bastón, han informado fuentes del Palacio de la Zarzuela.

   Cabanela, que trabaja en la Clínica Mayo de Rochester (Minesota, EEUU) tenía previsto haber chequeado al Rey el lunes de la semana pasada, pero el fallecimiento del expresidente Adolfo Suárez lo impidió y se aplazó la cita a este lunes.
   Cabanela ha estudiado el estado del monarca en el Palacio de la Zarzuela, han precisado las mismas fuentes. Tras la última operación del monarca, en septiembre pasado, el doctor pronosticó que Don Juan Carlos debería poder caminar sin ningún tipo de apoyo para primavera.
   El prestigioso cirujano de origen gallego operó al Rey en dos fases (una en septiembre y otra en noviembre) con el objeto de reemplazar la prótesis que el monarca llevaba en la cadera izquierda como consecuencia de una infección en la zona de origen desconocido.

Cayo Lara pide al Rey que desmienta "si puede" que fue el 'Elefante blanco'

OVIEDO.- El coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara, ha pedido este lunes al Rey Juan Carlos que desmienta "si puede" que fue el 'Elefante blanco' del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 (23-F), como reveló la escritora y periodista Pilar Urbano este fin de semana al diario 'El Mundo' en un adelanto de parte de su libro 'La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar'.

   En rueda de prensa en Oviedo, Cayo Lara ha advertido de la "gravedad" de lo publicado en dicha entrevista, por lo que considera fundamental que desde Casa Real "se desmienta, si se puede, con explicaciones claras y concretas".
   Igualmente, ha anunciado la presentación este mismo lunes de iniciativas de su grupo parlamentario para esclarecer esta información. "La impunidad, si es verdad, toca a su fin", ha reclamado el dirigente de IU.
   Además, Cayo Lara exige que se desclasifiquen todos los documentos del 23-F y considera que el Gobierno central "debe hablar del papel del jefe del Estado" en el intento de golpe de Estado. "El país tienen derecho a conocer con mayúsculas lo que ocurrió", ha añadido.
   Y es que, para el dirigente de IU este es el "tiempo exacto" para que se produzca la desclasificación de documentos "con nitidez", toda vez que ha fallecido el expresidente del gobierno Adolfo Suárez y Pilar Urbano publica una relevación de "gravedad".
   "No se puede esperar ni un día más, después de años viviendo una mentira", ha reclamado Cayo Lara, para quien la Casa Real debe aclarar lo ocurrido. "Quien calla, otorga", ha sentenciado.

Cuando Rajoy dio por hecho que la infanta sería exculpada expresaba "un parecer"

MADRID.- El Gobierno defiende que cuando el presidente, Mariano Rajoy, dijo recientemente en una entrevista televisiva estar convencido de que a la infanta Cristina, imputada por el 'caso Nóos', "las cosas le irían bien", lo que estaba expresando era "un parecer".

   Ésta es la respuesta que el Ejecutivo ha dado a la portavoz parlamentaria de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), Rosa Díez, quien pedía conocer la información con la que contaba Rajoy para afirmar taxativamente que a la infanta le iría bien las cosas en el proceso judicial abierto.
   La líder magenta también preguntaba al Ejecutivo se le parecía procedente que el presidente hiciera una afirmación sobre el final de un procedimiento penal en curso, si consideraba que su afirmación podía considerarse una "injerencia" en la labor o una falta de confianza en al Abogacía del Estado --que depende del Gobierno-- y si la veía compatible con el respeto a la labor de los tribunales y la separación de poderes.
   En su contestación el Gobierno comienza aclarando que la función jurisdiccional y los derechos de los ciudadanos respecto a ésta se encuentran regulados y delimitados en la Constitución y en diversas normas legales, "de modo que su ejercicio se atiene, en nuestro sistema legal, a dicha normativa".
   Y, a renglón seguido, subraya que las declaraciones del presidente en la citada entrevista televisiva se limitaron a expresar "un parecer, como bien se deduce de las palabras pronunciadas y de su contexto".
   Por otro lado, y en relación con una supuesta manipulación de un informe sobre la hija del Rey por parte de la delegación catalana de la Agencia Tributaria, el Gobierno niega en otra respuesta parlamentaria que haya proporcionado a terceros información de carácter reservado relativa a la infanta, pues sólo informó al juez instructor del 'caso Nóos' y las incidencias fueron aclaradas.

domingo, 30 de marzo de 2014

Los Reyes presiden mañana el funeral de Estado al expresidente que se celebrará en Madrid

MADRID.- Los 17 los presidentes autonómicos y los dos de las ciudades autónomas estarán en los funerales de Estado por el expresidente Adolfo Suárez, que tendrán lugar a las 19.00 horas de mañana lunes en la catedral de la Almudena, de Madrid. Una ceremonia que oficiará el arzobispo de la capital, Antonio María Rouco Varela. 

Los Reyes, acompañados por los Príncipes de Asturias, presidirán las honras fúnebres que servirán de última despedida oficial a Suárez , fallecido el pasado 23 de marzo a los 81 años en una clínica de Madrid por una crisis neurodegenerativa. Al acto religioso acudirá el Gobierno al pleno, excepto el ministro de Economía, Luis de Guindos, que participa en una reunión de la Unión Europea en Atenas, y los tres expresidentes vivos de la democracia, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero.
La representación de las principales instituciones del Estado y de los partidos políticos será extensa. Ya han confirmado su presencia en la Almudena los presidentes del Congreso, del Senado, del Consejo General del Poder Judicial, del Tribunal Constitucional, del Consejo de Estado, del Tribunal de Cuentas o del Consejo Económico y Social, quienes compartirán bancos con el fiscal general del Estado o la defensora del Pueblo. Buena parte de los grupos parlamentarios, con el jefe de la oposición a la cabeza, Alfredo Pérez Rubalcaba, enviarán representantes al templo, entre los que no estarán los de Amaiur y Esquerra Republicana, que ya se negaron la pasada semana a apoyar una declaración institucional de reconocimiento de la figura de Suárez en el Congreso.
La representación nacional será extensa, pero la internacional será bastante irregular. Hasta el momento el único jefe de Estado extranjero que ha manifestado su intención de acudir a las exequias oficiales es, quizás, el más incómodo para el Gobierno español, pues se trata del dictador de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang. Lo cierto, según fuentes diplomáticas, es que el Ejecutivo no se puede negar a la presencia de Obiang en el funeral de Estado, ya que el Gobierno ha invitado a todos los países con representación diplomática en España y son esos Estados los que deciden qué representante mandan. La mayoría ha optado por sus embajadores en Madrid.
Pero otros no. Así, entre los dirigentes internacionales más conocidos que estarán en la catedral de la Almudena estará el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso; el primer ministro de Marruecos, Abdelilah Benkirán; el viceprimer ministro del Reino Unido, Nick Clegg; el vicepresidente de Aergentina, Amadeo Boudou; y el expresidente de Colombia Álvaro Uribe.

Pilar Urbano: 'Para Suárez estaba claro que el alma del 23-F era el Rey'


MADRID.- El lacónico e intrigante arranque que el Nobel de Literatura Coetzee utiliza en su novela Tierras de Poniente sirve para entender la trayectoria de Pilar Urbano (1940): "Me llamo Eugene Dawn. No puedo hacer nada al respecto. Empiezo, pues". La periodista tampoco puede hacer nada, ni quiere, al respecto: cada libro de investigación que publica se convierte, irremisiblemente, en luminosos fuegos explosivos que alumbran rincones desconocidos de la Historia reciente y provocan sonoras polémicas. 'La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar', a la venta desde el jueves próximo, no dejará indiferente a nadie, ni a los dos grandes protagonistas, Juan Carlos de Borbón y Adolfo Suárez (éste, desde el más allá), ni a los lectores. Y contribuirá, seguro, a poner luz en aquel ominoso episodio del 23-F, repleto de claves ocultas e historias no contadas. Pilar Urbano las desentraña con la pasión y el atrevimiento de quien se empecina en buscar la esquiva verdad. Adolfo Suárez ya descansa en paz en su morada eterna, la catedral de Ávila. El duque del Olvido. Y el Rey permanece en el Palacio de la Zarzuela, en las mismas estancias en las que, según Urbano, se preparó la Operación Armada contra el presidente Suárez. En esos aposentos donde los artífices del paso de la dictadura a la democracia se pelearon al borde de lo físico, como el libro descubre. El Rey vive sin querer recordar, mientras el fantasma conciliador del gran presidente de la democracia revive en el espíritu de un libro preñado de datos y fuentes.
Tras leer su libro, no me extraña que el Rey y Suárez no quisieran recordar episodios que cuenta.
 
¿A qué se refiere?
Especialmente a seis encuentros calientes, explosivos, que el Jefe de Estado y el presidente del Gobierno tuvieron el 4, 10, 22, 23 y 27 de enero de 1981. Y el día después del golpe, el 24 de febrero del 81.
Empecemos por el 4 de enero de 1981. Un día antes, en vísperas de la Pascua Militar, el Rey recibe a Alfonso Armada en Baqueira, en La Pleta. Como venía haciendo al menos desde julio de 1980, el general calienta la cabeza a don Juan Carlos, le come la oreja, sobre la situación límite que vive España. Ese día, insisto, dos jornadas antes de la Pascua Militar del 5, día del cumpleaños de su Majestad, le da una «solución de Estado». Le plantea que ya tiene a punto, no un golpe de Estado, sino un golpe de timón, un golpe de Gobierno. Armada, en el que el Rey confía plenamente, ha tenido numerosas reuniones con políticos en activo de todos los signos. ¡Cuidado! No son el búnker. Son políticos de partidos con representación parlamentaria, como el PSOE y Alianza Popular, entre otros.
El gran obstáculo para el Rey para este golpe de timón, por lo que cuenta en su libro, sigue siendo Adolfo Suárez. «No sé cómo quitármelo de encima», exclama durante meses ante diferentes interlocutores.
Efectivamente. Por eso el Rey no espera a volver a Madrid y llama a Suárez, que descansa en Ávila, para que se presente en Baqueira de manera urgente el 4 de enero. A Adolfo le parece rara tanta urgencia, se desplaza a Baqueira en helicóptero. Esa conversación será el primer choque de una serie encadenada en las semanas siguientes. La reunión empieza sin crispación. Poco a poco se va calentando. No hay insultos, pero sí «tuteos». Se hablan claro. El Rey le dice al presidente que, si no hacen algo, los militares se le echarán encima. Don Juan Carlos siempre tuvo miedo a los ejércitos.
El Rey tendría presente lo que Armada le había dicho el día antes.
Sí. El mensaje de Armada fue muy claro: Suárez sobra y es urgente poner remedio a esta situación. El general le pinta al Rey una situación de pregolpe. Le informa de que con Suárez fuera del Gobierno podría armarse un gobierno de concentración nacional que evitaría el golpe militar. Y que desde Fraga a Felipe González están dispuestos a entrar en el Gobierno. Por eso, don Juan Carlos tiene urgencia para que Suárez visualice que sobra. Y lo hace el 4 de enero. Suárez intuye que podría estar en marcha una moción de censura contra él, orquestada por Armada con la ayuda de numerosos diputados, entre ellos, muchos de su mismo partido, que cuenta con 168 diputados.
¿El Rey expone con claridad a Suárez que la solución pasa por un militar al frente de ese gobierno de concentración?
El Rey habla con Suárez de un problema militar y de que Armada puede solucionarlo. Pero no le dice que Armada iría de presidente, sino que podría reconducir la situación. Don Juan Carlos traslada al presidente el panorama apocalíptico militar descrito por Armada, con varios golpes militares en marcha. La realidad es que había sido el propio Armada, con el CESID (Centro Superior de Información de la Defensa, precedente del actual CNI) y el comandante Cortina junto a civiles, políticos, empresarios, periodistas..., quienes habían puesto en marcha el ventilador para crear ese clima de ruido de sables. Se había ido creando un ambiente para que pareciera que antes de que llegara lo peor, un golpe militar puro y duro, lo intermedio, o sea, la Operación Armada, el golpe de timón o golpe de gobierno, sería lo mejor. El Rey le insiste a Suárez que son necesarios remedios extraordinarios. Y cuando Suárez le pregunta que a qué se refiere, don Juan Carlos, tras hablarle de ministros inteligentes, de que la oposición le está tendiendo la mano, de que se olvide de sus sueños de grandeza..., concluye: «Voy a serte franco, con otro hombre en la presidencia». Suárez vuelve destrozado a Madrid. Se da cuenta de que le han encontrado sucesor.
10 de enero de 1981. El Rey se presenta en Moncloa en moto, sin avisar.
Ese día hay una gran gresca entre los dos. El Rey solía llegar de improviso a Moncloa. Con su desparpajo conocido, pedía: «¿Me dais de comer? ¿Ha sobrado paella?». Esta vez la visita no era tan amigable. Quería hablar de una vez por todas con claridad con Suárez. Salen a dar un paseo por los jardines. «Vengo a hablarte de dos asuntos que alguna vez ya te he esbozado, pero hoy quiero resolverlos. Mi viaje al País Vasco y el traslado de Armada a Madrid». La conversación sube de tono. Un testigo me cuenta que el Rey y el presidente gesticulan cada vez de manera más ostensible. Armada, destinado en Lérida, es un tema tabú para Suárez. El Rey quiere traerlo a Madrid, al Estado Mayor, de segundo JEME. Es la bicha para Suárez; sabe que es el hombre destinado a cortarle la cabeza. Es entonces cuando Suárez vaticina al Rey que Armada no es la solución al golpe militar del que el Rey le habla insistentemente, sino el problema.
El Rey piensa lo contrario: tú eres el problema y el otro la solución.
Su Majestad llevaba año y medio oyendo de militares, de empresarios, de banqueros, de algunos obispos, de catedráticos, de gente de distintos sectores sociales, de algunos periodistas, que todo iba muy mal y que había que cambiar el Gobierno y a su presidente. Lo que un banquero, ya en el verano de 1980, en su visita al monarca definió como «cambiar el alambre, pero no los postes». Todos parecían olvidar, empezando por el Rey, que sólo las urnas pueden cambiar al partido gobernante y a su presidente. En realidad fue el 5 de julio de 1980, siete meses antes del 23-F, cuando se produjo un primer anuncio en Zarzuela de que el Rey había decidido entrar en acción.
Sigamos con la visita del Rey a Moncloa.
El Rey, en un momento, coge del codo al presidente. Lo agarra para que se pare. Suárez, según mi testigo presencial, se desembaraza de un tirón. Nada que ver con la foto amable que años después el hijo de Suárez tomaría, con el Rey y el ex presidente, ya enfermo de alzheimer, paseando por el jardín de la casa familiar. «Un momento, no te embales», dice el Rey a Suárez, y éste le contesta: «Me embalo porque sé lo que digo; Armada es un enredador que vende humo, que vende conspiraciones, sediciones, sublevaciones. Y lo malo es que se las vende al propio Rey». Suárez se mantiene en sus trece y se niega a traer a Armada a Madrid. Ahí rompieron.
El Rey ya no controla a Suárez. No puede conseguir ni traer a Armada a Madrid...
Nunca pensó que la persona que él eligió como presidente (julio de 1976) pudiera llegar a este extremo. Él, que muchos años atrás, cuando empezaba a reinar, había dicho a Torcuato Fernández Miranda: «Hombre, yo creía que iba a ser como Franco pero en Rey».
22 de enero de 1981. Suárez está en Zarzuela...
Aquello fue muy fuerte. Suárez subió a Zarzuela como solía hacer en vísperas del consejo de ministros. Lo cuento en el capítulo titulado Suárez, el Rey, un perro, una pistola.... Ya no son desencuentros, ya están a mandoblazos, sobre todo por parte del Rey. «El Rey consulta, escucha y hace caso a cualquiera antes que a mí», se queja Suárez. Don Juan Carlos ve al jefe del Gobierno sin rumbo. Utiliza en algún momento la frase de Abril Martorell, íntimo y fiel colaborador de Suárez: «Eres un arroyo seco», sin un norte ilusionante. Tras combatir en una esgrima de reproches, Suárez espeta al Rey: «Hablemos claro, señor, yo no estoy en el cargo de presidente porque me haya puesto ahí su Majestad». «Lo que no es normal, por muy legítimo que sea, es que yo diga blanco y tú negro. Las cosas han llegado a un punto en que cada vez coincidimos en menos temas», expresa don Juan Carlos. El cruce de reproches crece en grados. «Me temo que empezamos a dar la impresión de dos jefaturas que en lo importante discrepan», dice Suárez. Y recuerda al Rey que es presidente por las urnas, en las que obtuvo 6.280.000 votos (en 1979). «Tú estás aquí porque te ha puesto el pueblo con no sé cuántos millones de votos... Yo estoy aquí porque me ha puesto la Historia, con setecientos y pico años. Soy sucesor de Franco, sí, pero soy el heredero de 17 reyes de mi propia familia. Discutimos si OTAN sí u OTAN no, si Israel o si Arafat, si Armada es bueno o peligroso. Y como no veo que tú vayas a dar tu brazo a torcer, la cosa está bastante clara: uno de los dos sobra en este país. Uno de los dos está de más. Y, como comprenderás, yo no pienso abdicar». (Pilar Urbano relata que cuando Suárez oye la palabra abdicar, él mismo dice que sería el mayor fracaso de todos sus empeños y que, llegados a este punto, lo mejor es disolver las Cortes para que el pueblo hable, ya que no cuenta con el apoyo del Rey ni con parte de su partido, y sí con la animadversión de la oposición. El Rey le responde que eso sería una locura y que se niega a disolver las Cortes).
¿Plantea el Rey a Adolfo Suárez la dimisión?
En realidad le dice que no puede impedir que dimita, pero que disolver las Cámaras supondría un nuevo parón nacional, con la crisis económica que había. «Aquí lo que hace falta es un gobierno fuerte, cohesionado, que cuente con una mayoría estable y que gestione. Por tanto, no voy a firmar el decreto de disolución». La bronca crece y crece cuando el presidente recuerda al Rey que, según la Constitución, la disolución no corresponde al jefe del Estado y que éste no puede negarse a firmarla.
Con la Constitución como arma arrojadiza...
Y el Rey, entonces, comete una indiscreción al recordar a Suárez que también el artículo 115 advierte que no se podrán «disolver las Cortes si está en trámite una moción de censura». Nadie había hablado de moción de censura. Se le escapó inconscientemente lo que le daba vueltas por la cabeza: una dimisión repentina invalidaría el plan de derrocarle por la vía intachablemente parlamentaria de la moción de censura. Y una disolución dejaría la Operación Armada en papel mojado. Por tanto, el Rey no quería que Suárez dimitiera todavía, ni disolviera las Cortes. Y de manera entre infantil y desesperada le dice a Suárez que no piensa firmar, que se irá de viaje, que se pondrá enfermo... La discusión subía y subía de tono. Llegaron a alzarse la voz con tal rudeza que el perro del Rey, Larky, un pastor alemán, tumbado en la alfombra del despacho real, comenzó a ladrar y, excitado, se arrojó contra Suárez. «Casi me muerde los coj...», me contó Suárez tiempo después. El Rey saltó y sujetó al perro. Más allá de esta anécdota, Suárez le leyó la cartilla al Rey, el hombre que lo había elegido para, juntos, hacer Historia.
23 de enero. El Rey precipita su regreso a Madrid. Está de cacería, pero cuatro tenientes generales se han presentado en Zarzuela.
Cuatro y un almirante. Los tenientes generales Elícegui, Merry Gordon, Milans del Bosch y Campano López, de las regiones de Zaragoza, Sevilla, Valencia y Valladolid. Desde Zarzuela avisan al Rey, que tiene que suspender la cacería. Por cierto, los compañeros de montería se indignan con el Rey porque el helicóptero ahuyenta las piezas. Estos generales están pensando un golpe a la turca. Ya habían enviado una carta a Zarzuela, por el conducto reglamentario, como me dijo el general González del Yerro. Al no obtener respuesta, se presentan en Zarzuela. Entra el Rey, jefe y compañero de armas, y cuando comienzan con la retahíla de quejas, les dice: «Un momento, yo soy el Rey. El Rey reina, pero no gobierna. Decídselo al jefe de Gobierno». Llama a Suárez. En un rato está en Zarzuela. «Realmente estos que hay dentro quieren verte a ti». Y don Juan Carlos se ausenta. Nadie se sienta y Suárez advierte a los entorchados que Zarzuela no es el sitio para hablar; que si quieren, él los recibe en Moncloa, que es la sede del presidente de Gobierno.
Y aparece la primera pistola.
Milans dice a Suárez que por el bien de España debe dimitir ya, cuanto antes. Y es cuando Suárez pide al luego golpista que le dé una razón para ello. En ese momento, Pedro Merry Gordon saca del bolsillo de su guerrera una pistola Star 9mm, se la pone en la palma de la mano izquierda y mostrándola dice al presidente: «¿Le parece bien a usted esta razón? ». El Rey, en la escalera, le advierte: «¿Te das cuenta de hasta dónde me estás haciendo llegar?». Y le reitera que la solución para evitar el golpe militar pasa por un cambio de Gobierno.
Dos últimas fechas para olvidar esta tragedia en las relaciones de los dos parteros de la Transición. 27 de enero, con el golpe en puertas.
Suárez acude a Zarzuela para comunicar al Rey que tira la toalla, que se va. Antes almuerza con los Reyes. Al acabar, suben los dos al despacho. «¿Qué es eso tan importante que tienes que decirme?», inquiere el Rey. «Que me voy, señor. Sí, he pensado muy seriamente que debo irme. Irme y, como decía Maura, que gobiernen los que no me dejan gobernar». El Rey escucha en silencio, sin mover un músculo. Con pose de rey, no de amigo. Asiste, impávido, a la explicación de Suárez, que se queja de tener el enemigo dentro. Él ya sabe, como me dijo años después Sabino, que estaba en marcha una moción de censura movida y encabezada por Armada. Gente de su partido, como Herrero de Miñón, participa activamente. Piensa que con su dimisión podrá desactivarla. Pero Armada se veía ya como presidente de un gobierno de concentración, una operación que comenzó a trazarse en Zarzuela en julio de 1980. Ya hablaremos luego de esto...
¿El Rey no hizo el menor amago pidiéndole que siguiera?
En absoluto. Descuelga el telefonillo interior y llama a Sabino: «Sabino, sube, sube inmediatamente». Cuando llega, don Juan Carlos le suelta: «Sabino, que éste se va». Ni un abrazo, ni un gesto. Como si se sintiera liberado. «¿Qué hay que hacer ahora? ¿Qué pasos? Es la primera dimisión de un presidente en democracia», pregunta al fiel secretario. Punto y final. Al día siguiente, el 28, Suárez lleva la carta de dimisión a Zarzuela. Su publicación en el BOE se retrasa durante semanas. El acto de Suárez de dimitir por sorpresa tiene enormes consecuencias porque deja a los golpistas, militares y civiles, sin argumentos para la sublevación.
Última fecha. 24 de febrero de 1981. Horas después de acabar el secuestro de Tejero. Suárez se presenta en Zarzuela.
Suárez, tras ser liberado, es informado por Francisco Laína de que ha sido Armada quien ha arreglado la liberación de los secuestrados y de que el mismo Armada había estado metido en el golpe hasta las cejas. Ya en Moncloa, se encierra con sus colaboradores directos Arias-Salgado y Meliá, y les pide un informe técnico urgente para revocar su dimisión. La investidura de Calvo-Sotelo, interrumpida por Tejero, se reanudará el día siguiente, 25, a las seis de la tarde. El cese de Suárez aún no se ha publicado en el BOE. «Hay mucho que limpiar, apuntalar, poner coto a los que quieren quitarnos la libertad. Si legalmente puedo, volveré. Eso sí, respaldado por la más Grosse Koalition que pueda constituir», dice a sus íntimos.
Y acto seguido, va a Zarzuela a hablar con el Rey. Por llamarlo cortésmente.
Es el enfrentamiento más duro, durísimo, que Suárez tiene con el Rey. Se lo contó a muy pocas personas recién ocurrido, y 12 años después lo revivía con las mismas palabras. Leo a partir de la página 701 de mi libro: «Arriba, en la puerta, me espera Sabino. Me da un abrazo. Yo se lo tomo. Al que no se lo puedo tomar es al "Otro". Entro en el despacho del Rey. Está vestido de uniforme. Es mediodía. Tiene allí a su perro Larky, el que me atacó la otra vez. Estamos solos, le tuteo. -Nos la has metido doblada.
-¿De qué me hablas?
-Hablo de que, alentando a Armada y a tantos otros, jaleándolos, dándoles la razón en sus críticas, diciéndoles lo que querían oír de boca del Rey, tú mismo alimentaste el dichoso malestar militar (...) Sabes cómo entre el Guti (el general Gutiérrez Mellado), Agustín (Rodríguez Sahagún) y yo hicimos trigonometría para desplazar al quinto moño a los generales golpistas, a los que tú a la semana siguiente recibías; y cómo me opuse al traslado de Armada.
-Pero ¿tú te das cuenta de lo que dices... y a quién se lo dices?
-Sé demasiado bien a quién se lo digo. Esta situación la has provocado tú.
-Noooo. Al revés, la has provocado tú y la he evitado yo».
O sea, que Suárez acusa al Rey de promover el golpe de Armada.
Para Suárez está clarísimo ya en ese momento que la Operación Armada nace en Zarzuela y que el alma es el Rey: que don Juan Carlos es el muñidor para que Armada sea el presidente de un gobierno de concentración. Incluso que el mismo Rey conocía el Gobierno que el golpista tenía preparado. Un Gobierno en el que, entre otros, Felipe González iba de vicepresidente. En el transcurso de esa conversación con tono elevadísimo, Suárez alaba el comportamiento digno del «pobre Guti, un anciano, cuatro huesos», y critica, en cambio, al «otro», «a gatas debajo del escaño», refiriéndose al presidente a punto de ser investido, Calvo-Sotelo. Pero el clímax de la pelea verbal se alcanza cuando Adolfo advierte al Rey lo siguiente: «Quiero revocar mi dimisión. Traigo un estudio jurídicoconstitucional del proceso...». Y saca el folio del bolsillo y lo despliega ante el Rey. Le anuncia que piensa hacer depuraciones en el Ejército, llegando hasta donde haya que llegar. «Me estás amenazando, so cabrón? ¿Te atreves a hablarme de responsabilidades a mí? ¿Tú... a mí? Mira -le dice el jefe del Estado-, ni tú puedes retirar ya la dimisión ni yo voy a echarme atrás en la propuesta de Leopoldo. ¿Todavía no te has enterado de que ha sido a ti a quien le han dado el golpe? A ti, a tu política, a tu falta de política, a tu pésima gestión. ¿Responsabilidades? ¡Tú eres el auténtico responsable de que hayamos llegado a esto!». El rifirrafe entre los dos continúa y se despeña hasta el punto de que don Juan Carlos le dice: «O te vas tú o me voy yo», no sin recordarle que no podrá formar ningún gobierno de unidad «porque nadie va a querer ir contigo... Políticamente estás muerto. No revoques tu dimisión. No intentes volver. Tienes que saber poner punto y final a tu propia historia». Viéndolo así, en pie, con el uniforme de capitán general y al otro lado de la mesa, Suárez se da cuenta, según él mismo contaba después, de que ese señor imponente que tiene delante es el Rey. «Junto los talones, doy un cabezazo, paso al usted y le presento mis excusas: "Disculpe, Señor, me he excedido"». Larky, el perro, esta vez no atacó al indignado visitante.
Pilar, esto que usted cuenta, desconcertante por la gravedad de las acusaciones pronunciadas por Suárez, así como por las que el jefe de Estado dirige al presidente dimisionario, lo tendrá muy contrastado...
No me hubiese atrevido a escribirlo si no hubiera tenido varios testigos y confidentes de Adolfo Suárez. (Efectivamente, en el apéndice de notas se citan las fuentes con nombres y apellidos.)
Perdóneme que le insista más sobre sus fuentes, porque la gravedad de su narración lo exige...
Como están documentadas en el libro, no tengo ningún problema. He hablado con decenas de personas, y no una, ni dos, ni tres veces. Algunos de los trances sobre los que escribo me los han ratificado Aurelio Delgado Lito, el cuñado de Suárez e íntimo ayudante, y colaboradores inmediatos del presidente como Antonio Navalón, Eduardo Navarro, Jaime Lamo de Espinosa, José Pedro Pérez-Llorca, Rafael Arias-Salgado, Francisco Laína... Lito me recordaba: «Me acuerdo que eran las cinco de la madrugada, y tú seguías hablando con Adolfo en Galicia, en un hotel, pese a que unas horas después él tenía una entrevista política importante». Suárez era noctámbulo y si por la noche pegaba la hebra en confidencias, contaba cosas, sobre todo a los que nos veía interesados en asuntos como el 23-F, sobre el que yo escribí un libro, Con la venia, yo indagué. Adolfo iba dando pistas, claves. Tengo escrito un capítulo sobre el GAL, que no he incluido en el libro... Adolfo era un hombre de Estado, ante la idea de que por él pudiera sobrevenir un golpe, no lo dudó, se fue; y cuando ocurrían cosas turbias en torno al Monarca y alguien quiso aprovecharse o apalancarse en el Rey, Adolfo saltaba.
¿Quién era más hombre de Estado, Suárez o don Juan Carlos?
Si Adolfo hubiese sobrevivido a todos los golpes morales que le asestaron, podría haber llegado a ser el único candidato a la República capaz de competir con Felipe VI. Aunque su esencia era republicana, hizo una especie de voto de lealtad al Rey desde el republicanismo nato de su padre y de su madre. Creía en el chusquerismo: que desde abajo se puede llegar hasta arriba, si se trabaja; y que un rey tiene que estar sometido a una disciplina constitucional. Déjeme decirle lo siguiente sobre las fuentes de mi libro, con datos que he ido recopilando durante años. Adolfo no ha sido un bocazas ni un voceras, pero en ocasiones se ha desahogado. Sobre todo, no ha querido que la Historia se escribiera mal. Por eso escribió su 'Yo disiento de la sentencia del 23-F'. Él me dijo más de una vez: «No dejes que te equivoquen, Pilar, eso no fue así». Allí, en su despacho de la calle Antonio Maura, en Madrid, hemos tenido conversaciones larguísimas y relajadas, explayándonos con la confianza de la amistad. Con su hija Marian cerca, que le advertía «Papá, papá...» para que no contara de más. Él, con su simpática picardía, decía: «No, aquí con ésta puedo, ésta es del Opus».
Sé que su libro es mucho más que el 23-F y sus circunstancias, que en él habla de episodios llamativos en los prolegómenos de la Transición, como el día en que el Rey se atrevió a echar al presidente Arias, o aquel momento en el que Suárez legaliza el PCE y don Juan Carlos, curiosamente, está en París.
Claro, el libro abarca bastante más, pero usted quiere hablar del 23-F y de sus lados oscuros.
Un poco más. Una aclaración: ¿Qué diferencia hay entre la Operación Armada y el 23-F?
El golpe de Armada, el golpe de timón o de gobierno, presidido por él, tendría que haber acabado en el momento en el que don Juan Carlos comienza a hacer consultas para sustituir a Suárez. Por fin, se decide por Leopoldo Calvo-Sotelo, pero tiene enormes dudas. Tantea a Lamo de Espinosa, a Pérez Llorca, a Rodríguez Sahagún. En realidad, cualquiera menos Leopoldo. Hasta que Leopoldo le soluciona la papeleta. Convence al jefe del Estado diciéndole que él es el hombre de la derecha que busca, bien visto por el empresariado; que sacará adelante el ingreso en la OTAN, el gran marrón del Rey ante los EEUU; la LOAPA para armonizar el tiberio de las autonomías; que tranquilizará a los militares, porque al fin y al cabo su apellido es Calvo-Sotelo. Además, ha sido elegido por el partido, la UCD, que en las elecciones del 79 sacó más de 6.200.000 votos. No hay duda de que la sustitución con Calvo-Sotelo, y no a través del montaje Armada, es constitucional. El Rey ve que puede tener una salida fácil, libre de Suárez, y sin correr tantos riesgos como con Armada; y es cuando abandona la Operación Armada. Estamos hablando del 10 de febrero de 1981, a 13 días del golpe. Hasta ese momento, la Operación Armada no tenía nada que ver con el 23-F. Terminaba ahí.
Pero el golpe se produce.
El 23-F, como le digo, no debería haberse producido. Pero a Armada el Rey le había puesto los patines, y ya no quiere parar. Y se produce el recurso a Tejero, que es un autor por convicción. De hecho,Jordi Pujol y Marta Ferrusola, su esposa, hacen los honores de despedida a Armada, que viene a Madrid desde su destino en Lérida. Los Pujol comentan al general que Calvo-Sotelo será el nuevo presidente, y Armada deja caer un enigmático «ya veremos». Lo está diciendo el día 9 de febrero. En las fechas siguientes, Armada se ve no sé cuántas veces con el Rey: el 10, el 11, el 12, el 13. En la agenda de Armada aparece todo eso pormenorizado. Sabino, que ya se da cuenta de que Armada está lanzado, empieza a cerrarle las puertas de palacio. El día 13 de febrero, el Rey y Armada tienen una conversación tan importante y grave que don Juan Carlos aconseja a Armada que vaya a contarle a Gutiérrez Mellado todo eso de que Leopoldo no es la solución para calmar la división del Ejército. Mellado manifestaría luego que le dieron ganas de detener a Armada por todo lo que le dijo. A partir de ese momento podemos decir que el Rey ya se sacude de las manos el tema Armada y sigue la senda de Leopoldo, con un Gobierno de UCD.
Pero Armada, como usted decía antes, «tiene puestos los patines».
Armada está motivado, Armada quiere ser presidente, ayudado por el CESID con el comandante Cortina al frente de la operación. Si el Rey está o no está en el 23 de febrero, si está enterado o no... Hay cosas llamativas, raras, anómalas. Que los hijos del Rey no vayan ese día al colegio, como tampoco fueron al colegio los hijos de los americanos de Torrejón, que le dijeran al médico de Zarzuela que ese día estuviera en Palacio desde por la mañana, que cierta vedette, Bárbara Rey, declarara, ¡vaya usted a saber si es cierto!, que el Rey la llamó diciéndole, «oye, el lunes, 23, procura no ir a recoger al colegio a los niños, porque puede pasar algo...». Y otras curiosas coincidencias. Igual que no se entiende lo de Osorio diciéndole a Fraga en el Congreso, en pleno golpe, «Manolo, baja y dile a Tejero que llame a Armada». ¿Por qué quiere llamar Osorio a Armada? ¿Qué sabe él? O, también, que de los siete padres de la Constitución, cinco conocieran en qué consistía la Operación Armada y que durante los acontecimientos del 23-F en el Congreso estuvieran relativamente tranquilos en sus escaños, leyendo o prestando sus abrigos a los rehenes de oro. Leían tranquilamente Gregorio Peces-Barba, Miguel Herrero, Gabi Cisneros, Jordi Solé Tura y Fraga, padres constituyentes, también estaban en la lista de Gobierno de Armada. Al Rey, en cualquier caso, la actuación de Tejero le resultó antiestética, irreflexiva, repugnante por la violencia de los tiros... Eso no era presentable. Lógicamente, yo tengo que pensar que el Rey no estaba en el 23-F; otra cosa es que, bueno, Armada sí que habla con el Rey ese día, aunque luego en los juicios se quiso borrar la interlocución del Rey esa noche. No aparece en las actas, como si se hubiera pasado un típex: en lugar del Rey aparece Sabino.
Lo que queda meridianamente claro en su libro es que la gestación de la Operación Armada, que deriva en el golpe de Estado del 23-F, pasa por Zarzuela.
Sale de Zarzuela y sigue en Zarzuela desde julio del 80 hasta la segunda semana de febrero de 1981. Yo dejo al Rey fuera del golpe del 23-F. Pero sí digo que, si esa noche Armada se hubiese llegado a entender con Tejero, y Tejero le hubiese dejado pasar, como me decía Pablo Castellano, «en esa situación, bajo la amenaza de las metralletas, todos hubiésemos aceptado cualquier solución que no fuese una junta militar». Y mucho más si todo se anunciaba en nombre del Rey, que es como Tejero entró en el Congreso: «¡Paso, en nombre del Rey!».
De hecho en su relato de aquel día pone nombre al Elefante Blanco, la máxima autoridad militar...
Lo dice Sabino. El Sabino de los últimos tiempos, que no estaba gagá en absoluto. Con el que fuera secretario y luego jefe de la Casa Real mantengo unas veintitantas conversaciones, en las que se va viendo su evolución en cuanto a libertad verbal. Sabino va contando cada vez más, sobre todo si tú tienes la mitad del billete; entonces él te completa la otra mitad. Igual que Suárez, tenía un deseo imponente de ser honesto. Si no le preguntabas, no te contaba; pero si le preguntabas, sí te contaba, y te contaba la verdad; yo no sé si toda, pero creo que casi toda...
Hablábamos del Elefante Blanco...
Le pregunté a Sabino por el famoso tema del Elefante, y me confesó que don Juan Carlos metió la pata en el libro de Vilallonga (una biografía del Rey, basada en varias conversaciones con el protagonista), cuando dijo que él «sabía, desde el primer momento, quién era el Elefante Blanco». Suárez también dijo que «sólo dos personas saben quién era el Elefante Blanco, y yo soy una». Si Suárez lo sabía, y desde luego él no lo era, y el Rey también lo sabía, según él mismo le dijo a Vilallonga, y está en la edición francesa y en la inglesa. Ergo... Después, en la versión española eso se corrigió, porque se hubiese tenido que reabrir el sumario del 23-F. El Rey también decía en la primera edición, la francesa, que él habló con Armada varias veces esa noche. En fin, hay un momento en el que Sabino me dice que, en el supuesto de que, tomado el Congreso, Armada hubiera conseguido proponer su Gobierno de concentración, y hubiese sido necesaria la presencia de una autoridad superior al nuevo presidente del Gobierno y que ratificara moralmente su elección, en ese caso... el Elefante Blanco sólo podía ser el Rey.
Me ha sorprendido el papel de Sabino en el arranque de la Operación Armada. En julio de 1980 habla de Armada como presidente alternativo a Suárez; en cambio, el...
Porque se dio cuenta pronto de que la Operación Armada desembocaría en una junta militar.
Pronto... o tarde, porque Fernández Campo conoce la Operación Armada desde julio de 1980, en el momento en el que el comandante Cortina, del CESID, expone al Rey cómo tendría que llevarse a cabo el golpe de timón para cambiar a Suárez por un independiente. «Todo dentro de la legalidad», pedía el Rey, según su libro.
Cortina se inspira en la Operación De Gaulle y pretende hacer lo mismo en España, con una gran coalición de partidos que apoyen a un hombre independiente. Plantea dos candidatos apartidistas, como posibles presidentes: un civil, José Ángel Sánchez Asiaín, y un militar, Alfonso Armada. Sabino está convencido de que el presidente en aquella situación tenía que ser militar, y que ese hombre era Armada.
Tres nombres propios más: Carlos Ollero, Jaime Carvajal y Urquijo, y Paddy Gómez Acebo.
Carlos Ollero, catedrático de Teoría del Estado y de Derecho Constitucional, hombre próximo al PSOE, es el encargado de elaborar un informe sobre la licitud de investir a un candidato extraparlamentario. Había sido senador real. A mediados de agosto de 1980, ese informe llega a Armada, no a Zarzuela o Marivent. Y Armada se lo envía a Sabino para que lo entregue al Rey. Ahí se indicaban dos vías: una, la de la moción de censura, con un candidato alternativo, su propuesta al Rey y la posterior investidura de éste si conseguía los votos de los dos tercios de la Cámara; y otra, no constitucional, por la que el Jefe del Estado, «dadas las graves circunstancias nacionales», propondría a la Cámara un presidente no parlamentario para que fuese investido por los diputados, y que en torno a él se nucleara un gobierno de unidad nacional. Un calco de la Operación De Gaulle, que luego tomaría cuerpo en la Operación Armada.
Ollero era simpatizante socialista y Felipe González también simpatizaba con la movida anti-Suárez...
Tanto que estaba dispuesto a entrar en el Gobierno de Armada. Enmi libro cuento el almuerzo que en el segundo semestre del 80 tieneSabino con Felipe, Peces-Barba y Múgica. Le preguntan sobre los rumores de golpes. Decían saber que, al menos, había dos dispositivos golpistas, el de Tejero con la banda borracha y el de los generales. Según mis fuentes, González dejó claro que prefería esperar a las elecciones, previstas para 1983; pero que, como político con sentido de Estado, estaba dispuesto a meterse debajo del paso, y arrimar el hombro en un Gobierno de concentración que presidiera otro, por supuesto no Suárez. Entonces Sabino se mojó y lanzó en ese almuerzo el nombre de Armada, a lo que Felipe respondió que la figura de Armada, aunque personalmente no lo conocían, podría ser bien aceptada por ellos, por ser quien era.
¿Qué papel juegan en su relato Ignacio, Paddy, Gómez Acebo, hermano de Luis, cuñado del Rey, y Jaime Carvajal y Urquijo?
Paddy Gómez Acebo, duque de Estrada, era presidente del Instituto Gallup en España. El Rey y él se tenían gran confianza. Un día de aquel invierno de 1980, don Juan Carlos le confiesa que la única manera de reconducir la situación de España era formando un gobierno de coalición o de concentración nacional, presidido por un independiente, ajeno al Mundo político, que gobierne con energía, con firmeza. El Rey llama a Sabino para que explique la envoltura legal de la operación y cuando éste acaba, Gómez Acebo, que al principio se quedó bloqueado no dando crédito a lo que estaba escuchando allí, en palacio, por fin suelta lo que piensa: «Lo mío no es una opinión, es una definición: eso se llama primorriverismo, y me permito recordarle a Su Majestad lo que le pasó a su abuelo, Alfonso XIII, al colocar a un general para reconducir la situación de España ». Esa misma tarde, y con idénticos términos, el Rey explica su plan a su amigo y compañero de colegio Jaime Carvajal y Urquijo, que le dice exactamente lo mismo que el duque de Estrada: «Todo eso se parece demasiado a lo que hizo vuestro abuelo nombrando a Primo de Rivera». Jaime Carvajal ha tenido un detallazo de confianza conmigo: me dejó un buen lote de páginas de su diario, muy ilustrativas.
¿Y no le asusta que todas sus fuentes, las vivas, claro, se echen atrás y le desmientan ante la fuerza de sus acusaciones?
Yo no acuso. Yo investigo e informo de unos hechos históricos que nos conciernen y que estaban desfigurados, tergiversados, mal historiados. Artículo 20 de la Constitución: el derecho a obtener y transmitir información veraz. Siempre puede haber una operación desde el gran poder influyente de la Zarzuela para silenciar mi libro... Más que por decisión del Rey, por celo excesivo de sus edecanes y cuidadores. Sinceramente, yo no he pretendido ir contra nadie. Pero a mi edad no sería honesto ocultar la verdad. Yo pienso que el periodista no sólo tiene que contar historias, tiene que contar la historia verdadera. ¿Entera? No, siempre queda mucho más. No se llega a todo. Entiendo que habría que volver atrás para desentrañar la historia oculta de muy altos protagonistas, con medallas colgadas por tales y cuales acciones, que no las habían merecido porque, sencillamente, ellos no habían sido «los héroes».
¿A quién se refiere? ¿A su Majestad el Rey?
Bueno... la gran desmemoria de Suárez no sólo ha beneficiado al Rey, también a Felipe González, a Osorio, a Fraga, a Herrero de Miñón, a Segurado y a todos los comparsas de la Operación Armada, militares, empresarios, periodistas... Yo he podido poner negro sobre blanco determinados episodios que permanecían brumosos porque he tenido acceso a ciertos documentos, anotaciones y diarios de Armero, de Carvajal, de Eduardo Navarro, del propio Suárez; o porque testigos de primera fila como Martín Villa, Lamo de Espinosa, Arias Salgado, Landelino Lavilla, Santiago Carrillo han querido contarme cómo fue la legalización del PCE, quién estimuló y quién puso palos en las ruedas de la Constitución... Si no, yo hubiese seguido creyendo que el Rey fue «el motor del cambio». Y es cierto que el Rey dio su venia al cambio de la dictadura a la democracia. Él tenía todos los poderes heredados de Franco, y no había Constitución que le constriñese: podía haber dicho que no. Ahora bien, en importantes momentos más que motorizar metió el freno.
Durante la legalización del PCE se fue a París...
Se fue a París. Doy noticias de 11cartas del Rey a Suárez. Sobre esto del medallero no siempre meritado, me rechina escuchar y leer el tópico de que «el Rey nos salvó del golpe». El Rey nos salvó in extremis de un golpe que él mismo había puesto en marcha, no queriendo que fuera un golpe, queriendo una solución fraguada en el Parlamento; pero Suárez le advertía: «¡Esto es un golpe!».
Traiciones, miserias, héroes que, según usted, no lo son... ¡para echarse a llorar!
Sí, también el Rey se echó a llorar en la madrugada del 23 al 24 de febrero. Se narra en 'La gran desmemoria'. Sabino me lo contó varias veces. El Rey ya ha dado el discurso en televisión en la medianoche del 23-F al 24-F. Tejero continúa en el Congreso con sus guardias civiles. De pronto, don Juan Carlos rompe en sollozos. «Sollozaba, recordaba Sabino, como si se le hubiera roto un juguete. No, más que un juguete: el gran juguete, la Corona. Fue un momento en el que el Rey no sabía cómo acabaría aquello, qué reacción militar podría haber, él había tenido muchas conversaciones con gentes diversas, se habían prometido carteras, estaba formado prácticamente un Gobierno... ¿Quiénes iban a callar? ¿Quiénes iban a hablar? ¿Qué se iba a decir...?». Era de madrugada. Todo incierto. Hacía frío físico en la Zarzuela. A las 11 o las 12 de la noche habían apagado la calefacción en el edificio. Es entonces cuando el Rey se pone una cazadora negra, la de piloto, no sé por qué no su guerrera militar con la que había grabado el mensaje. Quizás el subconsciente... En la gaveta de su mesa de despacho tenía una pistola. En aquel momento, según me contó Gómez Acebo, la puso encima de la mesa, y luego se la metió en el cinto.
¿Suárez debería haber sido nombrado Duque del Olvido?
Y de la lealtad. Por no contar los servicios de lealtad que hizo al Rey. Suárez decía que tenía que «proteger al Rey del Rey mismo», de sus campechanías, de su verbosidad, porque lgún malintencionado podía tirarle de la lengua y grabarle diciendo cosas inconvenientes, incluso peligrosas...
No entiendo.
La historia del Rey y su reinado no termina el 23-F. Podríamos decir que casi empieza otra vez, ¿no? Y empieza, página nueva, con los socialistas, largos gobiernos en los que ocurren muchas cosas en España y en el extranjero con relación a España. Lo insinúo en el epílogo cuando sugiero que alguien quiso blindarse en el Rey tomando precauciones y diciendo: bueno, yo quiero defender al Rey, pero si a mí me tiran al foso difícilmente voy a poder defenderle. En esos momentos hay un patriota que sale a proteger al Rey: Adolfo Suárez.
Sigo sin entender a qué se refiere.
¿Quiere usted que se lo diga más claro? Suárez salió del Gobierno sin Toisón. El Rey se lo concedió muchos años después...
¿Por otros servicios?
Servicios legítimos, legales y patrióticos prestados por Suárez. Y el Rey lo sabe.
Intuyo que lo contará en su próximo libro...
Mire, le estoy hablando de..., pero, por favor, apague la grabadora.

sábado, 29 de marzo de 2014

La Policía impide a la coordinadora 25-S manifestarse contra la Monarquía juancarlista

MADRID.- La Policía Nacional ha impedido que se celebrase anoche en Madrid la concentración convocada frente al Congreso de los Diputados por la coordinadora 25-S para pedir la abolición de la Monarquía juancarlista, dado que el acto no había sido comunicado a Delegación del Gobierno y, por tanto, era ilegal.

Un dispositivo policial habría procedido a desalojar a los manifestantes, varias decenas de personas que portaban una pancarta con el lema: "Jaque a la monarquía" y gritaban: "la voz del pueblo no es ilegal" y "España mañana, será republicana".
Aunque la concentración estaba convocada en un principio en la Plaza de Neptuno, se fue desplazando espontáneamente hasta la Plaza de las Cortes donde la Policía había procedido a colocar vallas en torno a la fachada del Congreso.
La Coordinadora 25-S, que toma el nombre del 25 de septiembre de 2012, cuando se produjo el primer "rodea al Congreso", no sólo pide la abolición de la monarquía, también critica "la represión" que, a su juicio, quiere neutralizar los movimientos populares.
Además los concentrados exigieron la libertad del único joven que queda en prisión tras los disturbios del pasado sábado, día 22, en las Marchas por la Dignidad.

Un detenido

Una persona habría sido detenida ayer en Madrid por atentado contra un agente de la autoridad tras la concentración.
Varias decenas de personas habrían permanecido en una de las aceras de la plaza de Neptuno durante cerca de una hora.
Después, los manifestantes se habrían disgregado por el paseo del Prado cercados por un fuerte dispositivo policial.